Caza selectiva en los Cotos de Caza
4 diciembre, 2016 Trofeocaza . 4275 Visualizaciones

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Caza selectiva en los Cotos de Caza

Gracias a la caza selectiva podemos extraer del medio los ejemplares que, por su calidad, su edad o cualquier otra característica, no deseamos que permanezcan o transmitan su herencia genética a nuestra población. El autor aborda en este artículo los criterios a segur y el momento más apropiado para realizarla.

UNA EFICAZ HERRAMIENTA DE GESTI√ďN

La caza no es otra cosa que el aprovechamiento ordenado de un recurso natural renovable y por lo tanto una actividad necesaria para la buena conservación del propio recurso, en este caso, las especies cinegéticas.

La forma en que ordenemos este aprovechamiento cinegético, redundará de manera directa en las poblaciones de nuestro acotado, no sólo en las de especies de caza, sino también en las no cinegéticas e incluso en las vegetales.

La caza selectiva no es otra que aquella en la que extraemos del medio los ejemplares que no queremos que permanezcan o transmitan su herencia gen√©tica a nuestra poblaci√≥n. Se practica principalmente en la caza mayor, pero se puede dar tambi√©n (a√ļn de manera inconsciente) en modalidades de caza menor, como la perdiz con reclamo, en la que se suelen eliminar aquellos machos viejos y resabiados que ya no entran en los ojeos, que se escapan cazando en mano y que en cambio s√≠ entran encelados al reclamo, defendiendo su territorio.

DISTINTOS CRITERIOS PARA UN MISMO FIN

Dependiendo del objetivo a conseguir, la caza selectiva se puede enfocar con muy distintos criterios. Desde luego que hay unas bases claras para tener una pir√°mide poblacional equilibrada, pero tambi√©n influye la tasa y la forma de extracci√≥n que se realice. De esta manera, es radicalmente distinta la situaci√≥n y, por lo tanto, la caza selectiva a realizar en un coto que aprovecha los venados a rececho y en berrea que otro que los aprovecha en monter√≠a, as√≠ como tambi√©n variar√° seg√ļn la densidad poblacional con la que cuente el acotado y la calidad de trofeos que pretenda desarrollar. Es decir, la caza selectiva es una herramienta para moldear las poblaciones, como complemento a la forma principal de aprovechamiento.

Lo que sí se mantiene, independientemente de las características del propio aprovechamiento, son ciertas pautas de base, como las siguientes:

Eliminar todo ejemplar con síntomas de enfermedad

Eliminar todo ejemplar que presente defectos genéticos (ejemplo: defectos en cuerna)

Eliminar ejemplares con peor desarrollo del trofeo

Eliminar exceso de población (en función de necesidades)

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La caza selectiva no es otra cosa que la que sirve para extraer del medio los ejemplares que no queremos que permanezcan o transmitan su herencia genética a nuestra población.

CAZA SELECTIVA DEL VENADO

Siguiendo lo que se ha indicado en el apartado ‚ÄúDistintos criterios para un mismo fin‚ÄĚ, vamos a centrarnos en una especie t√≠pica de la caza mayor en Espa√Īa, como es el ciervo, para indicar como habr√≠a que plantear su caza selectiva.

En primer lugar, habr√≠a que eliminar todo ejemplar que presente s√≠ntomas claros de enfermedad o debilidad. Luego, eliminar todos aquellos ejemplares que presenten malformaciones gen√©ticas en la cuerna, pues no nos interesa que transmitan esta herencia gen√©tica a generaciones venideras. Por √ļltimo y si las caracter√≠sticas de la poblaci√≥n y de su futuro aprovechamiento nos lo permiten, eliminar aquellos ejemplares que presenten puntos negativos a la hora de su valoraci√≥n o bien que est√©n desprovistos de alg√ļn elemento b√°sico, como por ejemplo carecer de contra-luchadera. A continuaci√≥n (siempre dependiendo, como hemos dicho, de objetivos), eliminaremos aquellos ejemplares poco desarrollados, fruto por ejemplo de un parto extremadamente tard√≠o, o que est√©n por debajo de la l√≠nea media de calidad de la finca, en relaci√≥n como es l√≥gico a la edad del individuo.

En este punto debemos de tener en cuenta el tipo de a√Īo que hemos tenido, y por tanto la disponibilidad de comida y recursos. El ciervo no disminuye de un a√Īo para otro el n√ļmero de puntas, ni es tan directamente proporcional a los recursos en el desarrollo del trofeo como lo es el corzo, pero s√≠ notaremos cuernas m√°s cortas, disminuci√≥n en el grosor y nulo aumento del n√ļmero de puntas. Por √ļltimo podemos eliminar el exceso de aquel sector de la pir√°mide que nos interese, por ejemplo las hembras.

Hay una creencia extendida en el ciervo de que en la caza selectiva hay que eliminar a las hembras viejas. No comparto en absoluto esta opinión, a no ser que sean excepcionalmente viejas, las hembras de mayor edad suelen parir antes, dando lugar a ejemplares más fuertes y desarrollados.

OTRAS ESPECIES DE CAZA MAYOR

En el caso del jabalí, podremos enfocar las esperas a abatir aquellos ejemplares a eliminar para bajar la densidad, y no sólo los grandes trofeos.

Una caza selectiva típica, que se practica a rececho, es la de aquellos muflones cuyos cuernos acaban por asfixiar a animal o por matarlo, clavándose en el propio cuello, o bien aquellos más jóvenes, cuya curvatura delata que nunca llegará a ser un gran trofeo.

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Seguiremos criterios racionales, eliminando primero los ejemplares con síntomas de padecer alguna enfermedad. Después cazaremos los que presenten defectos genéticos.

En el corzo sin embargo, hay que tener cuidado y no eliminar los ejemplares peque√Īos, pues puede ser fruto de un mal a√Īo de comida. De esta manera un ejemplar medallable, tras un a√Īo de penurias, puede ofrecernos un trofeo que no sea ni sombra del que fue, y sin embargo al a√Īo siguiente, si viene bueno, recuperarse con creces. Por este motivo recomiendo eliminar s√≥lo aquellos ejemplares con malformaciones gen√©ticas, no fruto de golpes antes de descorrear.

¬ŅCu√°ndo ponerla en pr√°ctica?

Respecto a cuándo realizar esta caza de gestión, es recomendable, sobre todo en el caso de ejemplares con enfermedad, eliminarlos cuanto antes, siempre que tengamos autorización.

Para el resto de los casos, dependerá de la especie. Es ideal antes del celo en los ciervos, aunque como todo dependerá de la normativa autonómica, pero en aquellas en que se permite en agosto-septiembre, antes de la berrea, es el momento perfecto, pues además con el calor es fácil ver a los ejemplares en torno a los puntos de agua al caer la tarde. Igual pasa con el gamo.

Las esperas al jabal√≠, no es ning√ļn secreto que en verano son m√°s llevaderas, aparte de aguantar m√°s, podremos identificar m√°s f√°cilmente a los ejemplares, sobre todo en los puntos de agua y cebaderos.

En el resto de casos el celo puede ser un buen momento, después de haber abatido los ejemplares de grandes trofeos, aunque lo idóneo es que aquellos individuos a eliminar, no lleguen a reproducirse.

Por supuesto, contar con unas buenas infraestructuras en el coto que nos faciliten y hagan más cómoda afrontar la caza y la identificación de las especies selectivas, no solo es deseable sino que supone una gran ayuda.

Juan Herrera Coronado

Ingeniero Técnico Forestal

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