El cuento del ecologisto
6 junio, 2018 Trofeocaza . 631 Visualizaciones

Manuel María Baquedano Opinión

El cuento del ecologisto

Erase una vez una organización ecologista animalista anticaza de corte soberanista llamada Manos Arco Iris Hacia Arriba (MAIHA), cuyos asociados no le prestaban demasiada atención. Dedicaba sus escasos recursos a diversas actividades relacionadas con la propaganda y el autobombo.

Su presidente, a ella le gustaba decir presidenta, mujer entrada en a√Īos, reci√©n elegida, albergaba un odio especial hacia los nobles monteros.
Antes de su nombramiento, la ‚Äėbuena‚Äô mujer presid√≠a la Asociaci√≥n de Vecinos de la Scoleta (AVS), dentro de un barrio independentista de un pueblo dormitorio de la provincia de Tarragona, habitado principalmente por activistas provenientes del √Āfrica central y algunos del Alto Volta.

Dicho cargo, del cual no abdic√≥ ante su nueva designaci√≥n en MAIHA, pues supon√≠a la renuncia a diversas dietas prebendas y un coche el√©ctrico bastante chulo, le proporcion√≥, adem√°s, a lo largo de su vida diversos ‚Äėtrinques‚Äô. En efecto, la citada asociaci√≥n, AVS, pertenec√≠a a la Republicana Federaci√≥n de Vecinos Independentistas, la conocida RFVI.

La RFVI gozaba hace a√Īos de un presupuesto holgado. Para que se formen una idea, empleaba a una secretaria general bastante gris, traidorzuela y amante de las reprimendas a todo aquel que se retrasaba o no pronunciaba correctamente el vocablo ‚Äėmozos‚Äô (hab√≠a que decir ‚Äėmossus‚Äô para no ser amonestado; ‚Äėmossos‚Äô tampoco era considerado correcto), cuyos emolumentos ascend√≠an a unos ochenta mil eurillos de nada.

A todo ello no era ajena la ambici√≥n de nuestra protagonista. Los ‚Äėtrinques‚Äô los ejecutaba de manera sencilla. La se√Īora presidente, a ella le gustaba decir presidenta, solicitaba dinero a la RFVI para cualquier estudio sobre, por ejemplo, ¬ęel sarrio pirenaico, primer ejemplo de independentismo rocoso¬Ľ; y, casualmente, de la supuesta investigaci√≥n y estudio se encargaba su hijo, un graduado escolar de cuarenta primaveras y oto√Īos.

Los levantamientos pecuniarios podrían alcanzar doscientos mil euretes… una nimiedad. ¡Si hay algo de lo que puedo presumir a lo largo de mi vida es de mi honradez!, afirmaba sin rubor siempre que tenía ocasión.

A este respecto, se recuerda tambi√©n con especial sonrojo y tembleque en la pernera su primera decisi√≥n cuando la nombraron tesorera de la protectora de animales El Rinc√≥n P√ļrpurina (ERP). ¬ęVoy a cambiar la cuenta corriente de la protectora a la sucursal donde es directora mi nuera¬Ľ, dijo. Decisi√≥n estrat√©gica y de profundo valor para la protectora y sus fines que a√ļn hoy no ha sido suficientemente recompensada‚Ķ

Ya en su flamante nuevo puesto como presidente de MAIHA, a ella le gustaba decir presidenta, se encontr√≥ con una recepcionista muy eficaz, quien hab√≠a desempe√Īado un loable trabajo en los √ļltimos dos a√Īos. No tard√≥ en urdir una estratagema para cesarla. Lo primero fue prometerle que no la iba a sustituir. Lo segundo, que en ning√ļn caso la sustituir√≠a por su amante, un joven de provincias. Lo tercero fue que por encima de su cad√°ver pondr√≠a a otra u otro recepcionista. Acto seguido asever√≥, en tono solemne: ¬ę¬°Yo nunca miento!¬Ľ.

Eventualmente, como la recepcionista ya había intuido desde el primer día que ambos, presidente, a ella le gustaba decir presidenta, y amante, entraron por la puerta, en pocos meses había designado al mismo. Enternecedor… Eso sí, como ella nunca mentía, en vez de recepcionista lo llamó conserje…

Una sempiterna ecologista, Mar√≠a Elena, Mery Helen para las amigas, de la que se dec√≠a que estaba en todas las sopas, caldos y cubitos avecr√©m, apoy√≥ la iniciativa por un lado, por otro no, pero al final que s√≠‚Ķ ¬Ņo no? Mery Helen era as√≠, transparencia, claridad y recto proceder‚Ķ

Entre tanto, fiel a sus ‚Äėtrinques‚Äô, presionaba con avidez a un nuevo director de la RFVI, donde nuestra anciana protagonista segu√≠a como asociada, para que su vieja amiga del alma, una avispada experta, redactara cualesquiera estudios sobre ¬ęel jabal√≠ barcelon√©s, catal√°n y ciudadano del mundo¬Ľ.

Con el nuevo director todav√≠a no se atrev√≠a a proponer directamente a su hijo, pero seguro que su vieja amiga del alma contar√≠a con √©l. En todo caso, a trav√©s de su reci√©n estrenado sill√≥n en MAIHA, ya hab√≠a solicitado subvenci√≥n a la, pron√ļnciese, Fundasio per le Biodiversid√° Catelana, para que su vieja amiga del alma pillara unos euros del erario p√ļblico, euris que sin duda compartir√≠a… ¬Ņcon qui√©n?, ahhh, no sabemos…

La recepcionista se fue. El conserje arrib√≥ y colg√≥se las correspondientes medallas. La presidente, a ella le gustaba decir presidenta, medr√≥. La asociaci√≥n sin √°nimo de lucro MAIHA perdi√≥ fuelle. El hijo, la vieja amiga del alma y el coche el√©ctrico se desengrasaron un poco, pero no demasiado. El jabal√≠ barcelon√©s lleg√≥ a ser ciudadano del mundo, al sarrio se le reconoci√≥ su rocoso nacionalismo y Mery Helen se someti√≥ a una terapia hormonal, ¬Ņo no?, ¬Ņo s√≠?, no s√©‚Ķ

Todos estos acaecidos provocaron que los cazadores volvieran a estar bien vistos por la sociedad, pues mientras la presidente, a ella le gustaba decir presidenta, el hijo, la vieja amiga del alma, el coche eléctrico, el conserje, las medallas y Mery Helen ocupaban su tiempo en sus cositas…, los de enfrente trabajaban.

Manuel María Baquedano

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