El verdadero hombre de campo, en peligro de extinci贸n
20 junio, 2017 Trofeocaza . 1954 Visualizaciones

Opini贸n Tio Cala帽as

El verdadero hombre de campo, en peligro de extinci贸n

Hace unos d铆as vino a verme el nuevo guarda forestal que lleva esta zona, adscrito a Medio Ambiente. Tomaba el relevo a un compa帽ero que se jubilaba y hac铆a una visita de cortes铆a a la 煤nica persona que, en la zona, sigue viviendo en el campo.

Se present贸 y comenzamos a hablar, y me dice:

鈥揈res la 煤nica persona de estos contornos que vive a煤n en el campo.

Yo le respond铆, por querer ser original, que en verdad, de una forma u otra, todos viv铆amos en el campo, ya sea dentro de una ciudad o de un pueblo como Cala帽as, a unos kil贸metros de aqu铆, porque un pueblo e incluso la ciudad m谩s grande est谩n rodeados de campo.

鈥揃ueno, ya sabes a qu茅 me refiero 鈥揹ijo el guarda.

鈥揝铆, claro que s铆, pero es normal. La gente no quiere incomodidades, no le gusta el campo como a m铆, y en cierto modo nadie quiere ser un presunto delincuente.

Ante esta afirmaci贸n, mi interlocutor se apresur贸 a decirme que me explicara.

鈥揘o tengo mucha confianza con usted, pero se lo voy a explicar porque es lo que pienso y no tengo nada que esconder: Yo vivo aqu铆 porque quiero, puedo y porque los propietarios de la finca me lo permiten. Ahora bien, todo lo que hago, o sea vivir, est谩 condicionado por unas leyes que a lo mejor no estaban pensadas para m铆, pero que me afectan.

Le pongo ejemplos: desde junio hasta que llueve no enciendo la chimenea porque la ley lo proh铆be por riesgo de incendio. As铆 que en estas fechas utilizo la cocina de gas. No puedo arrancar ciertas matas silvestres que a lo mejor me estorban para hacer un encerrado para las cuatro ovejas que tengo; o mi perro o yo mismo no podemos darle un mordisco mortal o un escopetazo al meloncillo de turno, especie protegida, que se empieza a comer mis gallinas que, como ve, campean de d铆a a sus anchas y que recojo de noche porque me quedar铆a sin ninguna en tres d铆as, dada la cantidad de predadores que hay por ah铆.

鈥揌ombre, me pone ejemplos muy l铆mites.

鈥揜eales y habituales. Lo que pasa es que ni usted ni yo nos vamos a poner tiquismiquis y no nos vamos a tomar la ley al pie de la letra pero, si se fija, todo lo que hago es supuestamente ilegal. Mire, para sembrar la media hect谩rea de grano delante de la casa tendr铆a que pedir permiso, y para cortar aquella encina del carril que se ha secado. No lo hago porque me supone un gran esfuerzo y considero que no hace falta, pero deber铆a tener el permiso porque a lo mejor un d铆a alguien me lo pide鈥

鈥揟铆o Cala帽as鈥 No se haga la v铆ctima, que sabe que esa guerra no va con usted.

鈥揂 lo mejor lo mismo le dijeron a aquel pastor de Sierra Nevada multado por coger manzanilla silvestre. Yo ya le aviso que zarza que prolifere en el huerto la voy a arrancar de cuajo y en junio voy a coger bastante poleo para hacer mis queridas habas 鈥榚nzapat谩s鈥, matorrales silvestres protegidos, y si quiere le ense帽o un manojo de poleo viejo y seco que tengo a煤n en la cocina.

鈥揤enga ya, t铆o Cala帽as, no se ponga estupendo.

鈥揌ace unos meses vi en el pueblo a un viejo amigo apicultor, y me contaba que desde que entran en la pen铆nsula, o sea desde mayo, tiene encima de sus colmenas un bando de abejarucos que no las deja salir y la que sale se la comen. Antiguamente los espantaba con dos escopetazos, pero ahora no se atreve por miedo a una denuncia millonaria.

Lo comunic贸 en Medio Ambiente y le dijeron que colocase una malla pajarera, por supuesto con su dinero, como si las abejas no buscasen el polen fuera de la jaula, 驴Qu茅 tendr铆a que hacer mi amigo, enjaular tres o cuatro hect谩reas de campo? Y aunque quisiera hacerlo, tampoco se lo permitir铆an.

Otro amigo sembraba hace unos a帽os unas hect谩reas de trigo en lo mejor de su finca que luego vend铆a a un pastor y sacaba un dinerillo, pues ya no lo hace porque la 煤ltima siembra se la comieron los ciervos y cuando fue a reclamar a Medio Ambiente le dijeron que, de su bolsillo, tendr铆a que haber instalado una malla cineg茅tica, lo cual vale m谩s el collar que el perro, y ha dejado de sembrar, siembra que adem谩s aprovechaba toda la fauna.

Lo que quiero decir es que quien hoy d铆a est谩 en peligro de extinci贸n es el hombre de campo, el que de verdad vive del campo y en el campo, pues cualquier cosa que haga para proteger sus intereses ser谩 contraria a la ley porque casi todos los animales tienen hoy m谩s derechos que 茅l.

Es muy buc贸lico ver en el campo una chimenea humeante todos los d铆as del invierno, escuchar los locajos de una piara de ovejas y el canto de un gallo a primera hora de la ma帽ana, pero vivir todo el a帽o en el campo, aparte de inc贸modo, no es rentable.

Perdone que se lo diga, pero a la Administraci贸n no le gusta que alguien viva en el campo, y las leyes que aprueba solo sirven para molestarle, cuando, a ver si se enteran en los despachos, el hombre de campo da m谩s vida que la que pueda quitar. Y de hecho, desde que lo abandon贸 por el pueblo o la ciudad, hay menos de todo.

Tambi茅n te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.