Liebres, galgos y galgueros
5 marzo, 2018 Trofeocaza . 2514 Visualizaciones

Caza menor nacional

Liebres, galgos y galgueros

En tierra de Campos

Aun cuando la liebre escasea y la demografía de la zona disminuye, todavía hay un halo de esperanza entre una joven generación que recoge gustosa y con renovadas ilusiones el testigo de mil generaciones viejas.

Antes de entrar en materia, creo conveniente explicar, muy someramente, un escenario galguero por excelencia donde la liebre siempre fue una devoci√≥n m√°s que una afici√≥n practicada por excelentes galgueros en un terreno llano como la palma de la mano. All√≠ carece de perdederos y, en ocasiones, utiliza como tales los pueblos peque√Īos semiabandonados de una zona ubicada en Castilla y Le√≥n que con sus 94,47 kil√≥metros cuadrados es la regi√≥n mas extensa de Europa.

Tierra de Campos, con sus casi 5.000 kil√≥metros cuadrados, es la llanura m√°s amplia de Castilla y Le√≥n, donde cabe destacar la homogeneidad de sus caracteres que la configuran como una unidad geogr√°fica, aun cuando est√© enclavada dentro de varias provincias (Valladolid, Palencia, Zamora y Le√≥n), siendo Palencia, con sus aproximadamente 2.000 kil√≥metros cuadrados, la que mayor parte ocupa. Desde el punto de vista geomorfol√≥gico, Tierra de Campos se corresponde con lo que se denomina una unidad morfoestructural de campos o campi√Īas arcillosas. Su altitud oscila entre los 750 y 800 metros.

Antes de la Concentraci√≥n Parcelaria y del √©xodo masivo de sus habitantes, era un precioso enclave salpicado de peque√Īos pueblos en los que hab√≠a un lugar destinado a vi√Īas, guindaleras, adoberas, prados comunales, muladares, plant√≠os y una rica arquitectura consistente en casetas de adobes en el campo, palomares a las afueras de los pueblos‚Ķ donde las liebres contaban con buenos perdederos. Pero lleg√≥ la Concentraci√≥n Parcelaria y se llev√≥ por delante hasta los caminos y cordeles de la Mesta. Robo descarado que ahora tratan de revertir‚Ķ y en ello est√°n desde hace a√Īos.

AS√ć SON LAS LIEBRES EN TIERRA DE CAMPOS¬†

No voy a poner en duda la existencia ‚Äú√ļnica‚ÄĚ en Tierra de Campos de la liebre ib√©rica (Lepus granatensis). Ni mucho menos. Pero s√≠ que voy a decirles que es una liebre m√°s peque√Īa que la del resto de las llanuras de Espa√Īa, como consecuencia de que al carecer de perdederos naturales tiene que ingeni√°rselas m√°s y mejor para salvarse de las fauces de los galgos mediante regates debidamente dosificados en funci√≥n de la carrera hasta dejar atr√°s a los galgos y perderse en el horizonte.

Al igual que el resto de las liebres, tienen muy desarrollado el o√≠do, el olfato y la vista, y cuentan con una excelente capacidad mim√©tica. Hasta aqu√≠ no hay diferencias de ning√ļn tipo con las de su g√©nero, ¬Ņno?. En lo que s√≠ hay diferencias, si se miran detenidamente y a conciencia, es en el peso, en el esqueleto que es mucho m√°s ligero y ‚Äďme imagino‚Äď que tambi√©n tendr√°n diferencias en el sistema circulatorio.

La liebre de Tierra de Campos es m√°s peque√Īa que la del resto de Espa√Īa. La definici√≥n de los galgueros es que la liebre de Tierra de Campos es m√°s peque√Īa, √°gil y saltarina. En definitiva: que corre mucho y no la aboca cualquier galgo.

Liebres,galgos-y-galgueros-1

Afortunadamente, cada vez hay más jóvenes que aman y sienten la caza con galgo.

Debido a una p√©sima gesti√≥n de la denominada ‚ÄúPlaga de topillos de 2007‚ÄĚ, fueron contagiadas por la tularemia que en aquella plaga transmit√≠an los topillos, y fueron much√≠simas las que sucumbieron sin que hasta la fecha la Junta de Castilla y Le√≥n haga una evaluaci√≥n de la cat√°strofe que supuso en lo que a la Biodiversidad en general se refiere, particularemente a las liebres.

Lo cierto es que pr√°cticamente desaparecieron y no se habilitaron medidas de emergencia para recuperarlas donde el miedo al contagio de la tularemia act√ļo como freno a la hora de cazarlas o de hacerse con ellas a trav√©s del atropello u otras causas furtivas por el estilo.

Todavía la liebre sigue sin recuperarse ni nadie ha instrumentado una solución al respecto tan elemental como la de habilitar hábitats que favorecieran su reproducción y su encame mediante simples zarzas plantadas en las linderas o en los arroyos.

Como comentario de fondo, pero sin ninguna evidencia documental que lo avale, se dice que se trajeron liebres de granja contagiadas y que las importadas fueron quienes contagiaron a los topillos.

Y al ser plaga, se la transmitieron hasta a los cangrejos de río habida cuenta de los pescadores atendidos y siempre silenciados por la Junta de Castilla y León.

Ahora dicen, pero no se√Īalan, a nuevas importaciones, sueltas y traslocaciones. Pero nadie se moja en un asunto que les puede acarear graves consecuencias a todos.

Ahora se las ha vuelto a dar otro palo monumental como consecuencia de la plaga de topillos que la Junta no quiere reconocer como tal. Pero ha quemado miles de kilómetros de linderas de fincas y caminos, así como la vegetación de los arroyos. No contentos con ello, han pasado la retroexcavadora por miles de kilómetros y, de esta manera, la liebre queda a la intemperie, sin un refugio seguro, donde la pueden sorprender los muchos depredadores diurnos.

Resumiendo, hay pocas liebres y no se cuidan adecuadamente bajo un Plan Director que coja el toro por los cuernos.

Por si fuera poco lo antes expuesto, est√°n los de la escopeta, que, como no hay perdices ni conejos, quieren resarcirse de lo mucho que pagan sin ning√ļn otro miramiento. Y nadie les dice nada habida cuenta de que suelen ser for√°neos y los ayuntamientos, juntas administrativas y tratantes de tarjetas de cotos sacaban un dinero ganso que se les va marchando como consecuencia de que no hay lo que hab√≠a, teniendo que fiar la suerte a las migratorias, que tampoco abundan como antes.

O sea, antes comprabas una tarjeta haciendo venias hasta al Obispo de la Di√≥cesis y ahora te las venden, que es muy diferente, y encima hay para escoger y se puede regatear el precio. De nada sirve que los cazadores rurales quieran sacar la liebre adelante si entran quienes no tienen esa sensibilidad por ser ajenos al mundo rural. Y no lo har√°n con mala fe, qu√© va, lo que ocurre es que no saben medir las consecuencias. Por eso hace a√Īos que circula el siguiente dicho: Las liebres de los montes para los sabuesos y las de los llanos para los galgos. Y as√≠ debiera de ser, pero si el alcalde ped√°neo es el primero que da prioridad a los euros a corto plazo, pues estamos apa√Īados.

Por si fuera poco, el mundo galguero es un mundo endogámico que no se relaciona con los ajenos. Y lo entiendo, pues cuando no les roban los galgos les disparan a la liebre que corren los galgos y encima se la llevan creyéndose que le han hecho un favor al galguero.

¬ŅPERO HAY FURTIVISMO?¬†

No tanto como en otras partes, pues al ser la tierra tan llana y estar salpicada de pueblecitos, un coche en la noche es bastante sospechoso y, por la manera de rular, en los pueblos saben a lo que van y enseguida tiran de teléfono.

Durante el d√≠a no est√° erradicado el furtivismo de los que lo llevan a cabo con galgos robados y todo el descaro del mundo, pero en vez de enfrentarse a ‚Äúlos de siempre‚ÄĚ, que son peligrosos debido a que la mayor√≠a van armados, tiran de tel√©fono… y a otra cosa.

Pero, claro, el castellano es manso en apariencia, pero si se cabrea se pone el mundo por montera y no sabe si mata o espanta. Y entonces es de temer hasta ‚Äúpor los de siempre‚ÄĚ, que, sin ni siquiera recoger los galgos que tan poco les costaron, ponen p√≠es en polvorosa.

¬ŅC√ďMO SE LE TRATA A LA LIEBRE AQU√ć?¬†

Peor imposible. En una tierra llana donde no hay ni un solo √°rbol para asustar al viento ni una zarza para refugiarse cualquier especie en caso de tormenta. Y por si no bastara con lo antes expuesto, este a√Īo se han quemado las linderas, linderones, cunetas, bordes de caminos y toda aquella hierba susceptible de arder so pretexto de los topillos y a sabiendas de que el fuego les calentaba y poco m√°s. Luego les dio por pasar la motoniveladora por miles y miles de kil√≥metros, pero los topillos resistieron el envite, motivo √©ste por el que se recurri√≥ al veneno criminal… y ni por esas, pues todav√≠a hay topillos a tutipl√©n en contra de lo que diga la Junta.

Todos sabemos que la alfalfa desecada, adem√°s de otros forrajes, est√° export√°ndose a los pa√≠ses √°rabes y hasta a la China, que no quiere depender de un solo proveedor. Y nuestra alfalfa, sobre todo la de secano, es de una calidad √≥ptima. Y mira t√ļ por donde, es ah√≠ donde m√°s atacan los topillos.

Cuando se termina la plaga de topillos o se reduce considerablemente, salen los t√©cnicos de los organismos oficiales diciendo lo que hay que hacer. Y me parece muy bien. Pero que lo digan ahora o que callen para siempre. De momento, a GREFA (una organizaci√≥n conservacionista) ya le han dado su porqu√© para que llene el campo de cajas nido y que cr√≠en los cern√≠calos primilla y toda ave rapaz que se atreva a criar. Y lo hacen, pero los topillos saben defenderse de narices, sobre todo cuando crece el forraje o el cereal. Frente a esto, lo de la liebre es un da√Īo colateral que a nadie ha interesado, a juzgar por lo poco que se ha publicado y hecho al respecto.

Al margen de los topillos y de la mortandad de liebres en 2007, el laboreo del agro da a las liebres donde más las duele. Y ese lugar es el no permitirlas encamarse miméticamente por prensar el campo con verdaderas apisonadoras donde un coche normal puede circular mejor que por muchas carreteras. En lo sembrado, la liebre no puede encamarse debidamente y las linderas y arroyos se los han quemado. Ya me dirán ustedes dónde puede meterse.

Liebres,galgos-y-galgueros-tratamiento

El futuro de la liebre pasa, entre otros aspectos, por el respeto de las prácticas agrícolas compatibles con el Medio Ambiente y la Biodiversidad.

El laboreo del campo perjudica de manera ostensible a las codornices y a las perdices, pero lo hace tanto o más a las liebres y a sus gazapos, que encima tienen que aguantar a una cada vez mayor cantidad de jabalíes que, al igual que los corzos, ya no se quedan en el monte cerrado, no. Los muy ladinos se encaman en los arroyos y, sobre todo, en los márgenes de los ríos con agua corriente o con vegetación suficiente.

Si los glifosatos matan a las liebres, ni contarles quiero el resto de fitosanitarios. Pero es que cuando siembran apisonan el terreno y desde que nace el cereal hasta que se siega le están echando venenos constantemente. Y ni contarles quiero la zarracina que organizan las cosechadoras y las empacadoras, que ya tienen en su haber varias muertes humanas por succión.

En condiciones tales, si no se les deja un h√°bitat adecuado, tal y como puede hacerse ahora con la exposici√≥n al p√ļblico de la ley que instrumentar√° la Red Natura 2000 en Castilla y Le√≥n, el tema no tiene soluci√≥n.

LAS ENFERMEDADES QUE AZOTAN A LAS LIEBRESLiebres,galgos-y-galgueros-5

En contra de lo que pudiera parecer, la liebre es muy proclive a sufrir demasiadas enfermedades antes de llegar a esos doce a√Īos que puede vivir.

En a√Īos muy lluviosos pueden padecer la coccidiosis y cisticercosis. Son sumamente sensibles a todos los pesticidas en general y a los glifosatos en particular.

De la tularemia tenemos buena experiencia los castellanos, pero los cient√≠ficos dicen que en Espa√Īa les aflora con la movilidad. De todas las maneras, no hay duda de que las soltadas, procedentes de las granjas, sin control, nunca traen cosa buena. Y aun as√≠, se persiste en ello. Luego tenemos neumon√≠a hemorr√°gico v√≠rica y seudotuberculosis, entre otras que no cito por no ser alarmista.

En definitiva, son las mismas que existen en el resto de Espa√Īa

LOS GALGUEROS EN EL MUNDO RURAL 

Por desgracia, en nuestra tierra no se ha pensado en el galguero mayor que ni en su corral ató jamás al galgo y que, pegado a él, recorre las zonas llanas por no poder casi levantar los pies del suelo el bipedestante. A esos no les vengan con traíllas ni les toquen las narices. Déjenlos en paz rumiando la miseria de ahora y pensando en cuando tener un buen galgo suponía que la familia se alimentara adecuadamente.

A veces, cuando se lo nombro, me saltan con los ojos brillantes y me dicen todo cabreados: ‚ÄúRecuerda que despu√©s de la guerra nos obligaron a poner el tanganillo (una madera colgada del collar) a los galgos para que no corrieran a las liebres y ten√≠an las rodillas de las patas delanteras en carne viva‚ÄĚ.

Liebres,galgos-y-galgueros-11Entonces era frecuente ver debajo del carro a los galgos y al perro cusque√Īo que mord√≠a a quienes en ferias y caminos se arrimaban a ¬Ņatusar a los galgos?. Ese mundo se nos fue y son ellos precisamente quienes atesoran el saber que no comparten con ajenos. Es curioso verles por nuestra sufrida y llana Tierra escrutando el terreno que apenas ven en busca, tal vez, de la √ļltima carrera para jurar por fuera y rezar por dentro si se le va la liebre al galgo.

Antes iban en cuadrilla con los galgos sueltos, y duele en el alma ver menguar las cuadrillas hasta desaparecer. No obstante, a pesar de ser endog√°mico el mundo de los galgueros de Espa√Īa y por ende los de Tierra de Campos, no se llevan bien entre ellos, aunque s√≠ mejor con los de fuera.

Los galgos est√°n circunscritos casi en exclusiva a los habitantes del mundo rural como consecuencia de lo dif√≠cil que es tenerlos en la ciudad debido al sufrimiento que se les inflinge por no gozar de la libertad que gozan en los grandes corralones de Espa√Īa en general y de Tierra de Campos en particular.

Lo del galgo es una cultura rural que hunde sus ra√≠ces hasta llegar a perderse en la noche de los tiempos. Por eso quienes quieren hacer da√Īo al mundo rural laceran sus costumbres m√°s ancestrales, que son aquellas que el galguero ve como un legado personal al que venera como consecuencia de ser un bien intangible heredado de sus mayores.

Y no entienden las cuitas de ahora ni dan cr√©dito a quienes mienten descaradamente por unas migajas de subvenci√≥n o por llenar su vac√≠o existencial. No pueden dar cr√©dito a lo que oyen y ven, callando mientras miran para otro lado. Y ah√≠ es cuando los enemigos de la cultura rural se crecen. ‚ÄĘ

EL ROBO DE GALGOS, UNA TRISTE REALIDAD 

En Tierra de Campos las redes de comunicaci√≥n viaria pueden controlarse muy f√°cilmente si se descubre el robo pronto y se da parte a la Guardia Civil. Es m√°s, como los robos en las casas abandonadas, en los edificios de culto, en las naves agr√≠colas…. est√°n a la orden del d√≠a, enseguida los pocos habitantes de los pueblos cogen la matr√≠cula y llaman a la Guardia Civil. Y eso lo saben quienes practican el hurto de forma sistematizada sin que ‚Äďhasta la fecha‚Äď se haya erradicado, pero se ha minorado ostensiblemente. Escrito sea de otra manera: no hay tantos robos como en otras comunidades, pero los hay.

Liebres,galgos-y-galgueros-13Es m√°s, al maestro galguero Jos√© Luis Herrero (Castrillo de Villavega), que se encarga de pasar el testigo a pocos pero doctos j√≥venes de la zona, le robaron los galgos del remolque en La Mancha mientras tomaba una cerveza en un bar. Y nadie vio nada… ¬°Nadie! ¬ŅNadie? Claro, la gente tiene miedo a las represalias de unos sujetos con quienes es preferible no encontrarse ni darles conversaci√≥n habida cuenta de que siempre est√°n sonsacando para hacer de las suyas. Para subrayar lo escrito, sepan que en el Diario de Le√≥n de fecha 16 de enero se afirma textualmente: Roban tres galgos de caza en una nave de Valderas. Los hechos ocurrieron el pasado domingo hacia las dos de la tarde, a plena luz del d√≠a. Valderas pertenece a Tierra de Campos, de la provincia de Le√≥n.

Fuera de Tierra de Campos las cosas van mejorando, pero todav√≠a tenemos presente el hecho de que por dos veces robaron descaradamente las galgas subcampeonas de Espa√Īa. A una la robaron junto a otros seis galgos en Casarrubios del Monte (Toledo) y a la otra en una estaci√≥n de servicio de la localidad segoviana de Villacast√≠n. ¬°Ah√≠ es nada! Y esto lo hicieron en 2010, cuando a√ļn resonaban en nuestros o√≠dos las c√©lebres operaciones Clavijo y Harri llevadas a cabo en 2008 por la Guardia Civil, que desmantel√≥ unas organizaciones dedicadas al robo de galgos.

El 29 de octubre de 2013 le robaron cinco galgas al presidente de la Federaci√≥n Espa√Īola de Galgos, Luis √Āngel Vegas. Se los robaron en Madrigal de las Altas Torres (√Āvila). Encima, el robo se cometi√≥ el mismo d√≠a de la apertura de la temporada de caza en la comunidad. Bueno, siN ir m√°s lejos, el 25 de octubre de 2013 desayunamos con la noticia de que: Varios miembros de la Federaci√≥n Andaluza de Galgos fueron suspendidos de todos los cargos por robar estos canes (ABC). Tal vez les haga un d√≠a un mapa con los robos de galgos durante los diez √ļltimos a√Īos. Y robos callados son tanto o m√°s que los conocidos. Se quedar√≠an de piedra.

Miguel √Āngel Romero Ru√≠z

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.