Caza a Larga distancia: La técnica y los materiales
31 mayo, 2017 Trofeocaza . 1545 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Caza a Larga distancia: La técnica y los materiales

Rececho de corzos

La caza a larga distancia est√° de moda. La adaptaci√≥n de t√©cnicas militares de tiro a, principalmente y en origen, el control de predadores se ha extendido a otros tipos de caza. Al margen de disquisiciones √©ticas sobre su aplicaci√≥n a la caza com√ļn, lo cierto es que este moderno material asegura simplemente una mayor precisi√≥n.

El criterio y la conciencia del cazador, como en otros asuntos, tendrá que poner los límites a la hora de utilizarlo.

Vamos a introducirnos en esta nueva técnica y en los materiales y conocimientos para utilizarla. Para ello hemos probado, en caza real, un equipo formado por:

-Un visor Swarovski Z6i 5-30×50 P BT L.

-Un rifle Heym SR 21 Stutzem, calibre .243 Win.

-Un binocular tel√©metro Swarovski EL Range 10×42.

-Y¬†un telescopio Swarovski de 35-60×5.

En la caza a larga distancia se han aplicado las técnicas de los francotiradores, lo que permite abatir con seguridad animales a mayor distancia y, lo que es más importante para mí, colocar el disparo en el lugar exacto con menor riesgo de dejar animales heridos.

Esto se basa en tres ejes fundamentales:

  • Los visores con torreta bal√≠stica.
  • Los medidores de distancia
  • Y los programas bal√≠sticos.

Una de las partes principales son los visores con torreta balística, que básicamente es un visor con torretas de ajuste muy manejables, fáciles de visualizar y fiables, lo que permite cambiar con rapidez y facilidad el punto de impacto de la bala. Por poner un ejemplo, si tenemos un rifle puesto a 0 a 100 metros, pero tenemos que disparar a un blanco a 200 m, corregimos con las torretas los clics necesarios para que el 0 se modifique a 200 m.

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Detalle de la torreta bal√≠stica del visor Swarovski Z6i 5-30×50 P BT L, en la que se aprecian sus anillas marcadas con distintos colores para facilitar los ajustes.

 

Una vez que hemos disparado, los volvemos a su sitio, y de nuevo el rifle est√° a 0 a 100 metros. Y podemos hacer lo mismo para cualquier distancia deseada, 250 m, 300 m, 350 m, 400 m, etc. Esto est√° muy bien en un campo de tiro, donde las dianas est√°n situadas a distancias conocidas, pero ¬Ņqu√© pasa en el campo con la caza real donde las distancias var√≠an?

Entra en escena el segundo pilar sobre el que se basa la técnica, el medidor de distancia. Este nos dice con exactitud a qué distancia se encuentra el animal para que podamos realizar con certeza los ajustes de la cruceta.

Bien, tenemos nuestro visor con torreta bal√≠stica y tenemos un animal a 280 metros de distancia, ¬Ņc√≥mo puedo saber cu√°ntos clics tengo que corregir para que el disparo sea exacto?

Entra el tercer pilar, el programa balístico, una herramienta informática en la que metemos unos datos y nos calcula las correcciones. Hay una serie de datos que ya llevamos introducidos previamente, como son el modelo del rifle, del visor o las características de la munición que vamos a utilizar.

Otra informaci√≥n hay que meterla en el momento del disparo, entre ellas la m√°s importante, la distancia de tiro. Pero no es la √ļnica, se pueden meter muchos m√°s datos, como el √°ngulo del disparo, altura a la que estamos, presi√≥n atmosf√©rica, velocidad del viento, incluso el efecto Coriolis (el efecto que tiene el giro de la Tierra sobre la trayectoria de la bala), etc√©tera.

EL EQUIPO

Nos fue cedido por la empresa Esteller, S.L.

El visor Z6i 5-30×50 P BT L, espec√≠ficamente de rececho y con capacidad de aumentar la imagen hasta 30 veces, siendo uno de los m√°s potentes del mercado. Adem√°s lleva ret√≠cula iluminada para d√≠a y noche y, como la mayor√≠a de los visores para disparos a larga distancia, regulador de paralaje.

En cuanto a calidad y nitidez de imagen, bueno, lo que nos tiene acostumbrado Swarovski, ¡de lo mejor! La nitidez es magnífica, incluso en los bordes de la imagen. Esto, junto con la fina cruceta, que hace que sea muy agradable y seguro apuntar, y el sistema de anillos de colores para las diferentes distancias de ajuste, son los datos relevantes.

Adem√°s utilizamos los prism√°ticos El Range 10×42, que llevan incorporado el medidor de distancia, que es preciso y r√°pido en los c√°lculos. Tiene una opci√≥n muy interesante: que en una sola medici√≥n da la distancia, y corregida con el √°ngulo de inclinaci√≥n del disparo, lo que simplifica mucho los c√°lculos.

El programa balístico (existen numerosos en el mercado, que se descargan en el teléfono móvil y con diferentes precios), hemos utilizado el de Swarovski, que, además de ser gratuito, encaja perfectamente con sus visores y con los rifles y munición europeos, lo que hace muy fácil su programación.

El rifle probado es un Heym SR 21 Stutzen .243W con ca√Ī√≥n 52 cm, un precioso rifle con acci√≥n Mauser. Montado con el visor, el rifle manten√≠a un buen equilibrio y era muy manejable para transitar por el monte.

Las monturas, Recknagel; y la munici√≥n, Brenneke. Adem√°s, y debido a que la prueba se llev√≥ a cabo en las monta√Īas de Navarra donde existen muchas atalayas de observaci√≥n, utilizamos un telescopio tambi√©n Swarovski de 35-60×50, que nos fue muy √ļtil.

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El rifle Heym SR 21 Stutzem, calibre .243 Win. montado con el visor y el binocular con tel√©metro Swarovski EL Range 10×42.

 

PRUEBAS DE TIRO Y CAZA

Una vez comprobado con el colimador, realizamos en el campo de tiro una primera aproximaci√≥n a 50 m, para ponerlo a 0 a 100 m, haciendo grupos de 3 disparos y sucesivas correcciones hasta conseguirlo. Comprobamos que agrupaba en menos de ¬Ĺ MOA a esta distancia.

A partir de aquí entró en función el programa balístico. Solicitamos al programa que nos diese las correcciones para 200 m, que en este caso eran 5 clics, y esta distancia la marcamos con la anilla verde. Después hicimos lo mismo para 300 m, que necesitó 7 clics, y marcamos con anilla amarilla, y 10 clics para los 400 m, que marcamos con anilla roja.

Comprobamos que en el campo de tiro todo estaba correcto, e hicimos los ajustes necesarios en base a los datos del programa El rifle estaba preparado y sobre mí cayó la responsabilidad de probarlo en caza real. Pero el tema no iba a ser tan sencillo, porque los corzos (sobre los que queríamos probar el equipo) decidieron no ponerlo fácil.

Los meses de mayo y junio, en los que probaba el material, fueron una pesadilla. Numerosas salidas y aguardos para no ver nada. ¡Desesperante! Por fin localicé un campo en medio de un espeso bosque, que lo frecuentaban varias corzas. Decidí hacer una espera una calurosa tarde de julio.

La temperatura era de 36 ¬ļC (que para Navarra es muy alta) y tuve que esperar un buen rato hasta que por la derecha, y al final del campo, vi una mancha oscura y larga. A trav√©s de los prism√°ticos pude observar con nitidez un gato mont√©s, totalmente relajado, a varios metros de la linde del monte. Se venden caros los gatos salvajes para verlos, por lo que me qued√© absorto observ√°ndolo mientras que tranquilamente se desplazaba en mi direcci√≥n.

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La gata montés del relato, que amenizó la espera del autor.

Siguió su camino hasta llegar a unos 5 metros de donde yo estaba sentado, y ahí detectó que pasaba algo porque me clavó sus ojos amarillentos. Pero, para mi sorpresa, no salió huyendo, movía sin mucha inquietud la cabeza de un lado para otro intentando saber lo que se escondía tras el traje de camuflaje. ¡No me lo podía creer!

Calculo que estaríamos así más de 8 minutos, una eternidad cuando estás en el campo frente a un animal de este tipo, cuando de repente algo llamó su atención. Con el rabillo del ojo vi una corza comiendo tranquilamente, como a unos 120 m de distancia.

A aquella gata (ahora podía distinguir que era una joven hembra) le podía su instinto cazador y miraba con postura recechante a la lejana corza, para de repente volver a mirarme, cambiándole la cara con expresión de curiosidad. Entre mirarme a mí y mirar a la corza, tardó un rato en irse con tranquilidad, desapareciendo entre las matas del bosque.

Allí nos quedamos solos la corza y yo. Estuvo un rato pastando con tranquilidad, cuando levantó la cabeza bruscamente y orientó toda su atención al monte. Al momento escuché un ruido y vi aparecer a toda carrera, dando un gran salto para entrar en el escenario, un corzo macho. Como una centella fue hasta la hembra y comenzó a perseguirla, mientras que ella intentaba huir.

Aprovech√© para observarlo con los prism√°ticos… Era el macho que estaba buscando. Me prepar√© para disparar, pero no paraban de corretear en c√≠rculos de un lado para otro. La hembra, cansada, decidi√≥ buscar refugio en el monte y el macho la sigui√≥ con el cuello estirado, como si estuviese unido a ella por una cuerda invisible.

Desaparecieron y se hizo de nuevo el silencio, tan solo roto por los ladridos que de vez en cuando emitía el desafiante macho. La noche se me echó encima y estaba a punto de irme, cuando vi una sombra moverse por el campo de izquierda a derecha. Pude identificar que era un corzo y confirmar que era un macho con una rápida mirada a través de los prismáticos, mientras que medía la distancia y el ángulo de tiro.

Fue sencillo y r√°pido ajustar el anillo verde a 180 metros, le di al bot√≥n de encendido del punto rojo para la noche, y encar√© el rifle. Cuando apenas pod√≠a ver nada a simple vista, ve√≠a el corzo a trav√©s del visor con toda nitidez y detalle, y pude valorar el tama√Īo de la cuerna sin ninguna dificultad. Este s√≠ era el que estaba buscando y ahora solo necesitaba que se parase un momento para darme opci√≥n de tiro, pero empez√≥ a girarse alej√°ndose de m√≠ y dej√°ndome ver tan solo la parte trasera.

Le ladr√© con fuerza, se par√≥, levant√≥ la cabeza y me mir√≥. Estaba en una postura muy mala, de culo, y tan solo ten√≠a opci√≥n de tiro en una peque√Īa franja del costillar, entre la nalga y el hombro. Pero lo ve√≠a tan n√≠tido, los aumentos me lo acercaban tanto que llenaba el visor, el punto rojo me aseguraba tan fielmente el punto de impacto, y el apoyo del rifle era tan firme que decid√≠ disparar.

Con el estruendo, vi al animal dar un gran salto hacia arriba, a la vez que soltaba una ‚Äėcoz‚Äô al aire, emitiendo un agudo y penetrante chillido. ¬ę¬°Le he pegado!¬Ľ, pens√©, mientras que lo ve√≠a salir del campo a toda velocidad y meterse en el monte. Cargu√© de nuevo el rifle, cog√≠ la linterna y me fui a buscarlo.

Caza-a-larga-distancia-corzo-muertoMientras que recorría el espacio hasta la zona del impacto me empezaron a entrar la dudas al repasar mentalmente el lance y ver lo rápido y seguro que el animal había corrido para protegerse.

Llegué al sitio de entrada y, moviéndome lo menos posible para no pisotear el escenario del lance (por si tenía que volver al día siguiente con un perro de rastro de sangre), conseguí encontrar abundante sangre en el suelo.

Decid√≠ seguirla por lo claro que era el rastro, lo que me llev√≥ a entrar al monte por una trocha. La segu√≠ unos metros hasta el lugar donde el animal se hab√≠a parado dejando un gran charco, pero no vi que el rastro continuase por ning√ļn lado.

Paré un momento mirando lentamente a mi alrededor y vi, con enorme satisfacción y alivio, el animal muerto a un par de metros de la trocha.

Era un bonito corzo (para esta zona) con un perfecto disparo en el corazón.

LAS CORRECCIONES POSIBLES

El binocular-telemetro nos da datos como la distancia o el √°ngulo de tiro, que podemos introducir en los ajustes del visor. Tambi√©n est√° preparado para que se a√Īadan otros c√°lculos, como la altura a la que estamos, la presi√≥n atmosf√©rica, la velocidad del viento, incluso el efecto Coriolis (el efecto que tiene el giro de la Tierra sobre la trayectoria de la bala) y alguno m√°s.

Pero hay otras variables que tendrá que tener en cuenta el cazador, como la correccion que hay que hacer al tener el corzo de culo, que cambia la perspectiva y hace que se tenga que apuntar más hacia la tripa que a la propia paletilla, para que la bala alcance el corazón.

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Textos y Fotos: Juan J. García Estévez

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