31 octubre, 2016 Trofeocaza . 1842 Visualizaciones

Opinión Ramón Soria

Caza política

Siglos de ser siervos o súbditos y luego décadas de ser ‘obedientes sospechosos’ u ‘obedientes votantes silenciosos’ han tenido su efecto en lo que los expertos llaman Sociedad Civil española. Aún hoy, después de muchos años de democracia, seguimos considerando que ya es suficiente con votar y luego pedir a la ‘autoridad competente’ que cumpla lo prometido o nos haga algo de caso: progreso, bienestar, derechos, futuro mejor…

Ha tenido que estallar una grave crisis económica y política para que muchos ciudadanos se den cuenta que la democracia de verdad tiene que ser otra cosa y que la participación en la vida pública no se reduce a votar, rogar o protestar, sino que muchas veces, por tantas causas, es necesario trabajar unidos con los afines para defender derechos, intereses, libertades u opiniones.

Y ahora, por fin, parece que los cazadores y pescadores también se van dando cuenta que no basta con votar al partido afín en lo ideológico, en su proyecto político o en sus propuestas en torno a la caza –que al fin y al cabo es un asunto menor, de ocio, marginal…, o no tanto–. Se van dando cuenta que hay que defender esa actividad en la calle, en las tribunas públicas y también de forma colectiva y trasversal ante la opinión pública. Defenderla considerando que hay cazadores y pescadores con distintas y a veces opuestas sensibilidades, de muy distinta ideología, pero que debemos buscar comunes denominadores, mínimos consensos y praxis de Sociedad Civil que superen la delegación en otros de esa defensa o los clásicos discursos sobre el derecho a cazar que hoy son tópicos o antiguos.

En estos últimos meses he visto que por fin se habla, se discute y hay voluntad de escucharse entre esas diversas sensibilidades cinegéticas o piscatorias. Hay necesidad de consensos, de ponerse de acuerdo, de proponer estrategias de comunicación pública para hacer desaparecer los tristes tópicos de ‘matarifes’ y de explicar los beneficios sociales y conservacionistas de estas actividades.

Parece que por fin los cazadores y pescadores se han cansado de la inútil delegación, de las infantiles quejas o de una defensa basada en el «porque sí», el «desde siempre» o el «deja dinero», «es mi derecho», «es legal»,… Hablo con muchos cazadores y pescadores distintos, y hasta ideológicamente muy distintos, y descubro por fin esa voluntad de ‘hacer juntos’, proponer, colaborar, pasar a la acción y ser también ciudadanos activistas como en otras luchas de asuntos importantes.

Por fin hemos llegado a una mínima certeza, lo repito: nadie nos va defender por delegación. Creo que es un error muy grave pensar que el partido X nos persigue, detesta o denigra, el partido Y nos defiende y ayuda, el V nos entiende pero no nos apoya porque perdería votos, y el partido Z nos ignora e invisibiliza. Lo relevante es que la mayoría de la sociedad urbanita no nos conoce y lo que sabe de nosotros se basa en estereotipos y prejuicios. Lo importante es habernos dado cuenta que debemos explicarnos y también explicar a los responsables, militantes y votantes de los partidos X o Y o V o Z por qué es positiva la caza, y defender la actividad con argumentos, datos y razones, de forma incansable, con paciencia y sin acritud.

Un sociólogo subversivo llamado Michel Foucault apuntaba que «el poder solo se manifesta en la resistencia», mientras tanto permanece invisible, como inexistente. El poder es igual que la gravedad, solamente podemos notarla cuando tratamos de vencerla subiendo una escalera. En nuestra sociedad, quien detenta la autoridad, el poder, lo tiene por «concesión» y esta desaparece si se termina la confianza que le otorga quien de verdad lo detenta: gente, pueblo, ciudadanos… Sin embargo a veces la autoridad solo es un disfraz de un poder difuso.

Entonces, si ejercemos algo de resistencia, si subimos la escalera, descubrimos si ese poder y su discurso se sustenta en el miedo o en la confianza. Si ese poder nos permite hablar o nos obliga al silencio. Y se genera el silencio cuando no hay mecanismos de participación de quien quiere hablar para explicarse o defenderse. O si frente a la palabra, inicialmente débil de quien quiere explicarse por primera vez, se lanzan discursos tópicos, despreciativos, moralistas o simplificadores.

Se va a cambiar el famoso Decreto, pero creo que esta lucha no va solo de eso, porque si va solo de eso, yo me bajo. No todo en la caza o en la pesca vale, aunque sea legal. El trabajo de hablar, discutir, ponernos de acuerdo, será complicado, largo, con renuncias, porque se impone una nueva ética y una nueva estética. Cazadores y pescadores somos una minoría, pero la actividad que defendemos es legítima, positiva y legal… Sí, también genera riqueza económica. Sí, también ayuda a la conservación de los espacios y especies salvajes, porque si no fuera así, cuando no es así, es hoy día indefendible.

El discurso social dominante es anticaza pero su base argumental es muchas veces falsa y está equivocada. Hasta ayer no nos importaba, pero hoy sí. La Sociedad Civil española va madurando, vamos aprendiendo a ser ciudadanos que se comprometen y se unen, que no solamente van a votar. Ya no vale solo la indignación o el silencio, comenzamos a tomar la palabra, a veces la calle. Comenzamos a subir por la escalera.

Ramón J. Soria Breña

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.