Las 8 especies de la becada, su caza, biología, distribución e historia
4 diciembre, 2017 Trofeocaza . 352 Visualizaciones

Caza menor nacional

Las 8 especies de la becada, su caza, biología, distribución e historia

«Cuando el otoño mantiene aún el oro de sus hojas en los robles, pero ya cuando el invierno se anuncia con las primeras heladas, al atravesar la espesura del bosque, en el momento en que una zarza os ha enganchado, o las ramas bajas de un trepezal os obligan a tratar de buscar otro camino, un ruido, semejante al del perro mojado al sacudirse, os sobresalta. Casi a los pies un ave castaña, del tamaño de una perdiz, se muestra rápidamente en zigzag ante vuestros ojos. Luego se eleva, sorteando ramas y troncos, y sobre el bosque envuelto en brumas desaparece rápidamente. En un momento habéis oído y visto a la delicada y apasionante becada […]»

Su carácter migratorio y los parajes que son su querencia invernal convierten a la becada en un icono de la caza salvaje. Lo que no todos saben es que existen varias especies de becada sedentarias. Todos los miembros del género a continuación

LA BECADA EUROASIÁTICA, SCOLOPAX RUSTICOLA 

  • Castellano: Becada, pitorra, chocha, perdiz
  • Andalucía: Gallineta
  • Asturias y Galicia: Arcea
  • Baleares: Cega
  • Cantabria: Sorda
  • País Vasco: Oilagorra
  • Inglés: Woodcock
  • Francés: Becasse des bois
  • Alemán: Waldschnepfe
  • Italiano: Beccaccia

Becada Euroasiática, Scolopax Rusticola

A becada es la única ave entre las vulgarmente conocidas como limícolas (de limo o lodo), que incluyen a andarríos, playeros, zarapitos, agujas, vuelvepiedras o correlimos, que tiene costumbres terrestres y no está ligada a un medio acuático, ya sea dulce o salado, como el resto de los integrantes de este amplio grupo, lo que la convierte en un ave muy particular.

Su rasgo más característico es su largo pico, no en balde scolopax, ‘becada’ en latín, procede del griego scolops-opos, que significa ‘palo’ o ‘estaca puntiaguda’.

Otra característica particular son sus grandes ojos negros, situados muy atrás en los laterales de la cabeza, que le facilitan una visión de 360 , sin duda una adaptación, junto a su plumaje críptico en la hojarasca, contra la predación en su medio boscoso.

El entorno ideal de la chocha común son los templados bosques mixtos de Europa y Asia, montes de espeso sotobosque y suelos blandos y ricos en humus, con alternancia de pastizales naturales o de uso ganadero, donde pueda encontrar, horadando la tierra con su pico, las larvas y lombrices que componen la base de su alimento.

Esto es algo que también diferencia a la becada de la mayoría de las aves terrestres, que suelen tener una dieta fundamentalmente vegetariana. Se ha calculado que en este tipo de bosques la densidad de chochas puede ser unas cuatro veces mayor que en otros medios donde se la puede encontrar.  Aquí, la cobertura forestal le proporciona protección contra el frío y los predadores durante el día.

La becada es un ave básicamente nocturna, y suele desplazarse a los prados cercanos a alimentarse al atardecer. Los desplazamientos entre estas zonas pueden ser de unos 1500 m de media, distancia que la becada cubrirá volando.

«Nos va a coger la gallinita ciega», se decía antiguamente entre los campesinos, cuando se les echaba la noche encima faneando en el campo, siendo este el origen de un popular juego infantil.

Su peón es ágil, aunque la disposición de sus ojos le impide desplazarse en línea recta, lo que supone otra diferencia con la tónica general entre las aves terrestres, que son mejores corredoras. Esta puede ser la razón por la cual se la conoce como ‘cega’ (ciega), aunque también puede tener que ver, además de con su errático caminar, con su vuelo aparentemente vacilante que, si bien es verdad que no parece muy decidido y rectilíneo, sí que puede ser rápido y muy ágil.

A pesar de recurrir al vuelo más que otras aves terrestres, sin duda está muy ligada a la tierra; de hecho, salvo rarísimas excepciones, no se posa nunca en las ramas de los árboles. En tierra, campea concienzudamente en busca de alimento y, cuando se ve en peligro, intenta pasar desapercibida permaneciendo amonada confiando en su camuflaje, permitiendo que lleguemos casi a pisarla.

Esto le ha valido otro de sus nombres comunes, el de ‘sorda’.

LOS 5 SENTIDOS DE LA BECADA

becada-5-sentidosTodos los sentidos de la becada son prodigiosos. Su pico es una herramienta multiuso fantástica, además de tener la capacidad de abrir únicamente la punta a su antojo. En él, el sentido del tacto es finísimo y es capaz de detectar cualquier vibración del terreno.

Además se han hecho experimentos que demuestran que son capaces de detectar las lombrices por medio del gusto y el olfato. Su oído, situado más abajo que en otras aves, delante de la cavidad orbitaria, también está muy desarrollado.

Aquí, en el oído interno, tiene localizado el sentido del equilibrio, que es lo que le permite esas sorprendentes evoluciones de su vuelo entre la maleza, ayudada tanto de día como de noche por los 360  de visión espacial que le proporcionan sus redondos ojos negros.

LA DISTRIBUCIÓN DE LA BECADA EUROASIÁTICA

Se distribuye en gran parte de Euroasia, desde Portugal a Japón. Por el norte, llega hasta el círculo polar ártico, y sus zonas de invernada más meridionales se encuentran en el norte de África y Oriente Medio. En gran parte del sur de su área de distribución puede encontrársela de paso en sus migraciones.

La becada es un ave migratoria de comportamiento filopátrico, es decir, que acostumbra a repetir fielmente, año tras año, como los salmones, sus querencias de cría en el norte de Europa, y de invernada en zonas más al sur o en la costa, de temperaturas más templadas.

Estos movimientos migratorios suelen efectuarlos en oleadas, en grupos de menos de diez individuos, de noche, con tiempo seco, una brisa sostenida del noroeste y altas presiones, mientras que si son sorprendidas por la niebla, viento fuerte o precipitaciones de lluvia o nieve, permanecerán en tierra o interrumpirán su viaje donde se encuentren, en espera de condiciones más favorables.

El factor determinante del comienzo de la migración invernal es el frío, que condiciona la obtención en el suelo congelado de las larvas y lombrices que le sirven de alimento. También la luna nueva provoca más movimientos, y a medida que se unan estas condiciones el golpe migratorio será mayor.

Los patrones migratorios de la chocha dependen del origen de cada población, siendo las nacidas más al norte las de una condición viajera más acusada y las que se desplazarán más al sur; mientras que las poblaciones que habitan las zonas centroeuropeas más templadas harán desplazamientos más cortos, existiendo una franja en la que son directamente sedentarias.

Las becadas de ciclo largo llegan a la Península casi un mes antes que las de ciclo corto, y los desplazamientos los realizan en etapas de unos 400 km, separadas por descansos de varios días.

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A principios de noviembre, cuando la mayor parte de las aves que nos visitan ya están con nosotros, llega el grueso de arceas, que permanecerán en la Península hasta mediados de marzo, momento en el que viajarán de nuevo al norte de Europa para criar. También se ha comprobado que algunas poblaciones del noroeste invernan más al oeste que las orientales, y que las hembras y jóvenes migran antes que los machos.

En España, las aves que efectúan el ciclo migratorio largo proceden del entorno del Báltico y noroeste de Rusia, de donde se cree que viene el 80 , mientras que las que completan un ciclo corto llegan principalmente de Francia. Se estima que menos de un 2  cría aquí.

La abundancia de becadas varía mucho de un año a otro dependiendo principalmente de la meteorología y de cómo esta afecte a la cría, así que un estudio en sus enclaves del norte puede determinar con antelación cómo va a ser la temporada en los países de invernada, con lo que una gestión flexible sería deseable para adaptar fechas y cupos de caza según las variaciones poblacionales predichas.

También sería deseable que dicha gestión fuera coordinada entre comunidades autónomas y otros países, principalmente Francia, ya que la práctica totalidad de becadas que inverna en la Península recala en este país. Este tipo de gestión conjunta entre distintos países se lleva realizando desde hace años en América con éxito, de cara al manejo de poblaciones de anátidas y otras migratorias.

Un halo de romanticismo ha envuelto siempre a esta ave para naturalistas y cazadores. Su carácter migratorio, los húmedos bosques que habita y su todavía algo enigmático ciclo vital la hacen irresistible.

Lo que muchos no saben es que tiene siete hermanas, también admirables, que pasamos a presentar a continuación.

CAZANDO BECAS, POTENCIA Vs PLOMEObecada-euroasiatica-plomeo

El tiro suele ser a corta distancia y, muy a menudo, entre árboles. Con cañones lisos y perdigón fino se amplía el radio de plomeo y la cantidad de perdigones, pero no es muy eficaz para atravesar la vegetación.

Una opción es un cañón estriado y cargar perdigón de 40gr, también el taco de fieltro. La ligereza y maniobrabilidad del arma es fundamental.

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BECADAS DE PICO CORTO

Es relativamente frecuente que se encuentren becadas de pico corto o brevirostras.

Se han apuntado causas de todo tipo para explicar este fenómeno: desde químicas, en las que se achaca este acortamiento del pico a los pesticidas, incluso causas atómicas, que apuntan a la radioactividad como responsable.

También se ha especulado con la posibilidad de que la causa sea algún traumatismo o congelación del pico, incluso que el ave tenga la improbable capacidad de regenerarlo posteriormente cual rabo de lagartija. O lo más seguro, que sea simplemente una variación genética.

 CHOCHA DE AMAMI, SCOLOPAX MIRA

  • Castellano: Chocha de Amami
  • Inglés: Amami Woodcock
  • Francés: Gélinotte huppée
  • Alemán: Amamischnepfe
  • Italiano: Beccaccia di Amami-Oshima
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Chocha de Amami, Scolopax Mira

Se distribuye en las islas Amami (Oshima, Kakeroma y Tokunoshima, donde es residente y cuenta con sus mayores poblaciones), en la isla de Okinawa y en  las islas de Kerama. Allí ocupa los bosques secundarios, donde pasa el día campeando a primera y última hora del día en los bordes de senderos y claros entre el monte, para desplazarse a zonas más abiertas por la noche como pastizales y sembrados, y también a zonas costeras al resguardo del viento.

Sobre todo las hembras pueden hacer movimientos migratorios locales en época de cría, de lo alto de las colinas al pie de estas o a zonas costeras.

Es muy similar a la becada euroasiática, de la que proviene, aunque la evolución ha tenido tiempo de hacer su trabajo y ha provocado sutiles diferencias, como que su color sea menos rojizo, que su ojo no se encuentre tan atrasado, que sean más grandes que estas, y que sus patas sean más largas y fuertes.

Todo esto,  junto a que su vuelo es más torpe y menos prolongado, invita a pensar que se trata de consecuencias de una adaptación a costumbres más sedentarias, debido a que en estas islas apenas había predadores nativos. Pero la introducción en los años ochenta en algunas de las islas de la mangosta índica (Herpestes javanicus) para combatir a la víbora habu (Trimeresurus flavoviridis), hizo que se temiera por el futuro de la becada de Amami.

En la actualidad, las poblaciones de mangosta parecen ser bajas gracias a un  programa de control de la especie llevado a cabo por el Ministerio de Medio Ambiente, pero otras nuevas amenazas se ciernen sobre la becada de Amami, como la proliferación de gatos asilvestrados, la degradación de los bosques y las muertes por atropellos debidas a la creciente red de carreteras. Parece claro que el ‘progreso’ tiene por regla general un impacto muy negativo sobre estas aves convertidas a isleñas.

CHOCHA FILIPINA, SCOLOPAX BUKIDNONENSIS

  • Castellano: Chocha filipina
  • Inglés: Bukidnon Woodcock
  • Francés: Bécasse du Bukidnon
  • Alemán: Bukidnonschnepfe
  • Italiano: Beccaccia di Bukidnon
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Chocha Filipina, Scolopaz Bukidnonensis

A pesar de no ser un ave escasa, la becada filipina no fue reconocida por la ciencia como especie aparte de la euroasiática antes de 2001, año en el que, a partir de ejemplares capturados en Mindanao en 1995, se le dio ese estatus.

Su hábitat se restringe a cuatro montes de la isla de Mindanao, a una altura de más de 1.000 m, y al centro-norte de Luzón, en las islas Filipinas, siempre en zonas muy agrestes y de difícil acceso.

La presencia de becadas en Filipinas es algo conocido desde principios del siglo pasado y existían al menos dos ejemplares en su museo nacional, uno capturado en las tierras bajas de Luzón el 4 de diciembre de 1929, y otro del 18 de septiembre de 1931en la provincia de Rizal.

Aunque presumiblemente se tratara de ejemplares de esta especie, nunca se tendrá la certeza, ya que el museo fue destruido en los bombardeos de la segunda guerra mundial.

CHOCHA DE CÉLEBES, SCOLOPAX CELEBENSIS

  • Castellano: Chocha de Célebes
  • Inglés: Sulawesi Woodcock
  • Francés: Bécasse des Célèbes
  • Alemán: Celebesschnepfe
  • Italiano: Beccaccia di Sulawesi
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Chocha de Célebes, Scolopax Celebensis

A 300 kilómetros al este de Borneo existe otra especie muy poco conocida endémica de otras islas, en este caso de las becadas Célebes. Es raro encontrarla y más aún fuera de los densos bosques primarios de espeso sotobosque y matorrales de bambú, de 1700 a 2300 m de altitud.

Algo que demuestra la poca movilidad y la adaptación a una vida sedentaria de estas aves es que, mientras que no se han descrito subespecies de becada común, de la de las Célebes existen al menos dos poblaciones que, a pesar de vivir en la misma isla, han estado suficiente tiempo aisladas para que sus diferencias evolutivas hayan  motivado que se describan como dos subespecies diferenciadas.

De aspecto es parecida a la becada euroasiática, de un color de plumaje más claro.

SUBESPECIES

S. c. heinrichi. Noreste de Célebes

S. c. celebensis. Centro de Célebes

CHOCHA DE LAS MOLUCAS, SCOLOPAX ROCHUSSENII

  • Castellano: Chocha Moluqueña
  • Inglés: Moluccan Woodcock
  • Francés: Bécasse des Moluques
  • Alemán: Obischnepfe
  • Italiano: Beccaccia dell’Isola di Obi
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Chocha de las Molucas, Scolopax Rochussenii

Esta enigmática ave es endémica de la isla de Obi, en el archipiélago de las Molucas, donde se creía extinguida. El primer ejemplar del que se tiene noticia fue un espécimen macho conseguido por Heinrich Bernstein en 1862.

En los cien años siguientes solo se tuvo noticias de siete ejemplares más, seis en Obi y un solo individuo de Bacán en 1902, para no volverse a saber de ningún avistamiento más por parte de los distintos ornitólogos que visitaron la isla en los treinta años posteriores.

A pesar de los pocos avistamientos fidedignos con los que se contaba hasta la fecha, en 2013 se lleva a cabo un estudio en el que se constata su supervivencia en estas islas y se confirma que sus poblaciones gozaban de mejor salud de lo que cabía esperarse, con el registro de cincuenta y un encuentros de al menos trece individuos.

En dicho trabajo se advirtió que la adaptación de esta becada ha sido diferente al de otras, y que ocupa tierras más bajas, costeras, y sobre todo en las cercanías de arroyos y ríos como las limícolas al uso, de los 15 a los 1150 metros de altura, encontrándose densidades más bajas a medida que se asciende, al contrario de lo que es habitual en otras islas, donde suele haber mayores densidades en altura y es raro encontrar individuos a nivel del mar.

La razón de este aparente incremento de población al parecer se debe a que la becada de las Molucas prefiere un bosque secundario con cierta intervención humana, y una agricultura a pequeña escala la favorece. Estas particularidades pueden ser a su vez la razón de que también físicamente se diferencie de forma notable de los otros miembros de su familia y haya adquirido un aspecto más ‘exótico’.

Se calcula que su tamaño es un 25  más grande de media que el de la común.

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Chocha papúa, Scolopax Rosenbergii

CHOCHA PAPÚA SCOLOPAX ROSENBERGII

  • Castellano: Becada de Nueva Guinea
  • Inglés: New Guinea Woodcock
  • Francés: Bécasse de Nouvelle-Guinée
  • Alemán: Neuguineaschnepfe

Ave endémica de la isla de Nueva Guinea, se la puede encontrar tanto en la parte de Indonesia como en Papúa. Existen discrepancias entre los científicos a la hora de considerarla como una subespecie de la de Java, según fue descrita por Hermann Schlegel en 1871, o una especie monotípica aparte, en lo que parece que hay mayor consenso, ya que los 2500 km que separan las poblaciones de estas dos aves sedentarias parecen haber producido diferencias suficientes para aceptarlas como distintas.

Al igual que otras adaptaciones de becadas a las islas del sudeste asiático, ocupa zonas montañosas forestales por encima de los 1000 metros. Aunque sufre localmente alteraciones en su hábitat, parece haberse adaptado bien, y sus poblaciones son estables, dado su amplio rango de distribución.

Distribución

Montes de altura de Nueva Guinea e isla de Obi en el archipiélago de las Molucas.

ADAPTACIÓN A LA VIDA ISLEÑA

A lo largo de la historia se han conocido muchos casos de aves migratorias adaptadas a la vida sedentaria en islas con una estabilidad climática estacional, en las que no encontraron una predación natural.

Estas adaptaciones se han producido a distintos niveles, desde estos casos de becadas comunes que en una primera fase perdieron su instinto migratorio y han evolucionado en diferentes especies sedentarias, hasta casos como el del dodo en las islas Molucas o el solitario de las Rodrigues que, siendo descendientes de palomas migratorias, perdieron hasta la capacidad de volar, lo que tuvo desastrosas consecuencias para las dos especies.

CHOCHA DE JAVA, SCOLOPAX SATURATA

  • Castellano: Chocha oscura
  • Inglés: Javan Woodcock
  • Francés: Bécasse de Java
  • Alemán: Malaienschnepfe
  • Italiano: Beccaccia fosca
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Chocha de Java, Scolopax Saturata

El menor tamaño y de color más oscuro en general que la de Nueva Guinea, la becada de Java (o más propiamente dicho, de Sumatra) ocupa los bosques húmedos primarios de montaña, entre los 1500 y 3000 metros de altura, de Sumatra, donde en realidad está más extendida y es más abundante, y donde también se encuentra en dos pequeños reductos al sur de Yakarta, en el Parque Nacional de Gunung Gede Pangrango, donde se avistan ejemplares frecuentemente.

Especie también sedentaria, puede realizar movimientos locales, aunque siempre localizados, en las zonas altas de la cadena montañosa que recorre estas islas por su costa suroeste.

Por lo remoto e inaccesible de las áreas de distribución de estas especies, no se tienen muchos datos del estado de sus poblaciones, aunque se cree que localmente gozan de buena salud, si bien en determinados enclaves la alteración de su hábitat supone una amenaza importante.

Distribución

Isla de Java y Sumatra

BECADA AMERICANA, SCOLOPAX MINOR

  • Castellano: Chocha americana
  • Inglés: American Woodcock, timberdoodle, bogsucker
  • Francés: Bécasse d’Amérique
  • Alemán: Kanadaschnepfe
  • Italiano: Beccaccia americana
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Becada americana, Scolopax minor

Como su nombre científico indica, se trata del más pequeño representante de la familia de las becadas y, junto a la euroasiática, la otra que es migratoria estacional. Endémica de Norteamérica, a finales de verano, cuando se empiezan a sentir los indicios del otoño, comienzan los primeros movimientos migratorios y algunos ejemplares abandonan sus querencias de cría en el sudeste de Canadá y este de Estados Unidos, para dirigirse al sur.

A mediados de octubre suele moverse el grueso de la población, cuando las heladas congelan el suelo y no les permite alimentarse. En esta época no es raro que de un día para otro desaparezcan todas ellas de sus enclaves norteños y vuelen haciendo escalas para llegar hasta Florida y el Caribe. Estos desplazamientos, al igual que los de la chocha común, suelen producirse de noche y pueden hacerlos en solitario o en pequeños grupos. Las distancias que recorren son aleatorias y lo mismo pueden hacer 300 kilómetros que apenas un par de ellos. La altura de vuelo es baja, de unos 15 metros.

Su preferencia son los jóvenes bosques mixtos secundarios de ligero sotobosque, diversos y clareados, preferentemente si se encuentran en la cercanía de pastizales y cursos de agua. Alisos, abedules, arces y álamos son especies arbóreas caducas ligadas a su hábitat, árboles propios de terrenos fértiles, blandos y húmedos, donde medran las larvas, escarabajos y otros invertebrados que requiere como alimento.

Se calcula que las lombrices pueden llegar a ser el 90  de su dieta en algunas zonas. La dependencia de un monte regenerado hace conveniente una gestión del entorno de cara a una mejora del hábitat, llevando a cabo talas de los árboles de más de veinte años, desbroces y quemas por cuarteles cada tres o cuatro años, reservando una zona de bosque más espeso que sirva de encame. El ciclo se completa en veinte años para comenzar de nuevo.

En áreas del norte de su distribución invernal, cuando los rojos y amarillos de los bosques otoñales de caducifolios están en su esplendor, la caza de la becada coincide en el tiempo y el espacio con la caza del grévol americano, la célebre rufed grouse, lo que supone un aliciente añadido para el amante de la caza con perro en estos entornos, una oportunidad única de cobrar dos de las especies más emblemáticas de la caza menor americana en el mismo sitio y en una misma jornada.

Cada ave se ha adaptado a explotar distintas fuentes de alimento del mismo monte y, mientras el grévol se ha inclinado por las bayas y frutos y una vida más arborícola, la becada prefiere el suelo firme y alimentarse de pequeños invertebrados.

Su comportamiento ante el peligro también es distinto. El grévol se mueve más y cubre más terreno, por lo que suele dejar rastros más largos cuando se desplaza a peón. También puede arrancar de un árbol, y su vuelo, aunque es más rápido, también es más rectilíneo y predecible. La becada se achanta antes y siempre se mueve en el suelo. Su vuelo es más lento, aunque mucho más quebrado y desconcertante; esto, junto a su pequeño tamaño, convierte cada disparo en un reto.

vuelo-becada-americanaLas becadas suelen desplazarse al atardecer a zonas de suelo fértil donde abunden las lombrices y larvas, y conocer esas querencias es importante. Una forma de descubrirlas es apostarse en una zona con visibilidad y observar los vuelos de las aves. Al alimentarse, las chochas clavan su pico en el suelo dejando una marca inconfundible; también sus heces blancas son muestras de que han estado allí.

Cuando el cazador se ve sorprendido por la repentina desaparición de las becadas de un determinado monte, una opción es dirigirse al arbolado más cercano que se encuentre en la dirección del viento dominante, donde es muy posible que se hayan dirigido las aves buscando mejor refugio.

Las rutas de migración más habituales transcurren paralelas a accidentes naturales, como cordilleras o cauces fluviales, principalmente la cara noroeste de los Apalaches y la cuenca del río Mississippi.

Mientras que otras especies terrestres efectúan bailes nupciales espectaculares en el suelo, los machos de becada los realizan en vuelo, ascendiendo en amplios círculos para dejarse caer al bosque mientras emiten vibrantes silbidos y aleteos para atraer a las hembras.

Distribución

  • Invernada: Virginia, N y S Carolina, Georgia, Florida, Alabama, Mississippi, Louisiana, Arkansas y Texas.
  • Cría: Sureste de Canadá, Maine y Grandes Lagos, centro-oeste de Virginia.

Los cazadores americanos recomiendan llevar ropa fuerte para atravesar la espesura y gafas para protegerse los ojos de las ramas. Algunos, además, invitan a llevar guantes; en la aspereza de un monte intrincado se puede agradecer estas protecciones.

En América los cazadores cuentan con muchos miles de hectáreas de montes públicos donde abunda la becada. En estas grandes extensiones de bosque es muy fácil perderse cuando no se conoce el terreno o no se dispone de una brújula o un GPS, y las autoridades recomiendan su uso para evitar los muchos percances que suceden todos los años. Otra opción es contratar a uno de los muchos guías locales que se anuncian en cualquier destino.

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Como la becada común, la americana es considerada un manjar, con la diferencia de que para completar la ración de un adulto hay que poner un par de ellas en el plato. También apuntan los entendidos en la materia que su magra carne invita a condimentar el guiso con alguna fuente de grasa añadida, un secreto culinario que agradecemos, aunque hay que decir que esto es algo recomendable con cualquier tipo de carne de caza.

Receta de Becada en Salmis

Becada con Setas

Pablo Capote

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