Evoluci贸n y distribuci贸n del oso pardo en Extremadura
6 agosto, 2019 Trofeocaza . 6110 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Evoluci贸n y distribuci贸n del oso pardo en Extremadura

Un interesante estudio que trata de los osos que deambularon en libertad hace mucho tiempo por las masas forestales de Extremadura, as铆 como de las posibles causas de su extinci贸n a nivel regional.

Las Ordenanzas Municipales del a帽o 1897 de Barcarrota (Badajoz) ordenaban en su art铆culo 215 que

鈥淟os osos y dem谩s animales feroces domesticados que sean ense帽ados por las calles, llevar谩n siempre un fuerte bozal e ir谩n sujetos por una cadena de hierro de la resistencia necesaria para que el animal no pueda romperla en caso de que intente la fuga. En todo caso no se permitir谩 sacarles a los sitios p煤blicos sin licencia por escrito del Alcalde; y no podr谩n estacionarse en aquellos m谩s que de sol a sol鈥 (1).

Por esas fechas los osos pardos a煤n abundaban en la cordillera cant谩brica, como demuestra el dato aportado por el Marqu茅s de Villaviciosa, que estimaba que a principios del siglo XX se cazaban anualmente entre 20 y 30 ejemplares en Asturias (2).

Este art铆culo trata de los osos que deambularon en libertad hace mucho tiempo por las masas forestales de Extremadura, as铆 como las posibles causas de su extinci贸n a nivel regional. Un tema que s贸lo ha tratado Manuel Terr贸n Albarr谩n en la Introducci贸n de la obra de Pedraza Gait谩n (3).

Un contratiempo a la hora de localizar datos hist贸ricos del oso es su catalogaci贸n como pieza de caza exclusiva de la realeza, quedando por ello fuera de la lista de los animales denominados alima帽as, en su mayor铆a carn铆voros y aves de presa, que fueron perseguidos a lo largo de los siglos y premiada su captura por la Administraci贸n.

EL OSO EN EL SIGLO XIV聽

El Libro de la Monter铆a (4), escrito a mediados del siglo XIV por el rey castellano Alfonso XI, supone el punto de partida para todos los empe帽ados en descubrir el rastro que dej贸 el oso por tierras ib茅ricas.

Hasta el profesor Jos茅 Antonio Valverde reconoci贸 que la lectura del Libro de la Monter铆a le provoc贸 tal excitaci贸n que cambi贸 los siguientes diez a帽os de su vida dedic谩ndolos a localizar sobre el terreno todos los montes oseros descritos en la obra. (5).

La afici贸n venatoria de aquel monarca le llev贸 a realizar un exhaustivo informe de los lugares donde se pod铆an cazar tanto osos como puercos, las especies preferidas de los monteros de aquellos tiempos.

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Distribuci贸n del oso pardo en Extremadura en el siglo XIV. Presencia invernal (rojo), estival (verde), ocasional (morado) y sedentario (negro).

Tambi茅n dej贸 por escrito d贸nde deb铆an colocarse las vocer铆as (batidores) y las armadas con tanto acierto que hoy, transcurridos m谩s de seiscientos a帽os, se sigue monteando buena parte de aquellas sierras de id茅ntica manera (3).

En los tiempos de Alfonso XI, una vez disuelta la Orden del Temple, la mayor铆a del territorio extreme帽o se lo repart铆an entre las 贸rdenes militares de Alc谩ntara y de Santiago.

En tan vasta extensi贸n de terreno la abundancia de caza mayor resultaba extraordinaria aunque su distribuci贸n no era homog茅nea y depend铆a, seg煤n Terr贸n Albarr谩n citando al ge贸logo Hern谩ndez Pacheco (6), de la abundancia o escasez de las masas forestales y de si el suelo era arcilloso (llanuras) o sil铆ceo (serran铆as).

La distribuci贸n del oso pardo en Extremadura en el siglo XIV se centraba en la mitad oriental de la regi贸n, en especial en los valles del noreste, Las Villuercas, La Siberia y las serran铆as que bordean La Serena.

Adem谩s exist铆an otros n煤cleos oseros de menor entidad repartidos por la Sierra de Gata, las tierras de Alc谩ntara, la Sierra de Mont谩nchez, las Sierras Centrales de Badajoz y las estribaciones de Sierra Morena.

EL OSO EN LA PROVINCIA DE C脕CERES聽

En el extremo noroeste, en la Sierra de Gata, hab铆a osos durante todo el a帽o y en la vertiente oriental cacere帽a resultaban muy abundantes en el invierno, sobre todo en las abruptas comarcas de los valles de los r铆os Jerte y Ti茅tar, repletos de gargantas serranas donde el oso pardo moraba todo el a帽o.

A las partes m谩s elevadas de estos valles se desplazaban los durante los meses estivales huyendo de las t贸rridas temperaturas que hab铆a en las cotas m谩s bajas. La agreste comarca de Las Villuercas, enclavada en el extremo sureste de C谩ceres, con extensos bosques y abundantes roquedos, contaba con una elevada densidad de osos en la estaci贸n invernal, como lo atestigua el propio rey Alfonso XI:

鈥淓t la primera vez que corrimos este monte (el Valle de Viejas) fallamos h铆 diez osos, et soltamos a los seis, et murieron los cuatro鈥. 隆Una decena de osos a tan s贸lo ochenta kil贸metros de la capital cacere帽a!

M谩s al sur, en las proximidades de la frontera con la provincia de Badajoz, mencionan al oso en la Sierra de Mont谩nchez diciendo que 鈥es buen monte de oso en verano et en tiempo de oseras鈥, lo que implica tanto la invernada como la paridera de las hembras.

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EL OSO EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ聽

En el extremo nororiental aparece la Sierra de Pela como 鈥muy real monte de oso en invierno et algunas veces en verano鈥. Lo mismo sucede con la Pretura del Arroyo Benazaire, la Sierra de la Moraleja y la Foz de Garlitos, montes tambi茅n catalogados como 鈥muy real de oso en invierno鈥.

En este 煤ltimo lugar el rey castellano menciona la captura de 鈥oso muy bueno鈥, al que vieron una ma帽ana y tras soltarle los canes adiestrados lo estuvieron acosando d铆a y noche hasta el mediod铆a de la jornada siguiente, cuando los monteros le dieron muerte.

La t谩ctica consist铆a en no dejarlo descansar ni comer y una vez agotado lo mataban con las azconas. En Fuenlabrada de los Montes, Garlitos, Tamurejo, Zarza Capilla, la Sierra del Manzano, la Sierra de la Vi帽uela y el Arroyo del Casta帽o contin煤a citando al plant铆grado s贸lo en la estaci贸n fr铆a.

En el r铆o Estera y en Valfondillo estaba presente durante el invierno y a煤n en la estaci贸n c谩lida, mientras que en la Sierra de Sancti-Spiritus s贸lo aparec铆a a veces durante el periodo invernal.

Como curiosidad citaremos que en esta 煤ltima localidad montaban una de las armadas en la mism铆sima iglesia del pueblo.

Siguiendo el borde oriental de la provincia en direcci贸n sur encontramos la Sierra del Torozo, la Sierra de Cabeza del Buey, la Sierra del Oro y la Sierra de los Argallanes, estando el oso presente en invierno y a veces en verano.

En la Sierra del Torozo narra otro episodio venatorio donde capturan a un oso tras acosarlo ininterrumpidamente durante un d铆a completo y el siguiente hasta la hora de v铆speras (atardecer) con la ayuda de quince perros.

En las Sierras Centrales de Badajoz el oso s贸lo estaba presente en la serran铆a de Hornachos, concretamente en la Sierra de Pinos, y en 谩reas de llanuras pr贸ximas en direcci贸n este, mientras que en las estribaciones extreme帽as de Sierra Morena, el oso campeaba de oeste a este por los t茅rminos de Fuentes de Le贸n, Cabeza la Vaca, Calera de Le贸n, Monesterio, Montemol铆n, Trasierra y Reina.

Tambi茅n en el sur encontramos dos localidades aisladas, la Sierra de Despierna Caballos, en Oliva de la Frontera, y el Arroyo Tamujoso, en Azuaga.

EL OSO EN EL SIGLO XVI

El rey Felipe II mand贸 la remisi贸n de varios cuestionarios en los a帽os 1574, 1575 y 1578.

  • El primero de ellos solicitaba informaci贸n sobre la 鈥calidad de la tierra, del relieve, del clima, principales especies animales y vegetales鈥.
  • El segundo ped铆a datos sobre la 鈥presencia de le帽a y de animales salvajes鈥.
  • Y el 煤ltimo preguntaba 鈥si es tierra abundosa o falta de le帽a, y de donde se proveen, y si es montuosa de que monte y arboledas, y qu茅 animales, cazas y salvajinas se cr铆an y hallan en ella鈥 (9).
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Distribuci贸n del oso pardo en Extremadura en el siglo XVI

Por desgracia del total de las respuestas enviadas por los municipios extreme帽os s贸lo se conserva una d茅cima parte, estando la totalidad situados en el norte y noreste de la regi贸n, en su mayor铆a dentro de los actuales l铆mites de la provincia de C谩ceres.

Aunque escasa y muy incompleta, la informaci贸n resulta valiosa porque confirma la supervivencia del oso en la mitad oriental de la regi贸n, precisamente en la zona con mayor abundancia en el siglo XIV.

De todos modos, como veremos a continuaci贸n, ya hab铆a algunos municipios donde el oso escaseaba y es muy probable que hubiera desaparecido de algunas zonas del centro y del oeste a causa de la deforestaci贸n.

En Torrecilla de los 脕ngeles, localidad de la de Sierra de Gata, confirmaron que hab铆a 鈥algunos animales monteses: jabal铆es, ciervos, venados, aunque de estos pocos, porque se calan las sierras con los ganados鈥.

EL OSO PARDO DE LA PROVINCIA DE C脕CERES EN EL XVI聽

En Aldeanueva del Camino criaba el oso en la Sierra de B茅jar; en Al铆a, con abundancia de encinas, alcornoques, robles, quejigos, madro帽os, acebos, alisos, sauces, loros, jaras, enebros, brezos, lentiscos y romeros, hab铆a 鈥mucha abundancia de caza y otros animales que son osos鈥.

En el actual despoblado de Avellaneda, perteneciente al t茅rmino de Casta帽ar de Ibor, donde la tierra era 鈥abundosa de le帽a de jara y alcornoque鈥 se criaban muchos osos adem谩s de lobos, zorros, jabal铆es y venados 鈥en tanta manera que se comen los ganados y colmenas y panes y vi帽as鈥.

En Carrascalejo, 鈥渁bundosa de le帽a de encinas, alcornoques, quejigos, jara, madro帽o brezo y otras fustas鈥 se criaban osos.

En Casta帽ar de Ibor, con abundancia de alcornoques, robledales, jarales y brezales hab铆a muchos osos.

En Navalvillar de Ibor, 鈥tierra abundosa de le帽a y tierra montosa de brezo, jara y alcornoques y robles鈥 citan la existencia de osos.

En Peraleda de la Mata, con monte bajo y muchas encinas y alcornoques, se cazaban s贸lo algunos osos

En Zarza de Granadilla, confirman que 鈥los animales que menos hay en esta tierra son osos鈥.

EL OSO PARDO EN LA PROVINCIA DE BADAJOZ EN EL SIGLO XVI聽

S贸lo en tres municipios del cuadrante noreste se cita la presencia abundante del oso:

  • Helechosa
  • Herrera del Duque
  • Villarta de los Montes (2)

Confirmando la supervivencia del oso dos siglos despu茅s de la publicaci贸n del Libro de la Monter铆a.

EL OSO EN EL SIGLO XVII

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Hasta el siglo XVIII el oso campe贸 por Extremadura, regi贸n en la que encontr贸 el h谩bitat y el alimento que necesitaba. Su presencia fue sedentaria en algunas zonas y puntual en otras, coincidiendo con el tiempo de la bellota.

Ante la ausencia de nuevos interrogatorios carecemos de una visi贸n global de la situaci贸n del oso en Extremadura en el siglo XVII.

Nos vimos por ello obligados a rebuscar entre la bibliograf铆a y releer las obras escritas por monteros de la 茅poca donde tal vez pudi茅ramos localizar alg煤n dato.

Lo que est谩 claro es que entre este siglo y el venidero la poblaci贸n de osos merm贸 mucho en la pen铆nsula Ib茅rica y fue entonces cuando se produjo la separaci贸n f铆sica entre los que habitaban los Pirineos y la cordillera Cant谩brica (10).

En 1634 se public贸 el libro titulado Origen y dignidad de la caza, obra del extreme帽o Juan Mateos, ballestero principal del monarca Felipe IV (11).

Este autor, oriundo de Villanueva del Fresno, municipio del suroeste de Badajoz, narra con todo lujo de detalles las t茅cnicas empleadas para cazar jabal铆es, ciervos, gamos y lobos, entre otras especies cineg茅ticas, sin llegar a nombrar al oso en ning煤n momento.

Su experiencia venatoria no se limitaba a la Baja Extremadura sino que monte贸 en muchos lugares de Castilla y del vecino reino de Portugal. En una obra sobre el municipio pacense de Hornachos (12) encontramos que a finales del siglo XVII a煤n hab铆a ciervos, jabal铆es y hasta osos en las serran铆as del t茅rmino.

En concreto se mencionan dichas especies en el pleito mantenido por Hernando de Pe帽alosa contra el concejo de Hornachos en el a帽o 1694, por la propiedad de unos bald铆os en Sierra de Pinos. Este enclave rocoso del centro de la provincia ya fue mencionado en el Libro de la Monter铆a como 鈥buen monte de oso en invierno鈥.

Entre los motivos que pudo haber para que sobreviviera en fecha tan tard铆a, tres siglos y medio despu茅s de que lo mentara el monarca castellano, creemos que los huertos plantados en su d铆a por la comunidad morisca pudieron suponer una fuente de alimento muy importante para el oso ante la merma de la masa forestal aut贸ctona.

Y EN EL SIGLO XVIII

En contraste con el siglo anterior, el XVIII fue pr贸digo en cuestionarios:

  • El de聽Catastro del Marqu茅s de la Ensenada (1748- 1753) (13)
  • El Interrogatorio de la Real Audiencia de Extremadura (1791), promovido por el rey Carlos IV (14)
  • La obra de Tom谩s L贸pez (1798) (15)

Por lo tard铆o de su realizaci贸n, mediados y finales de siglo, desconocemos la situaci贸n del oso a comienzos del XVIII cuando, casi con seguridad, todav铆a estar铆a presente en algunas zonas serranas de la mitad oriental y sierras centrales de Badajoz, como el caso de Hornachos.

Gracias a tanta y tan buena informaci贸n procedente nada menos que de 383 n煤cleos de poblaci贸n repartidos a lo largo y ancho de la regi贸n podemos afirmar categ贸ricamente que a lo largo de este siglo fue cuando el oso se extingui贸 en Extremadura.

La principal fuente de datos procede de la pregunta LIII del Interrogatorio de la Real Audiencia:

鈥淪i hay caza, de qu茅 especie; si se guarda la veda y exigen algunas penas por su contravenci贸n; si se sale a extinguir las fieras, c贸mo se premia cada cabeza o piel que se presenta; y en qu茅 n煤mero se puede regular cada a帽o el de las fieras que se matan鈥.

En las respuestas aparecen todas las especies de caza mayor y menor, adem谩s de carn铆voros, aves y algunos reptiles. La ausencia de datos sobre el oso contrasta con el lobo, que es citado nada menos que en 325 localidades (16).

Otra pregunta, la LIV, solicitaba informaci贸n sobre los

鈥渃olmenares, su n煤mero poco m谩s o menos; c贸mo se cr铆an y conservan, y la cosecha de miel y Siglo XVIII cera; de qu茅 flores se alimentan, y si dejan de aplicarse los naturales a esta industria por los robos que sufren o por otro motivo, y c贸mo se cree que se podr铆a adelantar este importante ramo鈥.

En este caso, si hubiese habido osos, seguro que los paisanos se habr铆an quejado de los da帽os ocasionados a las colmenas, lo mismo que denunciaron los destrozos provocados por otras especies animales.

La progresiva destrucci贸n de los bosques aut贸ctonos trajo consigo el aumento de la superficie ocupada por el matorral mediterr谩neo y el aumento de los fuegos destinados a combatirlo con el consiguiente perjuicio. Los 谩rboles y los arbustos productores de frutos dieron paso con la deforestaci贸n a los extensos jarales, unas manchas impenetrables s贸lo aptas para jabal铆es y ciervos, que aparte de no proporcionar alimento al oso eran un h谩bitat de lo m谩s negativo debido al calor reinante en los meses estivales y al pegajoso l谩dano que se pegar铆a en el tupido pelaje del plant铆grado.

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Frutos del madro帽o. En el siglo XVIII los 谩rboles y los arbustos productores de frutos dieron paso con la deforestaci贸n a los extensos jarales, unas manchas impenetrables s贸lo aptas para jabal铆es y ciervos, que aparte de no proporcionar alimento al oso eran un h谩bitat muy negativo debido al calor reinante en los meses estivales y al l谩dano que se pegaba en el tupido pelaje del plant铆grado.

El retroceso de la masa forestal tambi茅n afect贸 al corzo, que a finales del siglo XVIII ya hab铆a desaparecido de varios municipios de Las Villuercas donde dos siglos atr谩s a煤n era abundante (9).

Tom谩s L贸pez, a punto de finalizar la centuria, nos aporta un dato relacionado con la antigua presencia del oso en la comarca cacere帽a de La Vera:

鈥淓n lo alto de la sierra, en donde adem谩s de venados, corzos y jabal铆es, se cr铆an bastantes lobos y algunas cabras monteses y hay tradici贸n que se criaron osos鈥 (15).

La tradici贸n a la que se refiere L贸pez es sin duda la oral, que de boca en boca y de padres a hijos se encarg贸 de perpetuar la presencia del oso en aquellas sierras hasta fechas relativamente recientes, probablemente a comienzos o incluso mediados de aquel siglo.

M谩s sorprendente a煤n es la cita del brit谩nico Sir John Talbot Dillon, qui茅n asegur贸 que Las Hurdes era

鈥渆l refugio de aves de presa, y ofrece cobijo a osos, lobos, gatos salvajes, y comadrejas, que aniquilan todos los conejos y liebres, incluyendo culebras, sierpes y muchos infectos reptiles鈥 (17).

La cita es del a帽o 1778, s贸lo dos d茅cadas antes de la obra de L贸pez, y resulta sospechoso que ni en el Libro de la Monter铆a del siglo XIV ni en los cuestionarios de Felipe II del siglo XVI se mencione la existencia de osos en tan remota regi贸n del norte de C谩ceres.

TOPONIMIA

Una vez revisados los textos antiguos en busca del oso pardo s贸lo nos restaba buscar con lupa los top贸nimos que han llegado hasta nuestros d铆as y que confirman la pret茅rita presencia del oso en Extremadura.

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Distribuci贸n de top贸nimos de oso en Extremadura. Los t茅rminos con un s贸lo top贸nimo aparecen en color rojo y los t茅rminos con dos top贸nimos en color verde.

En total hemos encontrado en la cartograf铆a a escala 1:50.000 y en la bibliograf铆a (18 y 19) veinte top贸nimos oseros repartidos por quince municipios聽, una cifra considerable para especie tan escasa aunque rid铆cula si la comparamos con los casi trescientos top贸nimos de lobo presentes en la regi贸n (16), llamando la atenci贸n la elevada densidad en una zona pr贸xima a la Sierra de Hornachos con cuatro top贸nimos en tan s贸lo cinco kil贸metros de distancia: Cancho del Oso, Dehesa de la Osa, La Osa y Arroyo del Oso

Como era de esperar, las caracter铆sticas del terreno acaparan la toponimia del oso:

  • Con casi la mitad del total: cancho, cerro, puerto, sierra, umbr铆a y valle nos hablan de su agreste h谩bitat
  • Empatados figuran los fit贸nimos (vegetales): dehesa, dehesilla y lapa, una planta (Lappa maior) de ra铆z diur茅tica y depurativa
  • Y los hidr贸nimos: arroyo, barranco y venero, avalando nuestra hip贸tesis de la importancia de los cursos fluviales en la antigua presencia del oso en Extremadura
  • Por 煤ltimo aparecen los zo贸nimos con La Osa repetida por triplicado.

Por sexos predomina el femenino con el 60%, incluyendo dos diminutivos. Uno de los top贸nimos encontrados ratifica las palabras del rey Alfonso XI cuando dec铆a que 鈥La sierra que es sobre Cabeza del Buey es buen monte de oso en invierno鈥. Esa sierra no es otra que la Sierra de la Osa.

Con id茅ntico nombre aparece otra en el cuadrante suroeste de Badajoz, en Burguillos del Cerro, que ya figuraba en el pleito interpuesto por el Concejo en 1602 contra los Duques de B茅jar, aunque se ignora su origen 鈥pues no hay memoria escrita de que jam谩s haya habido osos en el t茅rmino鈥 (19).

No se puede afirmar de manera categ贸rica que nunca hubo osos en el municipio de Burguillos. Por un lado hemos visto que Tom谩s L贸pez recogi贸 de la tradici贸n oral la antigua existencia del oso en La Vera (16), cuando no aparec铆a en la abundante 鈥memoria escrita鈥 del siglo XVIII.

Asimismo, la Sierra de la Osa s贸lo est谩 separada por una treintena de kil贸metros de la 鈥Sierra de Despierna Caballos, que es cabo el Oliva, un buen monte de oso en invierno鈥 (4), con dehesas de encina similares a las de Burguillos del Cerro, un 鈥encinar hueco鈥 en palabras del monarca medieval que acog铆a al plant铆grado durante la estaci贸n fr铆a.

Provincia de C谩ceres

Acehuche: Barranco de Valdelaosa; Almohar铆n: La Osa; Berzocana: Umbr铆a del atajo del Oso; C谩ceres: Dehesilla la Osita y Sierra de la Osita; Ca帽averal: Arroyo del Oso y Lapa del Oso; Valdelacasa del Tajo: Dehesa Valdelaosa.

Provincia de Badajoz

Benquerencia de la Serena: Puerto de la Osa; Burguillos del Cerro: Sierra de la Osa; Cabeza del Buey: Sierra de la Osa; Oliva de M茅rida: Cancho del Oso y Dehesa de la Osa; Peraleda del Zaucejo: Arroyo del Oso y Valle del oso; Retamal: Arroyo del Oso y La Osa; Siruela: Venero del Oso; Valencia de las Torres: Cerro de la Osa.

BIBLIOGRAF脥A

(1) Archivo Municipal de Barcarrota.

(2) Chapman, Abel y Back, Walter J. (1910). La Espa帽a Inexplorada. Edici贸n facs铆mile de la Junta de Andaluc铆a. Sevilla (1989).

(3) De Pedraza Gait谩n, Pedro (1984). Libro de Monter铆a. Grafisur. Los Santos de Maimona (Badajoz).

(4) Libro de la Monter铆a de Alfonso XI. (1976). Edici贸n facs铆mile. Biblioteca Cineg茅tica Espa帽ola. Ediciones Vel谩zquez. Madrid

(5) Valverde, Jose Antonio. Memorias de un bi贸logo heterodoxo. (2005). Tomo VI. Reyes, osos, lobos, esp谩tulas y otros bichos. Editorial Quercus V&V.

(6) Hern谩ndez Pacheco, Eduardo (1952). El Solar en la Historia hispana. Madrid.

(7) Acosta Naranjo, Rufino (coordinador). (2001). Memoria de la tierra, campos de la memoria. Los agroecosistemas tradicionales de Tentud铆a. Volumen 1: Dehesa y tierras calmas. Centro de Desarrollo Comarcal de Tentud铆a. Monesterio (Badajoz).

(8) Gragera D铆az, Francisco (2006). La apicultura en Extremadura a finales del siglo XVIII. Revista El Colmenar n潞 82.

(9) Arias Gonz谩lez, Lu铆s y otros. Las Relaciones Topogr谩ficas de Extremadura (1574-1578): Provincia de C谩ceres (y I). Documento in茅dito.

(10) FAPAS. FIEP. Grupo Oso Pirineos (1996). Monograf铆a sobre el oso pardo. Quercus. Cuaderno 119: 23-46.

(11) Mateos, Juan. Origen y dignidad de la caza. Edici贸n facs铆mil de la pr铆ncipe (Madrid, 1634). Instituci贸n Pedro de Valencia. Diputaci贸n Provincial Badajoz, 1978.

(12) Gonz谩lez Rodr铆guez, Alberto (1990). Hornachos, enclave morisco. Editora Regional de Extremadura. M茅rida.

(13) Catastro del Marqu茅s de la Ensenada (1748-1753). Archivo Hist贸rico Provincial de Badajoz.

(14) Interrogatorio de la Real Audiencia. Extremadura a finales de los tiempos modernos. (1993-1996). 10 tomos. Asamblea de Extremadura. M茅rida.

(15) L贸pez, Tom谩s (1798). La provincia de Extremadura al final del siglo XVIII. Asamblea de Extremadura. M茅rida, 1991.

(16) Gragera D铆az, Francisco (2001). El legado del lobo. Editora Regional de Extremadura. M茅rida.

(17) Maestre, Mar铆a Dolores (1995). 12 Viajes por Extremadura (en los libros de viajeros ingleses desde 1760 a 1843).

(18) Casta帽o Fern谩ndez, Antonio Mar铆a (1998). Los nombres de La Serena. Editora Regional de Extremadura. M茅rida.

(19) Mart铆nez y Mart铆nez, Mat铆as Ram贸n (2004). Apuntes para un mapa topogr谩fico-tradicional de la villa de Burguillos perteneciente a la provincia de Badajoz. Diputaci贸n de Badajoz.

Texto y fotos: Francisco Gragera D铆az y Federico Su谩rez Caballero

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