La difícil y peligrosa caza de los 4  antílopes “espiralados” del Cabo
24 enero, 2018 Trofeocaza . 2650 Visualizaciones

Caza mayor internacional

La difícil y peligrosa caza de los 4 antílopes “espiralados” del Cabo

 Viajamos hasta Sudáfrica, concretamente hasta la región del Cabo, para conocer a esta selecta y curiosa familia de antílopes que poseen un denominador común: su trofeo en forma de espiral. En estas notas nos detenemos en sus características morfológicas y nos adentramos en su difícil y peligrosa caza.

La región del Cabo Oriental es la gran desconocida de Sudáfrica, al menos por los cazadores. Acostumbramos a identificar Sudáfrica con el Limpopo, donde operan la mayoría de organizaciones, pero este soñado país da mucho más de sí.

La provincia del Eastern Cape se sitúa en la costa sudeste sudafricana, bañada por el Océano Índico. Cuna de Nelson Mandela y tierra de los Xhosa, es una región de gran belleza natural caracterizada por un verde sistema montañoso con escarpados acantilados, densos matorrales y bosques de Euphorbia, con un clima muy similar al mediterráneo, algo más suave, y gran diversidad de microclimas.

Esta Sudáfrica tan bella e impactante alberga un gran número de antílopes autóctonos, rarezas típicas de la región del Cabo.

Si nos fijamos en la prestigiosa y selecta familia de los antílopes “espiralados”, en África nos encontramos con el sitatunga, nyala, bushbuck, kudú, eland y adax, mientras que el antílope negro es originario de la India, el markhor de Asia y el feral goats de Oceanía.

Esta clasificación la realizamos los cazadores para agrupar la multitud de antílopes del planeta en función de la forma de su trofeo. Y en El Cabo se hallan cuatro subespecies de los siete espiralados africanos: gran kudú del Cabo Oriental, bushbuck del Cabo, eland del Cabo y nyala del sur.

EL EMPERADOR DE LOS KUDÚS

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De hábitos ramoneadores, como todos los “espiralados”, a los kudús hay que buscarlos entre el matorral y a primera hora de la mañana o última de la tarde.

Teniendo en cuenta su “exclusividad”, pues es endémico de la región del Eastern Cape, su majestuosidad y el hecho de que con tan sólo pronunciar su nombre se ponga “a tope” nuestro instinto cinegético, quizá el más “especial” de todos ellos sea el gran kudú del Cabo Oriental.

El SCI diferencia entre seis subespecies de kudú según su zona de distribución:

  1. Gran kudú del oeste
  2. Gran kudú de Abisinia
  3. Gran kudú del este
  4. Gran kudú del sur
  5. Gran kudú del Cabo
  6. Lesser kudú (en el cuerno de África y el único sin barba)

Como suele pasar en España con el macho montés y sus distintas subespecies (con excepción de la de Gredos), el kudú del Cabo Oriental es la misma subespecie científica que el gran kudú del sur: Tragelaphus strepsiceros strepsiceros.

Para gracia de los cazadores de trofeos, la subespecie del Cabo ha sido recientemente reconocida como tal por el SCI, a diferencia del Rowland Ward, que de momento no lo ha hecho.

Al margen de diferencias genéticas, que las hay, la principal diferencia con la del sur es el tamaño de sus cuernos. Son más cortos pero de mayor peso, con una característica forma de “8” en algunos ejemplares.

También llama muchísimo la atención el precioso color canela de su piel. Su cuerpo también es algo más pequeño. Un ejemplar adulto suele culminar los cuernos con dos vueltas y media, con las puntas mirando hacia delante, sin llegar a la tercera vuelta.

La puntuación mínima exigida para entrar en el libro de récords del SCI es de 98”, menor que la del sur, 121”.

La caza de este “venado africano” es tremendamente adictiva. La configuración ondulada y escarpada del terreno, la preferencia por un hábitat con frondosa vegetación y denso matorral y su pelaje, que lo hace invisible, dificultan bastante su localización, tarea que sin un buen profesional y pistero puede ser desesperante.

Eso de “no ver un kudú” y tener varios delante de las narices suele pasar. Cuestión de práctica.

De hábitos ramoneadores, como todos los “espiralados”, hay que buscarlos entre el matorral y a primera hora de la mañana o última de la tarde.

Suelen taparse en la espesura del monte al mediodía. Animal gregario, el mejor momento para su localización y caza es durante el celo, como ocurre con nuestra berrea.

EL BUSHBUCK DEL CABO, EL “CORZO AFRICANO”

Los-4-espiralados-del-cabo-el-corzo-africanoSi el kudú es el “venado africano”, sin duda el bushbuck es el “corzo de África”.

La región oriental del Cabo es el hábitat del bushbuck del Cabo (Tragelaphus scriptus sylvaticus), también conocido como “babala” en Xhosa, o rey bushbuck por algunos fanáticos cazadores adictos a este irresistible antílope.

Existen ocho subespecies de bushbuck en toda África:

  1. El harnessed (el más extendido)
  2. El del Nilo, el de Abisinia (el más pequeño)
  3. El de Menelik o negro
  4. El del África Oriental
  5. El del Chobe
  6. Los dos de Sudáfrica:
    1. El del Limpopo
    2. El bushbuck del Cabo, casi negro como el Menelik.

 

El del Cabo es el de mayor trofeo de todos los babala.

El bushbuck es un animal solitario, con un marcado carácter territorial. A veces se les puede ver en parejas, pero el momento del celo es todavía un misterio. No se puede definir una estación determinada de celo.

Casi exclusivamente ramoneadores y de hábitos crepusculares, el babala es el “espiralado” más escurridizo. Se le debe buscar en las sombras de los matorrales, en zonas de vegetación espesa próximas a los cursos de agua.

A rececho, suele ofrecer muy pocas oportunidades. Es un instante el que tenemos para decidir tirar o no tirar… y no fallar. Acertar en el sitio correcto con este “simpático” animal es de vital importancia para el cazador.

El babala se vuelve tremendamente agresivo cuando está herido y no tendrá la más mínima duda en atacar, usando sus punzantes defensas a modo de puñales. No son pocos los ataques y las muertes provocadas por los “inofensivos” bushbucks.

Los escarpados cortantes próximos a ríos, típicos del Eastern Cape, ofrecen tiraderos en puntales donde se domina gran terreno, ideales para las esperas a estos antílopes al atardecer.

EL NYALA DEL SUR, EL “GALÁN” DE LOS “ESPIRALADOS”

Pariente de mayor tamaño que el bushbuck, el nyala del sur (Tragelaphus angasi) es uno de los antílopes más bellos y llamativos de África.

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El nyala del sur (Tragelaphus angasi), aunque de mayor tamaño, es pariente directo del bushbuck. Su parecido es asombroso.

Su pelaje, casi negro y rayado, sus largas crines y barba que le recorren toda la garganta y vientre, su larga cola, el contrastado color naranja de sus patas y marcas blancas entre los ojos y labios… y sobre todo su potente trofeo, levantan pasiones entre los cazadores más exquisitos.

Pero no se le puede confundir con el nyala de montaña, originario de Etiopía, un animal totalmente distinto.

Este antílope, de tamaño mediano y trofeo espiralado con tendencia a formar una lira y puntas de color marfil, se encuentra de forma natural en el sudeste de África.

Igual de tímido que su pariente pequeño y ramoneador, su hábitat es el monte denso. Su carácter gregario y un momento de celo definido pueden facilitar su localización entre el monte.

Sin duda, el mejor periodo del día para cazarlo es al amanecer y al atardecer. ¿El método de caza más efectivo? Las esperas para el avistamiento desde puntales y colinas y su posterior rececho.

EL ELAND:LA RECUPERACIÓN DEL ANTÍLOPE GIGANTE

Junto con el gran kudú, salvando las diferencias, el eland es un antílope de gran tamaño, a diferencia del bushbuck y el nyala.

Los-4-espiralados-del-cabo-elandPor su marcada diferencia de tamaño existen

dos especies de eland:

  1. El gigante eland del Derby (Taurotragus derbianus), con sus subespecies
    1. La de Guinea
    2. Mali
    3. Senegal
    4. África Central
  2. El Eland común (Taurotragus oryx). El SCI reconoce tres subespecies de eland común:
    1. La del África Oriental
    2. El de Livingstone (el mayor de todos)
    3. El del Cabo (T. oryx oryx)

El “grandote” eland es el único de los “espiralados” del Cabo en el que la hembra también porta cuernos, siendo más finos y largos que los del macho.

Procedente del Cabo, su distribución es amplia, ocupando parte de Namibia, el Kalahari, Sudáfrica y el sur de Mozambique.

Los primeros colonos europeos llegaron a diezmar la población del eland del Cabo hasta acotarlas al norte del Cabo, pero hoy día, gracias a la iniciativa privada, se distribuye por todo su territorio originario.

En principio, su caza parece fácil, pero se puede tornar en bastante complicada si tenemos en cuenta que sus sentidos están muy desarrollados (aunque tienden a mansurrear) y el medio forestal que habita, aunque es un comedor mixto al que le gusta tanto pastar como ramonear.

Su carácter gregario y considerable tamaño facilitan su localización, aunque los machos adultos se vuelven solitarios. Otra peculiaridad de los elands es que son enormes caminantes.

No son territoriales y pueden recorrer muchos kilómetros cada día en busca de comida y, en caso de amenaza, trasponer hasta desaparecer del mapa.

Esta cualidad, por fortuna, pueden conservarla en algunas de las extensísimas fincas del Cabo ausentes de cercados interiores que condicionen el comportamiento natural de los animales.

Leopoldo del Valle

www.trophyhunting.es

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