Jornadas de observaci贸n de aves en la provincia de C谩diz
18 agosto, 2018 Trofeocaza . 1049 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

Jornadas de observaci贸n de aves en la provincia de C谩diz

En la vida no es todo cazar y cazar; el cazador naturalista, si adem谩s es ornit贸logo, disfruta tambi茅n con otras actividades al aire libre, como hace el autor en estas jornadas de observaci贸n de aves.

La pr谩ctica totalidad de nuestro territorio nacional ofrece m煤ltiples e interesantes oportunidades para observar aves en estado salvaje, pero hay algunas regiones que destacan por su diversidad y riqueza en avifauna.

As铆, el conjunto formado por las monta帽as pirenaicas, la costa del noreste espa帽ol y las estepas aragonesas, es decir, el sector nororiental de la pen铆nsula es uno de los que proporcionan m谩s diversidad a los ornit贸logos.

Otro es el integrado por el conjunto La Mancha-Extremadura que, con sus sierras, humedales y dehesas, ofrece incesantes satisfacciones al concienzudo observador de aves.

Pero quiz谩s sea la provincia gaditana la que mayor inter茅s concentra para el aficionado. Porque, en su relativamente reducido 谩mbito, contiene una gran abundancia y diversidad de especies residentes repartidas por un amplio espectro de h谩bitats diferentes; y adem谩s, recoge una destacada concentraci贸n de aves migratorias que se acumulan en este territorio por ser pasillo obligado en la ruta viajera que discurre entre Europa y 脕frica.

Cuando Michael Heseltine, que hab铆a sido ministro de medio ambiente en el Gobierno de鈥aggie Thatcher en Gran Breta帽a, me manifest贸 su inter茅s por visitar la marisma, me avis贸 de que sus obligaciones pol铆ticas 鈥搒e estaba preparando para suceder a Thatcher en Downing Street鈥 solo le permitir铆an un d铆a de birdwatching, y me pregunt贸 que cu谩ntas especies diferentes de aves podr铆a mostrarle en ese d铆a.

Yo le coment茅 que intentar铆amos acercarnos a las 100. El hombre, que pidi贸 vino tinto para acompa帽ar a los langostinos (!), se volvi贸 a Albi贸n contento: llevaba 106 especies anotadas en su libreta, registradas entre el desayuno y la hora del t茅, y habiendo visitado pr谩cticamente un solo tipo de h谩bitat: las marismas del Guadalquivir.

Si el recorrido se puede extender en el tiempo al exiguo per铆odo que proporciona un fin de semana, la cifra de especies puede acercarse a 150, con tal de que se elija la 茅poca del a帽o adecuada para ello.

No por casualidad es aqu铆 donde se sit煤a la cuna de la pr谩ctica ornitol贸gica en nuestro pa铆s, propiciada por aquellos 鈥榲iajeros rom谩nticos鈥 brit谩nicos que, durante los siglos XVIII al XX, recorrieron nuestros parajes m谩s salvajes practicando la caza y el estudio de las ciencias naturales.

Esta primavera hemos completado un recorrido de dos d铆as que empez贸 en la costa, all谩 por las playas abiertas al Atl谩ntico que fueron el escenario de nuestro desastre naval de Trafalgar y de nuestra victoria sobre las tropas napole贸nicas en La Barrosa.

All铆 al lado, en el cabo Roche, se puede observar con comodidad un nido de halc贸n peregrino colgado en el acantilado de arenisca y a sus ocupantes, especializados en la captura de aves migratorias sobre el oc茅ano, las cuales en esta 茅poca arriban al continente europeo despu茅s de haber pasado la invernada en 脕frica.

Paseo-Ortinologico-cadiz-becada

Un par de becacinas rebuscan comida en la fangosa orilla.

Abubillas, t贸rtolas y abejarucos son algunas de las presas habituales de este veloz diablo de los cielos. Pertenece a la raza bahar铆 (Falco peregrinus brookei), la m谩s valorada tradicionalmente por los cetreros 谩rabes, t铆picamente mediterr谩nea, y tiene un tama帽o ligeramente inferior al de la raza europea (Falco peregrinus peregrinus).

Desde la misma playa se distingue el nido y se puede ver a sus propietarios posados en alguna destacada repisa del cortado arenoso.

No lejos de all铆 y siguiendo la costa atunera, se puede llegar hasta la torre de Castilnovo observando aves lim铆colas en la zona mar铆timo-terrestre; y en la misma torre, cuya relaci贸n con las almadrabas es evidente, cr铆an dos parejas de ibis eremita o ibis calvo, muestra exitosa del proyecto de reintroducci贸n de la especie llevado a cabo a partir de ejemplares criados originalmente en el zoo de Jerez.

Por este segmento de playa es por donde cruzan hacia 脕frica, hacia el cabo Espartel, las esp谩tulas en el oto帽o, desde帽ando dar el salto por el Estrecho como hace la mayor铆a de las aves migratorias.

A煤n se desconocen las verdaderas razones de este comportamiento, que fue descubierto y est谩 siendo estudiado por un grupo de ornit贸logos aficionados locales, dentro del proyecto conocido como Limes Platalea.

Si desde Castilnovo uno se dirige hacia el interior, al norte, dejando la costa, en las tierras de labor de secano que se van cruzando puede descubrir al sis贸n y a otras especies esteparias como la calandria o canastera.

Por el camino de El Grullo, que va atravesando extensos pastizales y retazos de monte bajo, vimos al elanio azul y algunas otras rapaces interesantes, al tiempo que cientos de conejos y perdices.

Es este un recorrido ideal si se quiere observar a los meloncillos que, obviamente, andan a la caza de aquellos. Esta animada representaci贸n natural desemboca en el propio cortijo de El Grullo, donde pastan los toros de N煤帽ez del Cuvillo; y cuando pasamos por all铆, la camada destinada a la lidia de este a帽o estaba siendo ejercitada a lo largo de un corredero que va paralelo a la carretera.

Unos 50 o 60 cuatre帽os, gordos y lustrosos, negros, c谩rdenos, coloraos y jaboneros a pleno galope por delante de dos vaqueros a caballo armados con garrochas.

Notable espect谩culo que nos trae la reflexi贸n preocupada de que, si los animalistas acabaran con la fiesta nacional como pretenden, todas estas dehesas, h谩bitats ideales para una rica fauna salvaje, ser铆an transformadas en campos de agricultura intensiva, priv谩ndonos as铆 de lo que hoy constituye el mejor ejemplo de sostenibilidad en el campo.

Paseo-Ortinologico-cadiz-toros

OTRA JORNADA ORNITOL脫GICA

Ya estamos cerca de Medina Sidonia y si seguimos la carretera que une este ducado con Naveros, a poco de dejar aquella descubriremos a nuestra derecha una laja de piedra caliza incrustada y elevada sobre el espesar de monte de lentisco, carrasca y alcornoque, que se conoce como Pe帽a del 脕guila.

All铆 cr铆a la feroz perdicera y un golpe de prism谩ticos nos descubre inmediatamente el nido, delatado por una acumulaci贸n de ramas secas y por las manchas blancas de las deyecciones proyectadas sobre la roca.

Entre Medina y Benalup discurrimos por una serie de v铆as pecuarias trazadas entre m谩s dehesas ganaderas e igualmente bien pobladas de conejos y perdices, algunas de ellas seguidas de sus camadas de, a veces, una docena de pollos.

Paseo-Ortinologico-cadiz-perdiz

Como es de esperar, una buena representaci贸n de aves rapaces se exhibe por doquier. Familias de 谩guilas calzadas y culebreras sobrevuelan el camino, y en un punto nos detenemos frente a una peque帽a plantaci贸n de eucaliptos, donde una collera de 谩guilas imperiales est谩 sacando adelante a cuatro pollos que ahora se encuentran a medio emplumar.

Desde que abandonamos la costa nunca hemos dejado de tener buitres encima de nosotros. Esta es quiz谩s la regi贸n con mayor ganader铆a extensiva de todo el pa铆s y, naturalmente, la poblaci贸n de buitres que alberga est谩 铆ntimamente relacionada con ello.

Por Benalup entramos luego en la llanura de La Janda, con arrozales y otros cultivos de riego, donde comenzamos a ver aves relacionadas con el agua y donde sigue la abundancia y diversidad de rapaces.

En invierno se citan aqu铆 algunas especies de 谩guilas t铆picamente orientales, como la pomerana, la moteada y la esteparia; y, por supuesto, nuestra imperial y alg煤n inmaduro de 谩guila real en clara dispersi贸n. Tambi茅n se asientan aqu铆 un nutrido grupo de grullas n贸rdicas y alguna avutarda.

A lo largo de un canal cubierto de zahos y mimbres, observamos una buena colonia de garzas de varias especies, entre las que dominan las bueyeras. Con ellas, los en estos d铆as omnipresentes moritos.

Todav铆a antes de terminar la ma帽ana tenemos una nueva ocasi贸n de ver los 铆bises calvos, pues unas cuantas parejas se han instalado en el farall贸n de la Barca de Vejer y se pueden observar a escasos metros desde el aparcamiento de un conocido restaurante.

Nuestro segundo d铆a pajarero comienza al pie de unas ruinas romanas, Mesas de Asta, aldea ped谩nea de Trebujena, uno de los muchos antiguos puertos del viejo estuario del Guadalquivir, desde donde se embarcaban rumbo a la metr贸poli los dos productos locales por excelencia, vino y aceite.

La elevaci贸n en que se asientan las casas escurre sus aguas a la marisma por el este y se forma all铆 una laguna casi permanente donde se puede ver gran variedad de patos y otras acu谩ticas.

M谩s all谩, unas antiguas balsas de decantaci贸n de residuos de una azucarera de Jerez han sido acondicionadas para las aves y se han construido islas donde en la actualidad nidifican pagazas piconegras y gaviotas picofinas por miles.

Ahora est谩n criando a sus pollos pero todav铆a se ven muchas aves incubando. Este a帽o se han sumado a la pajarera cinco parejas de gaviotas cabecinegras, una novedad en estos parajes.

Aparte de estas especies mayoritarias, y ocupando cualquier espacio disponible, vemos cig眉e帽uelas, avocetas y avefr铆as, muy entretenidas con el cuidado de sus pollos.

En las aguas de estas charcas artificiales contamos decenas de camadas de patos reales de varios tama帽os, as铆 como de porrones, frisos y colorados, y algunas parejas de tarros blancos. Tambi茅n somormujos lavancos, zampullines chicos y cuellinegros.

Los inevitables aguiluchos laguneros siembran el p谩nico entre todos ellos con sus pasadas, y los milanos andan a la captura de alg煤n huevo o pollo volant贸n. Es esta una buena zona para las j贸venes 谩guilas imperiales en el oto帽o y no falta aqu铆 el peregrino n贸rdico que inverna junto con las cercetas, probablemente de su mismo origen.

Tambi茅n se ve con regularidad el 谩guila pescadora posada en los postes de un tendido el茅ctrico. Flamencos, moritos y esp谩tulas completan el tableau, mientras que en los campos de girasol y trigo adyacentes vemos m谩s perdices, alcaravanes y canasteras, as铆 como las frecuentes 谩guilas calzadas, siempre atentas a lo que nosotros podamos hacer volar.

A nuestro alrededor han revoloteado varias parejas de golondrinas d谩uricas y descubrimos sus nidos colgados en las alcantarillas de un paso elevado.

Quiz谩s uno de los mayores garceros de toda la marisma, a ambos lados del r铆o, sea el del cortijo de Albentos, entre Trebujena y el Guadalquivir. All铆, en una cantera rodeada de grandes y espesos tarajes, se ha instalado una numerosa colonia de garzas y moritos.

De estos hay miles de nidos, pero tambi茅n de garceta, garcilla bueyera, martinete y garcilla cangrejera, por este orden de abundancia. Los nidos est谩n pr谩cticamente unos encima de otros y se puede comprobar que no queda una horquilla de vegetaci贸n sin haber sido ocupada.

Con los pollos crecidos, el trasiego en la colonia es agotador, as铆 como el coloquio de tan variadas voces. Un macho de malvas铆a y alguna familia de patos reales decoran el poco espacio que queda de agua abierta, y aqu铆 y all铆 suena la 谩spera voz del carricero tordal, mientras que el avetorillo cruza en vuelo bajo sobre el agua desde un tarajal al otro de enfrente.

Siguiendo la orilla del r铆o, aguas abajo, hacia Sanl煤car, vemos m谩s patos y flamencos, as铆 como garzas y esp谩tulas. En esta zona cr铆an algunas de las pocas cercetas pardillas que quedan en Andaluc铆a.

En la marisma seca, que en invierno acoge a las grullas, contamos hasta cuatro especies diferentes de alondras: cogujada, calandria, terrera com煤n y terrera marisme帽a, as铆 como la esteparia curruca tomillera y muchas lavanderas boyeras y buitrones.

En el extremo nororiental del pinar de La Algaida se ha establecido otra colonia de ardeidas, esta vez integrada por cig眉e帽as, garzas reales y esp谩tulas. Est谩n en las copas de unos cuantos pinos pi帽oneros de gran altura, un emplazamiento bien diferente de lo que nos tienen acostumbrados.

Y otra colonia, esta ya con todas las especies de garzas, moritos y esp谩tulas, est谩 establecida en el islote de la laguna de Tarelo, sobre tarajes. Aqu铆, aparte de disfrutar de la magn铆fica vista de la pajarera, observamos un buen n煤mero de patos de varias especies y hasta una docena de malvas铆as.

RECUERDOS DE CAZA DE OTROS TIEMPOS聽

Para completar el recorrido, solo nos queda ya bajar por la orilla del r铆o hasta Bonanza, bordeando las salinas. Una inevitable acumulaci贸n de recuerdos cineg茅ticos llegan a la mente conforme vamos pasando enclaves que en otro tiempo fueron escenario de cacer铆as de aves acu谩ticas.

Las playas fangosas del r铆o, cubiertas de barrones, nos han proporcionado en Los Albardones cuantiosas perchas de agachonas. En el lucio del mismo nombre cobr谩bamos muchos silbones en el invierno.

Otros lucios en nuestro camino, como el de Adentro, el de Las Pajas o el Cagaero, fueron escenario de tiradas de rabudos, picolaos y cercetas; y, a principio de temporada, de porrones y patos reales.

Hoy estaban poblados por miles de flamencos y una extraordinaria variedad de aves larolim铆colas. Charranes, fumareles, gaviotas picofinas y la interminable lista de peque帽as zancudas, entre las que predominan grandes bandadas de agujas y correlimos gordos.

Paseo-Ortinologico-cadiz-charranes

Los charranes, en ocasiones, llegan a concentrarse en gran n煤mero en la zona.

Y otra vez las rapaces, desde el milano que ha anidado en un gran taraje de la Punta de los Sapillos, hasta la culebrera que se cierne en el aire como si fuera un cern铆calo, esperando descubrir un lagarto entre las junqueras.

A tiempo para almorzar en casa acaba nuestro periplo pajarero, en el cual durante dos ma帽anas, y a煤n sin traspasar los l铆mites de la provincia, hemos rese帽ado 142 especies diferentes de aves.

Y ello dejando de visitar ciertas otras zonas tambi茅n muy ricas en avifauna, como la de los pueblos blancos serranos o la campi帽a y vi帽edos del Marco de Jerez, donde se producen los vinos m谩s universales de todos y que, parad贸jicamente, son los m谩s infravalorados.

Para hacer honor a ellos despachamos una botella de amontillado y otra de Palo Cortado a la sombra de un taraje, justo a la orilla del r铆o grande, mientras comentamos nuestras vivencias ornitol贸gicas.

Javier Hidalgo

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