Guía de seguridad en la caza elaborada por Trofeo Caza y  Mutuasport
27 abril, 2018 Trofeocaza . 2546 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Guía de seguridad en la caza elaborada por Trofeo Caza y Mutuasport

La revista Trofeo elabora la Guía de Seguridad en la Caza, en colaboración con Mutuasport, donde se detallan las principales precauciones que debemos adoptar todos en cada una de las principales modalidades de caza y así minimizar el riesgo de accidente.

Aunque la caza pueda ser considerada una actividad de riesgo, bien es cierto que teniendo en cuenta el n√ļmero de cazadores, que en Espa√Īa se sit√ļa en torno al mill√≥n, al que habr√≠a que sumar todos los extranjeros que vienen a nuestro pa√≠s a cazar, en funci√≥n del n√ļmero de accidentes que suceden podr√≠a considerarse m√°s de riesgo un deporte como el ciclismo, con muchos m√°s accidentes y fallecidos.

En Espa√Īa la media de muertes por accidente de caza se sit√ļa en torno a los 50 al a√Īo, lo que podr√≠a suponer un 0,005‚ÄČ% del total de los practicantes de la actividad. Si, en cambio, estudiamos el n√ļmero de accidentes sin tan tr√°gico final, se sit√ļan en torno a los 3.800 al a√Īo, lo que supondr√≠a un 0,38‚ÄČ% del total de los cazadores.

Aunque no se trata de porcentajes elevados, ni van en aumento, es cierto que la caza se practica de manera mayoritaria con arma de fuego, lo que requiere una especial precauci√≥n en el manejo de la misma para evitar este tipo de sucesos. Por pocos que haya, siempre ser√°n demasiados. Sobre todo porque muchos de ellos son claramente evitables con un poco de sentido com√ļn.

Nos sorprender√≠a conocer el contexto de muchos de estos accidentes, que responden a conductas realmente sorprendentes; y este es el problema principal, la falta de precauci√≥n exigible a alguien que practica una actividad en la que se requiere el uso de armas de fuego y que sabe que los compa√Īeros o puestos vecinos tambi√©n est√°n cazando, lo que requiere la m√°xima concentraci√≥n y prudencia por parte de todos.

El movernos del puesto, por ejemplo, en una monter√≠a antes de que nos recoja el postor, cuando el resto de puestos contin√ļa cazando, es algo imprudente y que nunca se debe hacer.

Cuando cazamos en mano o al salto, cazar con el dedo en el gatillo o con el seguro quitado mientras avanzamos en una mano, con el consiguiente riesgo de tropezar y que se dispare el arma, por ejemplo; o dejarlas cargadas e incluso sin seguro, apoyadas en un coche mientras tomamos el taco, pudiendo ser derribadas por el viento o el paso de un perro, son otras de las acciones que, si realmente pensamos en fr√≠o y detenidamente, nunca realizar√≠amos, pero que sin embargo se ven en el campo con m√°s frecuencia de la que deber√≠a, y tenemos que centrarnos en que no se produzcan, ya que este tipo de imprudencias provoca el mayor n√ļmero de accidentes.

Seguridad-horizontal

Para evitar accidentes, no hay que disparar en horizontal.

La seguridad debe ser la prioridad absoluta tanto para cazadores como para organizadores, por encima de las piezas o de los ingresos, y eso es algo que nunca debe olvidar nadie, pues no merece la pena lo que se pone en juego.

Por ejemplo, el forzar el n√ļmero de puestos en una monter√≠a con el objetivo de aumentar los ingresos, primando esto en lugar de la colocaci√≥n de los mismos en base a la seguridad y a los pasos o trochas de las piezas, es algo que nunca deber√≠a pasar pues, adem√°s del peligro de accidente, es muy posible que el n√ļmero de capturas disminuya.

Por esa misma razón Trofeo Caza ha decidido elaborar una Guía de Seguridad en la Caza, con la colaboración de Mutuasport, en la que repasa las principales modalidades de caza que se practican con arma de fuego, detallando las principales precauciones que deben adoptarse en cada una de ellas, así como lo que nunca debe hacerse para que la seguridad esté siempre presente de manera protagonista y así minimizar el riesgo de accidente.

Y no solo para cazadores, los organizadores en muchas ocasiones desconocen la responsabilidad real que tienen y lo que puede llegar a ocurrir si no respetan ciertas normas de seguridad.

No existe un p√ļblico concreto al que vaya dirigida esta gu√≠a, siendo una publicaci√≥n √ļtil para todos. Se podr√≠a pensar que son los j√≥venes los m√°s propensos a cometer imprudencias por su inexperiencia; pero lejos de esto, aunque pueda haber casos aislados, los j√≥venes, bien por el respeto a una actividad en la que se inician o bien porque cada vez est√°n m√°s formados, no son el colectivo que m√°s accidentes pueda sufrir.

Es m√°s com√ļn que cazadores experimentados que, por monoton√≠a o exceso de confianza, pierden el respeto a llevar un arma en las manos sean los que m√°s imprudencias cometen; y por lo tanto, est√°n m√°s expuestos a sufrir este tipo de accidentes.

La gu√≠a ofrece una buena base a los j√≥venes de pautas a seguir, a todos los niveles en general, para poder disfrutar de una actividad sana y beneficiosa para el medio ambiente de forma segura. De igual forma, recuerda que los cazadores deber√≠an haber hecho suyas esas conductas a modo de costumbre, para no ponerse en peligro ni a ellos mismos ni a sus compa√Īeros.

UN AUT√ČNTICO DRAMA QUE NO LLEGAMOS A IMAGINAR¬†

No solo seres queridos, personas de nuestro entorno al fin y al cabo, tambi√©n cazamos de forma habitual con otros compa√Īeros, como aves de presa, hurones, perros o incluso caballos.

Lejos de como piensan algunos, por poner un ejemplo, el perro para un cazador es un compa√Īero fiel en el desarrollo de una actividad vital para √©l mismo, compa√Īero de infinidad de jornadas y lances que perduran en nuestra memoria.

No merece la pena apurar un disparo por cobrar un conejo, una liebre o por no dejar escapar de nuestro campo de tiro a un jabalí en plena carrera, si existe el más mínimo riesgo de poder alcanzar al perro.

Una imprudencia puede causar un disgusto más o menos grande o un auténtico drama del que nos arrepintamos toda la vida.

ADQUIRIR EL H√ĀBITO DE LA PRUDENCIA

El fin de esta gu√≠a no es ser el libro de mesilla del cazador, pero s√≠ una herramienta √ļtil para repasar una serie de medidas, muchas de ellas obvias, pero que en muchas ocasiones no por ello se tienen en cuenta ni se cumplen; para que el cazador las adopte de manera habitual haciendo de ellas un h√°bito.

Cuando se llega a este punto de actuar de manera inconsciente con el h√°bito de la prudencia en todas nuestras acciones, el riesgo de accidente disminuye, aumentando la seguridad en todos nuestros actos.

De esta manera acciones como realizar un disparo ‚Äėal bulto‚Äô, en l√≠nea con alg√ļn otro puesto, o al viso, que en fr√≠o calificamos como algo impensable, que no se debe hacer, en caliente o cegados por la pieza podemos llegar a realizarlas.

El ser capaces de desarrollar esa pauta, esa capacidad de estudiar antes el entorno y posibles consecuencias del disparo, y realizarlo correctamente como un acto reflejo, es la peque√Īa gran diferencia entre jugarnos el tipo propio y el de nuestros compa√Īeros o volver todos sanos y salvos a casa para poder disfrutar de esta pasi√≥n que nos une.

Juan Pascual Herrera Coronado

Fotos: Autor y archivo

LOGO-MUTUA-alta

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.