3 Medidas para aumentar la reproducción de la tórtola en España
24 mayo, 2018 Trofeocaza . 2052 Visualizaciones

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3 Medidas para aumentar la reproducción de la tórtola en España

Las especies de aves asociadas a entornos agrícolas han sufrido en las últimas décadas un acusado declive de sus poblaciones, tanto en España como en el resto de Europa. El caso de la tórtola común es seguramente el más significativo. Este estudio analiza las causas de la disminución de la cría de estas aves, que puede hacerse extensivo en muchos aspectos a otras dependientes de este tipo de hábitats.

En las últimas décadas vienen produciéndose tanto en España como en el resto de Europa un fuerte declive de la avifauna asociada a los ambientes agrarios. Este tipo de aves necesitan de zonas abiertas, donde el arbolado sea escaso o conviva en bosquetes junto a siembras o zonas de pastos.

Entre estas aves se encuentran algunas de las especies más emblemáticas de la fauna cinegética ibérica, como la perdiz roja, la codorniz o la tórtola común; así como especies protegidas como el sisón, la ganga o el alcaraván.

Una de las especies que mejor representa el declive de este tipo de aves es la tórtola común (Streptopelia turtur), que en los últimos cuarenta años ha pasado de ser un ave abundante a considerarse rara en una buena parte de nuestra geografía. El declive de la tórtola cobra además especial importancia debido al interés que suscita su caza en nuestro país, especialmente en la mitad sur.

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Cuando en el año 2011 comenzamos a estudiar las causas del declive de la tórtola comprobamos que los trabajos científicos realizados hasta el momento señalaban a la agricultura intensiva como causa principal (Browne & Aebischer, 2003; Dunn & Morris, 2012).

El uso de herbicidas habría reducido la disponibilidad de las semillas silvestres consumidas por las tórtolas, base de la dieta primaveral de la especie, lo que a largo plazo había supuesto la desaparición de su hábitat reproductivo en numerosas regiones. Sin embargo, es sabido que la tórtola también se reproduce en amplias extensiones de monte mediterráneo, donde ni existen cultivos ni son usados tratamientos químicos contra la vegetación herbácea.

Esto último nos llevó a plantearnos la siguiente pregunta: si los fitosanitarios y el sobrelaboreo son el principal problema de la tórtola ¿por qué la especie también ha descendido en las zonas de monte donde tradicionalmente crió en abundancia?

Para responder a esta pregunta llevamos a cabo un amplio estudio sobre el hábitat reproductivo de la especie en un área forestal emblemática, el parque natural de la Sierra de Andújar; concretamente en los montes Lugar Nuevo y Selladores-Contadero. Ambos montes son espacios protegidos que suman más de 20.000 hectáreas, caracterizándose por sus diversas masas forestales mediterráneas, así como por la importante población de ungulados salvajes existente.

El trabajo llevado a cabo tuvo una duración de cuatro años y dio lugar a una tesis doctoral recientemente defendida. En el estudio se marcó como objetivo identificar los elementos que debe tener un monte mediterráneo para ser un buen hábitat reproductivo para la tórtola.

Para ello, se distribuyeron un total de cuarenta y seis parcelas de estudio en las fincas Lugar Nuevo y Selladores-Contadero, en las que evaluamos qué factores determinaban el éxito reproductivo de las tórtolas.

Cada una de estas parcelas tenía un radio de 150 metros, y fueron distribuidas en los distintos ambientes y hábitats presentes en el área de estudio: dehesas, pinares, masas mixtas, etc.

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Panorámica del área de estudio,dominado por diferentes formaciones de monte mediterráneo: dehesas, pinares, monte mixto, etc.

CALIDAD DEL HÁBITAT REPRODUCTIVO

El mayor éxito reproductor de cualquier especie, ya sea la tórtola común u otras, está ligado a una mayor calidad o idoneidad de su hábitat reproductivo.

La calidad como hábitat reproductivo de cada una de las 46 parcelas estudiadas se evaluó mediante la abundancia de territorios reproductivos. El número de territorios presentes en cada parcela fue estimado mediante el conteo de machos cantores en primavera, de manera que el canto de un reproductor era asociado a la existencia de un nido o territorio.

Así, una parcela donde hubiera cinco territorios reproductivos de tórtola (cinco machos diferentes) es substancialmente mayor que una con solo un territorio. Esto es debido a que la tórtola es un ave filopátrica, es decir, que vuelve a criar donde nace.

Así, en las zonas donde se produce un mayor éxito reproductivo acaban volviendo más aves a criar la primavera siguiente, y viceversa. Por tanto, la filopatría de la tórtola implica que a largo plazo se acumule un mayor número de parejas reproductoras en zonas óptimas para la reproducción de la especie, del mismo modo que en aquellos lugares donde las tórtolas crían mal acaben dejando de llegar reproductores y tiendan a extinguirse localmente.

Factores del monte estudiados 

Además de la calidad de cada una de las parcelas para la reproducción de la tórtola, evaluamos qué elementos del hábitat hacían a dichas parcelas mejores o peores para el éxito reproductivo de estas aves. Para ello, y siguiendo las observaciones de anteriores estudios en la materia, evaluamos tres factores en cada parcela:

a) La abundancia de semillas silvestres.

b) La distancia a cultivos de cereal.

c) La disponibilidad de agua.

a) Abundancia de semillas silvestres

En las grandes extensiones forestales los cultivos están ausentes, por lo que las semillas de herbáceas silvestres son el único alimento disponible para las tórtolas en kilómetros de distancia.

A diferencia de las zonas agrícolas, en las áreas forestales la presencia de herbáceas no está limitada por fitosanitarios, lo que podría llevarnos a pensar que en las zonas de monte habría mayor cantidad de semillas silvestres para las tórtolas. Sin embargo, la tórtola no se alimenta de cualquier semilla, y solo algunas especies herbáceas parecen ser de su agrado.

Esto implica que pueden existir amplias zonas de pasto donde la tórtola no encuentre alimento, o el que encuentre sea de baja calidad nutricional o escaso. Así, una zona será buena o mala en términos de disponibilidad de semillas silvestres, solo si se encuentran las especies que son consumidas por la tórtola, y no otras.

El problema es que hasta el momento los estudios sobre la dieta de la tórtola se habían realizado en otros países o en zonas agrícolas, por lo que no sabíamos qué especies de semillas silvestres eran consumidas por las tórtolas en zonas forestales mediterráneas, y menos aún en nuestra área de estudio. Esto nos impedía evaluar la abundancia de semillas silvestres de interés para las tórtolas que había en cada una de las 46 parcelas de estudio.

Para solucionar esta cuestión llevamos a cabo nuestro propio estudio de la dieta. Durante tres años evaluamos el contenido de buches y mollejas de 222 tórtolas cazadas en fincas privadas colindantes a nuestra área de estudio el primer día de la media veda (Gutiérrez-Galán & Alonso, 2016).

Un total de 30 especies de semillas silvestres herbáceas aparecieron en la dieta, un número muy superior al registrado en anteriores estudios, probablemente fruto de la mayor riqueza de especies de los pastos forestales. No obstante, la mayoría de especies aparecieron en pequeñas cantidades, y solo unas pocas tuvieron una presencia relevante en la dieta, destacando la ‘viborera’ (Echium plantagineum), el ‘bledo’ (Amaranthus deflexus) o el ‘geranio de los caminos’ (Geranium molle).

Una vez conocidas las semillas silvestres consumidas por la tórtola en nuestra área de estudio, evaluamos la abundancia primaveral de estas especies herbáceas en cada una de las 46 parcelas estudiadas.

Los resultados mostraron cómo la abundancia de estas especies herbáceas varió notablemente entre parcelas. Así, mientras que en algunas parcelas aparecieron varias especies de las consumidas por la tórtola y en bastante cantidad, en otras no hubo presencia de ninguna de estas especies o fue testimonial. Fue así como la abundancia de semillas silvestres en las parcelas fue también incluida como variable en el estudio.

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Alguna de las principales semillas silvestres identificadas. De izquierda a derecha Callendula arvensis, Echium Plantagieneum, Raphanus raphanistrum, Amaranthus deflexus, Geranium molle, Rumex sp, Chrozophora tinctoria, Vicia sp.

b) Distancia al cereal

La preferencia de las tórtolas por las semillas cultivadas, ya sean cereal, girasol o leguminosas, es bien conocida; además de la mayor aptitud nutritiva de estas respecto a las semillas silvestres. Sin embargo, las grandes extensiones forestales como el parque natural de la Sierra de Andújar se caracterizan por la práctica ausencia de cultivos agrícolas.

Es decir, las semillas silvestres son aparentemente el único alimento disponible durante su periodo reproductivo. No obstante, esto podría tener excepciones. Así, es sabido que la tórtola es capaz de volar grandes distancias (hasta 10 km; Browne & Aebischer, 2003) en busca de alimento. Este hecho implica que la cercanía de cultivos a las zonas forestales podría ejercer un efecto positivo en la calidad del hábitat de las tórtolas que criasen en el monte, ya que permitiría a los reproductores desplazarse hasta zonas de cultivo y alimentarse de trigo o cebada.

El consumo de cereal supondría un mayor aporte nutritivo para los pichones y, a la par, un mayor éxito reproductivo. En nuestra área de estudio las distancias entre las distintas parcelas y las zonas de cultivo de cereal más próximas oscilaron entre los 4.3 km de la más cercana a los 23 km de la más alejada, de manera que, al existir diferencias entre parcelas, el efecto ejercido por la distancia al cereal sobre el hábitat reproductivo de la tórtola también pudo ser estudiado.

c) Disponibilidad de agua

tortola-aguaAunque la presencia de agua siempre ha sido un elemento ligado a la caza de las tórtolas, se desconoce en qué medida su disponibilidad durante el periodo reproductivo puede ser relevante para la especie.

En el Reino Unido la presencia de agua fue relacionada positivamente con la presencia de territorios reproductivos de tórtolas (Dunn & Morris, 2012).

Sin embargo, a pesar de que en el ámbito mediterráneo el agua es un recurso mucho más escaso, esta cuestión no había sido aún estudiada en España.

En nuestro estudio, consideramos puntos de agua a todos aquellos que de forma natural o artificial mantuvieran agua durante todo el periodo reproductivo (todo el verano): abrevaderos, manantiales, pantanillos, charcas, pozas, ríos, etc.

La gestión de la caza mayor propia de las fincas Lugar Nuevo y Selladores-Contadero, así como su orografía accidentada, propició la existencia de una importante red de puntos de agua donde las distancias entre ellos apenas superaban como promedio unos centenares de metros. Así, la media de distancias entre las parcelas y los puntos de agua fue de 474 metros, siendo casi imposible encontrar distancias entre puntos de agua que superasen los 1500 metros.

RESULTADOS DEL ESTUDIO

El conteo de machos cantores en el área de estudio mostró una importante población de tórtolas en la zona, registrándose un promedio de 2.6 territorios/parcela en Lugar Nuevo y 0.9 territorios/parcela en Selladores-Contadero.

Esto supone que el área de estudio reúne en su conjunto unas muy buenas condiciones para la reproducción de la tórtola. Sin embargo, esta calidad del hábitat varió sustancialmente entre parcelas y fincas, lo que nos permitió identificar en qué medida los factores estudiados (semillas silvestres, agua y distancia al cereal) fueron responsables de estas diferencias.

Así, los análisis estadísticos mostraron cómo la calidad del hábitat reproductivo de la tórtola estuvo determinada principalmente por

  1. La abundancia de determinadas especies herbáceas silvestres en las parcelas, concretamente Echium plantagineum y Silene sp.
  2. Por la cercanía de las parcelas a los campos de cultivo de cereal.

Asimismo, la cercanía al agua mostró una relación positiva con la presencia de territorios reproductivos, a pesar de que el rango de distancias estudiado estuvo muy por debajo del deseado debido a la cercanía entre puntos de agua.

La disponibilidad en los alrededores de los nidos de las herbáceas silvestres de interés para la tórtola, que en nuestra área de estudio han sido dos especies concretas pero en otras zonas pudieran ser otras, tuvo un importante peso en la calidad del hábitat reproductivo.

De hecho, en numerosas parcelas de estudio, concretamente en aquellas situadas en Selladores-Contadero, a mayor distancia de las zonas de cultivo (15-20 km), las semillas silvestres han sido el único alimento disponible para las tórtolas durante su periodo reproductivo.

Esta dieta basada únicamente en semillas silvestres no ha impedido que las tórtolas se reprodujeran exitosamente. No obstante, las parcelas situadas en Lugar Nuevo a una menor distancia del cereal tuvieron una abundancia de territorios mucho mayor, lo que refleja un sustancial incremento de la calidad del hábitat reproductivo cuando el cereal es accesible para las aves.

MEDIDAS QUE AUMENTARÁN LA REPRODUCCIÓN DE TÓRTOLAS

1. La gestión de los pastos

La relevancia para el hábitat reproductivo de la tórtola de que existan determinadas especies herbáceas en los alrededores de los nidos pone de relieve la necesidad de una gestión forestal que fomente su abundancia.

En el área de estudio la gestión enfocada a la caza mayor supone el mantenimiento de una amplia superficie herbácea en la que las especies anuales consumidas por la tórtola pueden llegar a ser abundantes. La presencia de ungulados salvajes evita que la vegetación leñosa colonice la superficie estrictamente herbácea, además de favorecer la presencia de especies herbáceas ruderales cuyas semillas son precisamente las consumidas por la tórtola.

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La excesiva densidad de ungulados impide el desarrollo de las especies de herbáceas.

Sin embargo, la disponibilidad de semillas silvestres observada en Lugar Nuevo y Selladores-Contadero no es extrapolable al resto de montes y áreas forestales mediterráneas. Así, el abandono de la ganadería extensiva o la ausencia de poblaciones de ungulados salvajes en densidades equiparables han supuesto la matorralización y desaparición del sustrato herbáceo de numerosas zonas que antaño eran pastos utilizados por el ganado, y donde la tórtola podía alimentarse.

Del mismo modo, antes de la colonización por parte de la vegetación leñosa, las comunidades herbáceas que dejan de ser aprovechadas por el ganado acaban siendo dominadas a corto plazo por especies gramíneas de gran porte (Noy-Meir & Briske, 1996) y escaso interés para las tórtolas.

Por el lado contrario, la intensificación del aprovechamiento ganadero o cinegético, que deriva en prácticas más rentables y que concentran una mayor cantidad de reses en superficies más reducidas (mayor carga), también lleva aparejada una disminución significativa de las semillas silvestres disponibles para las tórtolas.

Estos elevados grados de herbivoría dificultan el desarrollo de las especies herbáceas de interés para las tórtolas, y puede acabar derivando en la ausencia de reproductores en zonas intensamente pastadas.

Por tanto, un exceso de carga ganadera o de ungulados salvajes resultaría igual de perjudicial para la tórtola que el propio abandono de la ganadería extensiva.

2. Disponibilidad de cereal en áreas forestales

Teniendo en cuenta la importancia del cereal en los resultados, la práctica desaparición durante las últimas décadas de los cultivos de cereal en extensas áreas geográficas ibéricas, especialmente en áreas de montaña y de baja productividad, podría haber supuesto un notable deterioro del hábitat reproductivo de la tórtola.

Tanto la sustitución de los cereales por cultivos más rentables (olivar, regadío, etc.) como el abandono y matorralización de tierras agrícolas son dos de las principales causas de esta reducción de la superficie de cereal en amplias regiones de la península ibérica.

Así, aunque aparentemente la superficie cultivada de cebada y trigo es aún abundante, esta se concentra cada vez más en zonas de alta productividad (véanse grandes estepas cerealistas), y resulta cada vez menor en zonas donde este cultivo tiene un marcado valor ecológico, como en las cercanías a zonas forestales.

Por tanto, se hace necesaria la existencia y fomento de una superficie mínima de cultivos de cereal en aquellas áreas donde se apueste por la recuperación del hábitat reproductivo de la tórtola, especialmente en las inmediaciones de áreas forestales o en zonas agrícolas dominadas por otros cultivos.

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3. El agua

Los resultados mostraron cómo la cercanía al agua tuvo una relación positiva con la presencia de reproductores, por lo que la importante red de puntos de agua existente en el área de estudio podría ser una de las causas que hace de estos montes una magnífica zona de cría para la tórtola.

Sin embargo, esta disponibilidad de agua no resulta frecuente en la España mediterránea. Lo más habitual en nuestros montes es que durante el verano las distancias entre puntos de agua pueden llegar a ser de varios kilómetros. Esto es debido en gran medida a que en las últimas décadas se ha producido una desaparición progresiva de fuentes, abrevaderos, albercas ligadas a huertos, pozas estivales y todo tipo de puntos de agua de origen natural.

Las principales causas apuntan a la sobrexplotación de acuíferos, la matorralización de amplias extensiones de campos abandonados y al abandono de la ganadería extensiva. En el caso de las zonas agrícolas, el aumento de los pozos y regadíos ha afectado directamente sobre el nivel freático, derivando en la pérdida de pozas y charcas antaño existentes.

La matorralización de zonas tradicionalmente agrícolas o herbáceas ha supuesto una pérdida considerable del grado de escorrentía subterránea que abastecía las fuentes y manantiales cercanas, debido a la retención y evapotranspiración de agua ejercida por la nueva masa forestal.

Del mismo modo, la desaparición de puntos de agua artificiales, como abrevaderos y charcas, los cuales fueron en su mayoría creados y conservados para abastecer de agua a los rebaños durante el verano, está relacionada con el progresivo y reciente abandono de la ganadería extensiva.

Los pastores eran los interesados en el mantenimiento de los abrevaderos, pilones y charcas para su ganado, por lo que desde el momento en que se produce el abandono de la actividad, estos puntos de agua comienzan a degradarse hasta perderse. Todo ello ha supuesto que en muchas zonas mediterráneas los puntos de agua estivales se hayan rarificado hasta el punto de estar ausentes en vastas extensiones.

Por tanto, el descenso de la disponibilidad de agua podría haber sido una de las principales causas de la disminución del hábitat reproductivo de la tórtola en la región mediterránea peninsular donde este recurso resulta escaso.

Así, resultaría consustancial a una recuperación y mejora del hábitat reproductivo de la tórtola en ambientes mediterráneos la creación de puntos de agua accesibles y estables en el tiempo, favoreciendo en todo caso su cercanía a los lugares con aptitudes para acoger reproductores de tórtolas.

CONSERVACIÓN DE LA ESPECIE

Finalmente, puede afirmarse que la existencia de los tres elementos del monte mediterráneo claves para el hábitat reproductivo de la tórtola (abundancia de determinadas semillas silvestres, agua y cercanía de cultivos de cereal) está en la mayoría de los casos ligada a la agricultura y ganadería extensiva.

Estas actividades tradicionales serían consustanciales a la conservación de hábitat reproductivo de la tórtola. Así, esta migratoria cinegética pudo ver su hábitat incrementado substancialmente durante mediados del siglo XX, ya que el aumento de la superficie cultivada de cereal y la menor superficie cubierta por vegetación leñosa derivada de la importante actividad ganadera de la época hicieron del medio rural español un lugar idílico para la reproducción de la especie.

Por tanto, fue esta coevolución con las actividades propias del ser humano la que pudo determinar la importante distribución y densidades experimentadas por la especie en España y Europa hasta mediados del siglo pasado.

Este hecho explica que desde el momento en que comenzaron a abandonarse este tipo de prácticas tradicionales en la segunda mitad del siglo XX, la población de tórtola empezó a sufrir un progresivo declive que se extiende hasta nuestros días. Así, cuando el abandono de las prácticas agro-ganaderas tradicionales se manifiesta en una zona determinada, el hábitat reproductivo de la tórtola emprende un deterioro que puede acabar desembocando en la desaparición local de la especie.

Basta analizar cualquier región mediterránea donde antaño hubo tórtolas reproduciéndose y hoy se encuentran ausentes, para comprobar que posiblemente las fuentes y abrevaderos se secaron, los pastos se convirtieron en matorral, o los trigos pasaron a ser cultivos más rentables.

Hoy en día estas carencias continúan agudizándose, con una sangría rural que sigue perdiendo agricultores y pastores donde más se necesitan, y una intensificación agrícola que continúa sustituyendo los rastrojos por regadíos o almendros.

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Es importante destacar que la reducción del hábitat reproductivo de la tórtola debido a estos cambios de usos no representa únicamente el declive cuantitativo de esta ave, sino que en la mayoría de los casos viene acompañado de una importante pérdida de biodiversidad. Es decir, donde las tórtolas no son capaces de reproducirse, difícilmente podrá hacerlo otra mucha avifauna con requerimientos similares como la perdiz roja, la codorniz, el sisón o el alcaraván.

Tampoco habrá futuro para los anfibios sin la existencia de charcas y abrevaderos, ni para multitud de polinizadores u otros invertebrados si se pierden las diversas comunidades herbáceas asociadas a la ganadería extensiva. Por tanto, podría decirse que la tórtola común es una suerte de bioindicador del estado de salud de nuestros ecosistemas agrosilvopastoriles, de manera que su presencia o ausencia explica mucho más de lo que pudiera parecer.

Esto no quiere decir que las tórtolas no tengan problemas en sus cuarteles de invernada o durante su migración, pero se trata de cuestiones de menor relevancia. La clave para entender la debacle poblacional de esta pequeña ave cinegética está en el deterioro de su hábitat reproductivo. En resumidas cuentas, un modelo agroganadero en el que solo prima la rentabilidad y no se contemplan los impactos ecológicos, resulta incompatible con que especies como la tórtola común vuelvan a ser abundantes en nuestra geografía. Eso es lo que aporta en mayor medida la realización de esta Tesis Doctoral.

Este planteamiento debería guiar cualquier plan de actuación sobre la recuperación de la tórtola, que más allá de buscar el incremento numérico de la especie en lugares concretos, deberá aspirar a recuperar un paisaje agropecuario donde la conservación de la biodiversidad y la diversificación de sus aprovechamientos (incluido el cinegético) acompañen la actividad humana.

Un enfoque de este tipo no solo incidiría positivamente en la recuperación del hábitat reproductivo de la tórtola, sino que también beneficiaría a multitud de aves granívoras, anfibios y fauna objeto de interés cinegético como la perdiz roja y la codorniz.

Probablemente esta sea el mayor reto ecológico de este siglo para los cazadores, exigir un modelo de agricultura y ganadería compatible con la conservación de nuestra fauna cinegética.

Observemos a la tórtola, y sabremos en qué punto de esta gesta nos encontramos.

Alejandro Gutiérrez Galán

Carlos Alonso González

Universidad Politécnica de Madrid

Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes

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