Guía de seguridad en la caza elaborada por Trofeo Caza y  Mutuasport
27 abril, 2018 Trofeocaza . 2337 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Guía de seguridad en la caza elaborada por Trofeo Caza y Mutuasport

La revista Trofeo elabora la Guía de Seguridad en la Caza, en colaboración con Mutuasport, donde se detallan las principales precauciones que debemos adoptar todos en cada una de las principales modalidades de caza y así minimizar el riesgo de accidente.

Aunque la caza pueda ser considerada una actividad de riesgo, bien es cierto que teniendo en cuenta el número de cazadores, que en España se sitúa en torno al millón, al que habría que sumar todos los extranjeros que vienen a nuestro país a cazar, en función del número de accidentes que suceden podría considerarse más de riesgo un deporte como el ciclismo, con muchos más accidentes y fallecidos.

En España la media de muertes por accidente de caza se sitúa en torno a los 50 al año, lo que podría suponer un 0,005 % del total de los practicantes de la actividad. Si, en cambio, estudiamos el número de accidentes sin tan trágico final, se sitúan en torno a los 3.800 al año, lo que supondría un 0,38 % del total de los cazadores.

Aunque no se trata de porcentajes elevados, ni van en aumento, es cierto que la caza se practica de manera mayoritaria con arma de fuego, lo que requiere una especial precaución en el manejo de la misma para evitar este tipo de sucesos. Por pocos que haya, siempre serán demasiados. Sobre todo porque muchos de ellos son claramente evitables con un poco de sentido común.

Nos sorprendería conocer el contexto de muchos de estos accidentes, que responden a conductas realmente sorprendentes; y este es el problema principal, la falta de precaución exigible a alguien que practica una actividad en la que se requiere el uso de armas de fuego y que sabe que los compañeros o puestos vecinos también están cazando, lo que requiere la máxima concentración y prudencia por parte de todos.

El movernos del puesto, por ejemplo, en una montería antes de que nos recoja el postor, cuando el resto de puestos continúa cazando, es algo imprudente y que nunca se debe hacer.

Cuando cazamos en mano o al salto, cazar con el dedo en el gatillo o con el seguro quitado mientras avanzamos en una mano, con el consiguiente riesgo de tropezar y que se dispare el arma, por ejemplo; o dejarlas cargadas e incluso sin seguro, apoyadas en un coche mientras tomamos el taco, pudiendo ser derribadas por el viento o el paso de un perro, son otras de las acciones que, si realmente pensamos en frío y detenidamente, nunca realizaríamos, pero que sin embargo se ven en el campo con más frecuencia de la que debería, y tenemos que centrarnos en que no se produzcan, ya que este tipo de imprudencias provoca el mayor número de accidentes.

Seguridad-horizontal

Para evitar accidentes, no hay que disparar en horizontal.

La seguridad debe ser la prioridad absoluta tanto para cazadores como para organizadores, por encima de las piezas o de los ingresos, y eso es algo que nunca debe olvidar nadie, pues no merece la pena lo que se pone en juego.

Por ejemplo, el forzar el número de puestos en una montería con el objetivo de aumentar los ingresos, primando esto en lugar de la colocación de los mismos en base a la seguridad y a los pasos o trochas de las piezas, es algo que nunca debería pasar pues, además del peligro de accidente, es muy posible que el número de capturas disminuya.

Por esa misma razón Trofeo Caza ha decidido elaborar una Guía de Seguridad en la Caza, con la colaboración de Mutuasport, en la que repasa las principales modalidades de caza que se practican con arma de fuego, detallando las principales precauciones que deben adoptarse en cada una de ellas, así como lo que nunca debe hacerse para que la seguridad esté siempre presente de manera protagonista y así minimizar el riesgo de accidente.

Y no solo para cazadores, los organizadores en muchas ocasiones desconocen la responsabilidad real que tienen y lo que puede llegar a ocurrir si no respetan ciertas normas de seguridad.

No existe un público concreto al que vaya dirigida esta guía, siendo una publicación útil para todos. Se podría pensar que son los jóvenes los más propensos a cometer imprudencias por su inexperiencia; pero lejos de esto, aunque pueda haber casos aislados, los jóvenes, bien por el respeto a una actividad en la que se inician o bien porque cada vez están más formados, no son el colectivo que más accidentes pueda sufrir.

Es más común que cazadores experimentados que, por monotonía o exceso de confianza, pierden el respeto a llevar un arma en las manos sean los que más imprudencias cometen; y por lo tanto, están más expuestos a sufrir este tipo de accidentes.

La guía ofrece una buena base a los jóvenes de pautas a seguir, a todos los niveles en general, para poder disfrutar de una actividad sana y beneficiosa para el medio ambiente de forma segura. De igual forma, recuerda que los cazadores deberían haber hecho suyas esas conductas a modo de costumbre, para no ponerse en peligro ni a ellos mismos ni a sus compañeros.

UN AUTÉNTICO DRAMA QUE NO LLEGAMOS A IMAGINAR 

No solo seres queridos, personas de nuestro entorno al fin y al cabo, también cazamos de forma habitual con otros compañeros, como aves de presa, hurones, perros o incluso caballos.

Lejos de como piensan algunos, por poner un ejemplo, el perro para un cazador es un compañero fiel en el desarrollo de una actividad vital para él mismo, compañero de infinidad de jornadas y lances que perduran en nuestra memoria.

No merece la pena apurar un disparo por cobrar un conejo, una liebre o por no dejar escapar de nuestro campo de tiro a un jabalí en plena carrera, si existe el más mínimo riesgo de poder alcanzar al perro.

Una imprudencia puede causar un disgusto más o menos grande o un auténtico drama del que nos arrepintamos toda la vida.

ADQUIRIR EL HÁBITO DE LA PRUDENCIA

El fin de esta guía no es ser el libro de mesilla del cazador, pero sí una herramienta útil para repasar una serie de medidas, muchas de ellas obvias, pero que en muchas ocasiones no por ello se tienen en cuenta ni se cumplen; para que el cazador las adopte de manera habitual haciendo de ellas un hábito.

Cuando se llega a este punto de actuar de manera inconsciente con el hábito de la prudencia en todas nuestras acciones, el riesgo de accidente disminuye, aumentando la seguridad en todos nuestros actos.

De esta manera acciones como realizar un disparo ‘al bulto’, en línea con algún otro puesto, o al viso, que en frío calificamos como algo impensable, que no se debe hacer, en caliente o cegados por la pieza podemos llegar a realizarlas.

El ser capaces de desarrollar esa pauta, esa capacidad de estudiar antes el entorno y posibles consecuencias del disparo, y realizarlo correctamente como un acto reflejo, es la pequeña gran diferencia entre jugarnos el tipo propio y el de nuestros compañeros o volver todos sanos y salvos a casa para poder disfrutar de esta pasión que nos une.

Juan Pascual Herrera Coronado

Fotos: Autor y archivo

LOGO-MUTUA-alta

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.