¬°Que viva el bulo!
8 noviembre, 2018 Trofeocaza . 157 Visualizaciones

Opinión

¬°Que viva el bulo!

Las distintas administraciones auton√≥micas llevan a√Īos soltando meloncillos y¬† culebras, los topillos llegaron a la meseta en paraca√≠das y una pantera sigue campeando por los montes de Guadalajara.

Lo √ļltimo es que las administraciones han soltado el virus de la mixomatosis que no s√≥lo est√° afectando a las liebres, sino tambi√©n a los perros y sabe Dios si ya a algunas personas.

En algunas ocasiones, a ciertos hechos reales, como el avistamiento de especies no comunes, se le intenta buscar una explicación que casi siempre tiene su origen en la Administración.

Para incrementar la credibilidad se describe la metodología utilizada, en unos casos directamente desde el coche y en otros desde un avión o helicóptero.

Y adem√°s, suelen circular v√≠deos a trav√©s de los grupos de WhatsApp que apoyan estas teor√≠as, con “expertos” en la materia que analizan hasta el mil√≠metro la credibilidad de estos documentos, gener√°ndose el p√°nico cuando se trata de un gran depredador que podr√≠a atacar al ser humano.

Cierto es que una parte de los animales silvestres que sobreviven en los centros de recuperaci√≥n son liberados al medio natural, pero las teor√≠as “conspirativas” parecen poco probables, y est√°n m√°s relacionadas con la expansi√≥n natural de las especies en un mundo cada vez m√°s cambiante y la suelta (tanto accidental como intencionada) de especies no aut√≥ctonas, desde los cerdos vietnamitas hasta los grandes felinos y primates.

El siguiente nivel en este mundo tan curioso se alcanza cuando comienzan a tocarse asuntos sanitarios. Que si se han soltado animales enfermos para resolver un problema, que si este animal transmite una enfermedad a las personas, que si hay que evitar comer carne de esto o aquello… un c√≠rculo vicioso que puede llegar a no tener fin, especialmente cuando no se sabe con certeza el origen de la enfermedad (acu√©rdense de lo que sucedi√≥ con el aceite de colza en los a√Īos ochenta).

Muchas cosas que tienen que ver con la fauna silvestre y su gestión encierran misterio porque al campo no se le pueden poner puertas.

Hasta cierto punto, es normal que algunas historias se propaguen tan rápido como la pólvora por el interés que podamos tener en saber la verdad.

Pero la difusi√≥n de rumores de forma intencionada, paparruchas, o lo que hoy se denomina ‚Äúfake news‚ÄĚ tiene un objetivo claro: especular e influir de forma intencionada sobre los dem√°s.

La gran mayor√≠a de los rumores tienen algo en com√ļn: se propagan con rapidez pero nunca llegan a probarse de forma cient√≠fica, quedando en la memoria e imaginaci√≥n de aquellos que lo difundieron.

No es delito compartir por WhatsApp “leyendas urbanas y rurales” a tus familiares y amigos, pero s√≠ es peligroso dar credibilidad a lo que a√ļn no ha sido contrastado.

Artículo de opinión de Carlos Sánchez García-Abad, coordinador de Investigación de la Fundación Artemisan

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