Cheeta. La dif√≠cil caza del “Misil” africano en Namibia
13 agosto, 2017 Trofeocaza . 2004 Visualizaciones

Caza mayor internacional

Cheeta. La dif√≠cil caza del “Misil” africano en Namibia

Oscuro objeto de deseo

Gracias a sus u√Īas semi retr√°ctiles puede realizar continuos cambios de direcci√≥n y quiebros a la hora de perseguir a sus presas. Una gran vista y una vertiginosa velocidad son las facultades que convierten al guepardo en una de las especies m√°s complicadas de abatir en √Āfrica. Conocemos sus h√°bitos, costumbres y la manera de cazarlo en este interesante art√≠culo.

Son muchos los cazadores que han realizado varios safaris en √Āfrica para conseguir todos los trofeos importantes: le√≥n, leopardo, b√ļfalo, elefante‚Ķ Pero la mayor√≠a ni ha visto a los guepardos.

Las u√Īas del cheeta no son retr√°ctiles, solo semi retr√°ctiles, por lo que mata a sus presas con la boca, como si de un c√°nido se tratase.

Por eso, el conocido como cheeta en √Āfrica se convierte en un preciado objeto de deseo y los agentes de caza nos encontramos muchas veces con la petici√≥n de organizar una cacer√≠a de este animal.

¬ŅNuestra respuesta? Que es una loter√≠a y que no se puede asegurar un resultado positivo, pues no existe un m√©todo convencional de caza de esta especie que nos asegure una razonable probabilidad de √©xito.

En este artículo simplemente relataré mis experiencias con este precioso animal, que han sido siempre aleatorias y se han producido cuando la diosa fortuna ha querido que sucediesen.

El cheeta vive en muchas zonas y pa√≠ses de √Āfrica, pero siempre son llanas y abiertas, en sabana o bush poco denso, ya que las facultades que posee para sobrevivir son la vista y la velocidad, y solo en ese terreno las optimiza.

Únicamente hay un país donde su población es abundante y en el que se puede cazar legalmente: Namibia.

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES CON OTROS FELINOS

Una diferencia importante del guepardo con el comportamiento habitual de los felinos es que es de h√°bitos exclusivamente diurnos.

No utiliza la noche para cazar, ya que se basa en la velocidad para capturar las presas… y para eso necesita ver bien. Tiene un cuidado tremendo en no herirse, pues ello significaría su muerte.

Un carro√Īero herido si encuentra carro√Īa sobrevive, pero el cheeta no tiene sitio en ese mundo: siempre llegar√° tarde y le echar√°n o, en el peor de los casos, le matar√°n, pasando a ser comida de sus enemigos. Por esa raz√≥n evita todo enfrentamiento, no es agresivo y, en caso de conflicto, desaparece r√°pidamente.

Una consecuencia de que no sea agresivo es que, si los capturan de cachorros, se domestican f√°cilmente y conviven en las granjas con otros animales y personas sin problemas.

Otro inconveniente con el que se encuentra para su supervivencia es que es presa de leones, leopardos y hienas, animales mucho m√°s potentes contra los que no puede luchar.

Cuando son adultos no tienen mayores problemas: con su velocidad enseguida ponen tierra de por medio y no les capturan, pero cuando son cachorros, muchos mueren entre las fauces de sus predadores.

Supongo que es la principal razón de que no sea una especie zonal y continuamente deambule para evitar que le localicen.

Si va con cachorros y le localiza alguno de sus depredadores, reaccionará como nuestras perdices, los cachorros se achantarán en la hierba y la hembra intentará atraer la atención de su cazador para llevárselo lejos.

Una vez pasado el peligro, regresar√° y llamar√° a los cachorros con su caracter√≠stico chillido. Tampoco es carro√Īero, come lo que mata y se sacia muy deprisa por si llega un carro√Īero de superior tama√Īo y le roba la presa.

Nunca vuelve a los restos de una captura porque sabe que no encontrar√° nada, pues se lo habr√°n comido los buitres, chacales y hienas. El que no sea carro√Īero no quiere decir que si se encuentra un animal reci√©n muerto no lo coma, pero tiene que ser carne fresca, nunca putrefacta.

Cheeta_grande

Un guepardo en el pajonal de la sabana. Su piel moteada lo camufla perfectamente y lo confunde con el fondo del herbazal seco.

SU CAZA, NADA SENCILLA

Todo lo explicado anteriormente es lo que justifica su modo de vivir, desplaz√°ndose continuamente en busca de presas y nuevos territorios donde pasar desapercibido. Precisamente, este comportamiento es el que complica su caza.

Tiene zonas querenciosas, pero nunca sabremos con certeza si está por allí, pues el ver huellas frescas del día anterior no quiere decir que permanezca en la zona. Tampoco podemos cebarle porque no obtendremos ninguna respuesta suya.

Para empezar, el cebo tendr√≠a que situarse en el suelo, no en los √°rboles, como si ceb√°semos leones, leopardos o hienas. En √Āfrica, un cebo en el suelo dura menos que un pastel en la puerta de un colegio, pero en el hipot√©tico caso de que comiese, no volver√°. Por ello, esta t√©cnica no nos sirve.

En general, los lances de caza del cheeta son ‚Äúaccidentales‚ÄĚ: simplemente te los encuentras cuando practicas otras cazas. En la mayor√≠a de los lances de caza que conozco con el cheeta como protagonista, han sido abatidos a manos de los granjeros locales desde el coche, en los largos desplazamientos que realizan en su pa√≠s.

Adem√°s, su comportamiento frente al coche es bastante inocente, dej√°ndose abatir f√°cilmente. Incluso no es excepcional que se cacen dos en el mismo ‚Äúencontronazo‚ÄĚ.

Los africanos propietarios de fincas son absolutamente respetuosos con las cercas que delimitan sus fincas con los vecinos, excepto con el cheeta.

Los ganaderos odian al cheeta, pues les mata el ganado y ant√≠lopes… y tampoco pueden rentabilizarlo si lo abate un cliente que sea cazador deportivo. Con el leopardo les pasa lo mismo, pero con una diferencia importante: como est√° estable en una zona, se puede controlar, cebar y, finalmente, vend√©rselo a un cliente.

Hay una regla no escrita, pero los granjeros abaten a los chettas continuamente, ya sea en su finca o en cualquier otra, pues saben que sus vecinos aprobarán esta acción.

De hecho, conozco granjeros que me han reconocido que siempre portan el rifle en el coche y que en su vida han abatido m√°s de 100 cheetas en sus desplazamientos.

Evidentemente, esto no es legal ni un sistema de caza que se pueda aplicar por un cazador deportivo.

Cheeta_autor

El autor, con un guepardo recién abatido en la zona norte de Namibia.

 

DEBEMOS SER REALISTAS

Cuando un cliente nos solicita a los agentes organizar una cacería específica de cheeta, hay que sentarse y explicarle claramente cuál es la realidad. Ojalá tuviese yo un sistema para asegurar totalmente el resultado de una caza de cheeta.

Me encantaría poder tenerlo, pero lamentablemente no es así. Solo hay un par de cosas que se pueden hacer para mejorar la probabilidad de abatir un cheeta. Y aunque no son efectivas al 100%, se emplean con cierto éxito.

No quiero entrar en la pol√©mica de si las ‚Äúayudas‚ÄĚ que voy a relatar a continuaci√≥n son √©ticas o no, pero son legales y una realidad en la actualidad. Varias veces he manifestado mi posici√≥n respecto a la √©tica en la caza, pero si el sistema es legal, se puede utilizar sin que nadie pueda criticar nada.

2-CheetaLa caza del cheeta solo la podemos llevar a cabo en Namibia. En primer lugar, porque solo aquí se conceden licencias, y en segundo, porque sólo aquí encontramos densidades razonables.

El cheeta bebe casi todos los días, por lo que hay que buscar zonas donde existan densidades altas y pocas charcas. La mejor época, evidentemente, al final del periodo de sequía, en septiembre u octubre. Eso sí, debemos estar dispuestos a pasar largas horas en estas charcas.

La otra ‚Äúayuda‚ÄĚ extra ser√≠a contratar a un par de propietarios de ultraligeros para que sobrevuelen las zonas vecinas intentando localizarlos mientras nosotros pasamos largas horas de espera en las charcas.

Ya hemos dicho que el cheeta vive en zona abierta con poca vegetaci√≥n y es de h√°bitos diurnos, por lo que los ‚Äúojos del cielo‚ÄĚ que intenten localizarlos revisar√°n grandes extensiones de terreno. Y si hay suerte y los localizan, nos avisar√°n con sus walkies.

El cazador abandonar√° la espera y se desplazar√° a la zona indicada. As√≠, con la ayuda de los ‚Äúchivatos voladores‚ÄĚ que tiene encima, se dirigir√° al √°rea donde se encuentran los cheetas.

A partir de ah√≠, llevar√° a cabo un rececho convencional… pero antes ha necesitado la ‚Äúayuda del cielo‚ÄĚ. Para contar con una probabilidad razonable de cazar un cheeta se necesita estar dispuesto a aguantar varios d√≠as sentado en una charca y pagando a los ‚Äúobservadores voladores‚ÄĚ, que no son baratos.

UNA OPCI√ďN QUE NO SUELE FALLAR

Pero también hay otra posibilidad que aumenta mucho la probabilidad de poner un cheeta en el visor, aunque ocurre pocas veces y solo dura un par de días. Los granjeros tienen constantemente colocadas jaulas-trampa para capturar todo tipo de predadores que atacan a su ganado.

En ellas normalmente caen chacales, hienas y monos, pero a veces entran leopardos y, alguna vez, muy pocas, cheetas. Si cae un miembro de una familia de guepardos, √©ste llamar√° a sus compa√Īeros, que deambular√°n por los alrededores.

En los dos d√≠as siguientes a la captura se puede llevar a cabo una espera, algo similar a nuestra caza del macho de perdiz con reclamo, con alt√≠simas posibilidades de √©xito. Esto ocurre pocas veces y, cuando pasa, los granjeros se avisan por si se encuentra en las proximidades alg√ļn cazador deportivo que quiera aprovechar la oportunidad.

Fuera de estas situaciones y ocasiones que he relatado no conozco ning√ļn otro sistema para intentar esta caza con un m√≠nimo de probabilidades de √©xito.

Como comentario final, solo a√Īadir un par de consejos. Una cacer√≠a de cheeta debe ser contratada por un precio barato de la caza y alto de la tasa de abate. As√≠ nos aseguramos que los locales pongan todo su inter√©s en la operaci√≥n.

Tambi√©n quiero a√Īadir que se desconf√≠e de los agentes y outfitters que aseguran el resultado de una cacer√≠a de cheeta. Simplemente son charlatanes de feria intentando aprovecharse de la ilusi√≥n del cazador.

No me gustaría haber desanimado con mis afirmaciones a los potenciales cazadores de cheeta; al revés, les animo a que lo intenten, pues en la caza la dificultad hace que disfrutemos mucho más cuando al final el resultado es positivo.

Se lograr√° siempre si tenemos perseverancia y fe en lo que hacemos. ‚ÄĘ

EL “MISIL” DE LA SABANA AFRICANA

Cheeta_peque

Magnifico macho de cheeta.

El guepardo es una animal excepcional que presenta características morfológicas muy específicas. Está clasificado como felino, pero posee muchas características que le aproximan a los cánidos.

La principal son sus u√Īas, que son semi retr√°ctiles, no retr√°ctiles como las del resto de gatos, y las utiliza en los continuos quiebros y cambios de direcci√≥n que se producen en sus vertiginosas persecuciones, clav√°ndolas en el suelo como si de un calzado con clavos se tratase.

La consecuencia de no contar con u√Īas retr√°ctiles es que no le sirven como arma y mata a sus presas con la boca, como cualquier c√°nido. Su cuerpo se asemeja mucho al del galgo y est√° excepcionalmente preparado para correr.

Es el animal terrestre más rápido del mundo, pero esta facultad no le asegura el éxito en todos sus intentos de dar alcance a una presa. Los antílopes son algo más lentos, pero tienen mayor resistencia y cambian constantemente de trayectoria en su huida.

El cheeta solo puede desarrollar su velocidad máxima unos diez segundos, pues si siguiese más tiempo corriendo a ese ritmo, su corazón explotaría. Al final, el resultado es que un cheeta adulto tan solo tiene éxito en la tercera parte de sus intentos de captura, por lo que está obligado a dosificar muy bien sus energías.

Texto: Arturo de Onis

Fotos: Alberto Gómez Artaiz

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