Linces, cazadores, vampiros y carro√Īeros
16 octubre, 2019 Trofeocaza . 162 Visualizaciones

Opinión

Linces, cazadores, vampiros y carro√Īeros

Hace mucho tiempo que los cazadores sabemos que tenemos que dar un paso al frente en la conservación de nuestra fauna silvestre. Por este motivo, cada vez existen más proyectos en los que el sector cinegético invierte tiempo y dinero para mejorar el conocimiento que tenemos de las especies cinegéticas, pero también, y esto puede que sorprenda a muchas personas, nos implicamos en la conservación de especies que no cazamos y cuyo estado de conservación está o ha estado en peligro. Algunos ejemplos son el águila imperial, el oso pardo que, solo en Asturias, ha pasado de 80 a 300 ejemplares, el urogallo o el propio lince ibérico.

El hecho de que en 17 a√Īos hayamos incrementado en casi un 800% la poblaci√≥n de linces en Espa√Īa -pasando de 90 a unos 700 ejemplares- es una noticia que no ha despertado demasiado inter√©s para la mayor√≠a de los medios nacionales. Este importante incremento supone que su estatus de conservaci√≥n ha mejorado y ya no est√© en peligro cr√≠tico, pero esto tampoco ha tenido ning√ļn eco en la prensa. Como tampoco lo tendr√° cuando, en muy corto espacio de tiempo, mejore a√ļn m√°s su estatus y pase a ser una especie vulnerable, quedando a√ļn m√°s lejos de su extinci√≥n. Y qu√© decir, del inter√©s mostrado por la prensa en el rol que cazadores, propietarios o titulares de fincas est√°n jugando en esta historia de √©xito que hemos descrito.

Sin embargo, la triste noticia de la muerte, durante el √ļltimo a√Īo, de cuatro linces ha desencadenado una aut√©ntica conmoci√≥n en la prensa. Por supuesto, que este lamentable suceso, aunque se hubiese tratado de un √ļnico ejemplar, es una cat√°strofe para los que trabajamos o colaboramos en la recuperaci√≥n de esta especie.¬† Y, todav√≠a hoy, nos preguntamos c√≥mo puede haber gente capaz de atentar sobre un animal de tal belleza y que se encuentra en lo m√°s alto de la pir√°mide de nuestros ecosistemas. Nadie debe dudar que denunciaremos, sin miramiento alguno, a los presuntos culpables con todo nuestro arsenal jur√≠dico (como ya hicimos en 2016, con el resultado de una condena de 90.000 ‚ā¨ y 24 meses de c√°rcel para el culpable). Por otra parte, es un puro desprop√≥sito que ciertas entidades y medios de comunicaci√≥n hayan querido transmitir a la sociedad urbana (cada vez m√°s alejada del mundo rural) una imagen distorsionada de lo que est√° sucediendo.

A nadie debe sorprender que Ecologistas en Acci√≥n haya denominado ‚ÄúCazadores Furtivos‚ÄĚ a los responsables de estas muertes, pues culpar a cazadores de todos los males entra dentro de su estrategia de desgaste de un sector, el cineg√©tico, que d√≠a a d√≠a da lecciones de civismo y de conservaci√≥n del medio natural. Pero que medios de comunicaci√≥n nacionales hayan arrastrado en sus titulares la palabra ‚Äúcazadores‚ÄĚ, sin tan siquiera saber qui√©nes han sido los responsables, dice muy poco del rigor y del deseo de investigar de la prensa de este pa√≠s. Nosotros, sin embargo, s√≠ estamos seguros de una cosa: los responsables de estas muertes pueden ser de todo, menos cazadores.

Nuestra sociedad sigue sin diferenciar -o sin querer hacerlo- a un furtivo de un cazador, o simplemente de alguien que tiene una licencia de armas. Desde luego estos titulares son penosos, aunque los que nos dedicamos a la conservaci√≥n de forma silenciosa y desinteresada ya estamos acostumbrados a este comportamiento. En este caso, sin embargo, que esta noticia se haya publicado en medio de un proceso de investigaci√≥n por parte de las autoridades, es un hecho especialmente grave y demuestra la falta de escr√ļpulos que tienen algunas entidades, que no dejan de ser una especie de¬†kale borroca¬†del conservacionismo.

Y, aunque suene duro, tenemos que denunciar p√ļblicamente la actuaci√≥n del Gobierno de Castilla La Mancha. No es la primera vez que sus funcionarios filtran, durante un proceso judicial, noticias de este calado a Ecologistas en Acci√≥n, sabiendo que una filtraci√≥n as√≠ tendr√° una repercusi√≥n negativa en la localizaci√≥n del culpable.¬† En las ocasiones anteriores, esta negligente actuaci√≥n no desencaden√≥ ninguna investigaci√≥n interna,¬†esperemos que esta vez sepan rectificar.

Por desgracia, esta organizaci√≥n ‚Äúconservacionista‚ÄĚ suele tener abiertas las puertas de los diferentes gobiernos regionales, as√≠ como del Ministerio de Transici√≥n Ecol√≥gica. Estos entes p√ļblicos son conocedores que la totalidad de los asociados de Ecologistas en Acci√≥n caben en una peque√Īa sala de reuniones, pero, a pesar de ello, les han dotado de todas las prebendas oportunas, sent√°ndolos en las mesas de decisi√≥n m√°s importantes y subvencionando sus actividades para que puedan seguir judicializando al mundo rural, eso s√≠, con el peculio de todos nosotros. Ecologistas en Acci√≥n es una organizaci√≥n cuya transparencia en la gesti√≥n de fondos p√ļblicos es m√≠nima, la justa para no llamar la atenci√≥n.

En 2012 mucha gente se pregunt√≥ el motivo por el cual esta organizaci√≥n, habiendo sido invitada, no quiso participar en el proyecto LIFE Iberlince, el proyecto m√°s ambicioso realizado hasta la fecha en Espa√Īa (y posiblemente en toda Europa) de recuperaci√≥n de una especie en peligro cr√≠tico. Ya habr√°n adivinado los motivos. Formar parte de un proyecto serio de conservaci√≥n no les otorgar√≠a la impunidad que hoy tienen para denunciar muertes de forma inmoral, en vez de resaltar los aut√©nticos motivos de la recuperaci√≥n de esta especie. Siempre parecen m√°s interesados en la avidez de sangre o en noticias sensacionalistas que en el destino final del que era, hasta hace poco, el felino m√°s amenazado del mundo.

A los cazadores nos parece muy significativo y doloroso el silencio c√≥mplice de la mayor√≠a de socios del proyecto Iberlince, especialmente el de ONGs como WWF que han invertido millones de euros en gesti√≥n del h√°bitat gracias a la colaboraci√≥n de cazadores y de propietarios y titulares de cotos de caza. Ellos, mejor que nadie, saben el peso espec√≠fico que el sector cineg√©tico ha tenido y tiene en la recuperaci√≥n del lince ib√©rico en este pa√≠s. A nosotros nos hubiese gustado que, de la misma forma que las organizaciones m√°s representativas del mundo de la caza reaccionamos ante los casos de furtivismo, envenenamiento o muertes de especies protegidas, estas ONGs hubiesen respondido con dureza ante la radicalidad y la insensatez de Ecologistas en Acci√≥n. Pero claro est√°, esto es mucho pedir, son compa√Īeros de pupitre ministerial cuando llega la hora de llenar el cepillo. Al final nos har√°n pensar que todos son lo mismo,¬†vampiros de lo p√ļblico y carro√Īeros de nuestro medio rural.

Luis Fernando Villanueva. Director de la Fundación Artemisan

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