La caza ilegal
30 octubre, 2016 Trofeocaza . 2679 Visualizaciones

Javier Hidalgo Opinión

La caza ilegal

En los tiempos de mi infancia y puesto que entonces, al igual que ahora, vivía en el campo, y desciendo de una estirpe de naturalistas y cazadores, tuve la ocasión de aprender los más diversos métodos de caza y captura de animales, especialmente aves.

Llegaba septiembre y el campo se plantaba de costillas hasta navidades, para la caza de aves insect√≠voras migrantes que estaban de paso hacia √Āfrica y tambi√©n de las reci√©n llegadas que se dispon√≠an a pasar el invierno con nosotros. En noviembre se capturaban fring√≠lidos con la red de reclamos. En primavera se tiraban las t√≥rtolas al llegar a las costas gaditanas a su regreso de √Āfrica y en verano se capturaban p√°jaros en los bebederos armando redes ‚Äúal agua‚ÄĚ. Exist√≠an adem√°s otros muchos m√©todos que se practicaban repartidos en el a√Īo calendario, como la caza nocturna con luz y cencerro o la captura de alcaudones con encijeras. La caza de codornices con reclamo en los trigales de primavera era particularmente excitante. En la marisma se recolectaban huevos de an√°tidas, lim√≠colas y fochas en primavera y aves manconas en verano.

Por entonces no hab√≠a normas que prohibieran tales actividades y si hab√≠a alguna, exist√≠a una especie de amplia tolerancia por parte de las autoridades. Y tampoco hab√≠a una lista de especies cazables, sino que cualquiera era objeto de captura. Exist√≠an los llamados ‚Äúvedados de caza‚ÄĚ, una variante de coto en que se pod√≠a cazar legalmente todo el a√Īo sin tener que respetar vedas.

Es a partir de los a√Īos 60 del siglo XX cuando comienza a surgir una inquietud conservacionista, especialmente de parte de cazadores, y aparecen decretos y leyes para la protecci√≥n de las especies. Este camino reci√©n emprendido hacia la conservaci√≥n, se ve seriamente afectado por la proliferaci√≥n de la caza ilegal que se produce a ra√≠z de la transici√≥n pol√≠tica en la segunda mitad de los 70, cuando los cotos de caza sufren un sistem√°tico ataque de cazadores furtivos. Tienen que pasar unos a√Īos antes de que se vuelva a la normalidad y cuando cambiamos de milenio la caza ilegal a gran escala aparece circunscrita a los pa√≠ses centro y surafricanos y m√°s cerca de nosotros, a los pa√≠ses de Mediterr√°neo Oriental.

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La hormiga alada es lo m√°s efectivo.

Todav√≠a ahora y a pesar de las campa√Īas internacionales emprendidas, en algunos pa√≠ses como Chipre, Malta, Egipto, L√≠banos, etc., la caza ilegal de aves durante la √©poca de migraci√≥n destruye hasta 25 millones de ejemplares. Algunas especies, como la t√≥rtola europea, pierden hasta un mill√≥n de individuos al a√Īo en este movimiento migratorio y a manos de la caza ilegal.

El Mediterráneo Oriental se ha convertido en un punto negro para las aves migratorias especialmente por dos razones. Primero, por la situación geográfica, las aves viajeras se ven obligadas a concentrarse en puntos que son cuellos de botella antes de salvar ciertos obstáculos, por ejemplo el cruce del mar por lo más estrecho o la parada anterior para reabastecerse antes de pasar el desierto, lo que incrementa su vulnerabilidad.

Después está la larga tradición de la caza en esta región, toda una cultura de captura de pájaros por los procedimientos más variados, desde armas de fuego hasta redes, lazos, liga, etc., para su venta en los mercados locales. La presión internacional por parte de los colectivos conservacionistas es cada vez más fuerte pero el progreso en la eliminación de estas prácticas es realmente lento.

De unos a√Īos a esta parte han surgido en el suroeste de nuestro pa√≠s unas pr√°cticas ilegales de captura que son totalmente nuevas masivas y no selectivas, que est√°n causando estragos en las poblaciones de ciertas aves como los zorzales y las bisbitas. Una de ellas consiste en instalar un instrumento electr√≥nico que reproduce el reclamo del zorzal, en las noches de octubre y noviembre, cuando llegan estos migrantes procedentes de Centro y Norteeuropa. El artilugio se coloca en alg√ļn √°rbol, como higuera, morera, √°lamo, encina, etc., que previamente se ha rodeado de redes invisibles. Al reclamo no solo acuden los zorzales, sino tambi√©n pinzones trigueros, currucas, petirrojos y otros, que quedan prendidos en las mallas. Hay quienes en sus propias casas, en las poblaciones, tienen instalado el enga√Īo en la azotea, alrededor de un √°rbol artificial o de grandes macetas de plantas. Las capturas se cuentan por cientos en las noches de migraci√≥n intensa.

El mismo aparato, pero con reclamo de bisbita, se puede instalar en un prado, sembrado o cualquier otro lugar querencioso para las aves de esta especie, lugar que ha sido previamente plantado de costillas o perchas con cebo de hormiga alada, las cuales hacen su trabajo una vez amanece y las aves se lanzan a por el cebo que encuentran irresistible, especialmente ahora que llegan cansadas y hambrientas por el viaje.

Estas actividades han sido denunciadas por los propios cazadores ante las ONGs conservacionistas, pero hasta la fecha √©stas no parecen haber reaccionado con firmeza. Una actitud que resulta parad√≥jica con los permanentes intentos que muchas de ellas llevan a cabo para eliminar diversas pr√°cticas de caza legal que en modo alguno da√Īan a las poblaciones de aves, sino m√°s bien redundan en su beneficio y en el de la conservaci√≥n de otras especies no cazables y en el de sus h√°bitats.

Javier Hidalgo

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