Silvestrismo, cazando aves con red y reclamo
27 noviembre, 2017 Trofeocaza . 5124 Visualizaciones

Caza menor nacional

Silvestrismo, cazando aves con red y reclamo

Se trata de un tipo de caza controvertida, en boca de todos desde el expediente abierto a Espa√Īa por la Comisi√≥n Europea por permitir la captura de aves silvestres para el canto. Sin tener en cuenta su arraigo cultural e hist√≥rico ‚Äďya es descrito por Opiano de Apamea en el siglo III‚Äď ni a sus 40.000 practicantes en toda Espa√Īa, el asunto ya ha tenido consecuencias como que este a√Īo no se hayan concedido licencias a los ocellers catalanes. ¬ŅEstamos asistiendo al final de esta tradici√≥n? Javier Hidalgo nos desvela los entresijos de este arte a trav√©s de sus recuerdos de juventud.

Yo hab√≠a aprendido a capturar aves fring√≠lidas con red en mi m√°s incipiente infancia. Mi madre compraba los p√°jaros que los vecinos capturaban y le ofrec√≠an en venta. Hab√≠a entonces muchas necesidades en el campo y la captura o recolecci√≥n de toda clase de piezas silvestres, grandes y peque√Īas, aves, mam√≠feros, plantas y frutos, constitu√≠a una ocupaci√≥n para muchas personas que carec√≠an de un trabajo fijo y se procuraban con ello unos ingresos complementarios para su precario sustento.

No hab√≠a normas, ni siquiera necesidad de limitar estas actividades en aras de lo que despu√©s vino y se llam√≥ ¬ęconservaci√≥n¬Ľ. Estos vendedores de pajaritos, que los capturaban con red, con costillas, encijeras, luz y cencerro, etc., me introdujeron en estas fascinantes modalidades de caza que entra√Īaban, todas ellas, un profundo conocimiento de los p√°jaros, su ecolog√≠a y su etolog√≠a.

Tuve la suerte de aprender en el gran libro de la naturaleza mucho antes de ser instruido de una manera más académica acerca de las ciencias naturales en la universidad.

As√≠, con apenas 10 a√Īos de edad, yo so√Īaba con tener lo que se conoc√≠a como ¬ęafici√≥n de red¬Ľ, el equipo completo y necesario para la captura de aves fring√≠lidas con red, reclamos y se√Īuelos.

silvestrismo-se√Īuelo-verderon

Un se√Īuelo, verder√≥n macho, en su carraca, la percha en la que se mantienen durante la temporada de caza.

Mi sue√Īo se transform√≥ en realidad cuando, tras la llegada de unas notas escolares buenas, mi padre me regal√≥ el a√Īorado equipo.

Este consist√≠a en un c√ļmulo de objetos diversos, aparte de las dos mangas de red: varales, alcayatas, jarillas, tiros de cuerda de distintos tama√Īos, la j√ļ y una colecci√≥n numerosa de jaulas que encerraban las aves reclamo de varias especies y los se√Īuelos convenientemente adiestrados para encaramarse a las jarillas.

Por entonces, y como queda dicho arriba, se cazaban las peque√Īas aves sin limitaci√≥n de n√ļmero ni especies y b√°sicamente para el consumo humano.

L√≥gicamente cada cazador seleccionaba los mejores ejemplares, los m√°s adecuados seg√ļn sus cualidades canoras, para conservarlos como reclamos y participar en alg√ļn concurso de canto, aunque estos no eran frecuentes en aquella √©poca.

Mi padre hab√≠a sido uno de los fundadores de la Sociedad Espa√Īola de Ornitolog√≠a, que ahora se conoce como SEO-Birdlife, y pronto empez√≥ a actuar como anillador activo, as√≠ que las aves que captur√°bamos, con mi afici√≥n de red, eran anilladas y liberadas, al igual que otras muchas que captur√°bamos por otros medios, como trampas de red, redes invisibles, pollos en nido, mancones, etc. Durante mucho tiempo marc√°bamos una media de m√°s de 2.000 aves por a√Īo.

Esta pr√°ctica de caza con red, que deber√≠a ser considerada como un arte, por la cantidad de conocimientos espec√≠ficos que requiere, debe tener un origen muy antiguo y disperso en los pa√≠ses mediterr√°neos. Ya aparece descrita en un poema dedicado al emperador romano Caracalla en el siglo III. En Espa√Īa ha sido, y es, muy popular en muchos y repartidos puntos de nuestra geograf√≠a.

La temporada esencial para practicarla es el oto√Īo, especialmente los meses de octubre y noviembre, cuando, en otro tiempo, cientos de bandadas de aves migratorias ‚Äďahora bastante m√°s escasas‚Äď procedentes del norte cruzaban nuestros cielos en su camino hacia tierras m√°s temperadas que sus pa√≠ses de origen, para pasar el invierno.

Pinzones, jilgueros, verderones, pardillos o jamaces, serines o chamarices y l√ļganos eran los principales objetivos de captura, aunque ocasionalmente entraban al enga√Īo otras especies. Por ejemplo recuerdo a√Īos en que captur√°bamos muchos gorriones molineros migrantes y, por supuesto, de vez en cuando alg√ļn ejemplar de otras especies menos comunes, como picogordo, pinz√≥n real o gorri√≥n chill√≥n.

En tiempos pasados se cazaba tambi√©n a la ¬ęvuelta de paso¬Ľ, cuando estas mismas aves retornaban hacia sus cuarteles de cr√≠a despu√©s de la invernada. Y en verano tiene lugar una caza selectiva de las aves residentes, especialmente jilguero, verder√≥n y pardillo, pues estos ejemplares nativos resultan ser los mejores como reclamos para atraer a los migrantes del oto√Īo. Para estas capturas de verano basta normalmente la red y los reclamos. Los se√Īuelos son sustituidos por agua y comida.

El arte de caza consiste b√°sicamente en dos pa√Īos rectangulares de red tendidos en el suelo que, mediante un tiro de cuerda, se cierran sobre el espacio que queda entre ellos y adonde se atrae a las aves con los se√Īuelos. Alrededor de la trampa se colocan los reclamos, aves enjauladas de las especies que se pretende cazar, para que con su canto detengan a los viajeros y los atraigan al espacio entre los pa√Īos de red, donde los se√Īuelos, atados con un hilo fino a sus perchas o jarillas y convenientemente movidos desde lejos mediante cuerdas para que evolucionen, simulan que se posan all√≠.

silvestrismo red tiro de cuerda

La red, accionada por el tiro de cuerda, se abate sobre el ave que ha acudido enga√Īada por los se√Īuelos, y sobre las galeras ‚Äďplantas‚Äď que atraen a las diferentes especies.

Seg√ļn de qu√© especie se trate, los reclamos se posicionan a mayor o menor distancia de la red y a diferente altura. As√≠, los verderones se emplazan en perchas altas y lejos de la red, mientras que los pardillos van m√°s cerca y en perchas m√°s bajas, y los chamarices casi a ras de suelo y junto a la red.

En el espacio que quedar√° bajo el vuelo de esta se disponen las plantas que resulten atractivas para cada especie, as√≠ cardos para los jilgueros, lentisco para los verderones, haramagos para los pardillos y chamarices. Se conocen como ¬ęgaleras¬Ľ. La galera del jilguero es el cardo y la del verder√≥n el lentisco.

El cazador, apostado a conveniente distancia, est√° atento a las voces de sus reclamos, y cuando perciben que estos est√°n llamando, acciona la jarilla correspondiente, seg√ļn la especie de que se trate, para que evolucione el se√Īuelo. Si el ave o las aves en paso sucumben al enga√Īo, se posar√°n sobre las galeras o entre ellas, momento en que el cazador, dando un tir√≥n de la cuerda principal, el tiro de red, hace que los pa√Īos se abatan sobre los p√°jaros, que quedan as√≠ apresados. Entonces hay que correr hacia ellos, sacarlos de la red, introducirlos en el jaul√≥n de las capturas y volver a abrir la red para un pr√≥ximo tir√≥n.

Como queda dicho antes, el cazador de red acumula un enorme bagaje de conocimientos sobre los p√°jaros.

  • Tiene que conocer y distinguir con precisi√≥n sus cantos.
  • Saber cu√°les son las galeras adecuadas.
  • Seleccionar los mejores reclamos.
  • Entrenar a los se√Īuelos para que aprendan a evolucionar atados a las jarillas.
  • Entender a la perfecci√≥n las necesidades de reclamos y se√Īuelos que mantiene cautivos durante todo el a√Īo.

Fuera de la época de caza hay que solearlos cada día, sacarlos al campo a oír sus trinos, disponerlos en jaulas más grandes y abrigadas durante la época de muda; en fin, una tarea continua y difícil de delegar.

Cualquier d√≠a de caza comienza trasladando todo el equipo al amanecer hasta el cazadero para que la red est√© ¬ęarmada¬Ľ con las primeras luces del alba. Los mejores lugares en mi provincia son las zonas elevadas cercanas a la costa, para recibir a las bandadas de p√°jaros que vienen violando sobre el mar.

Con esta práctica el cazador aprende no solo sobre estas aves que constituyen su objetivo, sino también sobre muchas otras que, al igual que estas, están en pleno paso migratorio. Se ven muchos zorzales que llegan por la misma época, pero también avefrías, ánsares, grullas, etc.

Los vientos del primer cuadrante son los m√°s favorables para el paso, as√≠ como los d√≠as despejados y sin niebla. Aparte de la captura ocasional de aves menos comunes, como alguna especie rara de escribano, piquituerto y otros, yo he experimentado otras capturas no pretendidas. Por ejemplo, un d√≠a se descuelga en picado un cern√≠calo sobre los se√Īuelos. Los ha visto all√≠ sobre sus jarillas y le resultan una tentaci√≥n irresistible.

De ni√Īo recuerdo un ratonero hacer lo mismo. Luego est√°n otras peque√Īas aves que, por curiosidad o por cualquier otra extra√Īa raz√≥n, acuden a las galeras. Tal es el caso de petirrojos, bisbitas, mosquiteros y colirrojos tizones, que por aqu√≠ llamamos ¬ęnegretes¬Ľ. En suma, un c√ļmulo de experiencias que deleitan al ornit√≥logo.

Hoy d√≠a se conoce como ¬ęsilvestrismo¬Ľ la caza de aves fring√≠lidas para su selecci√≥n, entrenamiento y destino a los concursos de canto. Aunque la captura se puede llevar a cabo con varios procedimientos, en la inmensa mayor√≠a de los casos se realiza con la red de reclamos y se√Īuelos, y, por tanto, el antiguo arte de cazar de esta manera se conoce ahora por generalizaci√≥n como ¬ęsilvestrismo¬Ľ.

La normativa actual que la regula, la cual var√≠a seg√ļn comunidades aut√≥nomas, solo permite la caza de fring√≠lidos cuando las aves se destinan a la participaci√≥n en concursos. Es muy r√≠gida y apenas autoriza a cada cazador a capturar menos de una decena de aves por temporada, que adem√°s deben pertenecer a las especies permitidas, las cuales tambi√©n var√≠an seg√ļn comunidades aut√≥nomas y que son:

  • Jilguero
  • Verder√≥n
  • Pardillo
  • Pinz√≥n
  • Verdecillo
silvestrismo-reclamo-jilguero

Un reclamo de jilguero en su jaula.

Los ecologistas tienen a esta ancestral pr√°ctica en su punto de mira porque incumple la Directiva de Aves de la Uni√≥n Europea, cuya Comisi√≥n ha abierto expediente a Espa√Īa por permitirla. Hasta ahora se le conced√≠a la legalidad que establecen ciertas excepciones; sin embargo la Comisi√≥n Europea, atendiendo las denuncias ecologistas, est√° firmemente decidida a acabar con estas excepcionalidades.

Los practicantes tradicionales de la caza con red se quejan de que los grupos verdes y animalistas no hagan nada, en cambio, por evitar las matanzas de zorzales y otras especies que se están llevando a cabo en la clandestinidad con la ayuda de reclamos electrónicos y redes invisibles. Estos reclamos, que imitan el canto de las diversas especies, se venden legalmente en tiendas de caza y deportes bajo el pretexto de que están destinados a educar a las aves participantes en los concursos.

Es alarmante la eficacia de esta trampa de nueva tecnología que captura a las aves migrantes durante la noche, atrayéndolas hasta un árbol que se ha rodeado de redes invisibles donde quedan enredadas. Nos consta que hay quienes lo hacen en la azotea de su casa en mitad de la población. Y por supuesto hay quienes en lugar de utilizar reclamos vivos para atraer a sus presas a la red tradicional, emplean estos instrumentos electrónicos.

El cazador de siempre, hijo y nieto de cazadores de aves con red, experto en su selección y entrenamiento, ve cómo poco a poco se le van cerrando las puertas y cómo una tradición a la que le vale el título de patrimonio inmaterial se extingue, como tantas otras de las relacionadas con el campo, a causa del desinterés de los gobernantes y del ímpetu globalizador de ecologistas y animalistas urbanos que nada entienden de la realidad de la vida en el campo.

Javier Hidalgo

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