¿Cuánta caza menor tengo en mi coto?
28 julio, 2017 Trofeocaza . 2901 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

¿Cuánta caza menor tengo en mi coto?

Métodos de conteo

Julio es un mes para observar, para analizar el campo y tomar el pulso a nuestras poblaciones, con la facilidad añadida de poder comprobar cómo ha ido la cría del año, adelanto inequívoco de cómo transcurrirá la temporada. En este artículo le mostramos algunas herramientas eficaces que le serán de gran ayuda si desea conocer cuál es la densidad aproximada de las especies de menor que tiene en su coto.

Si contamos con puntos de agua, en esta época es más fácil contar los individuos cuando se concentran en estas zonas para aliviar su sed, aunque cierto es que esto es mucho más útil cuando se trata de especies de mayor.

Si conocemos el coto, en relativamente poco tiempo podremos intuir cómo irá la temporada: en cuanto veamos los primeros bandos de perdices y dependiendo de los perdigones que lleven.

Existen diferentes metodologías para realizar censos de especies. Si hablamos de caza mayor, muchas veces pueden resultar caros y poco representativos, pudiéndose estimar las poblaciones a través de otros sistemas, como la valoración del consumo de especies vegetales en función de su índice de palatabilidad.

Pero si se trata de especies de caza menor, como en este caso, lo más recomendable será realizar transectos a pie o en un vehículo. Más adelante veremos cómo se han de realizar estos conteos. Cierto es que en el caso de los conejos, cuando tenemos altas densidades, es fácil observar los daños en las siembras cercanas.

También hay que decir que no es la época más recomendada por muchos entendidos para realizar censos de menor. Suelen recomendarse los meses justo anteriores a la temporada general (septiembre) o bien justo después (febrero o marzo).

Pero para mí, si se realiza con personal cualificado, puede ser una época igual de válida o mejor.

UNA ALTERNATIVA A LOS CENSOS

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Otra forma de calcular las densidades poblacionales del coto es a partir de las capturas de años anteriores, teniendo en cuenta la tendencia y las alteraciones anormales, como grandes temporales, sequías extremas, etc.

Para mí es la forma ideal, pues es mucho más barata que los censos y puede ser incluso más precisa, siempre que apliquemos de manera correcta las variables influyentes, como la tasa específica de aprovechamiento cinegético de la especie, que, lejos de lo que en ocasiones se piensa, no es igual siempre que se trate de la misma especie.

Puede y debe variar en función de múltiples factores. Pero aunque nos basemos en este método, será de vital importancia observar el éxito reproductivo de la especie en el año en curso de cara a programar nuestra temporada.

En esta época del año (desde el mes de junio) sigue siendo importante el controlar las poblaciones de predadores, pues encontrarán una presa fácil en las crías del año, tanto en los gazapos como en los perdigones, sobre todo si las densidades poblacionales que manejamos son más bien escasas.

Ya que hay bastante predadores sobre los que no se puede actuar como para dejar que proliferen las especies controlables. Animo desde aquí a que en aquellas comunidades en las que se están homologando los métodos de captura la gente se vaya sacando el “titulillo” necesario para realizar esta gestión y, muy especialmente, además del zorro y los córvidos, sobre los gatos domésticos.

Cada vez veo más ejemplares en el campo, cada vez más alejados de las casas y cada vez más letales. Recomiendo a quien tenga la ocasión que les observe cazar. Es impresionante.

¡OJO CON LAS ENFERMEDADES!

Otro punto a tener en cuenta, que puede variar todas nuestras previsiones, son las enfermedades. Mientras que la perdiz roja no se ve afectada en general por enfermedades que mermen considerablemente sus poblaciones, salvo que realicemos repoblaciones con perdices de granja sin las precauciones sanitarias necesarias (principalmente parásitos), el conejo lleva décadas adaptándose y sobreviviendo a dos enfermedades que en algunas zonas hubieran hecho desaparecer por completo la especie de no ser por el esfuerzo de los cazadores.

Todos conocemos la mixomatosis, de la que el conejo de monte ha conseguido inmunizarse en cierta medida con el paso del tiempo, de manera natural, y que dentro de las variaciones lógicas de cada año (hay años que según las condiciones climatológicas pega más fuerte que otros), si no introducimos individuos de otras poblaciones que puedan variar el tipo de cepa, no debe tener en general mayor problema, aunque se empieza a escuchar que vuelve a pegar en ciertas zonas de España.

Es algo que no tengo contrastado debidamente. Por otro lado está la NHV (neumonía hemorrágico vírica), que ha sido realmente devastadora, pero que, al no afectar a los gazapos, sobre todo en zonas en las que las densidades son altas, empezaba a ser “llevadera”.

Eso hasta que apareció la nueva variante, que sí que afecta a los gazapos. Así hay muchas zonas en las que los conejos son prácticamente una plaga y otras en las que se encuentra totalmente desparecido.

Hay que destacar que, debido al efecto de estas enfermedades, las poblaciones de conejo pueden variar notablemente de un año para otro, tanto para mejor como para peor.

Cuanta-caza-menor-tengo-3También existe una variabilidad muy alta en función del terreno, pudiendo ser muy abundante en una zona y apenas existente a pocos kilómetros, algo aparentemente sin explicación lógica para el cazador, pero que si se analiza siempre tiene su razón.

Por desgracia para esta especie y todos aquellos predadores especialistas que dependen del conejo, ha aparecido desde hace algún tiempo, una nueva variante de la NHV, al parecer, ya contrastada.

Se sabe que es diferente, entre otras cosas, porque sí afecta a los gazapos, pudiendo acabar con la población de orejudos de una zona pese a que su densidad sea altísima.

Las autoridades autonómicas, por una vez, han prestado atención al caso. Seguramente, no por los cazadores, sino porque en Andalucía, por ejemplo, ha aparecido la citada cepa poniendo en riesgo la conservación del lince ibérico.

Es curioso que estas enfermedades hayan sido originadas por el hombre. Y no menos curiosa resulta su aparición en distintos puntos de la Península, pese a que el conejo no sea una especie que se distinga por su gran movilidad geográfica.

Siguiendo con el análisis de las poblaciones, en base a lo que vayamos viendo, deberemos replantearnos nuestra planificación del aprovechamiento cinegético para la inminente temporada que está a punto de comenzar.

ASÍ DEBEMOS REALIZAR UN CENSO

En primer lugar, el censo se realizará según la especie objetivo.

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En esta época del año sigue siendo importante controlar las poblaciones de predadores, pues encontrarán una presa fácil en las crías del año, tanto en los perdigones como en los gazapos y en los lebratos.

Para el conejo basta con realizar esperas en zonas donde las bocas sean abundantes para realizar el conteo de ejemplares. Otro método es mediante el conteo de excrementos o realizando transectos, aunque, en mi opinión, no resulta muy útil con esta especie.

En cambio, para la perdiz roja sí puede ser recomendable la realización de transectos, bien sea a pie o en vehículo. Se seleccionarán zonas del coto representativas mediante algún tipo de muestreo, pues no vale limitarnos a una zona del coto o seleccionar las zonas donde tengamos más densidad. Es muy costoso y, en muchas ocasiones, imposible censar todo el acotado, por lo que seleccionaremos una serie de parcelas a modo de muestra. Pero para que nuestra estimación sea fiable, debe ser representativa con respecto al total del coto.

Se trazarán recorridos de entre uno y dos kilómetros de longitud que se recorrerán bien a pie, entre varios contadores dispuestos como si cazasen en mano, o bien desde un vehículo, despacio y observando ambos lados. Para un coto medio de entre 250 y 500 hectáreas, el total de recorridos debe ser de unos 10 kilómetros, aumentando 10 por cada 1.000 hectáreas añadidas.

En caso de realizarlo con un vehículo, se dispondrá de un plano en el que se vayan ubicando los ejemplares avistados. También nos valdrá una tabla de recogida de datos en la que se señalen el número de ejemplares, el recorrido y el punto del recorrido en el que se han avistado. Se recomienda utilizar un vehículo habitual del coto para que los ejemplares no lo extrañen.

Para poder comparar los resultados de diferentes años y así estimar si la población está en aumento o bien en disminución, el trayecto debe ser siempre el mismo y realizarse en la misma época del año.

No es el fin de este artículo el explicar las formas de censado, pero es indispensable manejarlas para estimar la caza que tenemos en el coto antes de empezar la temporada y, en función de este dato, programar cómo y cuánto podemos cazar.

Una forma muy útil de controlar la tendencia poblacional de nuestras especies objetivo a lo largo de la temporada es que cada socio rellene al acabar la jornada una ficha donde se detalle qué especies ha visto, en qué zona, cuántas ha tirado y cuántas ha abatido. En las sociedades en las que se toman esto en serio, es una recogida de datos valiosísima,

Juan Pascual Herrera Coronado

Ingeniero Técnico Forestal. Experto en caza y pesca

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