Iniciación a la recarga de cartuchería metálica IV. Dosificación de la pólvora.
6 junio, 2017 Trofeocaza . 985 Visualizaciones

Reportajes armas y municiones

Iniciación a la recarga de cartuchería metálica IV. Dosificación de la pólvora.

Una vez que tenemos las vainas empistonadas, el siguiente paso es cargarlas con la dosis correcta de pólvora que permita impulsar al proyectil con la precisión y velocidad que necesitamos según la balística de efectos que pretendemos conseguir.

El éxito de la recarga depende en gran medida del tipo de pólvora y de su correcta dosificación, por lo que antes de ponerse a recargar es muy aconsejable leer un poco sobre pólvoras.

En concreto, resulta fundamental conocer que no existe un solo tipo de pólvora que sea adecuada para un mismo calibre ni mucho menos para todos los calibres, sino que el tipo de pólvora que debemos utilizar depende del peso del proyectil y  de la capacidad de la vaina que tenga el cartucho.

Por esta razón, los fabricantes, variando su composición  química y granulación, comercializan numerosos tipos de pólvoras que se diferencian por su índice de vivacidad o tiempo de quemado, con el fin de poder controlar la generación de gases de  combustión que se produce al arder la pólvora y, de  este modo, conseguir velocidades altas con presiones en recámara moderadas (*).

(*) Presiones moderadas, hay que aclararlo, solo en el sentido  de no peligrosas para el tirador porque es un valor  que puede soportar el diseño del arma sin que reviente,  pues realmente las presiones en recámara que se alcanzan  no son moderadas sino altísimas en la mayoría de los  casos. Tanto es así que si fuéramos realmente conscientes  de la presión que se genera en condiciones normales  delante de nuestras narices cuando oprimimos el disparador  de un rifle, seguramente más de uno no dispararíamos:  cerca de 4.000 bar en la mayoría de los calibres  magnum y más de 3.000 en los estándar de cerrojo. 

En concreto, la elección de la pólvora en función  de su índice de vicacidad se debe hacer teniendo  en cuenta las siguientes reglas fundamentales que enuncia René Malfatti en su didáctico Manual de Recarga No. 3:

1- Para un mismo calibre, la vivacidad de la pólvora  debe disminuir cuando la capacidad de la vaina

Dosificacion-de-la-polvora-2

Los mejores resultados se obtienen pesando las cargas con una balanza de recarga con la ayuda de un graneador

  aumenta  Ejemplos: Según esta primera regla, la pólvora  que usaremos para recargar un .300 Win. Mag. o  un 7 mm. Remington Magnum será normalmente  menos viva o “más lenta”, como decimos los que recargamos. que la que usaríamos en un .30-06 o en  un 7×64. Igual sucede con el 8×68 y el 8×57; el .30-  06 y el .30-30 Win., etcétera.

2- Para una misma capacidad de vaina y un mismo  calibre la vivacidad de la pólvora debe disminuir  cuando el peso del proyectil aumenta.  O sea: la pólvora que hay que utilizar en un .30-  06 cargado con bala de 220 grains tiene que tiene ser  “más lenta” (índice de vivacidad menor) que con  bala de 180 grains, etc.

Cabe añadir que los índices de vivacidad de las  distintas pólvoras que fabrica una empresa se proporcionan de forma indirecta en los manuales de  carga de los fabricantes, en la que normalmente sus pólvoras se comparan con las de otras marcas.

Además en estos manuales de carga, el fabricante indica en las tablas de carga que tipo de pólvora es la adecuada para cada calibre y peso de bala, recomendado una o varias cargas de uso.

PELIGRO DE SOBREPRESIÓN

No respetar las dos reglas fundamentales que hemos  enunciado sobre la vivacidad de la pólvora o confundir los índices de vivacidad, de modo que usemos pólvoras más vivas que las que requiere la munición, se traduce en una sobrepresión que en casos extremos puede ser la responsable de que estalle el arma.

Al revés, es decir utilizar pólvoras más lentas (menos  vivas) que las necesarias, no suele ser peligroso, pero no conseguiremos fabricar una munición potente porque la pólvora no generará gases de combustión suficientes para impulsar la bala a una velocidad adecuada.

También se pueden producir fuertes sobrepresiones relacionadas con el uso incorrecto de pólvoras y pistones en los siguientes casos:

– Si se carga el cartucho con una dosis insuficiente de pólvora. Curiosamente, usar más cantidad de pólvora de lo necesario no solo aumenta la presión, sino también  cuando la carga es mucho más ligera de lo recomendable porque cuando detona el pistón en vez de encenderse la pólvora poco a poco (progresivamente), ésta arde de forma instantánea y se produce un efecto parecido al de una detonación, experiencia desagradable que más de una persona ha sufrido al intentar fabricarse tiros reducidos o al querer ahorrar pólvora. Nunca hay que reducir las cargas mínimas que se indican en las tablas  de carga.

– Se mezclan pólvoras distintas por ser diferentes sus índices de vivacidad o siendo similares son de marcas diferentes.

– Si la pólvora está deteriorada, por no haber estado bien conservada o haber caducado. La luz y el calor, especialmente, deterioran rápidamente las pólvoras.

– Cuando utilizamos pistones más potentes de lo necesario, sobre todo si la carga de pólvora es muy viva y cercana a la máxima.

– Experimentar con cargas más pesadas que las máximas que se proporcionan en los manuales de carga con el fin de superar la velocidad de la cartuchería comercial.

Esta práctica no solo no es nada aconsejable, sino que  tampoco es necesaria. Es un disparate, una temeridad  que no tiene justificación ni siquiera con el fin de usar la  munición en caza, porque una vez alcanzada una carga  de empleo similar a la comercial lo único que se consigue  es que, para un incremento muy reducido de velocidad,  la presión en recámara supere los valores admisibles de seguridad.

Por tanto, si experimentando con cargas máximas, se produce cualquier anomalía extra que lleve aparejado un aumento de presión añadido al que ya desarrolla la cartuchería recargada, puede producirse un grave accidente.

Por ejemplo, bastaría para llevarnos un  buen susto que queden restos de grasa de recalibrado en la vaina que tiro a tiro vayan engrasando la recámara o bien que hayamos recortado mal la vaina y ésta sea un poco más larga o que la temperatura ambiente o la del cañón sea muy alta, entre otros casos.

Es además una práctica que no tiene sentido, pues si consideramos que necesitamos para cazar mayor velocidad que la comercial, lo que hay que hacer es comprarse otro rifle más potente, no jugarse el tipo.

LA ELECCIÓN DE LA CARGA

De lo dicho hasta ahora se deduce que el tipo y el peso de la pólvora a utilizar se elige para una determinada marca de ésta, así como en función del calibre y del peso de la bala que se va a recargar.

Dosificacion-de-la-polvora-dosificador

Dosificador volumétrico RCBS. Las balanzas son capaces de apreciar 0,1 grains pero los dosificadores volumétricos, aunque ahorran tiempo, no son tan precisos.

Así, si por ejemplo queremos recargar el calibre .30-06 con  bala de 180 grains utilizando pólvoras Vectan, tendremos que mirar en el manual de recarga Vectan qué tipos de pólvora de este fabricante es la adecuada para ese calibre y peso de proyectil y cuáles son las dosis mínimas y máximas que recomienda que utilicemos.

Además, junto a estos datos también encontraremos la velocidad inicial aproximada que podemos conseguir utilizado ambas dosis de pólvora, aunque para conocer este dato exacto lo mejor es medir la velocidad utilizando un cronógrafo, un accesorio que considero fundamental si pensamos utilizar la cartuchería recargada en caza y que les recomiendo que incorporen a su equipo.

Ahora bien, como hemos visto la presión que se genera en la recámara no solo depende del peso de  la carga de pólvora y de su vivacidad y demás factores que ya hemos mencionado, sino también de otros como la vaina que utilicemos (de su capacidad  y elasticidad), de la marca del pistón (de su  potencia), de cómo sea la recámara de nuestro rifle (de sus dimensiones) y de cómo esté engarzado el proyectil.

Como consecuencia, para un mismo tipo y peso de la carga de pólvora se pueden llegar a alcanzar en la recámara del arma presiones muy diferentes, por lo que nunca se debe elegir para comenzar a recargar la dosis de pólvora más pesada que recomienda el fabricante (pues puede que para nuestra arma sea peligrosa), sino que se debe comenzar a hacer pruebas utilizando la carga más ligera, incrementándolo poco a poco hasta conseguir una munición precisa que desarrolle una velocidad parecida a la comercial (pero sin sobrepasar nunca la carga máxima recomendada), si es que pensamos usarla en caza porque si es para tiro basta con que sea precisa.

En algunos manuales de recarga solo se indica una carga única, que suele ser muy potente, parecida a la comercial.

En estos casos hay que comenzar cargando con una dosis inferior de pólvora a la recomendada:

-Un diez por ciento menos si estamos cargando municiones estándar.

-Un cinco por ciento menos en el caso de los cartuchos magnum, teniendo en cuenta que en ningún caso se deben reducir más las cargas para evitar que se produzca una sobrepresión.

Cabe añadir que en todo el artículo estoy poniendo como ejemplo las pólvoras Vectan porque prácticamente es la única marca de pólvora  que desde que la recarga está reglamentada se ha podido conseguir en España, si bien no sabemos qué pasará en el futuro porque se rumorea que posiblemente ya no la distribuya Maxam, que era la empresa que la importaba.

MODO DE OPERAR Y ACCESORIOS DE CARGA

Lo primero que hay que hacer es, según las indicaciones del manual de carga, seleccionar el tipo de pólvora que vamos a usar y pesar la dosis de carga con la que hemos decidido que vamos a  comenzar, por lo que irremediablemente tendremos que utilizar una báscula o balanza diseñada para recarga, que tienen una precisión de más  menos 0,1 grains (0,00648 gramos).

Un vez pesada la primera dosis de pólvora tenemos dos opciones: una rápida y cómoda que no les aconsejo que utilicen, salvo para ciertos usos: consiste en regular para que dispense esa carga un dosificador volumétrico (se comercializan muchos tipos) para no tener que pesar una a una las cargas.

Los dosificadores ahorran tiempo, pero si lo que desean es manufacturar cartuchos que sean precisos no les recomiendo que los utilicen porque no permiten manufacturar una munición precisa, especialmente si se usan pólvoras con granulación gruesa, del tipo tubular, o de laminillas,  ya que estos granos nunca se acomodan igual y el peso de cada una de las dosificaciones es irregular.

Y otra, que es muchísimo más exacta, pero también más lenta: usar una balanza de recarga con la que tardaremos más en pesar cada carga, pero que permite obtener del arma la mayor precisión.

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Balanza electrónica RCBS y graneador de pólvora especialmente diseñado para usar con este tipo de balanzas, pues el platillo queda normalmente en posición más alta que en las analógicas.

 

Combinado con la balanza, les recomiendo que usen un graneador de pólvora, que es un accesorio muy económico y útil que permite verter grano a grano la pólvora  en el platillo de la balanza, por lo que facilita enormemente la pesada: tras regular a cero la balanza, con una cucharilla se vierte sobre el platillo de ésta una cantidad aproximada de pólvora y luego con el graneador se termina de ajustar la pesada.La precisión obtenida es máxima.

Por último, comentarles que, sobre todo, cuando se cargan ciertos cartuchos como el .44-40 Win., .44 Mag., .45 Colt, etc., que utilizan vainas que tienen una capacidad mucho mayor que lo que ocupa la carga de pólvora, hay que tener la precaución de no introducir dos cargas de pólvora en una misma vaina.

Para evitar esto y otros problemas, tanto si se utiliza la balanza como el dosificador, no se debe nunca cargar con pólvora todas las vainas, sino una sola y luego terminar el cartucho añadiéndole el proyectil. Es decir, una vez cebada la vaina, les recomiendo que terminen de cargar uno a uno los cartuchos y no esperen a tener todas las vainas cargadas de pólvora.

TIPOS DE BALANZAS

Cuando yo comencé a recargar el único tipo de balanza de recarga que existía era el analógico que es el que sigo utilizando por aquello de la costumbre y del precio, ya que reconozco que hoy día existen opciones mucho mejores.

Se caracterizan por su alta relación precio/calidad y porque poseen un solo platillo donde se añade la pólvora (el proyectil o lo que deseemos  pesar), un sistema para equilibrar la báscula (a la inclinación de la mesa sobre la que está apoyada) y unos cursores por los que se pueden deslizar las pesas que permiten graduar la pesada, normalmente en grains.

Además, incorporan un sistema magnético que amortigua las oscilaciones del fiel para facilitar la pesada, que siempre es muy precisa y permite recargar una cartuchería de primera calidad.

No es necesario  adquirir una balanza muy cara, basta que sea de gama media siempre que está fabricada por una una marca acreditada de accesorios de recarga.

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Balanzas analógicas y electrónicas Hornady junto al dispensador RCBS Charge Master Combo, capaz de dosificar automáticamente cargas tan exactas como las pesadas por las balanzas. Ahorra mucho tiempo

 

 

Además, hoy en día se pueden adquirir balanzas electrónicas que indican la pesada en una pantalla, son mucho más fáciles de manejar y ya también muy precisas. Las fabrican todas las marcas y también poseen una buena calidad y precio, aunque, como en el caso de las analógicas, les recomiendo que no adquieran un modelo muy económico.

Una tercera opción  son dispensadores o dosificadores automáticos que son una báscula electrónica unida a un dosficadodor que dispensa automáticamente la carga de pólvora tras seleccionarla en un teclado.

Lógicamente son más caros o mucho más caros que las balanzas pero también mucho más útiles porque facilitan y aceleran notablemente el proceso de la dosificación.

Ejemplo de dos buenos dosificadores automáticos disponibles en nuestro país, pues los comercializa Armería Izquierdo (teléfono  926 53 11 46) son el modelo Lok N  Load, de Hornady, y especialmente el Charge Master Combo de RCBS.

Juan Francisco París

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