M茅todo de control de c贸rvidos
6 junio, 2016 Trofeocaza . 3169 Visualizaciones

Reportajes coto de caza

M茅todo de control de c贸rvidos

Ignorados por muchos cazadores y descartado su valor cineg茅tico, lo cierto es que son grandes predadores de much铆simas especies, incluso algunas de ellas en estado de amenaza. Su control, por lo tanto, se torna en m谩s que necesario a tenor de su creciente desarrollo y de su efecto devastador, sobre todo en la poblaci贸n de nuestra reina de la menor.

En Espa帽a, la Ley de Caza de 1970 autorizaba la captura de m谩s de 66 predadores existentes, entre ellos once c贸rvidos. Actualmente, s贸lo se controlan seis: zorro, jabal铆 y lobo, por encima del Duero, y tres c贸rvidos. El resto de predadores est谩n protegidos y, dada la situaci贸n que conocemos perfectamente todos los actores, ser铆a necesario que se autorizara el control de alguna rapaz y de alguno de los c贸rvidos protegidos, aunque sea un tab煤.

No saque nadie la conclusi贸n de que insin煤o que se cacen imperiales o cuervos (muy escasos), pues en defensa del 谩guila he acudido a reuniones y estamos colaborando los cazadores, pero s铆 otras rapaces y c贸rvidos en franca expansi贸n. O las controlamos, o nos tendremos que olvidar de muchas aves vulnerables ahora en precario. Tambi茅n es necesario que intensifiquemos el control de los c贸rvidos permitidos, ya que los cazadores les prestamos poca atenci贸n. Andamos, con car谩cter general, s贸lo a perdices y otras aves de cazuela. En primavera cuesta encontrar cazadores para el control de c贸rvidos. No nos entra el celo cineg茅tico hasta agosto.

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La poblaci贸n invernante de corneja (Corvus corone), o 鈥済rajo鈥, est谩 estimada entre 700.000 y 1.200.000

Eso es as铆 porque los cazadores no damos mucha importancia a la presencia de c贸rvidos en el coto; no consideramos la capacidad predadora de estas aves tan esquivas que, aunque parezca raro por su tama帽o, aspecto y comportamiento, son de la misma familia que los gorriones: paseriformes. Seg煤n diferentes estudios, la tasa de predaci贸n que ejercen los c贸rvidos sobre la perdiz roja incide sobre todos los segmentos biol贸gicos de la especie: huevos, pollos, j贸venes y adultos.

Lo mismo les ocurre a las dem谩s aves, muchas de ellas vulnerables y en peligro de extinci贸n. Indican los expertos que la predaci贸n de los c贸rvidos, en un modelo simple e individual donde se consideraran solamente un grupo 煤nico de depredadores, la predaci贸n representar铆a un porcentaje importante del 30% para ese coto. Sobre la predaci贸n en general, los trabajos y estudios existentes coinciden en que la perdiz roja (una especie 鈥渃asi amenazada鈥) pierde por esa causa por encima del 40% de los nidos. La predaci贸n sobre la perdiz es variable a lo largo del ciclo anual. La din谩mica poblacional de algunas especies presa se sostiene sobre la base de una generosa reproducci贸n para compensar las bajas por diferentes causas, pero cuando se altera excesivamente el h谩bitat, la tasa de predaci贸n puede dispararse hasta el 80% para los nidos de perdiz, por una destrucci贸n aditiva que excede la capacidad compensadora de la reproducci贸n. La anulaci贸n de perdidos y linderas y reducci贸n de la capa vegetal, junto a la proliferaci贸n por otras causas de predadores oportunistas, c谩nidos, c贸rvidos y roedores, tiene acogotadas a muchas especies presa en extinci贸n.

ESTUDIOS Y TRABAJOS DE CAMPO

En Espa帽a hay nueve c贸rvidos, algunos abundantes y protegidos predan con intensidad. Siguiendo a pollos radio-marcados, Duarte y Vargas (2004) identificaron al arrendajo como primer causante de la predaci贸n de pollos. En un experimento realizado por Yanes (1998) en Villatobas (Toledo) con nidos artificiales de perdiz (449 nidos) controlados por medio de un sistema fotogr谩fico autom谩tico que identificaba a los predadores se obtuvieron los siguientes resultados: los niveles聽 de 茅xito de los nidos fueron en torno al 30% y en el 70% de los nidos destruidos destacan en primer lugar los c谩nidos (27,4 %); le siguen los c贸rvidos con el 12,4% de nidos depredados, la mayor铆a (94%) por urracas, y los roedores con el 12,3%.

En otro estudio, Garc铆a y Vargas (2000), realizado en Quintos de Mora sobre predaci贸n de nidos artificiales tambi茅n con identificaci贸n de los predadores a trav茅s de huevos de escayola y fototrampeo, se comprob贸 que los c贸rvidos eran responsables del 20% de los nidos predados. Hay otro trabajo similar al m茅todo realizado en Toledo, de Herranz (2000), donde se comprob贸 que las urracas son responsables del 38鈥6% de los nidos depredados. Sobre la incidencia predadora de la urraca, hay otro experimento tambi茅n de Herranz (2.000) en el Coto Social de Villatobas, similar al realizado por Stephen Tapper (1996) en Inglaterra, estudiando dos zonas contiguas del coto, una experimental de 2.600 hect谩reas y otra contigua de control de 2.200. Controlaron en la zona experimental las urracas, abatiendo los guardas 157 adultos y destruyendo 127 nidos. En la zona de control no se intervino sobre las urracas. Las tasas de depredaci贸n de nidos artificiales de perdiz en los dos territorios fueron las siguientes: en la zona experimental con caza de urracas la predaci贸n sobre nidos artificiales de perdiz fue del 49,4% y en la de control, sin intervenir, la predaci贸n lleg贸 al 75 % de los nidos.

Las urracas fueron responsables de gran parte de esa depredaci贸n; un 32% de ella en la zona controlada de urracas y un 76% en la zona donde no hubo intervenci贸n. Es necesario apuntar que los resultados de predaci贸n sobre nidos artificiales son superiores a los naturales.

El tama帽o medio de los bandos en julio fue de 5,7 perdices en la zona con control de urracas y de 4,8 perdices en la zona testigo.

DATOS PREOCUPANTES

En esos datos anteriores se manifiesta la predaci贸n de la urraca, casi en exclusividad, porque en la zona de estudios, Toledo y Ciudad Real, es muy escasa la corneja. La poblaci贸n invernante de urraca (Pica pica), conocida tambi茅n como 鈥減ega鈥, 鈥減icaza鈥, 鈥渕arica鈥 y otras, ha sido estimada entre 624.000 y 2.880.000 individuos (Onrubia, 2002). Su posibilidad de vida est谩 entre 10 y 12 a帽os (Ballesteros, 1998) y pone hasta 10 huevos (personal). Est谩 distribuida por todo el territorio nacional excepto en C谩diz y comarcas lim铆trofes. Es el c贸rvido m谩s numeroso en Espa帽a y Europa.

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Cornejas y urracas deber铆an ser controladas m谩s exhaustivamente por los cazadores, pues, como queda demostrado en este art铆culo, son grandes predadores de muchas especies, incluso algunas de ellas en estado de amenaza.

La poblaci贸n invernante de corneja (Corvus corone), o 鈥済rajo鈥, est谩 estimada entre 700.000 y 1.200.000 (Onrubia, 2002), y todos los estudios coinciden en la abundancia poblacional de este c贸rvido. La corneja est谩 pr谩cticamente ausente en las provincias occidentales de Castilla-La Mancha, que es la zona de esos estudios. Tambi茅n est谩 ausente en la zona suroeste de Extremadura y en la mayor铆a de Andaluc铆a. Es muy escasa en el litoral mediterr谩neo y ausente en las islas. La mayor densidad est谩 en Castilla y Le贸n y la cornisa Cant谩brica. Su posibilidad de vida puede llegar hasta los 19 a帽os, pone 3-6 huevos y su supervivencia es mucho m谩s alta que en otras aves. Las cornejas familiares, que no hacen nido, ayudan al 茅xito de vuelo en el nido familiar

Tanto los programas de censos anuales de la SEO desde 1996, como los del Cazdata聽de Castilla y Le贸n en 21 a帽os, 1992-2012, apuntan a que las poblaciones de los dos c贸rvidos citados est谩n estables y en algunos territorios y periodos progresan, con las fluctuaciones anuales propias de todas las aves.

CONCLUSIONES

El control de c贸rvidos es una de las asignaturas pendientes de los cazadores, es de las menos impulsadas por la Administraci贸n y de las m谩s necesarias.

EL EFECTO DEVASTADOR DE LOS C脫RVIDOS EN LA CAZA

En Espa帽a hay nueve c贸rvidos (no todos predan sobre la perdiz) y est谩 permitido el control de tres de ellos mediante la caza: urraca, corneja y grajilla (Corvus monedula). La grajilla s贸lo act煤a sobre nidos. Otros protegidos predan incluso sobre aves adultas.

Cazar c贸rvidos es complicado. Los 茅xitos de capturas con estas aves son muy escasos, pues todos los c贸rvidos son muy difidentes y huidizos. Las urracas y cornejas (las m谩s predadoras de las autorizadas) utilizan todas las t谩cticas sociales para evitar sorpresas, bien yendo en parejas, grupos familiares o en bandos en el invierno, como mecanismo de defensa. Mientras unos comen, otros observan y denuncian de inmediato la presencia de extra帽os, sean animales o personas. No hay duda de que en 茅poca de caza distinguen al cazador armado del paseante, alej谩ndose m谩s del primero. Los 茅xitos de capturas en periodo h谩bil siempre son muy escasos, pues s贸lo hay 茅xito si casualmente irrumpes por sorpresa en su espacio o cuando est谩s amagado y pasa a tu vera y a tiro, que es dif铆cil.

LOS C脫RVIDOS SE CAZAN CON ESCOPETA, AVES DE CETRER脥A Y CON JAULAS TRAMPA:聽

Escopeta: La urraca y la corneja tienen un periodo de caza amplio, pues se pueden cazar con escopeta durante la media veda y en periodo h谩bil de caza menor. La esperanza de 茅xito en estos periodos es m铆nima. Por eso se cazan tambi茅n con escopeta, durante la primavera en abril y mayo, tras solicitud especial por da帽os a la caza y por v铆a de la excepcionalidad de la Ley 42/2007del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. En este periodo la urraca ocupa r谩pidamente el espacio dejado por cualquier otra que haya sido capturada, pues las llamadas poblaciones flotantes, provenientes la mayor铆a de las coronas forestales de los n煤cleos urbanos, no tienen territorio determinado y est谩n deseando que desaparezca quien lo tiene apropiado para ocuparlo de inmediato. Las cornejas ocupan los territorios de nidificaci贸n en marzo, un mes antes que las urracas. Dada la dificultad de cazarlas durante todo el a帽o, la etapa de nidificaci贸n es la 煤nica en la que se tiene un m铆nimo de 茅xito.

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El efecto devastador de los c贸rvidos en la caza

Cetrer铆a: Dice Pareja-Obreg贸n (2012) en el libro Especialista en control de predadores que es muy complicado capturar c贸rvidos con halcones, pues se hace con una t茅cnica que podr铆a considerarse mixta entre la tradicional 鈥渁ltaner铆a鈥 de halc贸n peregrino y 鈥渕ano por mano鈥 de bajo vuelo y azor. La captura requiere las cuatro fases: Encerrar a la urraca en la 鈥渉erida鈥, (refugio forestal donde se esconde el c贸rvido acosado por el halc贸n). El halc贸n bloquea a la presa con vuelos circulares por encima de la herida, hasta que llegan los halconeros. Los halconeros se aproximan a la urraca encerrada y la acosan intentando que salga, si es posible, por el lado opuesto a la salida buena hac铆a otra herida pr贸xima. La urraca, siempre imprevisible, saltar谩 cuando el halc贸n la d茅 la espalda en el torno, hacia un nuevo refugio y al contrario de lo deseado. El 茅xito del lance depender谩 de los refugios de la zona y de su cobertura. Si entra en un perdedero ser谩 imposible desalojarla. Si a la picaza es dif铆cil cazarla, a la corneja es casi imposible. Por esto lo practican pocos halconeros. La corneja comienza a tomar altura y, sin saber c贸mo, aparecen en escena el resto de familiares, otros tres o cuatro c贸rvidos que de manera descarada y provocativa se sumaron a la persecuci贸n y comenzaron a hostigar al peregrino, que suele perder los papeles si no es muy veterano y empieza a perseguir a unas y otras, hasta que se cansa, pues acaban todas grazn谩ndole y acos谩ndole entre la foresta.

Jaulas met谩licas: Se cazan tambi茅n las urracas con jaulas trampa y se帽uelo de urraca viva al amparo de la nueva normativa para la utilizaci贸n de lazos y trampas que han sido recomendados por el MAGRAMA recientemente: Directrices t茅cnicas para la captura de especies cineg茅ticas predadoras (13 de julio de 2011) y requieren autorizaci贸n personal. Son bastante eficaces cuando se utilizan con las pautas y precauciones recomendadas para su instalaci贸n y manejo. Las pruebas se realizaron en Toledo y Ciudad Real, donde las urracas son abundantes (157 capturas durante las pruebas) y las cornejas est谩n ausentes (una captura), pero se deben homologar tambi茅n para cornejas en estas comunidades del norte, como la de Castilla y Le贸n, donde son muy abundantes. Adem谩s de esta jaula hay que homologar lo m谩s pronto posible el eficaz modelo de jaula (buz贸n) para corneja y urraca.

Texto: Jos茅 Luis Garrido

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