EN MARZO, YO …
13 mayo, 2020 Trofeocaza . 172 Visualizaciones

Opinión

EN MARZO, YO …

El anuncio de las inminentes medidas en torno al Coronavirus me ‚Äúpillaban‚ÄĚ en los Ibores, una semana antes de decretarse el Estado de Alarma. Al atardecer, baj√© al √ļnico bar que permanecer√≠a abierto. ¬†Tras arreglar el mundo entre pitarra y malta, la gram√°tica parda que atesoran mis vecinos se abr√≠a paso y me hac√≠a reflexionar.

En un escenario de Prevención frente al de Curación, sin duda en el Mundo rural, nuestros pueblos ofrecerían todas las ventajas?  El acceso, autonomía, aislamiento, operativa manejable, conocimiento de los vecinos de quienes son y su situación, aire libre, paisaje, autobastecimiento, un sinfín de etcéteras que hemos olvidado y en el peor de los casos, marginado.

Frente a un mundo globalizado y AMAZONico, cómo se vería afectado el suministro de bienes de primera necesidad? El campo nos lo da todo y es así. Un escenario apocalíptico pero con cierta probabilidad de suceso en el que el comercio se viera afectado gravemente, no nos haría volver a mirar a nuestra producción agraria?. Tenemos que aprender de esta situación, lesson learned. Lo haremos, volveremos a tropezar?

Pero seguíamos bajando al detalle. Les pregunté si estábamos preparados en los pueblos para vivir esta situación, alguno le vi calculándome el peso para llevarme directo al Pilón por lo descarado de la pregunta y lo obvio de la respuesta

Y es ahí donde la caza y la agricultura suponían la base para la subsistencia sobre un tejido social preparado para esta situación, en el que los vecinos se ayudan entre sí, se conocen. Es ahí donde los más experimentados ya habían vivido situaciones de igual calado. La harina de almorta, las patatas, y cientos de comidas de subsistencia, cuyo origen en la escasez de la guerra y posguerra se abrían paso en sus memorias. Donde el esfuerzo y el sacrifico en el mundo rural es una ventaja frente al estado del bienestar, auténtico virus inoculado en una sociedad que no paraba de preguntarse cómo es posible esta situación. Ninguno corrió a su huerta a proveerse de acelgas…ni de papel higiénico…

C√≥mo balancea el conocimiento y la experiencia en una sociedad mermada en los servicios b√°sicos. Transmutan los valores? Ser√≠an los m√°s valorados nuestros Telecos, ingenieros, pol√≠ticos frente a Esteban el ganadero , Pimienta el mayor trampero de la zona o Ambrosio el alba√Īil? Sabr√≠an hacer un fuego, elegir el mejor terreno para plantar cualquier alimento, cazar, cosechar, conocen las plantas que nos proporcionan tranquilidad, sabor, alimento, etc

Y segu√≠a bajando al detalle‚Ķy es ah√≠ donde todos prefer√≠an estar en el campo, pero no es sus casa, sino en el monte, entre aulagas y alcornoques, en verano all√° en el Umbr√≠a de Cohuras y en invierno, en los valles calientes y protegidos, se les encend√≠a la mirada, con nostalgia de una √©poca que pensaban que nunca volver√≠a, ellos tambi√©n hab√≠an perdido esa vitalidad. Comprob√© que a√Īoraban tambi√©n vivir as√≠, se hab√≠an acomodado al confort.

Entró Alí, uno de los cabreros…tercera generación de emigrantes, le invitamos a unirse al corrillo, sacó de su zurrón achicoria y le dijo a Yoli que nos hiciera una sopa, que si no frenaba el coronavirus poca merma nos haría en el bolsillo. Bienve fue a casa por chorizo, yo a por salchichón de nuestra matanza, el pan de la tahona que nunca falla lo traería Jacinto. Dejamos los espárragos y los huevos de las gallinas de Javi para el día siguiente

Seguimos hablando y saboreando los manjares que yoli preparaba, qu√© manos tiene, nada de Masterchef, su abuela, y de ah√≠ muchas generaciones atr√°s. De aquel Papiro de Ebers a nuestros d√≠as. Pucheros y ollas, fuegos y brasas, tr√©bedes, poca Iberdrola necesitan. Pues al congelador ya le ten√≠an puesta la tirita, subir√≠an a Gredos como siempre hac√≠an, a cortar el hielo. Quienes vivimos la caza sabemos de qu√© hablamos, espero que no demos la espalda m√°s a quienes estar√≠an en la √ļltima l√≠nea de contenci√≥n y producci√≥n ¬†de los productos de primera necesidad y por ende

En el campo es vida. No lo olviden. No son solo paisajes, saber y conocimiento, son lecciones y libros abiertos, es la dura experiencia de muchas personas que se resisten a abandonar esa vida. Con mucho trabajo y esfuerzo siguen adelante.

Con un profundo respeto y a la francesa me separé y allí les dejé, enfrascados en desempolvar viejos recuerdos sobre trampas, guisos, plantas y lugares. La luna llena hizo el resto, esa noche parecía salir más despacio, acogiendo con su brillo prestado pero que parecía  luz propia la vida en los Ibores, un manto que desplegaba lento pero con cuidado, dispuesta la Luna a servir de historia a los moradores.

Divis√© unas figuras en el prado, ah√≠ estaban, ajenas y despreocupadas, la cierva y su gabata, sab√≠a que deb√≠a quedar√≠a en casa para volver a disfrutar de esa imagen, pinceladas de luna en alcornoques, encinas y olivos, inspir√© y lo guard√© en el frasco de la memoria y el coraz√≥n. Lo abro cuando ahora, en casa, en Madrid, decretado el estado de alarma, a√ļn paseo en esa noche y escucho a¬† la primavera que llega con todo su esplendor, me recreo y escapo sin decreto y por ley natural all√≠ donde la vida se abre paso a cada minuto.

JUAN JOS√Č CERR√ďN REINA

FMC

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