Rececho de √ćbice persa del desierto
13 diciembre, 2017 Trofeocaza . 1824 Visualizaciones

Caza mayor internacional

Rececho de √ćbice persa del desierto

Precisamente por el hecho de ser considerada una especie cineg√©tica propia, y no una subespecie, el √≠bice persa del desierto se ha convertido en un gran atractivo para muchos cazadores, que viajan hasta el este de Ir√°n, en su l√≠mite con Afganist√°n, para intentar abatirlo. Y eso es lo que hizo el autor de esta cr√≥nica, quien nos relata de su pu√Īo y letra esta emocionante aventura en pos del ansiado trofeo.

Antes de mi viaje recib√≠ varias noticias, confirmadas por hechos, del cierre de la caza en ese pa√≠s, o al menos de la inexistencia de licencias para realizar cacer√≠as contratadas y pagadas a trav√©s de compa√Ī√≠as de sobrada reputaci√≥n y solvencia.

De hecho, recib√≠ en casa, varias llamadas de cazadores y agentes advirti√©ndome de la inexistencia de licencias, descubierta en alg√ļn caso por el desafortunado cazador a su llegada a Ir√°n. Casos hubo de permanecer en Teher√°n una semana, y hasta diez d√≠as, a la espera de que su agente de caza o el outfitter local obtuvieran licencia para cazar la especie contratada y pagada con meses de anterioridad. Aburridos de esperar se volvieron a casa con sensaciones diversas, entre las que estaba el sentimiento de haber sido enga√Īados.

Es más, en el aeropuerto de Teherán, a mi llegada, encontré a dos amigos norteamericanos despachando sus armas para salir del país, con un berrinche de campeonato, desesperados tras diez días de infructuosa reclusión en el hotel, esperando a que sus licencias fueran obtenidas por la agencia de caza que les había vendido el safari.

Ibice-persa-autor-Teher√°n

Teher√°n capital de Ir√°n

 

M√ĀS VALE PREVENIR……

En prevenci√≥n de cualquiera sorpresa, antes de salir de Espa√Īa confirm√© telef√≥nicamente con mi agente local que dispon√≠a de las licencias de caza a mi nombre y, conforme al programa previsto, me present√© en Ir√°n para cazar los cuatro animales contratados: los carneros de Armenia, Kerman y Laristan y la cabra persian dessert ibex, cada uno de ellos en reservas de caza diferentes y muy alejadas unas de otras.

Por razones logísticas comencé por el carnero de Armenia, seguí con la cabra persa del desierto y a continuación con el carnero de Kerman, dejando para el final el de Laristan por concurrir un hecho muy importante.

Poco antes de mi partida solicité a Esrafil Shafiezade, gerente de Iran Jasmin Co, que tratase de obtener licencia a mi nombre para cazar la diminuta gacela jabir o de Kennion, por coexistir con el carnero de Laristan en la zona donde se caza el borrego.

Prometió hacer las gestiones necesarias, que inició inmediatamente, pero que a mi llegada a Teherán todavía no habían dado fruto. Por ello, para dar más tiempo a que fructificaran sus esfuerzos, planificó mi cacería dejando para el final mi visita a la provincia de Hormozgan, en el Golfo Pérsico, donde iba a cazar el carnero de Laristan y, eventualmente, la gacela de Kennion, si conseguía la licencia.

Al iniciar mi tercera etapa, en la provincia de Kerman, Iran Jasmin Co me dio la alegr√≠a de confirmar la obtenci√≥n de la licencia para la gacela de Kennion, por lo que podr√≠a intentar la caza de una quinta especie sin que en ning√ļn momento hubiera existido duda sobre la veracidad de disponer de todas las licencias seg√ļn el contrato.

La profesionalidad y seriedad de esta empresa fue, sin género de dudas, modélica y supo cumplir su palabra y aun excederse consiguiendo una licencia adicional en un ambiente enrarecido en el que sus competidores no supieron o no pudieron cumplir sus compromisos.

Parece ser que la causa fue un cambio en el Departamento de Medio Ambiente de Ir√°n, donde sustituyeron recientemente a su m√°ximo responsable, y el reci√©n llegado redujo la cuota fijada en a√Īos anteriores para cazadores extranjeros y deleg√≥ en las provincias el otorgamiento de licencias en sus respectivas jurisdicciones.

Por ello la reducci√≥n de cupos dej√≥ a ciertas org√°nicas en situaci√≥n de overbooking, ya que hab√≠an vendido cacer√≠as pensando en que se respetar√≠an por las autoridades de Medio Ambiente las cuotas asignadas a cada especie en a√Īos anteriores. Este recorte las obligaba a necesariamente incumplir parte de los compromisos adquiridos, enfrent√°ndose adem√°s con una problem√°tica adicional en las provincias, cuyas autoridades de Medio Ambiente no conoc√≠an la mec√°nica para expedir las licencias ni dispon√≠an de medios para ello.

A POR EL √ćBICE PERSA DEL DESIERTO¬†

Concluida mi cacer√≠a en la isla del Lago de Urmia, donde abat√≠ un magn√≠fico carnero de Armenia, regres√© a Teher√°n para recoger otras licencias de caza y proseguir por carretera hasta las monta√Īas de Shaskuh, en la provincia de Khorasand del Sur, al este del pa√≠s, cercana al borde con Afganist√°n, para cazar el √≠bice persa del desierto (Capra aegagrus ssp).

El autor con un carnero de Armenia

Esta era una nueva subespecie de cabra, a√Īadida a la lista de especies cineg√©ticas por OVIS, la organizaci√≥n americana promotora de la caza de animales de monta√Īa, principalmente carneros y cabras.

Hasta ahora todas las cabras cazadas en Ir√°n eran consideradas de la subespecie de bezoar, o passang, como siempre fueron denominadas en Europa, continuando como tales en las monta√Īas hacia el oeste en toda la pen√≠nsula de Anatolia. En las monta√Īas situadas al sudeste de la gran meseta iran√≠, en territorio de Baluchist√°n, actualmente parte de Pakist√°n, se encuentra otra subespecie de √≠bice, el de Sind, muy parecido al bezoar, pero de coloraci√≥n m√°s clara y de menor tama√Īo.

UNA ESPECIE CINEG√ČTICA PROPIA

La descripción que hace GSCO (Ovis) para conceptuar a la denominada persian desert ibex (Capra aegagrus ssp) como especie cinegética por sí misma, diferenciada de otra subespecie, es la siguiente:

Ubicación: Irán este-centro.

Descripci√≥n: Esta categor√≠a fue a√Īadida a la lista del ‚ÄúCapra World Slam‚ÄĚ en 2006. Este √≠bice ha sido clasificado anteriormente como un √≠bice de Bezoar. Generalmente, pesa considerablemente menos que el Bezoar porque se le encuentra en las regiones des√©rticas de Ir√°n. GSCO lo considera como una transici√≥n entre el Bezoar del oeste y el √≠bice del Sind en el este, esp√©cimen circunscrito solo a Pakist√°n.

Por el momento, los l√≠mites ser√°n considerados en las zonas de desierto al este de las ciudades de Qom, Yazd, Kerman y Bandar-e Abbas. Para mayor claridad, si traz√°semos una l√≠nea desde Qom a Yazd continuando hasta Kerman (toda ella en direcci√≥n sudeste), y desde el sur de Kerman hasta Bandar-e Abbas, tendr√≠amos los l√≠mites aceptados actualmente. Cualquier √≠bice situado al este de esa l√≠nea imaginaria ser√° considerado como √≠bice persa del desierto, seg√ļn esta descripci√≥n.

Respecto de la frontera por el norte, generalmente será el desierto al sudeste de Teherán y la ciudad de Semnan. Las fronteras mencionadas son tentativas, y pueden ser movidas ligeramente en una u otra dirección dependiendo de grupos aislados de íbices del desierto.

Con grandes dudas, pero deseando conocer por mí mismo si existían diferencias apreciables entre las bezoar y las del desierto, conseguí una licencia a través de Iran Jasmin Co y me encaminé al distrito de Khorasand en busca del nuevo íbice iraní.

Sal√≠ en el coche de Hassan, conductor y gu√≠a de caza tambi√©n en la primera etapa, acompa√Īado del cocinero, Jafar, que con tanto esmero hab√≠a preparado mis comidas en Urmia. Pero cuando llev√°bamos dos horas circulando (todav√≠a sin salir de la ciudad de Teher√°n por el tr√°fico endiablado en esa urbe), me di cuenta de que no hab√≠a retirado mi pasaporte en el hotel, donde tuve que dejarlo al registrarme, y tuvimos que dar la vuelta para reclamarlo.

Un trastorno lamentable, sobre todo en ese cargante tráfico de la capital, pero lo recogí y reemprendimos el viaje, llegando a las 1:00 horas a Sabzevar, donde me instalé en un hotel para pasar la noche. No recuerdo su nombre, pero procuraré evitarlo si tengo ocasión.

Dorm√≠ bien, a pesar del ruido de la carretera, pero dentro de mi saco, sobre la cama, por si acaso, pues aquello no parec√≠a muy limpio, y naturalmente no tom√© una ducha ni utilic√© el inodoro, que era de modalidad ‚Äúa la turca‚ÄĚ con la jarra especialmente dise√Īada en sustituci√≥n del papel higi√©nico.

De buena ma√Īana proseguimos el viaje hasta Qa‚Äôen, ciudad donde hicimos el papeleo de licencias con el Servicio de Wildlife, m√°s la compra de v√≠veres en varias tiendas, y seguimos hasta la reserva de caza, que ocupa la cadena monta√Īosa de Shaskuh.

Como ya me habían advertido en Teherán, iba a compartir área de caza con un cazador canadiense, pero no sabía que tendría que compartir cuarto con él, ya que el refugio de caza tenía una sola habitación para clientes. A él, que había llegado unas horas antes que yo, también le sorprendió, pero deportivamente me esperaba ya en la habitación que íbamos a compartir.

Esta casa de cazadores, cerca del pueblo de Esfed√°n, era muy parecida a otras que fueron construidas en tiempo del Sha Phalevi en las reservas, buenas para la √©poca pero a las que el paso de los a√Īos va dejando marcadas. He estado en varias de ellas y a todas les pasa lo mismo.

El cuarto estaba limpio, ten√≠a estufa y dos camas, adem√°s de un aseo que lamentablemente no invitaba a ser utilizado. Una peque√Īa habitaci√≥n con la ducha (sumidero en el suelo) y el WC, uno de los de taza turca en el suelo, que me promet√≠ no utilizar mientras hubiera campo.

Construcción típica de la zona

 

¬ŅTENDR√ćA SUERTE TRAS EL MADRUG√ďN?

Recibimos la visita protocolaria del jefe de la reserva, Hamid Saleli, muy cumplido y acompa√Īado por cuatro o cinco ac√≥litos. Tuvimos una breve charla muy simp√°tica y, seg√ļn su costumbre, dijeron que volver√≠an para visitarnos al d√≠a siguiente. Cuando se fueron cenamos en nuestro cuarto, sentados en el suelo, seg√ļn el rito local, pero afortunadamente nos pusieron cubiertos y platos.

Al d√≠a siguiente sal√≠, todav√≠a de noche, a las 5.45 horas, en un coche Nissan Patrol de la ‚Äúorg√°nica‚ÄĚ, conducido por Mahmud, sobrino de Esrafil, y acompa√Īado de mi gu√≠a Hassan y del guarda de la reserva, Askari.

Subimos en coche por un camino de sierra hasta donde estaban las ruinas de un pueblo, arrasado por un terremoto que hubo hace pocos a√Īos. Por el camino vimos √≠bices que se asomaban desde los riscos al ruido del coche.

Salimos caminando por terreno duro, de fuerte pendiente, ascendiendo rápidamente, aunque sin perder el resuello. A las 7.30 horas fallé un íbice persa del desierto, a unos 250 metros, que estaba con otros machos y alguna hembra (el celo estaba en su apogeo) y habían huido de nosotros. Los alcanzamos al dar un recodo del torrente seco por el que subíamos. Esperé la típica paradita… pero fallé estrepitosamente, por lo fácil y por el trueno ruidoso que el Christensen produce cada vez que dispara.

Continuamos subiendo por el barranco de canto rodado y pe√Īa limada, por el agua, hasta un punto en el que terminaba y seguimos ascendiendo por roca pelada hasta la cresta. Despu√©s continuamos subiendo y bajando sierras y oteando durante unas horas, con gran esfuerzo f√≠sico, principalmente por la pendiente del terreno que hac√≠a dif√≠cil guardar el equilibrio, y por haber mucha zona de piedra suelta donde, por la pendiente, era dif√≠cil no resbalar y despe√Īarte.

A eso de las 9.00 horas vimos dos grupos de machos y alguna hembra en pleno celo. Ambos grupos estaban lejos, como a un par o tres de kilómetros, muy por debajo de nuestra cota y atravesando unos barrancos infranqueables. No obstante, decidimos ir a por uno, pero antes sugerí a Hassan echar una mirada del lado oeste, donde todavía no habíamos mirado, por si hubiese algo. ¡Fortuna!

Relativamente cerca, a 1.350 metros, encontramos otro grupo que parecía estar en un lugar accesible. Increíblemente mis prismáticos leyeron la distancia, supongo que por la excelente visibilidad que había.

ERA EL MOMENTO 

Un total de cinco machos, en torno a unas pocas hembras con dos cr√≠as, estaban situados del otro lado de un barranco, en una ladera rocosa, aproximadamente a nuestra altura. Dejamos a Mahmud con las mochilas y comenc√© la aproximaci√≥n en compa√Ī√≠a de mis dos gu√≠as.

Fue un trabajo penoso y peligroso hasta más no poder. Varias veces estuvimos a punto de renunciar, pero seguimos, intentando tres veces medir distancia y buscar disparadero, pero las distancias seguían siendo imposibles. Finalmente llegamos a situarnos a 410 metros del mejor de los machos, que estaba echado, atravesado, mirando a la derecha y mostrando cabeza y casi todo el cuerpo.

Ibice-persa-2Sentado, pues no podía tumbarme por la configuración del terreno, extendí las patillas del bípode, pero no encontraba posición para el disparo. Tuve que extender algo más la patilla de la derecha para compensar el desnivel del suelo, apoyé el codo derecho en la rodilla y disparé. ¡Fallo y desbandada general!

Rectifiqu√©, pero no pod√≠a encontrar a ‚Äúmi‚ÄĚ macho en aquel l√≠o‚Ķ Y como se alejaban corriendo, met√≠ en la cruz al que encontr√© y le segu√≠ hasta la consabida paradita y le dispar√©, alcanz√°ndole y derrib√°ndole.

Result√≥ ser un gran ejemplar de ocho a√Īos y una cornamenta buena, pero con una de las puntas, la derecha, ligeramente rota. Un examen detenido de la cabra no me sirvi√≥ para determinar que se tratase de una especie distinta de la bezoar que abat√≠ en la Reserva de Gamesloo, en Ir√°n, cerca de Isfahan, o de la bezoar turca, que cac√© en Bing√∂l, en el Kurdist√°n.

Quiz√°s sea m√°s peque√Īa de talla, pero en ello pueden influir razones climatol√≥gicas o del h√°bitat donde se encuentran, nunca explicaciones como las proclamadas por OVIS. Para m√≠ es la misma especie, pero que por intereses comerciales se ha predicado como animal diferente.

La hicimos las fotos, la evisceraron y descendimos hacia donde hab√≠amos dejado el coche por la ma√Īana, un pueblito destruido por un terremoto, donde lo m√°s destacable era un monumento a un militar muerto en la guerra con Irak, al que trataban de h√©roe. M√°s tarde vi en ciudades recordatorios semejantes de h√©roes ca√≠dos en esa guerra.

Poco antes de llegar, y ya casi de noche, encontramos al jefe de la reserva, Hamid, y seis acompa√Īantes que esperaban para celebrar conmigo el √©xito de la cacer√≠a. Estaban muy contentos por el resultado, pues el otro cazador canadiense tambi√©n hab√≠a logrado su objetivo, as√≠ que de dos licencias (√ļnicas para el a√Īo en la reserva) hab√≠an conseguido los dos trofeos.

UN FINAL PARA ENMARCAR 

Terminada la cacer√≠a, con una nevada ca√≠da durante la noche, de buena ma√Īana sal√≠ en coche, con el compa√Īero canadiense, hasta Qa‚Äôen para hacer la parada protocolaria en la oficina local de Wildlife, donde estuvieron muy atentos y obsequiosos durante la firma de los documentos de la cacer√≠a. A continuaci√≥n fuimos en los coches hasta Birjand, capital de la provincia de Khorasand del Sur, a despedirnos de Hamid Salehi.

Nos explicó que donde hemos cazado no es en realidad todavía una reserva de caza (por ello todavía hay ganado doméstico), sino una Protected Area. Tiene 70.000 hectáreas y hay, además de íbices (persian dessert), gacela subguturosa, gato (sand cat) y urial (en Darmyan).

Ah√≠ es donde algunos agentes de caza y outfitters pretenden llevar a cazadores incautos para cazar el urial del Transcaspio, que actualmente est√° protegido en sus zonas originales. Seg√ļn Hamid, el urial que se encuentra en esta zona es en realidad un urial afgano, pues adem√°s de tener la barba blanca (como el blanford y el afgano), han realizado pruebas de ADN en Alemania que indican concluyentemente que se trata de un urial afgano sin ning√ļn g√©nero de dudas.

Concluida esta cacería, continué el viaje en coche hasta la ciudad de Kerman, atravesando todo el desierto de Lut, para proseguir con la caza del carnero de Kerman.

Carnero de Kerman

Conseguido éste, me trasladé a Bander Abbas en pos del carnero de Laristán y de la gacela de Kennion, antes de finalizar mi viaje por Irán, que en esta ocasión me ocupó 24 días, recorriendo en coche más de 4.000 kilómetros y sin catar una sola cerveza, obligado por la Ley Seca que te imponen en el país.

Ibice-persa-principal-gacela-de-kennion

Gacela de Kennion

¬°Mi h√≠gado les qued√≥ muy reconocido! ‚ÄĘ

José Madrazo

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