Reflexiones sobre las supuestas colecciones ilegales de trofeos de caza
11 mayo, 2022 Trofeo Caza

Opini贸n

Reflexiones sobre las supuestas colecciones ilegales de trofeos de caza

El problema para los propietarios de estas colecciones radica en poder demostrar de forma fehaciente la legalidad de los trofeos ante una inspecci贸n del Seprona. Pero, lo que no es de recibo es que, al ver cualquier colecci贸n importante, la prensa, en un ejercicio de amarillismo de los m谩s atrevido, o incluso el Seprona, den por hecho su ilegalidad y monten un circo medi谩tico sin esperar a analizar las pruebas pertinentes.

En las 煤ltimas semanas la prensa nos ha sorprendido con titulares muy escandalosos sobre las incautaciones o investigaciones por parte del Seprona de enormes colecciones de trofeos presuntamente ilegales, creando con ello una alarma social injustificada.

Las noticias bramaban: 芦Un museo clandestino禄 o 芦Piezas valoradas en m谩s de 29 millones禄 y otras muchas lindezas por el estilo. No quiero entrar a valorar el escaso conocimiento de muchos medios generalistas cuando comentan noticias por el estilo, ni su nula cultura en temas relacionados con la fauna o flora. S铆 me gustar铆a recordar, sin embargo, que en Espa帽a existe la presunci贸n de inocencia que es vulnerada de forma sistem谩tica por la prensa, tertulianos e incluso por agentes de la autoridad con sus comentarios.

El cazador es juzgado y sentenciado por la prensa y, hasta el teniente jefe de la operaci贸n del Seprona se atreve a pronosticar, en un caso concreto, el destino final de los trofeos incautados sin haber tenido en cuenta el an谩lisis pertinente de las pruebas o documentos presentados por su leg铆timo propietario.

Me gustar铆a pedir, con todo el respeto y cari帽o que siento por la Guardia Civil, que solo se hagan estas exhibiciones de trofeos 芦ilegales禄 cuando el juez haya dictaminado que realmente lo son, pues de lo contrario estamos ante un mero show que tan poco prestigio aporta a los que lo hacen y que, desde luego, vulnera la presunci贸n de inocencia del investigado y crea alarma social injustificada.

Sin embargo, antes de entrar en materia, s铆 quiero afirmar que un museo que su propio due帽o ha mostrado p煤blicamente en televisi贸n no puede ser, en ning煤n caso, clandestino. Y tambi茅n me atrever铆a a asegurar que m谩s del 95% y seguramente el 100% de los animales o trofeos que componen estas colecciones que se exhiben para p煤blico escarnio de los cazadores se han cazado respetando las leyes del pa铆s de donde provienen y se han tra铆do a Espa帽a siguiendo la normativa vigente en el momento de la importaci贸n.

Tambi茅n quiero desmentir que el valor de una colecci贸n como esta pueda estar valorada en 29 millones de euros, dado que el valor medio de cada uno de los 1.000 animales que componen la colecci贸n superar铆a los 29.000 鈧 por trofeo, lo que es absolutamente imposible; pero luego volver茅 sobre este asunto.

Legalidad e ilegalidad de las piezas cazadas

Para ir centrando el tiro, empecemos por clasificar el tipo de trofeos de caza que cualquier persona, sea cazadora o no, puede tener en una colecci贸n en Espa帽a. En mi opini贸n, la primera clasificaci贸n que se puede hacer es seg煤n la procedencia de los trofeos: estos pueden ser originarios de nuestra tierra o bien importados de terceros pa铆ses.

Vamos a analizar en primer lugar los trofeos originarios de nuestras sierras. Dentro de este ep铆grafe podemos hacer dos nuevas distinciones: animales que fueron cazados legalmente y animales que fueron cazados de forma ilegal. Es muy importante el matiz del tiempo para analizar la legalidad, dado que hoy d铆a existen muchas especies que est谩n protegidas, pero que no lo estaban en el pasado.

Por ejemplo, el lince ib茅rico cuya caza se prohibi贸 en 1973, la avutarda a principios de los a帽os 80 o el urogallo a finales de los 70. Otro ejemplo es el lobo ib茅rico, cuya poblaci贸n al norte del r铆o Duero ha entrado en el listado de especies protegidas a finales de 2021. Existen algunos animales que ni siquiera eran especies cineg茅ticas, sino alima帽as, hasta que la ley de caza de 1970 las 芦ascendi贸禄 en el escalaf贸n dot谩ndolas de periodos de veda y una protecci贸n adecuada.

Es evidente que este matiz es importante porque un lince cazado en 1965, una avutarda de 1978 o un urogallo de 1957 que adornasen una colecci贸n de trofeos son perfectamente legales. Lo mismo que muchas rapaces 鈥斆uilas reales o b煤hos鈥 que se exhiben en bares o restaurantes de comarcas rurales, porque su captura fue perfectamente legal. A sensu contrario, la tenencia o exhibici贸n de estos mismos animales, si fueron cazados cuando ya estaban vedados, ser铆a ilegal. Lo mismo que ser铆a ilegal la posesi贸n de trofeos de animales cuya caza es legal 鈥攃iervos, jabal铆es, corzos, etc.鈥 si estos fueron abatidos de forma furtiva (en propiedad ajena, durante el periodo de veda o excediendo los cupos autorizados).

El problema para los propietarios de estas colecciones radica en poder demostrar de forma fehaciente la legalidad de los trofeos ante una inspecci贸n del Seprona. Pero, lo que no es de recibo es que, al ver cualquier colecci贸n importante, la prensa, en un ejercicio de amarillismo de los m谩s atrevido, o incluso el Seprona, den por hecho su ilegalidad y monten un circo medi谩tico sin esperar a analizar las pruebas pertinentes.

Quiero recordar que en el pasado no siempre se emit铆an permisos, ni se adjudicaban precintos; es m谩s, la ley tampoco obligaba a conservar esos documentos durante toda una vida. Los presuntos delitos tambi茅n prescriben. Es por esto que a m铆 me causa estupor que la Guardia Civil o el juez instructor inviertan la carga de la prueba y dejen al cazador en una situaci贸n de inseguridad jur铆dica y de desamparo muy notable.

芦Amnist铆a禄 o soluciones posibles

驴No deber铆a ser la propia Guardia Civil la que deber铆a demostrar el presunto delito? Y, desde luego, no invertir la carga de la prueba y obligar al cazador a presentar documentos que en la mayor铆a de los casos no existen, porque en su momento ni siquiera se exped铆an.

Esta inseguridad jur铆dica y la sensaci贸n actual de indefensi贸n que sufrimos los cazadores podr铆a salvarse con regularizaciones de trofeos antiguos, es decir, una especie proceso de amnist铆a. Incluso si el Seprona observase indicios claros de delito durante el proceso de regularizaci贸n podr铆a investigar los casos flagrantes de forma m谩s concienzuda.

Con esta 芦amnist铆a禄 dar铆amos una certidumbre a muchos propietarios que ahora est谩n sujetos al juicio p煤blico de la prensa y las redes sociales y, por supuesto, a sanciones e incautaciones. Estas amnist铆as ya se han hecho en el pasado: la 煤ltima, si mi memoria no me falla, fue en 2008, pero fue poco publicitada y, por tanto, poco eficaz.

Lo cierto es que demostrar la legalidad, o hacer una prueba pericial de antig眉edad, es tan incierto y dif铆cil que esta regularizaci贸n que propongo deber铆a ser planteada de forma ordenada en todo el territorio para acabar con este problema. Otra soluci贸n podr铆a ser que las autoridades pertinentes aceptaran de buen grado los 芦indicios禄 de legalidad de los trofeos. Por ejemplo, juramento de testigos ante notario, presentaci贸n de fotograf铆as o billetes de avi贸n antiguos o dict谩menes periciales de asociaciones de taxidermistas que fijasen la antig眉edad del animal naturalizado.

Esta aceptaci贸n de indicios de legalidad tambi茅n podr铆a ayudar a terminar con la inseguridad que padecemos. Como 煤ltima alternativa, y dejo la pelota en el tejado de la administraci贸n, son las autoridades las que deber铆an dar unas pautas claras para que todos los cazadores puedan regularizar sus pabellones de trofeos y no estar todo el d铆a con la espada de Damocles sobre la cabeza por ese trofeo de lobo naturalizado que caz贸 el bisabuelo en 1947 o esas figuritas de marfil que compr贸 una t铆a abuela en un viaje a la India en 1974.

Caza internacional y animales reintroducidos

Vayamos ahora al segundo grupo, menos numeroso, pero m谩s apetitoso para el gran p煤blico que est谩 conformado por los trofeos cazados o comprados en el extranjero.

En este segundo grupo las fechas tambi茅n son muy importantes porque el estatus de conservaci贸n de numerosas especies ha sufrido cambios durante el siglo XX y algunos animales que hoy est谩n en peligro de extinci贸n eran muy numerosos hace cincuenta o cien a帽os.

En los trofeos del extranjero hay dos m茅todos para demostrar la legalidad de especies amenazadas o 芦sensibles禄: la antig眉edad y, en trofeos m谩s modernos, la tenencia de lo que vulgarmente llamamos 芦el permiso CITES禄 o simplemente 芦el CITES禄. 驴Y esto qu茅 es?, dir谩n los menos informados. Seg煤n la propia agencia, 芦la CITES (Convenci贸n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es un acuerdo internacional concertado entre los gobiernos. Tiene por finalidad velar por que el comercio internacional de espec铆menes de animales y plantas silvestres no constituye una amenaza para la supervivencia de las especies禄.

Este convenio fue firmado en los a帽os 70 por los miembros de la IUCN. La UE se adhiri贸 al convenio en 1984 y su aplicaci贸n se concret贸 mediante un reglamento de 1996 que fue ampliado en 2006. El convenio incluye miles de animales y plantas y los clasifica en tres categor铆as recogidas en los Ap茅ndices I, II y III. El ap茅ndice I incluye especies en peligro de extinci贸n, el II las especies amenazadas y el III especies amenazadas en, al menos, un pa铆s.

Como parece obvio, la posibilidad de importar o comerciar con animales del Anexo I es m谩s dif铆cil, aunque todos los animales recogidos en los tres ap茅ndices est谩n sujetos a cupos muy estrictos y a normas de importaci贸n muy rigurosas. El pa铆s exportador recibe de la CITES un cupo determinado y debe adjudicar a cada animal un n煤mero y, posteriormente, el pa铆s receptor debe admitirlo antes de autorizar la importaci贸n. En algunos casos se debe tramitar incluso un permiso pre-CITES en el pa铆s destinario. Si un coto de caza o una concesi贸n no tiene cupo de permisos CITES para una especie no podr谩 cazarla, aunque la caza sea legal en su pa铆s.

Veamos casos concretos: todos los felinos y osos pertenecen al ap茅ndice II, excepto algunas especies como el jaguar, el tigre, el leopardo de las nieves o el oso panda que est谩n en el anexo I. Puede darse tambi茅n el caso de algunas especies que est茅n en el anexo I en unos pa铆ses y en el II en el resto; este es el caso del puma de Costa Rica. Hay otras especies como el guepardo que estando en el anexo I tienen cupos legales para exportar en determinadas naciones. Namibia, por ejemplo, puede exportar 150 ejemplares al a帽o.

Todo ello, como digo, est谩 muy controlado, pero CITES quiere premiar a los pa铆ses que hacen un gran esfuerzo de conservaci贸n gracias a la caza deportiva y, por ello, autoriza el comercio de unos pocos ejemplares, incluso de trofeos encuadrados en el Ap茅ndice I. Hay casos muy curiosos en los que un pa铆s exportador tiene permiso para cazar un animal determinado, pero el pa铆s importador no acepta la introducci贸n en sus fronteras. Este es el caso del oso polar que CITES autoriza a cazar en Canad谩, pero que los EE. UU. no admiten que sea importado a su pa铆s. Esto mismo ocurre con los lobos de Bielorrusia que la UE no acepta o los leones de Ben铆n.

Dentro de este complejo mundo hay tambi茅n excepciones. Por ejemplo, la de los animales criados en cautividad. Este ser铆a el caso del adax, un ant铆lope originario del norte de 脕frica que est谩 en peligro cr铆tico de extinci贸n en su h谩bitat original, pero que fue reintroducido en ranchos de los EE. UU. d贸nde puede cazarse sin problema. Este es otro de los motivos por el que los medios suelen cometer errores, porque citan animales en peligro de extinci贸n sin verificar si proceden de su h谩bitat original o bien fueron reintroducidos en otras comarcas del mundo donde han prosperado.

A todos estos papeleos de las oficinas de CITES se unen otros muchos: permisos sanitarios, certificaciones o desinfecciones de veterinarios o taxidermistas, tasas arancelarias, pagos de IVA en aduanas u otros tr谩mites en agencias de transportes. Con esto, 驴qu茅 quiero decir? Pues b谩sicamente que es casi imposible introducir en Espa帽a o en la UE un animal cazado legalmente sin hacer estos tr谩mites y, tambi茅n, que es casi imposible matar decenas o cientos de animales de forma ilegal y luego exportarlos a la UE. Simplemente, no se puede.

Un cazador normal ni tiene los contactos, ni los conocimientos para hacerlo. No digo que no sea posible traer un solo animal escondido en una maleta, arriesg谩ndose a una detenci贸n o a la c谩rcel en un pa铆s poco desarrollado, pero hacerlo de forma sistem谩tica, en muchos pa铆ses, con variadas especies o con cientos de animales es sencillamente imposible. Hay demasiadas agencias y pa铆ses involucrados para que sea realista pretender hacerlo.

Pero veamos ahora los diferentes casos. Un animal que no pertenece a la lista CITES se puede importar sin problemas y no olvidemos que estos trofeos suponen la gran mayor铆a de los animales que cazamos en el mundo: 铆bices, rebecos, muflones, ant铆lopes, suidos, c茅rvidos o b贸vidos.

Por supuesto, que una especie o subespecie concreta dentro de estos grupos de animales s铆 puede estar protegida, pero la mayor铆a de las poblaciones son estables y numerosas y no presentan problemas de protecci贸n. Estos animales, en su mayor铆a, solo requieren un permiso de importaci贸n, permisos sanitarios y el pago del IVA correspondiente. Estos animales no presentan problemas legales de importaci贸n. No olvidemos que estos animales representan, como dije, el grueso de cualquier colecci贸n de trofeos.

En segundo lugar, est谩n los animales m谩s 芦sensibles禄 que son aquellos que pertenecen a los ap茅ndices I, II o III de CITES. En este caso hay dos opciones: si los animales fueron cazados antes de 1986, que es cuando Espa帽a firm贸 el convenio CITES, no hay ning煤n problema y todos son legales. De todas formas, hay personas que argumentan que esa fecha deber铆a retrasarse a 1996 que es cuando entr贸 en vigor el reglamento 2739/197 y el Reglamento del CE.

En cualquier caso, si la cacer铆a fue posterior a 1986 y el animal cazado est谩 incluido en uno de los ap茅ndices citados, el cazador deber谩 tener el permiso CITES correspondiente, que acredite su importaci贸n de forma legal a la UE. Esto es importante porque es frecuente que la copia original la tenga el agente de aduanas o el taxidermista. De todas formas, en las bases de datos de la oficina de CITES en Espa帽a que hasta 30/12/21 depend铆a del Ministerio de Comercio e Industria figuran todos los animales importados con el nombre de la especie y del cazador. Desde el 1/1/22 este organismo depende del Ministerio de Transici贸n Ecol贸gica.

Sin embargo, como dije m谩s arriba, el CITES no es la 煤nica prueba para la legalidad de un safari, sino que siempre debemos tener en cuenta la fecha de la cacer铆a. Por ejemplo, en Kenia est谩 prohibida la caza desde 1977. Por este motivo un animal cazado en aquel pa铆s antes de esa fecha ser铆a perfectamente legal por dos motivos: primero porque no exist铆a el convenio CITES y segundo porque la caza era legal en ese pa铆s.

El problema vuelve a ser el mismo, 驴c贸mo demuestro ante un juez que los colmillos de elefante de mi sal贸n pertenecen a esa categor铆a? 驴C贸mo acredito que los import贸 mi abuelo en 1967? En este supuesto tambi茅n deber铆an abrirse plazos de regularizaci贸n o amnist铆as que permitiesen a los propietarios de los trofeos ganar seguridad jur铆dica o la administraci贸n deber铆a fijar reglas claras para que cada persona pueda regularizar su situaci贸n.

Como queda demostrado, la posibilidad de que un cazador deportivo tenga una gran colecci贸n de trofeos ilegales es poco menos que imposible. Es probable que no todos est茅n regularizados o que le resulte dif铆cil justificar su procedencia (mediante facturas, billetes de avi贸n o viejas fotograf铆as), pero esto no significa, ni mucho menos, que estemos ante un traficante de animales en peligro de extinci贸n Una vez m谩s deber铆a primar la seguridad jur铆dica y la carga de la prueba deber铆a recaer en la Guardia Civil.

El 芦valor禄 de los animales cazados

Para finalizar, quiero recordar que todos los animales del Anexo I y muchos del Anexo II no se pueden vender, mientras que todos los del Anexo III y algunos del Anexo II B s铆 podr铆an ser vendidos de forma libre o bien ser comercializados bajo unas condiciones determinadas.

As铆, si soy propietario de un le贸n, un leopardo, un elefante o un rinoceronte blanco los puedo mantener y exhibir en mi casa, pero no los puedo vender bajo ninguna circunstancia. Por este mismo motivo comentaba al principio que es imposible que la colecci贸n citada por la prensa valga 29 millones de euros dado que los animales que, en teor铆a valdr铆an m谩s dinero por ser m谩s raros, tienen prohibida su comercializaci贸n.

Por supuesto que si los animales en cuesti贸n fueron cazados o comprados antes de la firma por parte de Espa帽a en 1986 del convenio CITES s铆 se podr铆an vender. Para que no queden dudas y se pueda seguir el rastro, los colmillos de elefante vienen marcados con un n煤mero de serie y los rinocerontes llevan un microchip incrustado para evitar precisamente que se comercie con ellos.

Esta prohibici贸n de vender o ceder trofeos crea una nueva problem谩tica: las herencias. 驴Qu茅 hacen los herederos de una colecci贸n de trofeos? Sabemos que no pueden venderla, pero cada vez es m谩s posible que tampoco la puedan o quieran mantener por falta de inter茅s o de espacio f铆sico. 驴C贸mo solucionamos este problema cada vez m谩s frecuente? 驴Podemos cederla? 驴Destruirla? 驴Subastarla? Una vez m谩s, la administraci贸n deber铆a dar pautas y establecer, por ejemplo, que la herencia sea un t铆tulo legal de propiedad y no exigir pruebas para su regularizaci贸n.

Como resumen, conviene recordar que la caza en Espa帽a y en el extranjero est谩 muy regulada; los animales amenazados est谩n sujetos a cupos muy estrictos que fijan organismos internacionales y todo el proceso de importaci贸n y exportaci贸n est谩 sometido a controles de varios organismos que hacen que el proceso sea transparente y perfectamente legal. Por otra parte, en colecciones antiguas, previas a la implantaci贸n de normas internacionales, existe muy poca documentaci贸n. No creemos falsos problemas donde no los hay.

Jos茅 Luis L贸pez-Sch眉mmer

Presidente de Fundaci贸n Artemisan

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