El al-Ándalus y el origen de la cetrería
16 abril, 2017 Trofeocaza . 832 Visualizaciones

Reportajes cetrería

El al-Ándalus y el origen de la cetrería

Una manera de entender cualquier civilización es la contemplación de una obra de arte que encierre en sí misma todo o parte de su legado, incluso si las civilizaciones posteriores lo interpretan o sienten de forma diferente unas de otras, debido a su implicación con ella.

La grandeza de la cultura árabe en la península ibérica, y concretamente en al-Ándalus, queda reflejada en muchas obras que nos han sido legadas. La caza no es una excepción.

Las numerosas fuentes e imágenes cinegéticas del arte hispano-musulmán reflejan una gran afición a la caza, demostrando que los soberanos omeyas de al-Ándalus asumieron la tradición cinegética de la antigüedad y de las cortes orientales, coincidiendo así con los reyes cristianos de la Edad Media en un pasatiempo que era uno de los medios de expresión del poder soberano.

A la caza mayor, practicada tanto por califas como por reyes islámicos, habría que añadir la cetrería en el rango correspondiente, en la que participaban todos, si bien con pájaros claramente diferenciados para las clases altas y el pueblo llano.

LA CETRERÍA

El arte de la cetrería era muy cuidado, existiendo numerosas aves con las que se practicaba. El halcón, el sacre y el azor (el neblí) eran muy apreciados. Estas cacerías acarreaban toda una corte de especialistas, ayudantes, servicios y apoyos, por lo que constituían una actividad de gran impacto económico y social.

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Halconeros a caballo de la Arqueta de la catedral de Tortosa (Tarragona, siglo XII).

Un bello ejemplo de todo el ciclo cinegético de una cacería con aves rapaces se encuentra en la techumbre árabe de la Capilla Palatina de Palermo, en Sicilia: el señor a caballo con el halcón, los señores que le escoltan, las bailarinas de la corte, el halcón que se lanza sobre los animales, los siervos que transportan la pieza cazada y, por último, la vuelta del señor a palacio una vez terminada la cacería.

En al-Ándalus, esta iconografía tan completa solamente tiene parangón en el Bote de al-Mughira (Medina Azahara, 968), en el que se representan varios episodios de cetrería: un halconero a caballo, una pareja de halconeros a pie, y una escena en la que dos personajes, acosados por perros, recogen huevos o aves de unos nidos sobre árboles.
EL CARÁCTER ELITISTA

En las fuentes históricas, la cetrería aparece como un arte de los soberanos musulmanes. Y al mismo tiempo, es el motivo iconográfico más aristocrático, sobre todo la practicada a caballo, ya que se trata de un tipo de caza elitista, por su elevado coste, en las cortes musulmanas.

Los califas omeyas en Oriente fueron grandes cetreros y la cetrería alcanzó gran refinamiento. Gastos exorbitantes, regalos, atención personal a las aves era algo normal en las cortes omeya y abasida orientales, pero también en otras cortes musulmanas del mundo.

Y así se introdujo en la península ibérica y se practicó en las cortes de al-Ándalus. Las aves de presa amaestradas se convirtieron en insignias que demostraban el poder y posición de quienes las poseían.

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Bajorrelieve de las ruinas de Bogazka (Turquía), del siglo XIII antes de Cristo, que representa un halconero sujetando un ave y las pihuelas.

Y así, los personajes más nobles se representaban a menudo, al igual que en el mundo cristiano, con sus halcones o azores; incluso solían presentarse ante sus invitados con su ave en la mano, la llevaban a los viajes y la tenían en actos solemnes.

Los halcones eran las aves más apreciadas y se conseguían en Lisboa, Cazorla, Levante y Baleares. Esta práctica siguió con los reinos de taifas y nazaríes.

Los gastos de esta práctica eran ocasionados, por un lado por la jerarquización de la organización de la cetrería, sobre todo en las cortes califales de Oriente: diferentes halconeros, oficiales, cuidadores y otros ayudantes; y por otro lado, por los animales, caballos y perros de caza necesarios, así como por el alto precio del cuidado y entrenamiento de las propias aves, destacándose por tanto por su exclusividad y por su carácter educativo para los príncipes.

Sin embargo, ya en el Medievo se estableció una diferencia entre cetrería mayor o altanería, de carácter aristocrático, en la que se empleaban aves como el halcón, el gerifalte, el azor o el gavilán (en menor medida, el águila o el cernícalo); y la cetrería menor o de bajo vuelo, más popular, y en la que se empleaban solamente rapaces menores, el gavilán y el azor; y, a veces, se valieron también de búhos, cuervos o milanos.

EL ORIGEN DE LA CETRERÍA

El origen parece ser dudoso. Podría estar en Persia o en el mundo germánico; incluso también se ha hablado de China, en el extremo Oriente.

Los restos iconográficos que han sobrevivido nos trasladarían a las planicies de la Turquía asiática del siglo XIII antes de Cristo: se trata de un bajorrelieve de las ruinas de Bogazkab que representa a un personaje que lleva en su mano derecha un ave de presa y que con la mano izquierda sujeta las pihuelas.

En otra estela hitita de la misma época (Cilicia, siglo XIII a.C.) aparece un escriba de pie sujetando con su mano izquierda las pihuelas de un ave. Los asirios también nos han dejado pruebas gráficas de cetrería: en un bajorrelieve de la ciudad mesopotámica de Nínive del siglo VIII a.C. –hoy en el museo del Louvre, París– se ve a un cazador con un ave de presa aleteando en su mano derecha y dos aves sobrevolándole, una herida con una flecha y otra por debajo, que pudiera ser la presa a la que el cetrero va a lanzar su ave, que aletea.

Pero lo que sí es seguro es que los árabes ya conocían el arte de la caza con aves amaestradas; el hecho de que se valieran de léxico persa para nombrar objetos y acciones de esta modalidad de caza ha hecho pensar en un origen persa de la caza con halcón, si bien los sasánidas –persas del siglo III-VII d. C.– podrían haberla aprendido de los pueblos de Asia central y haberla desarrollado hasta introducirla en al-Ándalus vía los árabes.

En los inicios de la Edad Media la cetrería ya se practicaba de forma generalizada en los distintos pueblos –existe legislación al respecto entre los francos, burgundios, vándalos y lombardos, pero no entre los visigodos que entraron en la península–; y aunque el origen de la cetrería occidental sea germánico, la influencia islámica fue notable durante toda la época medieval en Occidente.

Tanto en el islam oriental como en el occidental adquirió gran notoriedad, habiendo incluso una ley que permitía la cetrería. Hay numerosas fuentes escritas y poemas que cantan la cetrería en al-Ándalus a partir del siglo XI.

Los tratados sobre caza, muy en boga a partir del siglo XII en el Occidente cristiano, sobre todo en nuestra península y en Francia, presentan gran influencia del mundo musulmán, donde habían proliferado antes, y se cree que sirvieron de puente entre los primeros tratados orientales y los de Occidente.

En los reinos hispano-cristianos la practicaron por influencia islámica, destacando Jaime I y Juan I en la monarquía aragonesa, y los soberanos castellanos a partir del siglo XIII. Tras la conquista de Andalucía, Fernando III introduciría en Castilla la caza con halcón –hasta entonces se practicaba con azor– y se pondría de moda la caza de acuáticas, como hacían los musulmanes en el Guadalquivir, destacando en ello los reyes Alfonso X y Juan II.
IMAGINERÍA EN AL- ÁNDALUS

1.Cetrería ecuestre. Hay representaciones de cetrería ecuestre de halconeros en la iconografía de al-Ándalus. El halcón, símbolo de la cetrería, es además en el islam símbolo del alma del muyahid o combatiente de Dios que, cuando muere, se eleva para posarse entre las ramas del Hom –árbol del Paraíso– en presencia de la divinidad.

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Halconero a caballo del Sudario –en seda– de San Lázaro de Autun (1008, París, museo Cluny), único ejemplo con ave y presa.

Dichas representaciones ecuestres pueden clasificarse según variantes: Halconero a caballo con su ave en la mano. Hay tres marfiles califales: la tapa del mencionado Bote de al-Mughira (968, Louvre), con un caballero con túnica corta sobre un caballo portando un halcón en su brazo izquierdo y sujetando las riendas con el brazo derecho; el Bote Davillier (970, Louvre), con un halconero con ave en un medallón; y el marfil del museo Victoria & Albert, muy parecido al Davillier.

El motivo del halconero o cetrero aislado aparece también en dos arquetas de Fitero, del siglo XII, que se cree se hicieron en al-Ándalus: en ambas, dos halconeros a caballo están encerrados en sendos círculos.

Los halconeros a caballo de la arqueta almohade (siglo XII) de la catedral de Tortosa (Tarragona) ocupan sendos medallones, como en las de Fitero; en ambos casos, parecen más del ámbito de la corte que del soberano en sí.

Fuera de al-Ándalus, tenemos bellos ejemplos en la techumbre mudéjar de la catedral de Teruel, en los frescos de San Baudelio de Berlanga, en el Tapiz de Bayeux o en la fachada de la iglesia de San Michelle de Lucca, todos ellos realizados entre los siglos XI-XII

Halconero a caballo con ave y presa. El único ejemplo es el del Sudario de la catedral de San Lázaro de Autun: el halconero lleva en su mano izquierda el ave de caza, y en la otra la presa.

Halconero a caballo con galgo. Un ejemplo andalusí del periodo almorávide está en el cetrero ecuestre de la casulla de la catedral de Fermo.

Halconero a caballo persiguiendo a una presa. En el Bote de Ziyad, del museo Victoria & Albert, un halconero, seguido por su perro, persigue a una liebre. Otro interesante ejemplo es el de la Arqueta de Leyre, donde un halconero ecuestre persigue a una liebre también, pero en este caso no va con perro.

Otras representaciones como grupos cetreros no aparecen normalmente en al-Ándalus, con la excepción de una pila en Salé, Marruecos –un caballero, que podría ser un cazador, con un halconero detrás, que podría ser su ayudante– y las escenas nazaríes del palacio del Partal de la Alhambra –aparecen halcones y otras aves sobrevolando escenas de caza en grupo–. Tampoco hay ejemplos de cetrería con otros animales, que sí aparecen en representaciones orientales, como por ejemplo cetrería en la caza del guepardo o cetrería sobre camello o elefante. Además, en al-Ándalus no se porta ningún arma, cosa que sí aparece en Oriente.

2.Cetrería de halconeros a pie. Se encuentran imágenes de halconeros a pie con un sentido diferente a las de cetreros ecuestres, pues están al margen del poder. La más antigua, del Bote de al-Mughira, representa dos halconeros contrapuestos de pie, que podrían ser servidores o ayudantes. Otro ejemplo lo tenemos en la loza de época califal del museo Arqueológico de Granada.

En otros ámbitos de Oriente se dan mucho estas representaciones, a veces con perros de caza y llevando las presas cazadas.

FUENTES:

Juez Juarros, Francisco: «La cetrería en la iconografía andalusí», Anales de Historia del Arte, Vol. 7. Madrid, UCM, 1997.

Araujo Mayorca, José Antonio: «Historia de la cetrería», Cetrería Lance Arte&Práctica, http://groups.msn.com//Cetreria Lance Arte Practica, 28.12.2008.

Díez Giménez, José Luis: El halcón en al-Ándalus, Madrid, UNED, 2014.

Arantza del Barrio

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