Puesta a tiro: ¿a qué distancia y con qué herramientas hacerla?
28 septiembre, 2022 Trofeocaza .

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Puesta a tiro: ¿a qué distancia y con qué herramientas hacerla?

Antes de que comience una nueva temporada de caza y, en general, siempre que cambiamos de munición o de rifle es importante comprobar que agrupe bien y centrado, y en caso contrario, saber ponerlo a tiro. Por eso, el autor trata en estas líneas a qué distancia se debe realizar una puesta a tiro, qué herramientas se deben usar y la forma correcta de llevarla a cabo.

La mayoría de los rifles actuales poseen cañones correctamente flotados, disparadores de buena calidad y son capaces de agrupar en 1 MOA o menos cuando se utilizan con cartuchos de buena calidad, por lo que, cuando dejan de agrupar, el problema no suele ser del rifle, sino consecuencia de una o varias causas ajenas al arma.

La más probable es que se deba al visor o a la montura porque no se han protegido bien de golpes o vibraciones y los tornillos se han aflojado lo suficiente para que, aunque no lo notemos, cada vez que disparamos, el visor se mueva y, por tanto, cambie el punto de impacto e incluso se termine rompiendo a causa de las vibraciones. Esto puede ocurrir con cualquier visor y montura, pero es más probable que se rompa el visor o se afloje la montura si la mira, la montura o ambas no se han montado correctamente o son de baja calidad.

Hay calibres y rifles más precisos que otros, pero, en general, la mayoría de los rifles modernos son capaces de agrupar con cartuchos comerciales de buena calidad en 1 MOA o menos.

El problema también puede deberse a que se utilicen monturas desmontables de baja calidad, porque, al desmontar y volver a montar el visor, el punto de impacto varía lo suficiente como para que el rifle deje de ser efectivo para cazar a rececho o, incluso, en montería en caso de tener que hacer un tiro largo. En montería puede que no lo notemos, pero en rececho no es recomendable usar montajes desmontables si no se comprueba antes que no varía el punto de impacto, lo que es importante tener en cuenta especialmente si deseamos cazar con el mismo rifle en ambas modalidades. En general, para cazar a rececho no es recomendable desmontar el visor; lo mejor es usar montajes fijos.

Y, por supuesto, la munición también puede ser la causa de que el rifle no agrupe bien. Si no está bien cargada con componentes regularmente dosificados y de buena calidad, aunque pueda sernos útil en montería o en una espera, en rececho nos dará problemas. Utilizar una munición de buena calidad producida en EE. UU. o en Europa por un fabricante de prestigio, es crucial. También es muy buena idea hacer pruebas con varios cartuchos cargados con proyectiles adecuados, sobre todo si pretendemos disparar muy lejos (a 300 o más metros), para averiguar con cuál agrupa mejor nuestro rifle.

Si un rifle bien cuidado y con un visor de buena calidad deja de tirar bien, el problema se debe normalmente a la montura.

Por último, comentar que la suciedad extrema acumulada por no limpiar el arma durante años también ocasiona que el rifle, aunque no haya pegado muchos tiros, no agrupe. Es posible que cazando en montería no nos demos cuenta, pero sí lo notaremos en rececho.

Un rifle y en general cualquier arma de fuego debería limpiarse cada vez que se use, pero por lo menos hay que hacerlo después de terminar la temporada. Curiosamente, algunos cazadores piensan sobre la limpieza que los rifles tiran mejor cuando más sucios están. No es cierto, además de absurdo.

Por último, indicar que, si comprobamos que un rifle limpio que antes tiraba bien deja de hacerlo, incluso usando otra munición y sin desmontar el visor, debemos pedir a un armero con experiencia que lo revise. Seguramente será un problema del visor o de las monturas, pero puede deberse a otras causas que solo un armero o una persona con experiencia y con medios puede detectar y corregir.

Con qué herramientas y a qué distancia

La comprobación del punto de impacto y la puesta a tiro se debe hacer en un campo de tiro por varias razones, siendo la más importante que los blancos están enfrentados con el puesto de tiro y esto es crucial, porque si el rifle se sitúa inclinado con respecto al blanco la puesta a tiro no nos servirá de nada, ya que quedará falseada por el ángulo. Y en un coto no resulta fácil, debido a la irregularidad del terreno, colocar el blanco de forma que quede perfectamente alineado con el rifle.

También es más cómodo porque los blancos están situados a una distancia conocida –no tendremos que medir– y disponemos de una mesa de tiro y una silla.

Lo que no suele haber en los campos de tiro son apoyos adecuados, por lo que tendremos que comprarlos, pero esto no es un problema porque los podemos utilizar durante años. Los hay de muchos tipos, pero básicamente pueden ser de una pieza (rígidos) o de dos (tipo bench rest). Los primeros mantienen firmemente sujeto el rifle por el puntal y por la culata, de modo que el tirador solo tiene que preocuparse básicamente de apuntar y de oprimir el gatillo con la certeza de que no se producirán gatillazos. Y los de tipo bench rest, consisten en un trípode delantero sobre el que se apoya el puntal y un cojín trasero donde descansa la culata; tienen la ventaja con respecto a los rígidos de que ocupan menos espacio –se pueden portar en una mochila o bolsa–y que para poder usarlos bien el tirador tiene que aprender a sujetar correctamente el rifle sin inclinarlo y a no dar gatillazos, razón por lo que son los que recomiendo.

Tampoco suele haber un telescopio de tiro para ver los blancos, por lo que, como los apoyos, tendremos que comprarlo si con nuestro visor no somos capaces de ver bien los impactos. Ver bien los impactos significa que a la distancia a la que estamos tirando podemos distinguir perfectamente en qué zona de puntuación del blanco ha impactado, porque, si no, no podremos calcular los clics que debemos corregir en las torretas del visor para lograr que impacten altos y centrados los centímetros necesarios.

Depende de la calidad del visor, pero, en general, con menos de 10-12 aumentos a 100 metros, que es la distancia que se debe elegir para poner a tiro un rifle para rececho, normalmente no se aprecian bien los impactos y, por supuesto, el visor debe tener una retícula en segundo plano muy delgada para que podamos apuntar con precisión.

Sobre todo, si se va a usar para cazar a rececho, el rifle debe contar con un disparador de buena calidad que se pueda regular en peso.

La distancia de 50 metros, frecuente y lamentablemente única a la que se puede disparar en muchos campos de tiro, solo es adecuada para hacer puestas a tiro de armas con miras abiertas, de punto rojo, de batida o de visores con retículas clásicas en primer plano. Es la que debe utilizarse en estos supuestos, salvo que el visor de batida sea muy potente y de alta calidad (por ejemplo, un Swarovski Z8i 1-8×24) porque con estas miras se puede disparar con precisión muy lejos en montería y usar incluso para recechar durante el día.

Ponerlas a tiro a 100 metros teniendo en cuenta caída de la bala hasta unos 200 m puede sernos muy útil si tenemos la oportunidad de hacer un tiro lejano. Lo ideal sería regularlas primero a 50 metros y después terminar de ajustarlas a 100.

También existen algunos campos de tiro (muy pocos, lamentablemente) en los que se puede disparar a más de 100 m. En estos escenarios y salvo que se utilice un visor potentísimo, lo mejor es poner el rifle a 100 metros teniendo en cuenta la tabla balística y luego comprobar y terminar de afinar la puesta a tiro disparando a mayor distancia, porque si intentamos hacerla directamente a 200 m o más no distinguiremos bien el blanco y no lograremos hacer una puesta a tiro precisa.

Un telescopio que permita ver bien los impactos es una herramienta imprescindible para estimar las correcciones y evitar desplazamientos para ver los impactos.

Disponer de un campo en el que se pueda tirar, como mínimo, a 50, 100 y 200 metros sería lo mejor porque permitiría centrar con precisión rifles de caza de todo tipo y para cualquier modalidad, pero, como no es así, no queda más remedio que disparar más cerca orientándonos con la tabla balística, que es otra herramienta que debemos aprender a utilizar para poder estimar las caídas y que trataremos, Dios mediante, en otro artículo.

Técnica de tiro

En el campo de tiro lo primero que hay que hacer es elegir un puesto y luego colocar un blanco adecuado en el bastidor, que tiene que tener el mismo número que el del puesto de tiro porque si nos equivocamos el blanco no queda enfrentado con el rifle y no haremos una puesta de tiro correcta (es fácil equivocarse porque los puestos están relativamente cerca unos de otros y con la distancia puede que no te des cuenta que has puesto el blanco en el bastidor de la izquierda o de la derecha). Además, la diana no se debe poner en el bastidor de cualquier manera, sino de modo que no esté inclinada.

El siguiente paso es adoptar una posición de tiro cómoda y comprobar que el rifle está apoyado sobre el puntal y no sobre el cañón y con el trípode o apoyo delantero regulado en altura de modo que podamos apuntar de forma cómoda, viendo a través del visor el blanco perfectamente alineado con nuestro ojo. Tenga en cuenta que si el rifle se apoya sobre el cañón el punto de impacto cambiará cada vez que disparemos porque éste no puede vibrar libremente. Además, esta comprobación hay que hacerla después de cada tiro, ya que con el retroceso el arma se desplaza hacia atrás y el guardamano puede salirse del apoyo.

Lo siguiente es verificar que el rifle no está inclinado porque también se produce un error de puntería por este concepto. Si se utiliza un blanco de precisión reglamentario (que es el que recomiendo) y un visor potente (de 15 o más aumentos o incluso de 12, pero con lentes de alta calidad) esto es muy fácil de comprobar porque, tras enfocar el visor, veremos tan nítido el blanco que podremos superponer la retícula con las escalas de numeración de las zonas de puntuación vertical y horizontal de la diana que, además, son una referencia de puntería óptima porque cuando lo logramos estamos apuntando exactamente al centro del blanco.

El flotado del cañón no evita que el rifle tira mal si se calienta su cañón. Durante la puesta a tiro, se debe evitar que el cañón se caliente y eso solo se consigue disparando sin prisas y dejándolo enfriar unos minutos después de cada serie.

Todo lo expuesto sirve de poco si al disparar movemos el rifle, que hay que sujetar de forma firme, pero sin ejercer sobre este una presión excesiva, o bien damos un gatillazo. Si el arma no es muy potente lo mejor es apoyarlo por el puntal y sujetarlo solo con la mano que dispara. Solo si es muy potente, por ejemplo, un 8x68S, .375 H&H Mag., etc., es preferible ayudarnos también con las dos manos y sostenerlo con la presión justa para evitar que, con el retroceso, se salga de la horquilla o el visor nos golpee en la cara.

Al disparar se debe oprimir poco a poco el gatillo hasta que nos sorprenda el tiro y sin que se desplace el arma hacia un lado.

El diseño y el peso del disparador es muy importante, porque si está muy duro moveremos el rifle (terminaremos dando un gatillazo). Depende de la persona y del disparador, pero, como norma general, no es aconsejable utilizar en rececho disparadores con un peso superior a 1.500 gramos. La mayoría de los rifles modernos de marcas acreditadas poseen gatillos que se pueden regular en peso desmontando el rifle para acceder al disparador o bien directamente, actuando sobre un tornillo de regulación externo. Si nuestro disparador nos parece duro y se puede regular, es importante pedir que nos lo «afinen» si no lo podemos hacer nosotros mismos.

Y, durante la puesta a tiro, también es crucial evitar que se caliente excesivamente el cañón, porque si se calienta mucho, el tubo se dilata y el punto de impacto cambia con respecto al que tendrá cuando esté frío: por tanto, si damos por válida una puesta a tiro realizada con el cañón caliente, cuando días después lo usemos en caza, no tirará igual.

¿Significa esto que hay que esperar después de cada disparo a que el cañón enfríe totalmente? No es necesario, porque para que el cañón del arma se dilate lo suficiente como para que el proyectil no tome correctamente el estriado y, además, el cartucho se caliente tanto en la recámara (otro problema añadido) para que se modifiquen las características de combustión de la pólvora y, como consecuencia, se produzcan cambios de presión y de velocidad que modifican el punto de impacto, es preciso que se alcance una temperatura elevada y para conseguirlo hay que realizar cierto número de disparos. ¿Cuántos tiros? La rapidez con la que se calienta depende del calibre utilizado y de la temperatura ambiente, no solo de la cadencia de fuego, por lo que unas veces se calienta más rápido que otras, pero lo que es seguro es que si se dispara rápido se calentará antes.

Además, es importante saber que este fenómeno no tiene nada que ver con que el cañón esté mal flotado: si no está bien flotado, no vibra libremente y el rifle tirará mal, aunque no se caliente el cañón. Pero si el cañón está bien flotado también tirará mal si lo calentamos y para evitar que esto ocurra la solución es disparar de forma tranquila y pausada, lo que, por otro lado, lejos de ser un inconveniente, tiene un efecto beneficioso en los resultados de precisión.

Normalmente, si después de cada tiro comprobamos todo lo que se ha expuesto sobre la correcta colocación del arma y cada cuatro o cinco tiros (un cargador) dejar reposar el arma unos minutos, en invierno no se calentará. ¿Y en verano? Pues, por lo que se ha comentado sobre la temperatura, en verano no es buena idea hacer puestas a tiro complicadas en las que haya que pegar muchos tiros y nunca en las horas de más calor porque el rifle se calienta a los pocos disparos y, lo que es peor, tarda mucho en enfriarse.

Texto y fotos | Juan Francisco París

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