Carta a mi querido hermano el jabalí
11 octubre, 2018 Trofeocaza . 667 Visualizaciones

Opinión Tico Medina

Carta a mi querido hermano el jabalí

¬ŅPor qu√©, SIN SER un gran cazador, si acaso un viejo alima√Īero, te escribo esta carta de oto√Īo…? La verdad es que mi pregunta tiene trampa, porque tambi√©n tiene respuesta.

Verás. Te tengo, por lo pronto, frente a mí, aquí en ese trofeo de mi hijo Salvador, verdaderamente impresionante. Así que todos los días te recuerdo.

Est√°s entre mis libros de una forma impresionante porque el trofeo, sin ser m√≠o, es una hermosura. Tiene fecha y sitio. Pero tampoco viene al caso, solo quiero decir que no es m√≠o pero que causa sensaci√≥n en los pocos, cada d√≠a menos, que entran en este lugar donde sue√Īo y cuento lo que sue√Īo. O sea, lo que sue√Īo con los ojos abiertos, que lo dem√°s son pesadillas.

Y a lo que voy. Leo, en uno de esos confidenciales que son el pan nuestro de cada d√≠a, sobre todo para los que nos movemos poco, que ya est√°n llegando a Madrid los primeros jabal√≠es del oto√Īo.

Buscando la comida, esté donde esté, que de no remediarse la cuestión vamos a terminar, Dios sabe cómo.

Bueno, pues en el peque√Īo jard√≠n comunal de donde vivo en pleno Chamber√≠, se han visto huellas f√°cilmente descifrables de tu gente, de tu familia, de tu raza, porque tienes mucha raza, de tu condici√≥n.

Incluso me han contado, eso que se llama gente generalmente bien informada, que, de hace poco tiempo, especialistas en la materia est√°n ayudando a que los jabal√≠es del Pardo, que hay un mill√≥n como poco, se est√©n comiendo las rosas del breve jard√≠n del palacio de nuestros reyes, don Felipe y do√Īa Leticia.

Eso no se hace, avisa a quien pueda comunicarlo de la especie, y te lo cuenta quien est√° m√°s o menos informado, aunque no he ido a la recepci√≥n real del palacio de Oriente a la que estaba invitado, excelent√≠simo se√Īor incluso, porque ya tengo, como debes saber, la medalla de oro del m√©rito al trabajo, inmerecida, pero de la que me siento especialmente orgulloso, ya que aunque soy de campo, paleto, cateto, como se dice en mi tierra, campesino ilustrado de tanta y delicada actualidad √ļltimamente, m√°s para nuestra desgracia, tan espa√Īola, que para nuestra suerte.

M√°s a√ļn, estos d√≠as te tengo incluso m√°s que en consideraci√≥n porque est√°s conmigo cuando me levanto, a la hora de afeitarme, si es que me afeito, que a veces, por dejaci√≥n m√°s que porque est√© de moda, me dejo la barba, que por lo visto me hace m√°s viejo y m√°s pellejo, imag√≠nate con ochenta y tres cumplidos encima.

Mi brocha es de pelo de jabalí y sé que es cierto por el precio, por el sitio donde la compré y, además, porque cuando cambia el tiempo y vienen los días del apareamiento, te juro que huele a ti media casa en la que habito.

Mas debo decirte en cuanto a ti se refiere, mira por dónde, LUIS ALDEHUELA, el extraordinario pintor de la caza, cuando me pintó en su casa de ANDÚJAR, tan hermosa con aquel patio maravilloso, me regaló un cuadro tuyo, monte arriba, monte abajo, un cuadro que tenía todos los sentidos del arte y la ciencia de cazar.

Por si fuera poco, estuve a punto de quedarme con la CARACOLA DE SIERRA MORENA, donde escribi√≥ el mejor libro sobre ti que se haya escrito AQUEL GRANDE QUE SE llam√≥ JAIME DE FOX√Ā Y AL QUE RECUERDO tanto, igual que a su hijo, que en su d√≠a me dio, tambi√©n inmerecidamente, el premio que lleva el nombre de su padre, con el que tantas veces coincid√≠ y que tantas cosas de la caza y de la vida, que es otra manera de cazar, me ense√Ī√≥.

Por si fuera poco, tengo a mano, c√≥mo no, aquella foto al pie del hermoso JABAL√ć de la sierra, esa escultura feroz y veraz, foto que me hice aquel d√≠a que fui a pregonar a nuestra SE√ĎORA DE AND√öJAR, preg√≥n que escrib√≠ ni m√°s ni menos que en el santuario, cosa que no todo el mundo ha hecho.

Tambi√©n decir que he ayudado a cazar, y perdona que te haga sufrir, si bien es para despu√©s gozar con el ep√≠logo de esta carta ¬ęque es feliz pues va a buscarte¬Ľ, querido padre de familia, siempre a la cabeza del grupo que, adem√°s, lo que dec√≠a, estuve en el lance de un d√≠a inolvidable con ni m√°s ni menos que EL CORDOB√ČS VIEJO y LUIS MIGUEL DOMINGU√ćN en su finca de la Virgen, que guarda tantos secretos m√≠os y de mi gente.

Por supuesto que tengo mucho que decirte sobre ti mismo, por ejemplo de aquel día en que fuimos a cazar, vestidos además del verde cazador, sombrero con pluma de perdiz y capa de goma verde por si llovía, José Luis y yo.

El gran JOS√Č LUIS, inventor entre otras cosas de la tortilla de patata, gran padre de toda la cocina espa√Īola de todos los tiempos, vasco espa√Īol√≠simo al que acompa√Ī√© muchos d√≠as a cazar a una de sus hermosas fincas cordobesas, aunque ninguno de los dos ten√≠amos ni pu√Īetera idea de lo que deb√≠amos hacer y por eso no lo hicimos.

jabali-vivo-Tico-Medina

Nos dieron el mejor puesto de todos, en un lugar que hab√≠a jabal√≠es, por supuesto; y, por si fuera poco, nos dejaron solos en aquel lugar maravilloso donde no hicimos m√°s que hablar sin saber ‚Äďpobres de nosotros‚Äď que una de las mejores virtudes de las que disfrut√°is es de un especial o√≠do, fin√≠simo, que os hace prever cualquier sonido, sobre todo humano, en la cercan√≠a.

‚ÄďParece que se oye un ruido, maestro‚Ķ
‚ÄďS√≠, s√≠, pero igual es el viento entre las jaras‚Ķ
‚ÄďDe todas formas, callemos.

Pobre gente, nosotros ajenos a la atenci√≥n que merece el momento. Y adem√°s ten√≠amos a mano las escopetas de dos ca√Īones ‚Äďrecuerdo‚Äď y sin cargar, que ya es un defecto.

Hablábamos y hablábamos, y a veces veíamos pasar por nuestro lado mismo, junto a la silla de lona, las jaurías de los perros, los ojos muy abiertos, el hocico en el suelo; se escuchaba el vapor de su propia respiración, y a los perreros, muchos navaja en mano por si había que rematar la faena.

Y nosotros tratando de arreglar el mundo, en nuestro puesto, hablando como si estuviéramos en una de las casas del maestro José Luis, al que quise tanto.

Un desastre. Por si fuera poco, llevo un colmillo de tu raza como llavero, aunque estoy a punto de cambiarlo, también debo decírtelo, por una foto de mi nieta Macarena, a la que van a gustar mucho los animales, aunque sé muy bien que a sus padres no les va demasiado el tema.

Por si fuera poco, te cuento que hace unos días en el AVE, en tiempo de caza, encontré a un chico flaco, raro, vestido de negro, que me vino a saludar, creo que venía de Sierra Morena, que me gusta tanto, e iba de vuelta a Madrid, y llevaba al cuello un colgante con un largo colmillo de marfil.

Se presentó y yo le pregunté si venía a contarme que me leía en Trofeo, como mucha gente que no me conoce físicamente.

Le repregunt√© se√Īal√°ndole el trofeo que colgaba de su cuello:
‚Äď¬ŅJabal√≠?
Y me respondió amargamente, mirándome a los ojos:
‚ÄďNo, vampiro.

Sospecho que es que me quería tomar el pelo, pero le dejé ir, menos mal que todas las semanas veo, aunque sea solo miércoles y viernes, a una cordobesa, nieta de platero, CRISTINA, bellísima, buena gente, alta y rubia, que lleva desde hace poco un colgante con un colmillo de hermanos tuyos, que ella de por sí ha convertido, además, en una joya preciosa.

No tan solo por cuanto a ti se refiere sino adem√°s porque ella es una modelo que no ejerce y, adem√°s, debe ser pieza como t√ļ, preciada, a la espera y al rececho, si bien es inteligente como t√ļ y se mantiene a la espera, y m√°s bien escondida, entre los jarales del campo.

En fin, que he querido escribirte esta carta, aparte para contarte que te acompa√Īo en el sentimiento porque veo que cada d√≠a est√°s m√°s en los platos de caza, en los milagros de la chacina, que debe ser estudiada cient√≠ficamente porque la vida te obliga a comer en sitios que no debes dados los tiempos que vivimos.

Pero el otro día, y perdona que te recuerde el tema, cené en casa de un marqués, que me ofreció en plato de plata y con escudo un jamón tu carne que ni los de los Pedroches criados en cautividad, aunque la alimentación era la misma bellota de la parte alta de Villaharta, donde a veces dejo que descansen mis viejos huesos, que no creas que no es un lance el tiempo en que vivimos los jabalíes de dos piernas.

Y termino con mi buen amigo JESÚS REGLERO, de Medina de Rioseco, el poeta de los Torozos, que me llevó un día a cazar con MIGUEL DELIBES, cosa que le agradeceré de por vida.

Y le pregunto por el jabalí, por ti, si eres protagonista de lo mejor de la sierra y él me responde apasionado, emocionado como siempre:

‚ÄďEs el grande por excelencia de la caza, sin g√©nero de duda; lo dec√≠a don Miguel y adem√°s lo digo yo, es una criatura bella, fiera, excelente, m√°s que muchas otras que presumen por ser m√°s grandes.

‚ÄďAs√≠ lo dir√©, y adem√°s cit√°ndote ‚Äďle dije. Cosa que hago con much√≠simo gusto en este d√≠a de vero√Īo, verano sin ser oto√Īo, oto√Īo sin ser verano, en que te escribo para darte, adem√°s, las gracias por tantas veces que, gracias a escribir de ti, y perdona que te tutee, he podido llevar el pan a casa.

Tuyo. Escol√°stico Medina.

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