En una Espa√Īa urbanita y despoblada
24 diciembre, 2018 Trofeocaza . 827 Visualizaciones

Opinión Pablo Capote

En una Espa√Īa urbanita y despoblada

Seg√ļn informaci√≥n aparecida en el diario el Pa√≠s, mientras m√°s de 42 millones de personas viven en Madrid y en el litoral espa√Īol, el resto, 4,6 millones, habita en el 70% restante en zonas del interior.

La despoblaci√≥n rural es uno de los mayores problemas que afectan hoy a nuestro pa√≠s. Diez comunidades espa√Īolas sufren una alarmante crisis demogr√°fica que fue catalogada en la reciente cumbre de presidentes auton√≥micos como un ¬ęproblema de Estado¬Ľ.

La ¬ęEspa√Īa vac√≠a¬Ľ abarca territorios de las dos Castillas, Arag√≥n, Asturias, Cantabria, Galicia, Extremadura, La Rioja, Andaluc√≠a, sur de Navarra y norte de Valencia.

Su n√ļcleo, lo que se ha dado en llamar la Serran√≠a Celtib√©rica o la Laponia del Sur, dado el fr√≠o invernal y una rid√≠cula densidad de poblaci√≥n, similar a la de la tierra de los samis (el 61,3 del territorio nacional tiene una densidad de 7,2 habitantes), contiene 1400 pueblos y se extiende por Soria, Teruel, Guadalajara, Cuenca, Valencia, Castell√≥n, Burgos, Segovia y La Rioja ocupando una extensi√≥n de 63.098 km2, dos veces B√©lgica, con una poblaci√≥n censada de tan solo 450.000 habitantes.

Las cifras son asombrosas. Soria es la zona cero de la despoblación con 88.000 habitantes en toda la provincia, censo tan exiguo que cabría en el Nou Camp.

El 94‚ÄČ% de los municipios cuenta con menos de 1000 habitantes, en muchos de ellos bastan los dedos de una mano para contarlos y otros muchos est√°n completamente vac√≠os.

De los doscientos pueblos abandonados que se calcula que hay en Espa√Īa, gran parte de ellos se encuentran en esta provincia y la despoblaci√≥n va en aumento a un ritmo de unos diez vecinos menos a la semana.

El éxodo de los pueblos a las ciudades que comenzó en los sesenta prosigue hoy inexorable.

Cantabria sufre el mismo problema, all√≠ el 80‚ÄČ% de sus municipios est√°n afectados por la despoblaci√≥n.

Extremadura lleva seis a√Īos consecutivos perdiendo poblaci√≥n rural, y son ya m√°s de ciento veinte los pueblos que est√°n en riesgo de desaparecer.

Uno de los factores limitantes es el frío, aunque el más determinante es la falta de oportunidades.

A nivel nacional, seg√ļn el Instituto Nacional de Estad√≠stica, Espa√Īa es el pa√≠s del sur de Europa m√°s despoblado, donde solo el 5‚ÄČ% de la poblaci√≥n habita en la mitad de su territorio y el 90‚ÄČ% vive sobre el 30‚ÄČ% del suelo. Seg√ļn esta instituci√≥n, 36 provincias perdieron habitantes entre 2015 y 2016.

Seg√ļn la Federaci√≥n Espa√Īola de Municipios y Provincias, la mitad de los municipios espa√Īoles se encuentran ya en riesgo de extinci√≥n.

Espa√Īa ha perdido 67.374 habitantes entre 2015 y 2016, y lo m√°s alarmante es que esa sangr√≠a poblacional se ha concentrado mayoritariamente en las √°reas rurales, por lo que han exigido ¬ęla aplicaci√≥n de urgentes pol√≠ticas de Estado¬Ľ para paliar lo que denominan ¬ęun problema sociopol√≠tico de primer orden¬Ľ, y consideran ¬ęimprescindible la adopci√≥n inmediata de medidas concretas para sostener e incrementar la poblaci√≥n de los peque√Īos y medianos municipios, no solo por una cuesti√≥n de inter√©s social sino tambi√©n econ√≥mico¬Ľ.

Existen propuestas de variado carácter para revertir esta tendencia encaminadas a generar actividad económica y empleo, principales problemas de estas zonas deprimidas, aunque ninguna ha dado sus frutos.

La más clara para nosotros sería fomentar la caza en unas zonas muy agrestes, especialmente atractivas para el desarrollo de esta actividad, más cuando instituciones tan reconocidas como la Unión Europea, el Consejo de Europa, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, BirdLife International, el Consejo Internacional de la Caza y la European Landowner Organization, entre otras, reconocen el papel fundamental de la caza sostenible en la conservación de la biodiversidad y el medio ambiente y la necesidad de su promoción en áreas rurales socialmente deprimidas, como herramienta para fijar población.

Pero en este país urbanita, ecológicamente ignorante y despoblado son cada día más las trabas que el cazador encuentra para ejercer una actividad que, aunque legal y beneficiosa, es perseguida y acosada y que sería incluso prohibida por la propia ministra de Transición Ecológica.

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