Fin de semana de caza y campo en Escocia
11 septiembre, 2017 Trofeocaza . 476 Visualizaciones

Caza menor internacional

Fin de semana de caza y campo en Escocia

Una pasión, diferentes modalidades

Para los deportistas de campo del resto del Reino Unido, cruzar el borde que nunca cruzaron los romanos, en la parte norte de Gran Breta√Īa, es sin√≥nimo de d√≠as de caza tras el end√©mico grouse, o lag√≥podo, tras los ariscos √°nsares, al rececho de los ciervos en las colinas cubiertas de brezo o disfrutando de un d√≠a de caza de zorro a caballo. Augurio de felices jornadas de pesca del salm√≥n en tan emblem√°ticos r√≠os como el Spey, el Dee, el Tweed o el Ayr o simplemente de observaci√≥n de aves, birdwatching, o de excursiones a pie en las tierras altas. Pero siempre la promesa de gloriosos d√≠as de campo.

A diferencia del resto de la isla, cuyo populoso censo se reparte por todo el campo y por ello apenas se encuentran grandes espacios despoblados, el pa√≠s escoc√©s s√≠ posee cadenas monta√Īosas y sucesiones de terreno de monte, bastante poco pobladas y con amplias extensiones donde no se encuentran carreteras, poblaciones, etc. A ello se suma una muy variada y larga l√≠nea de costa, con los conocidos lochs, bah√≠as o entrantes del mar en la tierra, adem√°s de muchas islas pr√≥ximas a la tierra firme.

Contagiado por aquel mismo estímulo y poseído de la habitual expectación, tomaba yo el tren en la londinense estación de Euston un mediodía de este pasado mes de febrero. Iba camino de Dumfriesshire dispuesto a pasar un fin de semana de campo entre medio de los compromisos laborales que me habían llevado a Inglaterra una vez más.

En mi abultada maleta llevaba un poco de todo: equipo para montar a caballo y para caminar por el campo, ropa de trabajo de ciudad, botellas de Jerez y alg√ļn libro de p√°jaros de regalo para mi anfitri√≥n. Las previsiones meteorol√≥gicas no eran halag√ľe√Īas y a medida que la cabeza tractora de aquel tren de la compa√Ī√≠a Virgin devoraba millas hacia el norte, el panorama se pon√≠a cada vez m√°s oscuro. En el Distrito de los Lagos empez√≥ a llover desde unos nubarrones muy negros y, al cambiar de tren en Carlisle, not√© la fuerte ca√≠da de la temperatura.

Mi programa inclu√≠a en la tarde del viernes, nada m√°s llegar, una conferencia a los miembros del Hunt, seguida de degustaci√≥n de vinos y cena, como instrumento para recaudar fondos. El tema de la charla: ‚ÄúEl papel de las propiedades privadas en la conservaci√≥n de la Biodiversidad‚ÄĚ. Los dos siguientes d√≠as ten√≠a previsto cazar el zorro a caballo, foxhunting, y participar en lo que all√≠ llaman un wild hunt, una ‚Äúcacer√≠a salvaje‚ÄĚ.

Mi conferencia tuvo más éxito de lo que yo esperaba y ello, sin duda, estuvo influido por el hecho de que recibimos a los asistentes con una copa de Manzanilla y una fuente de jamón ibérico… Además, el tema era obviamente bienvenido por la audiencia, en su mayoría propietarios de fincas, agricultores y ganaderos, practicantes de ese estilo de vida conocido como country living. Les encantó la colección de imágenes comentadas de la fauna de Andalucía que proyecté al final de mi intervención. Con esta función, los organizadores recaudaron 1.400 libras para el Hunt y los participantes disfrutaron de una exquisita cena preparada por voluntarios.

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PENDIENTES DE LA METEOROLOG√ćA

El tiempo no daba se√Īales de mejor√≠a cuando desayun√°bamos en la ma√Īana del s√°bado. A trav√©s de la ventana de la cocina de Auchencairn House ve√≠amos el agua caer sobre el jard√≠n delantero y un cielo cerrado de nubes grises sobre el mar de Solway Firth. Es bien cierto que siempre parece mucho peor desde el lado interior de los cristales y, quiz√°s por ello, yo me atrev√≠ a proponer que lo dej√°semos ante la perspectiva de un d√≠a a caballo sin m√°s protecci√≥n contra la lluvia que el ortodoxo uniforme de caza: gruesa chaqueta de lana y breeches de cordoncillo.

Obviamente, mi sugerencia no encontró eco y durante todo el camino hacia el meet, conduciendo el Land Rover que tiraba del remolque con los caballos, no nos dejó de llover. El mismo meet tuvo lugar en un viejo granero y dejamos los caballos dentro del remolque mientras tomábamos las rituales copas de Oporto y Jerez con los bizcochos de fruta y los rollos de salchicha, en contra del procedimiento habitual que consiste en hacer todo ésto a caballo enfrente de la rehala y su huntsman, los cuales se colocan en un lugar preeminente.

POR FIN UNA TREGUA

Apenas nos montamos a caballo y salimos tras la rehala, la lluvia comenzó a disminuir en intensidad hasta desaparecer por completo y ya no la tuvimos más en todo el día. Poco a poco el cielo se fue abriendo y disfrutamos de una gloriosa jornada de sol como hacía muchas semanas que no veían por aquellas latitudes.

√Čramos pocos, algo m√°s de una docena de jinetes (el mal tiempo hab√≠a hecho quedarse atr√°s a muchos miembros del Hunt) aparte del perrero, huntsman, y su ayudante, wipper-in. Est√°bamos en un terreno de pastos bastante ondulado, a veces con acusadas pendientes y los r√≠os ven√≠an desbordados de agua. Al cruzar uno de ellos, la fuerza de la corriente desplaz√≥ al caballo de Sue, mi anfitriona, y lo meti√≥ debajo de la rama de un roble con tan mala suerte que √©sta enganch√≥ a Sue por la axila y le lanz√≥ al agua.

A partir de ahí pasamos, al menos yo, que estaba inmediatamente detrás, unos momentos de verdadera angustia, pues veíamos cómo era arrastrada por la corriente a pesar de sus intentos de agarrarse a rocas y ramas de árboles. Afortunadamente, Piet, su marido, que estaba al otro lado, desmontó con presteza y se metió en el río corriente abajo consiguiendo capturarla justamente instantes antes de que llegara a una cascada de tres metros. Ni que decir tiene que, una vez en la orilla, Sue no tuvo más opción que montar de nuevo y pasar el resto del día empapada hasta los huesos. A pesar de ello, la cena no nos faltó aquella noche…

UN MAGN√ćFICO “SPORTING DAY”¬†

Los sabuesos no dejaron de encontrar y seguir el rastro de muchos zorros, pero el resultado final fue de una collera (one brace), uno de ellos capturado con la ayuda de los foxterriers excavando la madriguera donde fue a refugiarse. No tuvimos que superar saltos espectaculares, pero nos movimos a mucha velocidad durante todo el día, cubriendo una amplia extensión de terreno con increíbles vistas. Al final de la tarde volvíamos a los remolques con los caballos cansados y con la satisfacción de haber completado un delicioso sporting day.

El zorro se ha refugiado en una madriguera en la barranca del río. Los foxhounds son apartados y se llama a los foxterriers.

 

El foxhunting, la caza del zorro a caballo y con sabuesos, est√° vivo y es m√°s popular y divertido que nunca, a pesar de los esfuerzos por suprimirlo que protagonizaron los laboristas a la vuelta del milenio.

Me despert√© el domingo de amanecida al reclamo de los √°nsares piquicortos y las barnaclas cariblancas para comprobar que ten√≠amos ante nosotros otro d√≠a despejado. Los gansos sal√≠an del loch camino de las praderas donde pasan el d√≠a pastando en detrimento de los granjeros y ganaderos. Y nosotros nos preparamos para asistir en una finca vecina a una ‚Äúcacer√≠a salvaje‚ÄĚ, un wild hunt. Se trataba de otra operaci√≥n para recaudar fondos para el Hunt.

En un precioso refugio de cazadores, al borde de un peque√Īo y cuidado lago en cuyas aguas nadaba una pareja de cisnes, nos fuimos congregando los participantes acompa√Īados de nuestros perros. Lo primero era almorzar a base de un asado de ternera de la propia finca, bien regado con una amplia variedad de vinos aportados por los asistentes y por supuesto con whisky, mucho whisky, la bebida local.

Tras el almuerzo, un concurso canino en el que me tocó juzgar y seleccionar a la mejor perra de entre las presentadas, mientras mi colega Francesca juzgaba a los machos.

Una vez concedidos y entregados los correspondientes premios (el m√≠o fue para una labradora de pelo rubio tostado propiedad de la due√Īa de la finca), se formaron dos equipos para la cacer√≠a.

El de los beating dogs, batidores, y el de los standing dogs, los que se colocaban en una línea de puestos.

Los que bat√≠amos llev√°bamos los perros peque√Īos y de menor velocidad: foxterriers de diversa variedad, springer spaniels, labradores, alg√ļn cocker y pastores escoceses.

Los que estaban en los puestos sujetaban sus long dogs: muchos lurchers, que son una mezcla de galgo y collie en diversas proporciones, y whippets.

Cualquier especie corredora y susceptible de ser acosada por los perros es una potencial presa en este tipo de cacer√≠a. En esta ocasi√≥n cobramos dos liebres y una corza, esta √ļltima alcanzada en 200 metros por Inpy, la perrita whippet de mi anfitriona, lo que me mostr√≥ una vez m√°s que estos galgos en miniatura son m√°s veloces y m√°s matadores que sus primos de raza. La liebre aqu√≠ es de una especie diferente (Lepus europeus) a la nuestra (Lepus capensis) y de considerable mayor tama√Īo.

GRAN AFICI√ďN A LO RELACIONADO CON EL CAMPO

As√≠ transcurri√≥ el resto del domingo y hasta la oscurecida estuvimos batiendo los distintos parajes de la finca de nuestro amigo Will, cubriendo a pie largas distancias y desafiando la baja temperatura y el helador viento del norte. Eso s√≠, convenientemente impregnados de whisky, que un eficaz voluntario distribu√≠a desde un peque√Īo remolque adosado a un quad.

Por más que lo experimento no deja de sorprenderme esta recalcitrante afición que los británicos profesan a todo lo relacionado con el campo, que sin duda se traduce en el hecho de que esta nación, siendo una de las más pobladas de Europa, mantiene al mismo tiempo su ámbito rural en perfecto estado de conservación, a base de una gestión continua del medio ambiente, que no solo no perjudica a la naturaleza, sino que contribuye a conservar en ella un alto nivel de biodiversidad.

Y luego est√° esa admirable actitud de los miembros del country living que derrocha deportividad: ejemplos como el de esa se√Īora arrastrada por el r√≠o que no duda en volver a montar en su caballo para el resto del d√≠a o el de esos ni√Īos de corta edad que ocupan la l√≠nea de batidores con sus perros, en cuyas caras enrojecidas se advierte el impacto helador del viento de las tierras altas. Y como no, aquellos miembros de la comunidad que aun perteneciendo a la tercera edad no dejan por ello de galopar y saltar obst√°culos durante todo el d√≠a en persecuci√≥n de los sabuesos y el zorro: ‚ÄúPero no tiene ning√ļn m√©rito, lo hemos hecho tres veces por semana desde que ten√≠amos cinco a√Īos‚ÄĚ.

¡Genio y figura… y suerte!

Javier Hidalgo

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