El coste de inutilizar un arma
19 octubre, 2017 Trofeocaza . 3825 Visualizaciones

Opinión Tio Calañas

El coste de inutilizar un arma

El otro día se presentó en el coto uno de los socios despotricando de lo caro que era ahora inutilizar una escopeta. Un tío suyo, ya mayor, no renovó la licencia de armas y le llamó para regalarle su paralela, muy castigada y de marca vulgar.

Como ya tiene el cupo de seis escopetas, porque tira al plato y se quedó con otras dos escopetas de su padre, pensó inutilizarla para conservarla de recuerdo, pero cuando se la llevó al armero este le dijo que ahora había que mandarla al banco de pruebas de Eibar, donde la inutilizaban y expedían un certificado; y claro, la inutilización era ahora mucho más cara que hace unos años.

Mi amigo fue a la intervención de armas y le dijeron lo mismo, y que la operación salía por más de 200 €, que una directiva europea dictaba ahora que las armas no pueden ser inhabilitadas por un armero, sino por el Banco Oficial de Pruebas de Éibar. La otra opción que tenía era destruirla, convertirla en chatarra, cuestión de la que se encarga la Guardia Civil.

Ante esto mi amigo llamó a su tío contándole todo esto y su tío sentenció: «Pues la vendo», pero su tío no sabía lo poco que vale hoy una paralela de segunda mano del montón.

Siempre me ha dado pena inhabilitar una escopeta para convertirla en un mero artículo de decoración. Quitándole su función de disparar es como si le robaran su esencia.

Pero las cosas están así. Parece que las autoridades desconfían de las inhabilitaciones que efectuaba el armero de turno, pues con algunos retoques podían volver a disparar en el mercado negro. Pero no es menos cierto que un buen armero es capaz de recomponer cualquier arma, con lo cual esta medida, aunque dificulta esta acción, no la hace imposible.

Le comenté la cuestión a un amigo armero y me dijo que estaba muy indignado por el asunto porque la Guardia Civil le «había quitado esta potestad de la noche a la mañana. Yo a mis clientes no les cobraba la inhabilitación, y al que no era le pedía diez o quince euros. Qué le voy a pedir por tres taladros y dos soldaduras.

Dicen que esto es para dificultar que un arma dada de baja vuelva a funcionar. Falso. Hace poco fui a recoger a la Guardia Civil la escopeta inutilizada de un cliente. Vi lo que le habían hecho y dije al interventor: “En una hora le traigo esta escopeta disparando otra vez”.

Me da rabia que no confíen en nosotros; que quieren una inutilización irreversible, pues muy bien, que reúnan a un puñado de verdaderos armeros –la Guardia Civil los conoce– y nos pregunten qué se puede hacer para que un arma no pueda volver a disparar. Pero no que nos quiten de repente esta atribución que nos ayudaba a sobrevivir en esta perenne crisis que arrastra el sector. Me parece muy injusto. Menudo chollo le ha caído al banco de pruebas, que se queda ahora en exclusiva con la inhabilitación de todas las armas».

Lo que ha conseguido esta medida es la destrucción masiva de las paralelas de toda la vida del montón, pues entre otras cosas vale más inutilizarlas que adquirirlas.

Si la paralela es de marca se vende o se le hace un hueco en nuestro armero, previa puesta a punto. Pero si es del montón e inutilizarla es ya tan caro, se manda destruir y punto. Mi amigo y su tío, así las cosas, han tenido una idea genial, antes que destruirla o inutilizarla –que sale muy caro–: la han donado a la sociedad de cazadores de su pueblo, para que se la den a los cazadores jóvenes que se apunten y no tengan escopeta.

Me parece una gran medida porque esa escopeta seguirá cazando, recuperando así su prestigio y ayudando a que nuevos cazadores se incorporen a la gran familia de la caza, que nos viene muy bien a todos.

Tío Calañas

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