19 julio, 2017 Trofeocaza . 1078 Visualizaciones

Antonio P茅rez Opini贸n

Del ecologismo al animalismo

Los primeros ecologistas fueron cazadores. A ellos se debe la protecci贸n de los ecosistemas m谩s sensibles y determinantes de Espa帽a, desde Do帽ana a Covadonga; a ellos la fundaci贸n de primeras organizaciones conservacionistas, ADENA (WWF) o Seo BirdLife; a ellos, o nos olvidamos de F茅lix Rodr铆guez de la Fuente o Miguel Delibes, la defensa y difusi贸n de la conciencia ecol贸gica, la defensa de las especies en peligro y la necesidad de preservar el medio.

Caza y conservaci贸n avanzaron en hechos y cambios en las pautas de comportamiento del colectivo de la mano y de la mano siguen yendo.

Quienes tomaron una derrota diferente fueron ciertos sectores ecologistas que en un breve periodo de tiempo sufrieron un proceso de radicalizaci贸n y politizaci贸n derivando cada vez m谩s hacia posiciones m谩s extremistas y a comportamientos cada vez m谩s agresivos y del m谩ximo desprecio contra la caza, actividad que consideran, cada vez de manera m谩s encendida y ya sin tapujos, que deber铆a prohibirse, aunque conscientes de su arraigo e importancia, prefieren ir impidiendo y extirpando paso a paso.

No est谩n lejos en el tiempo los d铆as en que esa virulencia no era tal, o al menos eso es lo que pregonaban 鈥揹e manera mendaz por lo demostrado despu茅s鈥 santones muy bien subvencionados como el 铆nclito Araujo o un tal Dom铆nguez, ahora Lobo Marley, y la colaboraci贸n y el contacto y debate eran elementos cotidianos y en muchos casos muy fruct铆feros.

Y de hecho siguen existiendo por parte sobre todo de aquellos que en verdad trabajan por la conservaci贸n y sobre el terreno, como la Fundaci贸n Oso Pardo o el proyecto por la recuperaci贸n del lince, entidades sin notoriedad impostada a base de pantomimas televisadas pero que son las que logran avances y frutos.

Pero entre los 鈥hegem贸nicos鈥, lo que se busc贸 fue otro r茅dito mas cremat铆stico y m谩s pol铆tico y ah铆 el extremismo se fue imponiendo en muchas organizaciones, como la citada SEO o WWF, donde los cazadores fueron marginados cuando no directamente expulsados por su condici贸n de tales; y en otras fue desde su inicio su principal se帽a de identidad, como los casos de Greenpeace o de Ecologistas en Acci贸n, estos r谩pidamente vinculados a la izquierda extrema y capaces de hacerse arrumacos y apoyar y apoyarse incluso en los 鈥batasunos鈥, y ahora convertidos en declarados activistas y punta de lanza 鈥podemita鈥.

Hoy este sector, insisto que no 煤nico pero s铆 el que figura y aparece como hegem贸nico, es ya y sin tapujos anticaza y con tan clara adscripci贸n pol铆tica que figuran con sus siglas y ocupan esca帽os parlamentarios.

Era un final m谩s que cantado, un destino que solo quienes se resist铆an a la evidencia, ingenua o interesadamente, se empecinaban en negar, y con ello debemos contar para el futuro.

Esos sectores ecologistas politizados y radicales son hoy, sin matices, los enemigos de la caza y todo su empe帽o se dirige a restringirla primero y a prohibirla en cuanto puedan.

El mundo cazador que ha avanzado en su senda conservacionista, cada vez m谩s concienciada y respetuosa 鈥揳unque quedan residuos y h谩bitos terribles, canallas y perseguibles y hay que lograr su erradicaci贸n sin peros ni excusa alguna鈥, debe esforzarse y debe proseguir por ese camino con entereza y sin complejos y cada vez m谩s orgulloso de su acci贸n, con hechos y razones.

Con los conservacionistas, con los cient铆ficos, con quienes nos respetan, m谩ximo respeto y colaboraci贸n. Contra quienes nos atacan y agreden por principio y sistema, con cada vez m谩s contundencia y cada vez m谩s a la ofensiva y la denuncia de su mentira y sus prop贸sitos.

Pero algo ha surgido en el seno de ese ecologismo 鈥talib谩n鈥 con lo que ellos no contaban y que lleva camino de convertirse en su peor pesadilla. Su deriva extrema, su radicalidad sectaria ha virado en una direcci贸n que a ellos mismos desborda y supera.

El ecologismo ha dado lugar al animalismo y el paso siguiente ya no es abolir la caza sino cualquier acci贸n humana del hombre en la tierra y hasta el hombre mismo. Porque ese nihilismo destructivo final, que considera al hombre culpable en s铆 mismo, corrompido, el c谩ncer asesino que 鈥榮obra鈥, que oprime al planeta y sojuzga, esclaviza y tortura a sus inocentes bestias, es lo que subyace detr谩s de esa filosof铆a 帽o帽a y cursi, entre Disney y la bober铆a, pero totalitaria, prohibidora, liberticida e incluso violenta en la consecuci贸n de sus fines que consideran 鈥榮agrados鈥 y 鈥榲erdad y bondad totales鈥, y por tanto con derecho a ser impuesto por la fuerza a todos los que no los suscriban a pie juntillas.

El 鈥animalismo鈥 es ahora la tendencia hegem贸nica, provocada por la ignorancia supina y la memez asf谩ltica, por ese 鈥cuerpo de doctrina鈥 emanando de Bambi y la extendida creencia de que para comer jam贸n no hace falta matar cochinos.

Ellos son quienes ahora les est谩n comiendo la tostada a los politizados y podemizados ecologistas radicales y en ese pecado est谩n pagando su penitencia. O mejor dicho, se est谩n plegando a ella, porque hacia esos pagos se dirigen prohibiendo camellos en las cabalgatas y ovejas en los belenes y ma帽ana supongo que vacas explotadas y reba帽os esclavizados en majadas.

La tonter铆a no conoce l铆mites y adem谩s, como dice un sabio proverbio veneciano, 芦la madre de los tontos siempre est谩 embarazada禄. En Espa帽a, de mellizos. Y est谩 claro, cada vez son m谩s los que van ganando y avanzan.

Antonio P茅rez Henares

antonioperezhenares@yahoo.es

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