Tórtola

Tórtolas

Tórtolas. Un futuro Incierto 

Iniciamos una nueva media¬† veda con la t√≥rtola amenazada¬† como especie cineg√©tica debido¬† a que SEO/BirdLife solicit√≥ en mayo de¬† este a√Īo la moratoria de su caza en todo el¬† territorio espa√Īol. ¬ŅTiene raz√≥n la organizaci√≥n¬† ecologista? ¬ŅSer√≠a eficaz esta medida como m√©todo¬† para recuperar las poblaciones de la especie? Los¬† cient√≠ficos y expertos en t√≥rtolas opinan que no.

Argumenta la organizaci√≥n ecologista que¬† ‚Äúla delicada situaci√≥n por la que pasa la¬† t√≥rtola se ve agravada por la sobrecaza‚ÄĚ,¬† a diferencia de lo que consideran muchos cient√≠ficos¬† y expertos en la especie, como qued√≥ bien¬† demostrado en una interesante jornada sobre la¬† especie que se celebr√≥ pocos d√≠as despu√©s de la¬† petici√≥n de la moratoria en la ETSI Montes (Madrid).
En esta ocasi√≥n, varios expertos, profesores¬† y catedr√°ticos de la Escuela (ver trofeo n√ļmero¬† 541, p√°ginas 10 y 11) no solo se mostraron en¬† contra de la moratoria, sino que algunos ponentes,¬† como Jos√© Miguel Montoya, llegaron a tildarla¬† de ‚Äúin√ļtil y contraproducente para la conservaci√≥n¬† de la especie‚ÄĚ.

Pero, sin embargo, la preocupación que ha  sembrado SEO/BirdLife entre los cazadores se  hace cada día más patente como demuestra el  hecho de las numerosas llamadas y consultas que  recibimos al respecto, razón por la que hemos  pedido a un grupo de colaboradores y científicos  expertos en la materia que opinen al respecto sobre  la moratoria y sobre actuaciones que se llevarían  llevar a cabo para invertir la situación de la  especie.

Estas son sus opiniones.

¬ŅCazar o proteger la t√≥rtola?¬†
Juan Delibes 

Como tantos ni√Īos, la primera arma seria que tuve, despu√©s¬† del tirachinas, fue una carabina de aire comprimido. Mi padre¬† me la regal√≥ de ni√Īo y s√≥lo me la dejaba usar en Sedano,¬† el pueblo burgal√©s en el que pas√°bamos buena parte¬† del a√Īo.

Pero me dio una recomendaci√≥n: ‚ÄúTira s√≥lo a los gorriones¬† o aves mayores, ya que los pajaritos peque√Īos son insect√≠voros,¬† beneficiosos para la agricultura, y es una pena¬† matarlos‚ÄĚ. Lo segu√≠ a rajatabla , pero es que el consejo paterno¬† ten√≠a su miga: Sedano es un pueblo de monta√Īa y la poblaci√≥n¬† de gorriones es absolutamente residual.

Hab√≠a un gorri√≥n¬† por cada 20 carboneros, 30 herrerillos, 25 petirrojos, 40¬† mosquiteros… El gorri√≥n era una pieza reina y muy escasa, y¬† con el tiempo tuve que aprender a recechar por las huertas¬† para tratar de cazar la pieza que encabezaba el ‚ÄúGrand¬† Slam‚ÄĚ, que era, sin duda, la t√≥rtola.

Sin ser muy abundante, la¬† t√≥rtola criaba en los manzanos y se ve√≠a por todas las huertas.¬† Consegu√≠a muy pocas, pero la caza de la t√≥rtola para¬† un ni√Īo de mi edad era un rececho en toda regla y para m√≠¬† no ten√≠a nada que envidiar a la del elefante de selva.

Con el¬† tiempo, siendo yo a√ļn muy joven, la t√≥rtola se extingui√≥ de¬† Sedano. Desapareci√≥ completamente. No qued√≥ una sola¬† pareja en todo el valle, ni en los aleda√Īos.¬† Pero tambi√©n¬† en Valladolid y otros enclaves de la meseta norte donde cazaba habitualmente se hizo rar√≠sima y s√≥lo aparec√≠an contados¬† ejemplares en el paso migratorio de septiembre. Pocas veces¬† he visto una merma tan espectacular, y soy consciente de que¬† este declive ha sido m√°s acusado en la mitad norte que en la¬† sur.

En la actualidad, las escasas ocasiones en las que me topo¬† con una t√≥rtola durante la primavera me producen una enorme¬† alegr√≠a.¬† Creo que nadie discute la disminuci√≥n espectacular de la poblaci√≥n¬† de t√≥rtolas y ahora la Sociedad Espa√Īola de Ornitolog√≠a¬† propone la posibilidad de vedar su caza temporalmente,¬† lo cual me parece razonable.

Los cazadores no somos matarifes  y, aunque a algunos les cueste creerlo, terminamos amando  más a las especies que cazamos que la mayor parte de los  ciudadanos que no salen al campo.

Hay muchas menos tórtolas  y además las pocas que quedan son atraídas eficazmente  mediante cebos para realizar tiradas durante la media veda.  Creo que el declive de la tórtola no está provocado, en absoluto,  por la caza, e imagino que la acción cinegética sigue sin  influir demasiado en la abundancia de la población tortolera,  pero, aunque sólo sea por responsabilidad e imagen, me parece  adecuado detener temporalmente la presión sobre las tortolillas.

¬ŅEs muy preocupante el hecho de que en Espa√Īa haya¬† cada vez menos t√≥rtolas? Creo que en absoluto. La t√≥rtola¬† a nivel global no se halla amenazada, y lo √ļnico que ocurre es¬† que por circunstancias que desconocemos tiende a desaparecer¬† en nuestro pa√≠s.

La naturaleza es dinámica y las poblaciones  animales se hallan constantemente fluctuando, en buena  medida a consecuencia de la actividad humana. Las tórtolas  tienden a desparecer, pero otras especies que hace poquísimo  tiempo se hallaban en nivel máximo de amenaza en nuestro  país ahora mismo se expanden rápidamente.

¬ŅSe acuerdan de¬† que los calamones estaban casi extintos hace dos o tres d√©cadas?¬† Ahora son abundant√≠simos en buena parte de los humedales¬† espa√Īoles y colonizan a pasos agigantados nuevas zonas¬† encharcadas. Los moritos dejaron de nidificar en Espa√Īa y el¬† otro d√≠a pude ver un bando de cientos de ejemplares, adem√°s¬† de enterarme de que ya cr√≠an en varias comunidades aut√≥nomas.¬† La malvas√≠a, los tarros blancos‚Ķ

Eso por hablar de aves,  pero los cazadores lo sabemos muy bien por el ejemplo de corzos,  lobos , jabalíes y ciervos, cuyas poblaciones crecen, mientras  que las de perdices, liebres o conejos merman.

Soy partidario, pues, de vedar temporalmente la caza de la  tórtola, pero comparto la preocupación de muchos cazadores  acerca de la temporalidad, y sospecho, como tantos otros, que  cuando una especie entra en la lista de las especies protegidas  es para no salir jamás.

La naturaleza es din√°mica y las poblaciones¬† fluct√ļan. Las leyes y normas deber√≠an hacer lo mismo, pero¬† temo que no van al comp√°s.

‚ÄúLa caza no determina la situaci√≥n de la t√≥rtola com√ļn‚Ä̬†
José Luis Garrido 

A primeros de mayo la Sociedad Espa√Īola de Ornitolog√≠a, SEO/¬† BirdLife, nombr√≥ a la t√≥rtola com√ļn o europea (Streptopelia turtur)¬† especie del a√Īo a la vez que solicitaba al MAGRAMA que¬† se incluyese en el cat√°logo de especies amenazadas como Vulnerable¬† y que se aplicase una moratoria a su caza.

A muchos cazadores nos ha creado inquietud el mensaje de¬† la SEO, pero no por la situaci√≥n de la t√≥rtola, que hace a√Īos nos¬† preocupa, sino porque lo de vedar un ave en la situaci√≥n agr√≠cola¬† actual es un trampantojo de los conservacionistas, que¬† dan a entender que al vedar la especie se recuperar√° cuando¬† conocen que no va a ser as√≠, porque son otros los problemas¬† que afligen a la t√≥rtola.

No hay ning√ļn caso concreto de veda¬† de una especie que nos permita poner como ejemplo que una¬† moratoria de caza haya supuesto la recuperaci√≥n de la misma.¬† Tampoco vamos a decir a nadie que la caza es la mejor medicina¬† para su salud.

La SEO, por otra parte una entidad encomiable, comete un  gran error solicitando la moratoria de caza para dar a entender  que así se salva la tórtola de una situación que nos preocupa  a todos los conservacionistas, seamos cazadores o no.

A algunos  nos indigna que intenten hacernos creer que vedar es recuperar  las especies, sobre todo a los que dejamos de cazar entre  1971 y 1973 un centenar de piezas de caza (la mayoría poco  atractivas cinegéticamente) para protegerlas.

Con muy buen¬† criterio para la mayor√≠a, esos a√Īos prohibieron cazar el oso, el¬† lince, los must√©lidos, rapaces, esteparias, urogallos y otras. Despu√©s¬† de m√°s de cuarenta a√Īos sin cazarlas, ninguna ha levantado¬† cabeza; excepto algunos lustrosos predadores (meloncillo,¬† por ejemplo) que tanto da√Īo causan a la fauna m√°s sensible.

Y¬† esto nos hace pensar que al lince, al urogallo, a las esteparias y¬† a varias rapaces les ha venido muy mal no cazarlas, pues eran¬† sus poblaciones mucho m√°s generosas cuando and√°bamos ‚Äúa¬† tiros tras ellas‚ÄĚ; es un decir.

Me comentaba Juan Antonio Sarasketa:¬† ‚ÄúMata m√°s la receta que la escopeta‚ÄĚ cuando conoci√≥¬† los datos del proyecto ‚Äúsemillas‚ÄĚ y comprobamos que se mueren¬† las aves por comer las semillas blindadas.

La SEO se ha organizado desde su creación en 1954 de manera  envidiable. Su principal objetivo conservacionista le ha dado  prestigio y unas fortalezas que han movido voluntades políticas,  industriales y sobre todo económicas.

A partir de 1982 la sociedad¬† empez√≥ a acometer concursos p√ļblicos y, m√°s tarde,¬† proyectos Life europeos, lo que supon√≠a manejar cientos de millones¬† que se incrementaron al ser declarada entidad de Utilidad¬† P√ļblica en 1993.

Los miles de colaboradores posibilitan objetivos baratos que  deben valorarse en su justa dimensión.

El proyecto SACRE, en¬† el que fundamentan la situaci√≥n de la t√≥rtola, dispone de datos¬† muy escasos en varias comunidades, aunque sean los √ļnicos¬† disponibles los que presentan ellos en los juzgados, porque¬† cuando empez√°bamos a estudiarlos en FEDENCA-RFEC vino ‚Äúel¬† terremoto‚ÄĚ… y las r√©plicas, que han convertido a la representaci√≥n¬† de los cazadores en una vergonzosa escombrera.

Actualmente,¬† la SEO recibe sost√©n de las administraciones europeas¬† y espa√Īolas, que son precisamente quienes engrasan con subvenciones¬† y proyectos esta maquinaria ya imparable que la da¬† tantas fortalezas.

Cosa que nosotros no hemos sabido hacer,¬† aunque tambi√©n hemos recibido interesantes apoyos econ√≥micos.¬† Saben los de SEO que la t√≥rtola com√ļn ha disminuido sus poblaciones¬† en Espa√Īa por, al menos, todas estas causas que citamos:
‚ÄĘ Destrucci√≥n del h√°bitat por desaparici√≥n de linderos, incendios forestales, etc.
‚ÄĘ Tratamientos insecticidas en cultivos arb√≥reos que provocan p√©rdida de puestas
y la muerte de pollos (mosca blanca del naranjo y otros frutales, procesionaria del pino, etc.).
‚ÄĘ Biocidas agresivos en la semilla del girasol (Tiram y Fipronilo, prohibido recientemente) de efectos letales..
‚ÄĘ Uso de herbicidas en linderas y caminos que eliminan ciertas plantas adventicias (ce√Īilgos, mostaza blanca, etc.) buenas para su alimentaci√≥n.
‚ÄĘ Acoso y desplazamiento de sus espacios tradicionales por la t√≥rtola turca, m√°s potente.
‚ÄĘ Presi√≥n predadora excesiva de rapaces, c√≥rvidos, must√©lidos y felinos sobre t√≥rtolas, sus nidos y huevos.
‚ÄĘ Comunidades aut√≥nomas como Arag√≥n y La Rioja cazan sin cupo e inician la caza antes del 20 de agosto.
‚ÄĘ Caza concentrada en fincas donde se ceba desde mayo con pipas de girasol sin autoridad que lo controle.
‚ÄĘ Cultivo abundante del girasol, que concentra a la especie.
‚ÄĘ Cambios de usos agr√≠colas en sus hospedajes africanos de invierno.
‚ÄĘ Desarrollo agr√≠cola agresivo en Marruecos, donde parte de la poblaci√≥n se reproduce, queda en ese pa√≠s y sufre las consecuencias.
‚ÄĘ Caza excesiva en Marruecos con tiradas masivas de centenares de capturas.

En Espa√Īa, con car√°cter general, se caza con un cupo prudente¬† y se mantiene la veda hasta el 20 de agosto como recomienda¬† el comit√© ORNIS:

Saben también en la SEO que el Plan Europeo para la Tórtola  marca unos objetivos y en ninguno de ellos la CE se plantea prohibir  su caza, como pueden leer:
1.- Establecer buenas prácticas de manejo del hábitat de nidificación  y su restauración.
2.- Recabar datos científicos sobre tendencia y dinámica poblacional  en nidificación y en invernada. Se solicitan los datos referentes  a la competencia con la tórtola turca.
3.- Recoger datos sobre la potencial incidencia de la caza en la  conservación de la especie.

Como apuntaba al principio de este art√≠culo, debo repetir que¬† no creemos que la veda de la t√≥rtola suponga su recuperaci√≥n,¬† porque las t√≥rtolas no desaparecen por la caza. Vedar ser√≠a enga√Īar¬† a la sociedad transmitiendo la sensaci√≥n de que ya se hab√≠a¬† resuelto el problema de la t√≥rtola con esa medida.

La SEO  daría por cumplido su objetivo de impedir la caza lo que pueda  y de demostrar su poderío a las bases; pero la tórtola quedaría  olvidada en el rincón de la agonía, como están ahora tantas  otras especies en su día bandera de la ecología.

¬ŅSaben ustedes¬† c√≥mo andan algunas esteparias? ¬ŅY el urogallo? La tranquilidad¬† que supondr√≠a esta moratoria para los conservacionistas¬† es un se√Īuelo y una manera enga√Īosa de zafarse del problema¬† que pasa por la denuncia ante el MAGRAMA a las multinacionales¬† que venden esas aplicaciones agresivas que deben¬† ser sustituidas.

Adem√°s de controlar a la t√≥rtola turca de inmediato,¬† que se ha multiplicado por 7,15 en estos a√Īos.
Pues eso.

‚ÄúEs necesario su estudio y gesti√≥n‚Ä̬†
Javier Hidalgo 

Cuando se produce disminución poblacional en una especie  cazable, lo primero que el gremio conservacionista reivindica  es la prohibición de su caza. Se ignora así el hecho fehaciente  de que es precisamente la actividad cinegética la mejor  valedora de la conservación de las especies cazables.

¬ŅA¬† qu√© se debe sino la alta densidad poblacional de la perdiz roja¬† salvaje en los cotos andaluces de caza? ¬ŅC√≥mo se justifica¬† la abundancia de grouse (lag√≥podo) en los tradicionales moores¬† (brezales) del norte de Inglaterra y Escocia?

La actividad cineg√©tica tiene otros efectos colaterales. As√≠,¬† el aguilucho p√°lido es objeto de una pol√©mica interminable¬† entre ecologistas y cazadores y presenta una poblaci√≥n en¬† riesgo de extinci√≥n en Gran Breta√Īa.

Pero ¬Ņqu√© ser√≠a de esta¬† especie si no existieran los cotos de grouse y de faisanes y perdices¬† que hoy son la base de su establecimiento y manutenci√≥n¬† en ese pa√≠s?

Por ello la controversia que hoy florece en Espa√Īa acerca¬† de la poblaci√≥n de nuestra t√≥rtola, Streptopelia turtur turtur,¬† habr√≠a que conducirla con pies de plomo y teniendo en cuenta¬† todos y cada uno de los factores que puedan influir en su¬† mantenimiento y preservaci√≥n.

Vamos, que antes de instruir  ninguna medida radical, yo propondría un profundo estudio  llevado a cabo por profesionales de comprobada autoridad,  que en su trabajo consideren todas las circunstancias y oigan  las opiniones, tanto de conservacionistas como de los gestores  de fincas de caza.

Porque la verdad es que donde m√°s densidad¬† de t√≥rtolas he visto yo en estos √ļltimos tiempos en que se¬† preconiza su disminuci√≥n censal ha sido precisamente en los¬† cotos de caza menor gestionados para el aprovechamiento¬† cineg√©tico de la especie, mientras que en reservas naturales,¬† parques, terrenos libres, etc., su presencia no ha hecho m√°s¬† que disminuir.

Una moratoria de caza es impopular entre gestores y propietarios  de sus mejores hábitats, que con toda probabilidad  abandonarían el manejo adecuado de los mismos y acelerarían  así un mayor descenso de los efectivos.

La gesti√≥n adecuada¬† de los cotos viene demostrando que en ellos la poblaci√≥n¬† se mantiene aun y a pesar de la actividad cazadora.¬† ¬ŅPor qu√© no ampliar esta gesti√≥n a todo el territorio?

Con el¬† enfoque centrado en los cazadores, nos olvidamos de tener¬† en cuenta otros factores que sin duda influyen en mayor medida¬† sobre el tama√Īo de la poblaci√≥n de las especies salvajes.

La tórtola necesita terrenos que le proporcionen agua, comida  y soporte para los nidos. Los cambios en las prácticas agrícolas  han debido alterar poderosamente la disponibilidad de  estas necesidades. Las hierbas salvajes, productoras de semillas  apetecidas por este ave, han sido eliminadas de los campos  con herbicidas masivos y ya no existen esos mosaicos de  barbechos y campos de maíz, trigo, girasol y sorgo.

El desmonte  y la transformación de la dehesa y el monte mediterráneo  han suprimido el soporte necesario para la cría y las fumigaciones  continuas de cultivos alternativos, como los árboles frutales,  destruyen cualquier intento de reproducción.

Cualquier determinaci√≥n que se adopte habr√≠a de tener en¬† cuenta las experiencias pasadas y no caer en los mismos errores¬† antiguos. El mejor ejemplo es el de Do√Īana.

Cuando este¬† espacio natural era un paraje cineg√©tico de propiedad y gesti√≥n¬† privadas, en √©l se cazaba, se pescaba, se recog√≠an cosechas¬† naturales, como madera, pi√Īas y carb√≥n, exist√≠a la ganader√≠a¬† extensiva, etc.

Además se controlaban las poblaciones  de zorros, meloncillos, linces… No por ello bajaron las poblaciones  de las especies cinegéticas y no cinegéticas.

Una vez¬† declarado espacio p√ļblico protegido y a pesar de las ingentes¬† cantidades de dinero procedente de los pagadores de impuestos,¬† que se han invertido en su conservaci√≥n, comenzaron¬† los problemas: las √°guilas imperiales est√°n en su censo hist√≥rico¬† m√°s bajo dentro del espacio natural y los linces han huido del¬† mismo en busca de conejos que all√≠ ya no quedan.

El problema  elemental es la falta de la gestión adecuada.  Por ello, debemos insistir, antes de adoptar cualquier medida  que por improvisada pudiera resultar contraproducente, habría  que solicitar un análisis de la situación real a personas y entidades  capacitadas para ello, que deberán tener en cuenta  todos los factores y las circunstancias que han conducido  a la población de nuestra tórtola a la presente situación censal  que resulta alarmante.

Y a la vista de ello, deberán proponer  las medidas de gestión adecuadas para detener e invertir  esa tendencia decadente. Medidas que habrán de ser implementadas.  Todo lo demás son tiros de fogueo.

El valor de las perchas menudas 
Daniel Puerta Serrano  

Caza y conservaci√≥n han de ser, de forma insistente, dos t√©rminos¬† vinculados sin g√©nero de duda o atisbo de discusi√≥n.¬† Una premisa sensata desde la que abordar la situaci√≥n que¬† actualmente, arrastrando estad√≠sticas y posiciones encontradas,¬† suscita el debate acerca de una posible veda de la caza¬† de la t√≥rtola europea o com√ļn.

Esta especie representa el¬† icono de una singular modalidad de caza arraigada principalmente¬† en el centro y sudoeste espa√Īol desde hace d√©cadas.¬† Mas su caza, representativa del periodo estival, cargada¬† de recuerdos y riquezas cineg√©ticas, ya no es lo que era.

La¬† poblaci√≥n reproductora de t√≥rtola com√ļn ha disminuido notablemente¬† y urge delimitar las posibles causas as√≠ como establecer¬† un ramillete de soluciones. Una de ellas parece prioritaria¬† y depende del cazador.

No es necesario recurrir a los estudios sobre la evoluci√≥n demogr√°fica¬† de la t√≥rtola com√ļn en Europa para comprobar¬† que su presencia en los campos se hace cada vez m√°s hura√Īa.

Sin embargo, esta especie no se ha vuelto más esquiva ni  ha colonizado otros espacios; caso totalmente opuesto al de  la tórtola turca, que ha expandido su área de distribución de  manera asombrosa desde sus poblaciones originarias en la  península balcánica.

Hasta la d√©cada de los 70 del siglo pasado,¬† a√Īos en que la especie for√°nea comienza a colonizar¬† el territorio √≠bero, la t√≥rtola europea presenta poblaciones saneadas¬† durante los meses en los que habita Europa.

El n√ļmero¬† de parejas reproductoras desciende paulatinamente hasta¬† nuestros d√≠as mientras la nueva colonizadora multiplica su¬† n√ļmero y aumenta su territorio. Dos fen√≥menos paralelos, con¬† efectos contrapuestos, que se solapan temporal y geogr√°ficamente¬† pero que no se pueden vincular.

Los investigadores manejan  varias hipótesis acerca de sendas transformaciones en  la demografía de las dos especies y no terminan por acordar  si existe competencia entre ellas. Lo que sí parece constituir un  elemento condicionante del incremento de tórtolas turcas y  del declive de las comunes es el entorno, o sea, el hábitat que  les sirve de escenario.

Y este, para mal de las segundas, ha  cambiado drásticamente.  Las consecuencias devastadoras que los conflictos bélicos  sufridos durante el siglo XX causaron sobre la población propiciaron,  entre otras medidas, la creación de medidas para  asegurar el abastecimiento de alimentos.

As√≠ naci√≥ la Pol√≠tica Agr√≠cola Com√ļn (PAC). Europa fue un dosel de cereal con¬† pr√°cticas agr√≠colas menos incisivas con el medio ambiente¬† de lo que son en la actualidad, exceptuando el uso de pesticidas.

Había mucho grano en el campo; tanto, que la PAC  llegó a frenar décadas más tarde la producción excedente  pagando al agricultor por no sembrar.

Sea como fuere, √°reas¬† tradicionalmente cerealistas se han ido vaciando de t√≥rtolas¬† al tiempo que el mosaico de hojas de siembra iba reduci√©ndose.¬† Los usos agr√≠colas y ganaderos, m√°s mecanizados e intensivos,¬† han ido modelando el paisaje de forma significativa¬† en menos de 50 a√Īos.

Esta veloz conversi√≥n es la que presenta¬† la Sociedad Espa√Īola de Ornitolog√≠a (SEO/BirdLife) como¬† ‚Äúuno de los grandes problemas‚ÄĚ que afecta negativamente¬† a la t√≥rtola europea y que ‚Äúse ve agravado‚ÄĚ por la caza¬† de la especie.

Sucintamente, a√Īaden la sequ√≠a y un pastoreo¬† excesivo en las zonas africanas de invernada como agentes¬† causantes. Pero la SEO, que pretende realizar tareas de investigaci√≥n¬† sobre la especie, solamente propone una medida¬† coercitiva para resolver su situaci√≥n poblacional: vetar su¬† caza.

Propuesta que tambi√©n sostiene, junto a la inclusi√≥n como¬† ‚ÄúVulnerable‚ÄĚ en el Cat√°logo Espa√Īol de Especies Amenazadas,¬† un documento firmado el pasado abril por m√°s de 40¬† cient√≠ficos e investigadores del CSIC, universidades espa√Īolas¬† y otras entidades conservacionistas.

El declive es consecuencia de la amalgama de muchos  factores (quizá algunos se desconozcan) que inciden de manera  generalizada sobre la especie en sus áreas de distribución.

Nadie lo discute, obviamente, pero s√≠ que sea la prohibici√≥n¬† de la caza la √ļnica medida restrictiva que proponen¬† para revertir las poblaciones. La casa por el tejado‚Ķ Ignoramos¬† en gran parte qu√© ocurre durante los meses invernales¬† en los que las t√≥rtolas ocupan vastas extensiones al sur del Sahel¬† y qu√© incidencia podr√≠a tener sobre la poblaci√≥n; desconocemos¬† si han variado los procesos migratorios, c√≥mo influye¬† la depredaci√≥n, y queda explicar rigurosamente el fen√≥meno¬† marroqu√≠.

Adem√°s, habr√≠a que revisar las subespecies turtur.¬† Pero sobre todo, qu√© ocurre con el h√°bitat perdido, ¬Ņc√≥mo¬† recuperarlo? La √©pica tarea de recobrarlo queda √ļnicamente¬† en recomendaciones a las administraciones, pero se insiste¬† en la necesidad de una ‚Äúveda temporal para que las poblaciones¬† puedan recuperarse‚ÄĚ.

Modificar las prácticas agro-ganaderas a nivel europeo parece  tan utópico como tediosa resulta, dentro del inmovilismo  que caracteriza a la Directiva de Aves, la inclusión de la tórtola  turca en la lista de especies con aprovechamiento cinegético.

Al ser la com√ļn un ave migratoria, cualquier gesti√≥n coherente¬† habr√≠a de hacerse mediante acuerdos y cumplimien- tos internacionales. No obstante, medidas efectivas para la especie¬† de √°mbito estatal ser√≠an aplaudidas.

No tanto lo es esa¬† pr√°ctica, que comenz√≥ hace d√©cadas para conseguir que la¬† media veda siguiese teniendo como protagonista a la t√≥rtola¬† com√ļn, de los comederos o cebaderos: toneladas de granos¬† sobre el terreno sin orden ni control pero con desvelos e inversiones¬† propias.

Abren posiciones a favor y en contra.  Un primer beneficio supone aumentar la disponibilidad de  comida para la tórtola, e indirectamente para otras muchas  especies. Las recientes conclusiones que apuntan, tras un estudio  de campo, hacia una mayor productividad de las tórtolas  en esas zonas con alimentación suplementaria establecen un  dato significativo.

Ayudan al global de la especie, pero este aspecto  provechoso se desmorona si, como sucede en comederos  y otros cazaderos, las capturas de cada temporada superan  los resultados de la cría. Cazar menos es la clave.

Tan torcida puede ser la idea de insistir en prohibiciones como  pernicioso para la especie el hecho de sobrepasar los cupos  de capturas. La caza de la tórtola no puede ejercerse como  cuando abundaba y ofrecía jornadas inolvidables, pues  ahora toca reportarse al cazarlas.

Alimentar al campo ayuda a  criar tórtolas. Cumplir los cupos escrupulosamente es la primera  solución. Está en manos del cazador.

‚ÄúEs un error pensar que la caza es la causante del declive de la t√≥rtola‚Ä̬†
Gregorio Rocha 

Cuando me piden la opinión sobre cualquier asunto de mi incumbencia,  lo primero que hago es valorar la información  que tengo al respecto para posteriormente pronunciarme  con los mejores argumentos posibles.

En el caso de la tórtola,  he dedicado buena parte de mis esfuerzos, desde mis inicios  científicos (tesis doctoral), a documentarme con rigor y a generar  información a través de estudios observacionales, que  siempre han tratado de arrojar luz a las enormes lagunas de  conocimiento que me he ido encontrando.

Desgraciadamente,¬† a√ļn existe mucho por descubrir sobre la magnitud de los¬† factores biol√≥gicos, ecol√≥gicos y humanos que, de forma aislada,¬† o interrelacionada, influyen negativamente sobre la demograf√≠a¬† de la especie.

Simplificando, podr√≠amos aglutinar¬† gran parte de esos factores en un solo proceso: ‚Äúdisminuci√≥n¬† de la cantidad y calidad (degradaci√≥n) de su h√°bitat‚ÄĚ. En general, este proceso est√° bastante documentado y viene¬† afectando de forma paulatina y continua, a√Īo tras a√Īo, a¬† las √°reas de reproducci√≥n de la t√≥rtola (tambi√©n a las zonas¬† de paso y a los cuarteles de invernada).

La misma suerte est√°¬† corriendo la mayor√≠a de especies gran√≠voras (no cineg√©ticas)¬† ligadas a medios agr√≠colas y con las cuales esta col√ļmbida¬† comparte h√°bitats reproductivos.

Buena parte de culpa  en ese proceso se puede atribuir a la intensificación de la  agricultura, que ha traído consigo prácticas nefastas para la  especie: el abandono de cultivos marginales poco productivos,  el uso masivo de fitosanitarios, la eliminación de márgenes  y lindes arboladas, y la moderna y eficiente maquinaria recolectora  que no deja un grano en el suelo…

Por otro lado, también  está documentado que la caza de la tórtola en fechas  tempranas (mediados de agosto) afecta al renuevo de las  poblaciones locales por eliminación de una parte importante  de la población juvenil, aunque no conocemos la magnitud  global de su efecto.

Este efecto se puede minimizar o eliminar¬† retrasando la apertura de la media veda a partir de entre 7-10¬† d√≠as (ya hecho en muchas comunidades aut√≥nomas).¬† Recientemente, hemos podido demostrar mediante un¬† trabajo publicado en el √ļltimo n√ļmero de la revista cient√≠fica¬† Animal Biodiversity and

Conservation que el aporte de alimento  que se realiza en muchos cotos que cazan tórtolas  puede llegar a doblar el éxito reproductor de la especie respecto  a los cotos que no realizan aporte de alimento.

Lo que  se revela como un efecto tremendamente beneficioso para  la especie. Queda por saber cuánto de bueno tiene el hecho  de aportar alimento una vez descontado el efecto negativo  de la extracción de individuos que se realiza allí posteriormente  con la caza.

En unos meses conoceremos más sobre  este tema gracias a un trabajo que está ahora en fase de  ejecución.  Por todo ello, creo que caeríamos en un error al pensar que  la caza, por el mero hecho de extraer efectivos poblacionales,  es una actividad causante o favorecedora del declive de  la especie, ya que habría que valorar los efectos positivos que  tienen las mejoras de hábitats (realización de siembras, aportes  de alimento…) que lleva aparejadas en muchas ocasiones  la actividad cinegética.

Mi opini√≥n, por tanto, va m√°s encaminada¬† a apoyar la generaci√≥n de mayor informaci√≥n, de¬† manera que tengamos un conocimiento m√°s profundo de esta¬† actividad, para argumentar y justificar con datos las decisiones¬† normativas a adoptar en vez de aplicar una moratoria¬† ‚Äúpreventiva‚ÄĚ y con poco fundamento.

Hasta entonces las administraciones,  federaciones, asociaciones de caza y cazadores  en general pueden ir avanzando y dedicando esfuerzos  para que se cumplan de verdad las limitaciones legales  existentes (cupos de capturas, horarios de caza, etc.) y para  que se registren de forma exhaustiva las capturas anuales en  cada acotado de forma que se pueda contar con una base  real y transparente de los efectivos anuales que extrae la actividad  cinegética.

Con toda la información sobre la mesa, a  mi entender, se podrán tomar decisiones al respecto sin que  nadie (ecologistas y cazadores) pueda sentirse agraviado.

Tórtola
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