Codornices ¿Es su aprovechamiento cinegético sostenible?
4 agosto, 2017 Trofeocaza . 376 Visualizaciones

Caza menor nacional

Codornices ¿Es su aprovechamiento cinegético sostenible?

Durante diez años, desde 2002 hasta 2011, se recogieron 3.000 encuestas sobre la caza de la codorniz en todo el país con el objeto de conocer dónde, cómo y qué número aproximado de  ejemplares se caza en nuestro territorio nacional. Los datos hablan por sí mismos: su aprovechamiento cinegético es más que sostenible, aunque los grupos anticaza se dediquen a negarlo sin justificación alguna el único objetivo de lograr su prohibición.

La colaboración entre los cazadores y el equipo de fauna silvestre de la Universidad de Lérida ha permitido demostrar que es posible mejorar la gestión cinegética a nivel nacional, además de ser un ejemplo de cómo conseguir el aprovechamiento cinegético sostenible en Europa.

La caza es sostenible cuando las decisiones de gestión (periodos hábiles, jornadas, horarios de caza, presión cinegética, número de perros, composición de la cuadrilla, armas, munición, límite de capturas, terrenos, etc.) se basan en datos objetivos.

Ni los furtivos ni los radicales anticaza exponen argumentos que no estén sesgados por sus intereses. Es habitual que estos colectivos impongan su ideología (cazarlo todo o prohibir la caza) a las pruebas que aportan los informes elaborados con métodos científicos.

La realidad del campo no es la que desean ni los furtivos ni los anticaza. La realidad es la que describen los registros tomados con un diseño adecuado que filtra y elimina aquellos valores que no cumplen con los criterios de fiabilidad establecidos en cada proceso. Para hacer una interpretación adecuada hay que observar las pruebas detenidamente y asociarlas a otras evidencias que puedan apoyar el sentido más probable.

Codornices-codorniz

La interpretación siempre es subjetiva. Es ahí cuando la excelencia del científico, basada en una larga experiencia y conocimientos, es de gran valía. Errar es humano (sin intención de hacerlo), pero persistir en los errores es diabólico (con intención de hacerlo para conseguir algún fin). La ventaja del método científico es que cuantifica la magnitud de los errores de las afirmaciones.

Interpretar los datos de las encuestas de caza en los distintos ambientes geográficos de España es complicado. El tema adquiere mayor complejidad si consideramos la variación entre los años estudiados. Ambas cuestiones nos interesan: por un lado, conocer si la caza de la codorniz es muy distinta en las diferentes regiones biogeográficas del país y, por otro, si ha cambiado en la última década la tendencia de su población.

La codorniz silvestre es un ave enigmática. Es difícil entender su biología, ecología y éxito poblacional en un mundo cambiante lleno de maliciosas prácticas, infraestructuras dañinas, sustancias nocivas y tierra degradada. El análisis de las encuestas que han cumplimentado los cazadores nos permite averiguar algunas de las claves de la población actual de codorniz silvestre que podemos aplicar para mejorar su gestión.

Las condiciones meteorológicas tienen una gran influencia en el comportamiento de los animales silvestres y también en la eficacia del disparo. Es muy fácil errar en situaciones de baja visibilidad debido a la ausencia de luz, por lo que podríamos pensar que, si en los años estudiados ha cambiado el número de días de caza en los que el cielo ha estado cubierto, ello ha podido influir en los rendimientos cinegéticos.

Este argumento se puede aplicar a otras condiciones meteorológicas durante el día de caza, como son la precipitación, la temperatura o el viento. Los datos muestran que las condiciones meteorológicas en las jornadas de caza de la codorniz son bastante similares en todas las regiones biogeográficas hispanas y para los años estudiados. Ello no quiere decir que no existan diferencias.

Leyenda:

  • NO: Noroeste, NE:Noreste, SO: Suroeste
  • MN: Meseta Notre, VD: Valle del Duero, VE: Valle del Ebro,  LM:La Mancha,  IB:Islas Baleares, IC: Islas Canarias
codorniz-cielo
codorniz-precipitaciones
codorniz-temperatura
codorniz-viento

Se debe interpretar como que la probabilidad de que esas diferencias meteorológicas durante las jornadas de caza de la codorniz entre regiones y temporadas de caza sea elevada es relativamente pequeña. Sí que podemos asignar características meteorológicas específicas para cada región, pero en ellas se pueden considerar matices más que grandes diferencias .

Algo similar ocurre cuando comparamos el estado del suelo durante los días de caza de la codorniz. Lo habitual es que mayoritariamente esté seco y en ningún caso helado, aunque sí hay alguna temporada con el suelo húmedo en alguna región.

¿PERO CUÁNTAS HAY?

Codornices-densidadDurante la media veda, la abundancia de codorniz fluctúa entre los distintos años estudiados y también entre las zonas biogeográficas. El rango más habitual en el que oscila la densidad está comprendido entre los promedios de 0,5 y 1,5 codornices por hectárea.

Esto no quiere decir que no podamos encontrar casos desde ninguna ave o hasta cuatro veces más del promedio mayor.

La riqueza de codornices que tiene cada año un determinado terreno es un acertijo que quita el sueño a los cazadores. Ayer no logré levantar a ninguna, pero mañana… quién sabe, quizás sea la mejor jornada de la temporada.

El resultado de un día de caza puede ser muy dispar con respecto al promedio de la temporada, mucho más si nos referimos al valor medio de muchos cazadores durante numerosas jornadas en muy distintos parajes y zonas geográficas.

Los registros muestran que el rango de densidad de codorniz durante la media veda no ha cambiado en la última década. La abundancia sufre variaciones anuales en los distintos territorios. Además, las zonas geográficas presentan comportamientos anuales que son complementarios (cuando en una zona baja la densidad, aumenta en otra) o similares (dos zonas siguen paralelamente las fluctuaciones de la abundancia con el paso de los años).

La mayoría de las capturas de codorniz silvestre se concentran en el norte peninsular: el noroeste, la Meseta Norte, el valle del Duero, el valle del Ebro y el noreste. Las capturas incluyen tanto aves que han criado y nacido en la propia zona geográfica como aves de paso que llegan desde sus cuarteles de cría en Europa o de otras zonas geográficas hispanas.

Acertadamente, el periodo de la media veda para la caza de la codorniz comienza a partir del 15 de agosto. Alrededor de esta fecha se inicia para la mayoría de las codornices la etapa de la migración de regreso hacia el sur, con destino invernal africano.

La Meseta Norte es la región que mayor extensión de hábitat dispone para la codorniz en esos meses y, en consecuencia, también la zona que mayor número de codornices alberga. El Sistema Ibérico es similar en características a la Meseta Norte, por eso la codorniz es también muy parecida en su abundancia.

Por otro lado, los valles del Duero y del Ebro son análogos, presentan abundancias menores de codorniz. Los dos extremos noroeste y noreste peninsular son homólogos, concentran las codornices en pequeñas extensiones, por lo que pueden alcanzar valores altos de densidad. La Mancha acoge codornices en los regadíos, donde se reúnen muchos ejemplares.

Al suroeste la codorniz llega más tarde y bastantes individuos se quedan allí para invernar. En ambos archipiélagos hay una importante población sedentaria de codorniz, además de las codornices migradoras. En las islas se reproduce más intensamente el fenómeno de la centralización de las codornices sobre las pequeñas extensiones de hábitat disponible, por lo que es allí donde se observan las densidades más elevadas de individuos.

LAS PIEZAS QUE SE COBRAN

El resultado de la caza, las piezas cobradas, se puede medir de muchas formas. Todas ellas aportan información interesante para mejorar la gestión. El índice mas sencillo son las capturas por jornada que consigue el cazador.

Codornices-rendimiento-por-cazadorEl número de codornices que logramos acumular en la percha depende de muchos factores como, por ejemplo, de la abundancia de codornices, la habilidad del perro, la destreza del cazador, la cobertura del suelo, el terreno, las condiciones meteorológicas, la compenetración del cazador con el perro, la cuadrilla de caza, la suerte… Todos estos condicionantes pueden incidir modulando el resultado.

Si asumimos que la variedad de situaciones de la caza de codorniz es más o menos comparable en las zonas biogeográficas estudiadas, entonces podemos confrontar los datos.

Los rendimientos obtenidos en la Meseta Norte son superiores a los del valle del Duero, ambas áreas describen figuras paralelas. Podemos decir que las capturas que consiguen los cazadores de la Meseta Norte son superiores pero muy similares en tendencia a las del valle del Duero.

Parece que los datos del Sistema Ibérico, del noroeste y del noreste siguen una figura muy similar a la anterior. Los rendimientos del valle del Ebro presentan algunas discrepancias con los anteriores. Los rendimientos de las Islas Baleares siguen una figura parecida a la del valle del Ebro. Sin embargo, en las Islas Canarias fue distinta.

En ambos archipiélagos los rendimientos son muy inferiores a los peninsulares, debido a que la superficie útil para la caza de la codorniz es muy reducida. En resumen, los promedios de codornices cobradas en una jornada por cazador están comprendidos entre uno y diez ejemplares.

Las capturas por cazador y día más altas y regulares se encuentran en la Meseta Norte (entre cuatro y ocho codornices), siendo más bajas en el valle del Ebro (entre dos y seis codornices).

¿ES DIFÍCIL SU CAZA? 

Si analizamos los rendimientos de codornices capturadas con respecto a las codornices levantadas, la figura cambia bastante y se revelan algunos detalles interesantes.

El rendimiento expresado en codornices cobradas con respecto a las levantadas en la jornada lo podemos transformar en porcentaje si lo multiplicamos por 100. De esta forma se interpreta como la eficiencia en la caza de la codorniz o, su opuesto, la dificultad que representa la captura de la codorniz si lo restamos a 100.

La eficiencia en la caza de la codorniz cambia según las áreas geográficas y con el paso de los años. La Meseta Norte y el valle del Duero dibujan figuras que se compensan en las distintas temporadas. Algunos años, cuando la eficiencia aumenta en la Meseta Norte, entonces disminuye en el valle del Duero y viceversa.

Sucede algo similar en la eficiencia entre el valle del Ebro y el Sistema Ibérico. Aunque, a diferencia del primer par de zonas biogeográficas, en las dos últimas las oscilaciones de la eficiencia son mucho mayores. La eficiencia en el suroeste es parecida a la del Sistema Ibérico. En las Islas Baleares también sigue una figura similar, pero con menores valores que los del Sistema Ibérico.

Codornices-eficienciaLa eficiencia en codornices capturadas con respecto a las levantadas en la Meseta Norte y el valle del Duero es muy constante todos los años: entre el 61 y el 75%. Sin embargo, en las demás zonas biogeográficas la eficiencia cambia mucho más: entre el 40 y el 80%.

Los índices de eficiencia en las islas tienen rangos entre valores más pequeños (25-60%).

Esta medición del rendimiento de la caza de la codorniz hace una descripción más matizada de la actividad y de sus características en las regiones biogeográficas hispanas.

No sólo nos informa de las posibilidades de éxito, además nos explica el grado de incertidumbre de esta caza.

Estamos acostumbrados a recibir afirmaciones engañosas sobre la espiral mortífera que resulta la caza de las especies silvestres. Sin embargo, nuestros datos demuestran lo contrario. Los sectores anticaza lanzan constantemente su ideología sin un solo análisis objetivo.

Al final, después de machacar una y otra vez con sus argumentos, consiguen cambiar las leyes como contraprestación de sus apoyos al poder político. Los dogmas anticaza se están imponiendo socialmente, por lo que podemos predecir la historia de la prohibición de esta actividad. Solo si la caza se fundamenta en datos científicos podremos defender su legitimidad.

Codornices-perroGracias al trabajo de los cazadores comprometidos con la correcta gestión, podemos aportar pruebas en los Consejos de Caza y en el Parlamento para frenar los gritos histéricos que la ideología anticaza está imponiendo en la sociedad.

La gestión cinegética debe construirse basando sus decisiones en el análisis racional de la situación de las especies silvestres en los terrenos de caza. Por eso es fundamental disponer activos los proyectos científicos sobre el seguimiento de las especies cinegéticas y de su caza.

No sólo el sector anticaza tiene gran capacidad de hacer daño a la actividad, sino también los furtivos en su afán de la caza sin regulación.

Ellos violan todas las normas, por lo que dinamitan el clima de colaboración dentro de las sociedades de cazadores.

Los furtivos avanzan imponiendo sus dogmas y destruyendo la sensatez en las juntas directivas.

En algunos casos llegan a gobernar las sociedades y sus cotos para propiciar sus fines. La estrategia que usan es muy similar a la del sector anticaza: se basan en negar una y otra vez los hechos y las pruebas que no les gustan.

Nos venden historias imposibles de la realidad, acompañadas del anuncio del desastre que representa aplicar la correcta gestión. A ninguno de ellos les conviene que existan pruebas que pueden demoler su ideología.

LAS CODORNICES MALOGRADAS

Por muy distintas causas, se pierden y no se aprovechan algunas codornices disparadas. Se tocan y se dejan heridas. Otras, después de abatirlas, no se encuentran. Y las menos se pierden de las perchas o se las come el perro.

Son codornices que nos frustran porque no se suman a la percha, pero sí que se restan a la naturaleza, por lo que merman la población silvestre. Conocer la dimensión de estas pérdidas nos ayuda a pensar cómo reducirlas y mantenerlas bajo control.

En las zonas donde la abundancia de codorniz es más constante, en la Meseta Norte y el valle del Duero, las codornices malogradas con respecto a las vistas está siempre por debajo del 10%, alrededor del 6%.

Estos porcentajes son similares en las demás áreas biogeográficas. La diferencia es que, en algunos años, en estas otras zonas los valores pueden alcanzar el 25%. Si examinamos las codornices malogradas con respecto a las codornices cobradas, los resultados describen una figura similar a la de los anteriores, con la diferencia de que en este caso los porcentajes son mayores.

En la Meseta Norte y el valle del Duero las codornices malogradas con respecto a las capturadas están siempre por debajo del 22%, alrededor del 12% (gráfica 10). Los porcentajes son parecidos en las otras zonas biogeográficas. Se distinguen algunos años que en estas otras áreas las malogradas pueden llegar a ser del 40% con respecto a las cobradas.

Siempre se ha considerado a la codorniz una pieza fácil de abatir porque

a) se levanta de la muestra del perro y

b) la munición y el arma ofrecen una nube de plomeo amplia que reduce mucho los errores de disparo.

Sin embargo, se fallan y malogran muchas codornices. Éste es otro de los argumentos que convierte en tan apasionante su caza. Hay un gran posible recorrido para reducir los errores y con ello el porcentaje de codornices malogradas.

La primera cuestión es favorecer los hábitats de la codorniz y protegerlos, porque sin estos no podemos tener la oportunidad de esta caza ni de aprender de ella con nuestro perro. Si hacemos disparos selectivos sólo sobre las piezas que pone de muestra el perro, que tienen un trayectoria que podemos cubrir sin problema, que permiten seleccionar la distancia óptima de disparo, que no plantean ninguna objeción de seguridad y que son biológicamente deseables (no se trata de un pollo, ni de una madre que incuba o tiene pollos), mejoramos la eficiencia y la sostenibilidad de nuestra caza.

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Jesús Nadal

Agradecimientos: A todos los cazadores colaboradores con el estudio de la codorniz y sus familias. Especialmente al equipo de la Delegación Burgalesa de Caza y de la Federación de Caza de Castilla y León, a su presidente, Don Santiago Iturmendi, y al Cabildo de Tenerife, que han hecho posible este estudio.

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