El cuento del ecologisto
6 junio, 2018 Trofeocaza . 347 Visualizaciones

Manuel Mar铆a Baquedano Opini贸n

El cuento del ecologisto

Erase una vez una organizaci贸n ecologista animalista anticaza de corte soberanista llamada Manos Arco Iris Hacia Arriba (MAIHA), cuyos asociados no le prestaban demasiada atenci贸n. Dedicaba sus escasos recursos a diversas actividades relacionadas con la propaganda y el autobombo.

Su presidente, a ella le gustaba decir presidenta, mujer entrada en a帽os, reci茅n elegida, albergaba un odio especial hacia los nobles monteros.
Antes de su nombramiento, la 鈥榖uena鈥 mujer presid铆a la Asociaci贸n de Vecinos de la Scoleta (AVS), dentro de un barrio independentista de un pueblo dormitorio de la provincia de Tarragona, habitado principalmente por activistas provenientes del 脕frica central y algunos del Alto Volta.

Dicho cargo, del cual no abdic贸 ante su nueva designaci贸n en MAIHA, pues supon铆a la renuncia a diversas dietas prebendas y un coche el茅ctrico bastante chulo, le proporcion贸, adem谩s, a lo largo de su vida diversos 鈥榯rinques鈥. En efecto, la citada asociaci贸n, AVS, pertenec铆a a la Republicana Federaci贸n de Vecinos Independentistas, la conocida RFVI.

La RFVI gozaba hace a帽os de un presupuesto holgado. Para que se formen una idea, empleaba a una secretaria general bastante gris, traidorzuela y amante de las reprimendas a todo aquel que se retrasaba o no pronunciaba correctamente el vocablo 鈥榤ozos鈥 (hab铆a que decir 鈥榤ossus鈥 para no ser amonestado; 鈥榤ossos鈥 tampoco era considerado correcto), cuyos emolumentos ascend铆an a unos ochenta mil eurillos de nada.

A todo ello no era ajena la ambici贸n de nuestra protagonista. Los 鈥榯rinques鈥 los ejecutaba de manera sencilla. La se帽ora presidente, a ella le gustaba decir presidenta, solicitaba dinero a la RFVI para cualquier estudio sobre, por ejemplo, 芦el sarrio pirenaico, primer ejemplo de independentismo rocoso禄; y, casualmente, de la supuesta investigaci贸n y estudio se encargaba su hijo, un graduado escolar de cuarenta primaveras y oto帽os.

Los levantamientos pecuniarios podr铆an alcanzar doscientos mil euretes鈥 una nimiedad. 隆Si hay algo de lo que puedo presumir a lo largo de mi vida es de mi honradez!, afirmaba sin rubor siempre que ten铆a ocasi贸n.

A este respecto, se recuerda tambi茅n con especial sonrojo y tembleque en la pernera su primera decisi贸n cuando la nombraron tesorera de la protectora de animales El Rinc贸n P煤rpurina (ERP). 芦Voy a cambiar la cuenta corriente de la protectora a la sucursal donde es directora mi nuera禄, dijo. Decisi贸n estrat茅gica y de profundo valor para la protectora y sus fines que a煤n hoy no ha sido suficientemente recompensada鈥

Ya en su flamante nuevo puesto como presidente de MAIHA, a ella le gustaba decir presidenta, se encontr贸 con una recepcionista muy eficaz, quien hab铆a desempe帽ado un loable trabajo en los 煤ltimos dos a帽os. No tard贸 en urdir una estratagema para cesarla. Lo primero fue prometerle que no la iba a sustituir. Lo segundo, que en ning煤n caso la sustituir铆a por su amante, un joven de provincias. Lo tercero fue que por encima de su cad谩ver pondr铆a a otra u otro recepcionista. Acto seguido asever贸, en tono solemne: 芦隆Yo nunca miento!禄.

Eventualmente, como la recepcionista ya hab铆a intuido desde el primer d铆a que ambos, presidente, a ella le gustaba decir presidenta, y amante, entraron por la puerta, en pocos meses hab铆a designado al mismo. Enternecedor鈥 Eso s铆, como ella nunca ment铆a, en vez de recepcionista lo llam贸 conserje鈥

Una sempiterna ecologista, Mar铆a Elena, Mery Helen para las amigas, de la que se dec铆a que estaba en todas las sopas, caldos y cubitos avecr茅m, apoy贸 la iniciativa por un lado, por otro no, pero al final que s铆鈥 驴o no? Mery Helen era as铆, transparencia, claridad y recto proceder鈥

Entre tanto, fiel a sus 鈥榯rinques鈥, presionaba con avidez a un nuevo director de la RFVI, donde nuestra anciana protagonista segu铆a como asociada, para que su vieja amiga del alma, una avispada experta, redactara cualesquiera estudios sobre 芦el jabal铆 barcelon茅s, catal谩n y ciudadano del mundo禄.

Con el nuevo director todav铆a no se atrev铆a a proponer directamente a su hijo, pero seguro que su vieja amiga del alma contar铆a con 茅l. En todo caso, a trav茅s de su reci茅n estrenado sill贸n en MAIHA, ya hab铆a solicitado subvenci贸n a la, pron煤nciese, Fundasio per le Biodiversid谩 Catelana, para que su vieja amiga del alma pillara unos euros del erario p煤blico, euris que sin duda compartir铆a… 驴con qui茅n?, ahhh, no sabemos…

La recepcionista se fue. El conserje arrib贸 y colg贸se las correspondientes medallas. La presidente, a ella le gustaba decir presidenta, medr贸. La asociaci贸n sin 谩nimo de lucro MAIHA perdi贸 fuelle. El hijo, la vieja amiga del alma y el coche el茅ctrico se desengrasaron un poco, pero no demasiado. El jabal铆 barcelon茅s lleg贸 a ser ciudadano del mundo, al sarrio se le reconoci贸 su rocoso nacionalismo y Mery Helen se someti贸 a una terapia hormonal, 驴o no?, 驴o s铆?, no s茅鈥

Todos estos acaecidos provocaron que los cazadores volvieran a estar bien vistos por la sociedad, pues mientras la presidente, a ella le gustaba decir presidenta, el hijo, la vieja amiga del alma, el coche el茅ctrico, el conserje, las medallas y Mery Helen ocupaban su tiempo en sus cositas鈥, los de enfrente trabajaban.

Manuel Mar铆a Baquedano

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