Poniendo en valor a la caza
10 febrero, 2020 Trofeocaza . 137 Visualizaciones

Opinión

Poniendo en valor a la caza

La caza, actividad ancestral que proviene desde la prehistoria donde fue la principal fuente de sustentos de nuestros antepasados, hoy en d√≠a es mucho m√°s que un ocio que practican los cazadores, es un instrumento muy necesario para controlar las poblaciones animales, minimizar los da√Īos que ocasionan y mejorar el h√°bitat natural donde se practica.

Frente a los ataques del animalismo decir que en Espa√Īa el colectivo de cazadores lo formamos m√°s de 750.000 personas, frente a los contados animalistas que est√°n en contra de la caza bien hecha. No hay m√°s que comparar los miles de cazadores que acuden a las manifestaciones a favor de ella y cuantos acuden en su contra. La caza es mucho m√°s pr√°ctica y necesaria para la sociedad que la err√≥nea pretensi√≥n de humanizar a los animales, sirviendo como ejemplo lo siguiente:

En gran parte de Espa√Īa la caza es una actividad eminentemente social. Donde existen muchos cotos p√ļblicos cuyos titulares son los ayuntamientos, los cuales ceden su aprovechamiento a las sociedades locales donde cazan practicantes de todo tipo de edad y extracci√≥n social.

Es uno de los motores econ√≥micos de muchos pueblos de Espa√Īa donde para muchos ayuntamientos la caza es el mayor sustento econ√≥mico para sus arcas municipales, ya sea mediante adjudicaci√≥n directa a las sociedades locales o por subasta.

No solo es una actividad de ocio y b√ļsqueda de alimento para las familias de los cazadores, sino que es un actividad totalmente necesaria para una correcta gesti√≥n del Medio Ambiente, ya sea para la mejora de los h√°bitats y de las especies protegidas, como para controlar los excedentes de las poblaciones de especies que ocasionan cuantiosos da√Īos en la agricultura, como por ejemplo los conejos, los jabal√≠es, ciervos y corzos, los patos en los arrozales de la ribera, o las palomas torcaces.

Los cazadores no solo colaboramos para eliminar da√Īos a la agricultura, sino que regulamos los excesos de poblaciones de jabal√≠es, corzos y ciervos, que ocasionan cada a√Īo en Espa√Īa m√°s de 15.000 accidentes por atropellos con cuantiosos da√Īos materiales y en algunos casos personales, incluso muertes. En Espa√Īa se calcula que hay una poblaci√≥n aproximada de cerca de un mill√≥n de jabal√≠es, extray√©ndose cada a√Īo de media un 40 %, por lo que el 60% de ellos al criar siguen acumulando ejemplares al medio, y con ello acrecentando los problemas que causan. Por ello, qu√© pasar√≠a si dej√°ramos de cazar? Una autentica debacle, ya que aumentar√≠an exponencialmente hasta l√≠mites insospechados.

Somos el aliado necesario de las administraciones para contribuir a la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas compartidas entre los humanos y la fauna, ocasionando algunas de ellas el contagio a ganado y en algunos casos a las personas. Ejemplos de ello son las ocasionadas por la fiebre Crimea-Congo, las desagradables y graves consecuencias de la Enfermedad de Lyme, entre otras afecciones que contagian las garrapatas, la Tuberculosis que afecta al ganado vacuno, o la Peste Porcina que afecta países del norte del Europa y que tanto preocupa a nuestras autoridades sanitarias, ya que es una seria amenaza para el sector del porcino blanco, actividad que supone el 1.4% del PIB y sostiene 1 millón de empleos, la cual acertadamente está marcando pautas de colaboración a los cazadores para que no se extienda a nuestro país, o muy recientemente el gran problema que hay en China causados por un coronavirus procedente de animales.

Tal como coment√≥ Gerardo Pajares en las recientes Jornadas de Caza y Naturaleza de ADECANA, hoy en d√≠a, la caza se enfrenta al desaf√≠o de reajustar el contrato social, trascendiendo de su condici√≥n de actividad de esparcimiento a la de actividad colaboradora al bienestar social. Los cambios que se operan a nivel global derivados de los condiciones socioecon√≥micas, la crisis clim√°tica y los movimientos de personas y mercanc√≠as que entra√Īan graves riesgos de salud para la fauna y las persona, planteando esto serios problemas tanto la conservaci√≥n de biodiversidad como para la econom√≠a y la salud humana.

Pero como nos comenta nuestro compa√Īero Aitor Zugasti, el compromiso social de la caza,¬†debe ser rec√≠proco, no solo de la sociedad con la caza, sino tambi√©n de los cazadores con ella.¬†¬ŅY c√≥mo se puede llevar a efecto?

En primer lugar es necesario el compromiso p√ļblico de la administraci√≥n (Medio Ambiente), con la actividad cineg√©tica, el cual en algunos sectores anticaza de la misma echamos en falta, as√≠ como de los grupos pol√≠ticos que aunque mayoritariamente son favorables a la caza alguno es contrario a ella, y en segundo lugar, rec√≠procamente los cazadores tenemos que tener respeto y convivencia con el resto de la sociedad no cazadora, visibilizando mucho m√°s lo bueno que hacemos a favor del campo, no solo las capturas que solo son el producto de una gesti√≥n ordenada.

Carlos Irujo Beruete.

Es presidente de ADECANA

También te puede interesar...

0 comentarios

No hay comentarios

Puedes ser el primero Comenta este post

Deja una respuesta

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.