¿Es la montería española una modalidad necesaria?
5 diciembre, 2017 Trofeocaza . 244 Visualizaciones

Monterías

¿Es la montería española una modalidad necesaria?

Juan Pascual Herrera Coronado apunta en este artículo la valiosa herramienta de gestión de especies como el jabalí que supone la tradicional montería española, al margen de otros valores.

Sin lugar a dudas es la montería la modalidad por excelencia de caza mayor en España, con sus variantes, como pueden ser la batida o el gancho. Es el tipo de caza más practicada en nuestro país y depende principalmente de dos especies: jabalí, como rey indiscutible de la misma, y ciervo, aunque es cierto que en muchos lugares se suman otras especies como objetivo, y gamos, muflones, incluso lobos en algunas comunidades al norte del Duero, también entran a los puestos.

Aunque muchos cazadores dejan de montear por preferir recechos y esperas, debido a los inciertos resultados, el peligro –en muchas ocasiones por errores graves en la colocación de las armadas y sus puestos–, o por aficionarse a especies en auge como el corzo, la realidad es que raro es el aficionado a la caza mayor que no montee algún día de la temporada.

Hay cuatro factores influyentes que hoy en día amenazan seriamente esta modalidad:

  1. La falta de relevo generacional en la caza.
  2. La mala imagen del cazador y los conflictos sociales.
  3. La legislación, especialmente en torno al bienestar animal, que afecta gravemente a las rehalas.
  4. La crisis económica que no acabamos de abandonar.

La montería es una modalidad de caza en la que el organizador necesita un alto número de cazadores, en este caso monteros, para cubrir adecuadamente la mancha, y que salgan los números; no es como el caso de la caza en espera o a rececho, modalidades en las que con un cazador o cliente y como mucho el guarda está todo hecho.

Si yo quiero organizar una montería será de vital importancia que cubra la totalidad de los puestos que cierran la mancha, pues afectará notablemente a los resultados.

La montería tiene un rango amplísimo de precios, desde las monterías de invitación o las sociales de los pueblos, en las que se cubre el guante o los gastos (muchas ‘matacuelga’), a las celebradas en grandes fincas, abiertas o cercadas, cuyo precio alcanza varios miles de euros.

En este sentido la falta de relevo generacional afecta gravemente a todas, si bien es cierto que especialmente a las monterías de los pueblos. En poco tiempo y si nadie lo remedia, será muy complicado el vender la totalidad de los puestos de esas monterías con precios de cien a trescientos euros, con todo lo que ello implica.

Si esto ocurriera dejarían de celebrarse este tipo de monterías, o en todo caso se cazaría al salto o en pequeños ganchos, abatiendo un total de piezas bastante inferior al que se consigue en la actualidad, con el consiguiente aumento poblacional de las diversas especies, especialmente la de jabalí, que tiene gran facilidad para expandirse.

También aumentarían los daños a la agricultura, los accidentes de tráfico y el riesgo de epidemias, que podrían afectar a importantes cabañas ganaderas, con la consiguiente repercusión económica, e incluso al hombre.

Poca gente se plantea la gran labor de esta modalidad en la regulación de las poblaciones de jabalí. Incluso en aquellos casos en los que se matan ejemplares jóvenes, aunque a mí personalmente no me guste, resulta beneficioso para el medio ambiente y para equilibrar la pirámide poblacional de la especie.

Hace poco vi una foto de un amigo con su primer cochino, cobrado en una batida en Asturias; en ella mostraba orgulloso un jabalí de poco más tamaño que un primarón. Mi primera impresión fue sentir cierta vergüenza ajena, pero posteriormente y pensado en los graves daños que están causando en Asturias, tanto en la agricultura como en accidentes de tráfico, y a la ya no tan extraña presencia de ejemplares de jabalí en entornos urbanos, pensé que era una gestión muy necesaria, y más en un paraje tan bello y abandonado como es el monte asturiano, en el que las poblaciones de jabalí se incrementan de forma exponencial.

Y es que la montería no es solo una modalidad de caza de las más antiguas y ligadas a España; es una modalidad que te permite encontrarte con amigos, vivir el campo en grupo, ayudar a los demás monteros a cobrar o pistear las piezas, observar y aprender del campo; y además ofrece al cazador, o al menos así lo siento yo, una de las sensaciones más apasionantes ligadas a la caza, como es el sentir latir tu corazón como si se fuera a salir del pecho mientras se aproxima a tu puesto una ladra y escuchas romper el monte.Justo antes de que te entre la pieza, sin saber lo que es, agudizando los sentidos para ubicarlo y estar prevenido. Es una sensación difícil de explicar, que ni siquiera un guarro resabiado que ronda el puesto en una espera consigue igualar.

Si además de ofrecer estas vivencias, ideales para aficionar a los jóvenes que empiezan, resulta que, bien realizada, supone una herramienta ideal para una gestión adecuada y necesaria, creo que no solo los cazadores debemos defenderla y luchar por su pervivencia, sino que también debería ser un objetivo de la Administración.

La regulación de las poblaciones de jabalí es sumamente complicada y va a costar mucho dinero a muchas comunidades y ayuntamientos, y los cazadores no solo lo hacemos sin cobrar, lo hacemos pagando y generando riqueza en entornos rurales.

Además, mediante esta modalidad se realiza una extracción de ejemplares equilibrada conforme a su pirámide poblacional. Pero para reivindicar este apoyo necesario, tanto para mantener la práctica de nuestra afición como para lavar su imagen y reclutar un necesario relevo generacional, debemos tener una conducta ejemplar.

Están esperando a darnos palos en cuanto se preste la ocasión, encima no se lo pongamos fácil. Debemos ser exigentes con nosotros mismos y cumplir sobradamente los requisitos legales a la hora de celebrar una montería.

La señalización, las comunicaciones de la celebración de la misma, el adelantarnos por posibles conflictos locales y el asegurarse del cumplimiento de las normas es algo de imprescindible cumplimiento.

7 normas de seguridad en montería que no debes olvidar

Juan Pascual Herrera Coronado

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*