Capacidades de carga de los ecosistemas para especies de caza
18 diciembre, 2016 Trofeocaza . 2274 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Capacidades de carga de los ecosistemas para especies de caza

¬ŅEs el hombre una pieza indispensable para¬† mantener el equilibrio natural? Para el autor no¬† cabe duda. Solo nos quedamos con la belleza¬† del paisaje, pero no nos preguntamos por su¬† conservaci√≥n, una dif√≠cil tarea en manos de la¬† Administraci√≥n y de los profesionales del sector.

En Espa√Īa, los ecosistemas sufren multitud¬† de agresiones, algunas m√°s visibles¬† que otras, que sin duda merman¬† sus cualidades y, entre otras muchas, la capacidad¬† de albergar cierto n√ļmero de especies.

Un ecosistema del tipo que sea requiere de  un equilibrio natural dentro del cual, a pesar  de lo que muchos piensan, el hombre es una  pieza indispensable.  Hemos de estudiar las cosas teniendo en  cuenta siempre el entorno.

Es l√≥gico que en¬† Estados Unidos los Parques Nacionales sean¬† zonas que no hayan sufrido la acci√≥n del¬† hombre, que se conserven v√≠rgenes por as√≠¬† decirlo. Importar esa idea a Espa√Īa, como se¬† ha hecho, es un error grav√≠simo.

En nuestro¬† pa√≠s no hay un rinc√≥n que no est√© bajo la acci√≥n¬† del hombre, es una cuesti√≥n simple de¬† densidad poblacional si comparamos los 35¬† hab/km¬≤ de EEUU, los 4 hab/km¬≤ de Canad√°¬† o los 92 hab/km¬≤ de Espa√Īa.

LA ACTIVIDAD HUMANA  

La realidad de Parques Nacionales como Caba√Īeros,¬† Guadarrama o Monfrag√ľe provoca¬† que esa definici√≥n que ofrece el MAGRAMA¬† de ‚Äúun espacio natural de alto valor natural y¬† cultural, poco alterado por la actividad humana‚Ä̬† suene a chiste‚Ķ

No es que no haya que¬† conservar la dehesa extreme√Īa o los Montes¬† de Toledo, pero esa definici√≥n no vale, as√≠ como¬† tampoco vale aislarlo de la actividad humana¬† que lo ha llevado a ser lo que es‚Ķ

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El autor considera que el odio a la caza de muchos est√° haciendo perder el norte a gran parte de la sociedad y de los gobernantes. Seg√ļn Juan Pascual Herrera Coronado, lo que demanda el sector, y ser√° necesario en un futuro no muy lejano, es apoyo de las instituciones y relevo generacional.

Y una  parte muy importante de esa actividad humana  ha sido y es la caza.  Frente a los que ven la acción del hombre  como una amenaza para los diversos ecosistemas  y se centran en atacar lo fácil, como  por ejemplo la caza, existen, gracias a Dios,  los ingenieros de Montes y Forestales, profesionales  competentes en la sostenibilidad de  nuestros montes y en el aprovechamiento de  recursos naturales renovables, algo que se estudia  (y mucho) en las escuelas forestales.

Un ecosistema puede contar con amenazas  externas que afecten a su conservación (muchas  veces son las verdaderamente peligrosas),  pero contra ellas nadie hace nada, pues  suelen provenir de sectores poderosos.

Ejemplos  de ello serían la contaminación atmosférica,  la sobrexplotación de acuíferos, el uso  de productos nocivos en el medio, los vertidos  ilegales… Por otro lado, nos encontramos  con los diferentes factores que componen  ese ecosistema, con sus relaciones intra e  inter específicas, entre los que se encuentra el  hombre como especie.

Cualquier desequilibrio  en uno de los componentes puede afectar  al equilibrio global del ecosistema.

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Es obvio que una buena gestión cinegética favorece enormemente la conservación de todas las especies, no solo las cinegéticas.

DETR√ĀS HAY MUCHO TRABAJO

La gente ve los espacios naturales y solo se  queda con la belleza del paisaje, pero no se  preguntan por su conservación. Es tarea de los  profesionales del sector y de la Administración  velar por ella, por el equilibrio de los ecosistemas  que conforman su aprovechamiento  sostenible para su continuidad, pero es una  tarea olvidada o mal efectuada por aceptar la  presión de ciertos colectivos o, incluso, por  dejadez.

La regeneración natural de muchas masas  de monte es casi nula… por no hablar de las  dehesas o de especies ligadas a los agrosistemas.  Y nada o muy poco se hace al respecto.  Parece que ahora el gran problema es la alta  densidad de algunas especies de caza y la  culpa de los cazadores que las alimentan. Nada  más lejos de la realidad.

Lo preocupante es  que, no hace mucho, han sido publicadas noticias  al respecto y tanto los profundos desconocedores  del tema, que escriben como si  fueran expertos, como algunos supuestos entendidos  se hacen preguntas que dan auténtico  pavor.

Por ejemplo, ¬Ņpodr√≠a ser la caza una herramienta¬† √ļtil para reducir las poblaciones de jabal√≠?¬† Todo viene a ra√≠z de un supuesto estudio¬† en varios pa√≠ses europeos que cifra el descenso¬† del n√ļmero de cazadores desde los¬† a√Īos 90 en torno al 20%, mientras que las capturas¬† de jabal√≠ se han incrementado un 150%.

Con s√≥lo este dato lo √ļnico que se puede afirmar¬† es que hay menos cazadores pero que cazan¬† m√°s.¬† Otra cosa es que se quiera decir que si las¬† tendencias contin√ļan como hasta ahora, puede¬† que no baste con la caza para controlar las¬† poblaciones, pero no cuestionando la actividad¬† como tal, sino si habr√° suficientes cazadores.

¬†En este sentido, la pregunta o reflexi√≥n¬† debiera ser si no est√° la Administraci√≥n apoyando¬† suficientemente la actividad de la caza¬† y cuidando e incentivando a los cazadores¬† para que su n√ļmero, si no asciende, al menos¬† no disminuya.

 Independientemente de lo anterior, por  supuesto que puede darse una explosión demográfica  de alguna especie de caza, como  ocurrió con los famosos topillos, pero no es  el caso.

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Si las tendencias contin√ļan como hasta ahora, puede que no baste con la caza para controlar algunas poblaciones, pero no cuestionando la actividad como tal, sino si habr√° suficientes cazadores.

¬ŅMEJOR LOS ENVENENAMOS?

Otros preguntaban desde el desconocimiento¬† y las p√°ginas de un diario nacional si es necesario¬† ‚Äúmatar‚ÄĚ los animales que ‚Äúsobran‚ÄĚ, proponiendo¬† una mejor alternativa consistente¬† en el empleo de m√©todos anticonceptivos en¬† la fauna silvestre.

En concreto, pon√≠an ejemplos¬† de control de palomas en Catalu√Īa con¬† productos qu√≠micos como nicarbazina, que se¬† utiliza para prevenir la coccidiosis (enfermedad¬† intestinal) en pollos, obteniendo una reducci√≥n¬† del 62% de la poblaci√≥n. Esto se aplicaba¬† en el ma√≠z que com√≠an las aves.

Hay experimentos que logran reducir hasta¬† el 80% de las poblaciones en un plazo de¬† cinco a√Īos, seg√ļn citan. Pero, ¬Ņrealmente es¬† la manera correcta de hacer las cosas, o m√°s¬† bien es una forma de controlar en la sombra?

No son anticonceptivos en el sentido en  el que la gente lo puede contemplar, sino envenenar  a un ave disminuyendo su capacidad  reproductora. De hecho, se observó la mortalidad  de ejemplares jóvenes.

Es algo parecido a lo que ocurre con la perdiz¬† y las semillas tratadas con algunos compuestos¬† que provocaban en ella disrupci√≥n¬† endocrina, mermando notablemente su capacidad¬† reproductora, as√≠ como el grosor de¬† la c√°scara del huevo, lo que se traduce en un¬† menor √©xito reproductivo¬† especies,¬† disfraz√°ndolo de que ‚Äúles damos la p√≠ldora¬† y as√≠ viven felices‚ÄĚ, generando unos gastos¬† considerables, antes que fomentar su caza¬† produciendo una fuente de ingresos en¬† el √°mbito rural y unas poblaciones sanas y¬† equilibradas.

Otras declaraciones van m√°s lejos, culpando¬† directamente a los cazadores de las altas¬† densidades de las especies. Desde Ecologistas¬† en Acci√≥n afirmaban que este a√Īo, con sequ√≠a¬† y pastos agostados, en lugar de dejar actuar¬† a la selecci√≥n natural ante la escasez de¬† agua y pastos, los gestores han seguido aportando¬† pienso y pacas de cereal para la alimentaci√≥n¬† suplementaria de ciervos.

¬†Estas afirmaciones¬† no pueden quedar sin respuesta.¬† En primer lugar, y desde el punto de vista¬† del bienestar animal, el sufrimiento de una¬† muerte, en este caso muchas, por inanici√≥n es¬† muy cruel, pero parece ser que los ecologistas¬† lo prefieren antes que la caza.¬† ¬ŅUna correcta gesti√≥n?

En segundo lugar, el gestor que se gasta dinero  en pienso y pacas para sus animales, que  no son ni mucho menos la mayoría, pues somos  un sector que no vive de las subvenciones,  suele tener la finca cercada o incluso  constituir un coto intensivo.

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En los Parques Nacionales se manejan densidades altísimas que afectan muy negativamente a las fincas colindantes que realizan buena gestión.

Esto quiere decir¬† que las densidades que all√≠ se manejen en nada¬† afectan a las poblaciones silvestres externas¬† a la finca.¬† Adem√°s, en los Parques Nacionales donde¬† se gestiona seg√ļn la ‚Äúley de la naturaleza‚ÄĚ, no¬† es que se manejen precisamente densidades¬† √≥ptimas ni en a√Īos de sequ√≠a.

Es más, se manejan  densidades altísimas que afectan muy  negativamente a las fincas colindantes que  realizan buena gestión y no hacen más que  recibir animales tuberculosos del parque. Por  si esto fuera poco, les invito a ver la regeneración  natural de las especies vegetales en estos  parques.

Creo que el odio a la caza de muchos está  haciendo perder el norte a gran parte de la sociedad  y de los gobernantes. Lo que demanda  el sector, y será necesario en un futuro no  muy lejano, es apoyo de las instituciones y relevo  generacional. Dejemos la gestión a los  profesionales y no juguemos con nuestro patrimonio  natural.

(Ingeniero Técnico Forestal. Experto en caza y pesca)

Juan Pascual Herrera Coronado

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