9 julio, 2019 Trofeocaza . 11845 Visualizaciones

Reportajes cetrería

El águila de Harris. ¿Cómo entrenarla?

Un todoterreno a prueba de bombas: Esta bella rapaz tiene algo que la hace diferente al resto. No hay muchas especies en la naturaleza como ella: inteligente, astuta, perspicaz…  Por algo se la conoce como “el lobo del aire”. Y cazar con ella es una auténtica gozada, como hemos comprobado en primera persona.

Marzo de 1998. Con 24 años me encontraba  realizando mi proyecto final de carrera en Inglaterra,  concretamente en la Universidad de  Surrey.

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De potentes garras y largos tarsos, poseen un vuelo poco explosivo comparado con los azores, aunque bien es cierto que, dependiendo de la presa, la compensa con su gran inteligencia

Fue en aquella época donde por primera vez vi  un águila de harris (Parabuteo unicinctus), aunque la verdad  fui consciente de ello varios años después.

En aquel momento mi ya pasión por la cetrería me llevó  a ponerme en contacto con Bob Dalton, un reconocido  cetrero inglés que a la postre escribió y realizó  varios libros y vídeos sobre la caza, adiestramiento y cría  del águila de harris.

Casualidades de la vida, once años  más tarde adquirí mi primera rapaz, una hembra de harris  criada por mi buen amigo Rafa Pérez Luna, quien,  al poco tiempo y en una de las tantas charlas sobre cetrería  que hemos tenido a lo largo de este tiempo, me contó  la procedencia de la pareja de cría que tan buenos resultados  le ha dado.

Sí, casualidades de la vida, el criador era  Bob Dalton.  Éste fue mi primer contacto con esta rapaz de la que  tanto se habla y que desde entonces no ha dejado de sorprenderme.  Sin duda alguna nos encontramos ante el ave  rapaz más inteligente de la naturaleza.

La más sociable.  Aún así tiene sus detractores. A veces, su astucia y perspicacia  abruman, y esto no siempre gusta.  Originaria de Sudamérica, se encuentra presente en  Estados Unidos y en la mayor parte del continente latinoamericano.

En Ecuador se la conoce como gavilán alicastaño;  en México como halcón o aguililla de harris; en  Chile como peuco; y en Perú como gavilán acanelado.  Comparada con el resto de aves que se utilizan para la cetrería,  podríamos decir que los harris son aves de tamaño  medio.

Sus pesos oscilan entre los 600 y 750 gramos en  los machos y entre los 850 y los 1.200 gramos en las hembras.  De potentes garras y largos tarsos, poseen un vuelo poco explosivo comparado con los azores, aunque bien es cierto que, dependiendo de la presa, la explosividad  la compensan con su inteligencia.

Sin duda  alguna, junto al despegue de la cría en cautividad,  es uno de los fenómenos que ha propiciado  el aumento de la popularidad de la  cetrería en los últimos años.

Su versatilidad  y sociabilidad van acompañados de una facilidad  para su cría en cautividad. Esto ha  permitido que este ave esté al alcance de  cualquiera y que, por sus características, sea  muy propicia para adentrarse en el fascinante  mundo de la cetrería.

Al igual que ocurre con el resto de especies  que se usan en la cetrería, las presas que podemos  capturar con este ave dependen de si  usamos un torzuelo o una prima (macho y  hembra respectivamente). Los torzuelos, por  su tamaño y rapidez, pueden ser usados tanto  para pelo como para pluma. Las presas más  comunes para estos ejemplares son el conejo,  la urraca, algunas acuáticas de pequeño tamaño  y, en ocasiones, la perdiz, aunque esta última  siempre con recace.

Respecto a las primas, el abanico es distinto,  pero, por lo general, menos eficaces para  la pluma. Así, presas como el conejo, la liebre,  la perdiz, el pato o el faisán son las más  cazadas por los cetreros. Obviamente, unas  con más dificultades que otras.

EL ENTRENAMIENTO

Preparar un harris para la práctica de la cetrería  entraña su dificultad. Por muy sociable que sea,  por muy inteligente que parezca, no deja de ser  un ave de presa, y esto no lo podemos perder  nunca de vista.

Cetreria-reportajes-el-aguila-de-harris-13Los expertos criadores aseguran que una de  las cosas más importantes para tener un buen  ejemplar es el tiempo que dejamos a los pollos  con sus padres. Lo ideal es al menos tres meses,  nunca menos, pues correremos el riesgo de  que se acabe improntando con el cetrero, adquiriendo  una serie de vicios no adecuados, como  piar, cubrir las presas una vez capturados o  llevarlas en mano para esconderlas tras la caza.

Es más, una harris improntado puede mostrar  una agresividad mucho mayor, llegando a atacar  a perros, gatos e incluso personas si no ha  sido bien adiestrado.

Por lo demás, es bastante sencillo. Bastarán  pocas lecciones y no demasiada hambre para  hacer que nuestro pollo haga sus primeros  saltos al puño, sus primeros vuelos con fiador  y, por supuesto, sus primeros vuelos en  libertad.  Los harris tardan en madurar.

De hecho, es  frecuente escuchar entre los expertos que un  harris puede ser pollo prácticamente durante su  primer año de vida, mientras que en otras especies  el cambio de pollo a adulto se produce en  los primeros cinco o seis meses de vida.

Este último aspecto hace que la introducción  de los harris a la caza sea más lenta de lo normal,  sobre todo cuando hablamos de la caza  del conejo o la liebre. No ocurre lo mismo con  la pluma, donde enseguida muestran su instinto  de caza.

En el caso del pelo es algo más  complicado. No es la primera vez ni la última  que comprobamos cómo un pollo de harris se  asusta al ver un conejo que le hemos preparado  como su primer escape. Aquí hay que tener  paciencia y saber motivar al ave con una presa  adecuada y el hambre justa para que el instinto  de caza y superviviencia aparezcan.

Excesivamente  jerárquica  Una de las características peculiares  de los harris es que son aves jerárquicas.  Esta peculiaridad tiene sus ventajas  e inconvenientes.

Al establecer  jerarquías, los harris nos permiten con  mucha facilidad cazar con varios ejemplares  a la vez.

Contemplar los lances  de este estilo es una auténtica maravilla.  Es en este tipo de lances donde  muestran su inteligencia en su máxima  expresión. Ver perseguir a dos hembras  de harris una liebre es un verdadero  espectáculo, un derroche de táctica e  inteligencia.

Por el contrario, al igual que cualquier  animal jerárquico, los harris tienen  que establecer su propia jerarquía, y  esto lo harán tanto con ejemplares de  su misma especie como con el cetrero  o cualquier otra persona del entorno,  si se da el caso. Es muy común entre  los cetreros tener que abatir y someter  a un harris para cortarle comportamientos  algo agresivos, donde su única  intención es establecer la jerarquía que  establecería en la propia naturaleza.

UN ESPECTÁCULO ÚNICO

Cazar con un harris puede llegar a  ser muy divertido. Al igual que con  cualquier otro ave y en cualquier  otra modalidad, una de los principales  factores que hay que tener  en cuenta es la musculación del  ave y su estado de forma.

Nunca  podremos tener éxito en la caza si  nuestra ave no está musculada.  En otras especies esto solo se  consigue a través de vuelos diarios  de entrenamiento y caza, pero  con los harris existen una serie de  ventajas en este aspecto.

Es muy  popular entre los cetreros muscular  a los harris a base de verticales. Las  verticales consisten en hacer subir al  pájaro en vertical (valga la redundancia)  desde la percha hasta una  altura de entre tres o cuatro metros,  donde se encuentra el cetrero, de  forma sucesiva mientras se le va  dando su ración de comida diaria  a pequeños trozos o “picadas”.

Este  tipo de entrenamiento, como es de  entender, proporcionan una mayor  flexibilidad al cetrero, pues le permite  gestionar mejor su tiempo sin  necesidad de salir al campo todos  los días.  Con nuestro pájaro musculado,  los harris nos permiten dos tipos  de caza.

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Impresionante lance de un harris a conejo. Sin duda, una de las más divertidas cuando empleamos esta bella rapaz.

La caza más tradicional,  bajo vuelo desde el puño, consiste  en avanzar por los cazaderos con  nuestro pájaro sobre el guante y,  bien a la mano o bien con ayuda  del perro, esperar a que salga la  presa, sintiendo en ese momento la  energía, el ansia y la necesidad de  caza del ave al comenzar a batir  sus alas.

Esta caza se suele practicar  en terrenos más abiertos, sobre  liebre, perdiz… La otra modalidad  es la caza a la inglesa o “toro suelto”.  Básicamente, en esta modalidad  el cetrero se convierte en un  espectador. El pájaro va volando  entre posaderos, árboles y atalayas,  normalmente siguiendo al perro  que va haciendo su trabajo de  rastreo.

Llegar a ver cómo el perro  busca al águila o el águila busca al  perro es un espectáculo de la naturaleza.  Se produce una verdadera  conexión, una unión, un triángulo  entre cetrero, harris y perro.

Por el  propio tipo de caza, se practica  solo en terrenos más boscosos, frutales,  olivos… Y cuando la presa es  el conejo, la caza es divertidísima.  Estos dos tipos de caza y las presas  ya nombradas nos abren un  abanico muy amplio de posibilidades  que convierten a la caza con  harris en realmente divertida.

Texto: Vicente Aragó

Fotos: Pedro Fernández

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3 comentarios

  1. Miguel Angel
    febrero 15, 09:57
    Todo parece indicar que me va a resultar bien dificil aprender cetreria aqui. Gracias por responder.
  2. Trofeocaza .
    febrero 15, 09:46
    Estimado Miguel Angel, Lamentablemente no conocemos ningún cetrero en La Habana. Sentimos no poder ayudarte Gracias por seguirnos
  3. Miguel Angel
    febrero 15, 09:36
    Hola, conoces a algun cetrero en La Habana Cuba que este dispuesto a enseñar este arte? Saludos.

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