Caza de perdiz con reclamo, una afición que se hereda
10 diciembre, 2018 Trofeocaza . 4900 Visualizaciones

Caza menor nacional Perdiz con Reclamo

Caza de perdiz con reclamo, una afición que se hereda

El carácter tradicional de la caza de la perdiz con reclamo significa precisamente eso: la transmisión de los progenitores a sus descendientes de una costumbre, de una parte de nuestra cultura, que continúa viva con el paso del tiempo, aunque no ajena a él y obligada a renovarse.

Así es cómo la práctica de la caza de la perdiz con reclamo se ha mantenido en pie hasta hoy: porque un día, inmersos en un océano de curiosidad, le preguntamos a nuestro papá y él nos enseñó los secretos que le reveló nuestro abuelo…

Aquel mediodía, como otros muchos, Manuel se afanaba en el cuidado de sus reclamos. En aquellos momentos pelaba bellotas para posteriormente picárselas, y lo hacía sobre una mesa de encina heredada de sus mayores y provisto de su navajilla campera. Cerca de donde faenaba, sentado en un banquillo de tres patas, su hijo Iván le observaba atentamente siguiendo el proceso que su padre llevaba a cabo en esta labor.

–Papá, ¿cuántas bellotas tienes que pelar? –le inquirió a su progenitor. Manuel se tomó un pequeño descanso en su quehacer y con cara de curiosidad le respondió:

–Tendré que pelar y partir tres por perdiz, así que, como son nueve las que hay colgadas en la pared, haz la cuenta y averiguarás lo que me preguntas.

Iván permaneció un momento callado con la mirada perdida en el vacío y al poco respondió:

–A mí me salen 27 bellotas.

–Bien hecha la cuenta –añadió su padre con una sonrisa de satisfacción al ver que su hijo progresaba adecuadamente en el cálculo.

Pero Iván, que no parecía conformarse con tan simple respuesta, prosiguió interrogando a su progenitor:

–¿Y para qué picas tantas bellotas si el pienso que le echas dices que es un alimento completo?

Reclamo-de-padres-a-hijos-bellotasManuel se alisó el cabello y, moviendo pausadamente la cabeza, contestó:

–Para los reclamos son poco menos que un manjar las bellotas. Cuando están libres siguen con frecuencia a los cerdos en la montanera para aprovechar los pequeños trozos que estos dejan de ellas en su yantar. También son muy amantes del verde, que comen con deleitación, sobre todo si son berros, cerrajas y hojas de rábanos. Hace años ya era, junto con el trigo y las bellotas, el sustento primordial de las perdices enjauladas.

También esos puñados de arenilla que les añado en los casilleros son de gran agrado para ellos, ya que le facilitan la digestión en la molleja.

Y también te diré que tu abuelo era muy amante de picarles cebollas a sus pájaros porque es un producto beneficioso que combate las tan temidas y peligrosas zurretas.

Quedó Iván pensativo ante la pequeña disertación paterna, pero el crío, que no cesaba en su curiosidad, volvió a preguntar:

–Papá, si esta tarde vas a colgar… ¿me llevarás contigo?

–Ya veremos –respondió Manuel–. Esperemos que se eche el aire que ahora tenemos, que es muy perjudicial para la jaula. Y en caso de que amaine, es posible que vayamos a la Coscoja, donde el otro día preparé un puesto de monte al que de pequeño iba yo mucho con el abuelo.

–Pero, papá, ¿cómo cuelgas en un puesto de monte teniendo dos o tres de camuflaje, uno de ellos sin estrenar?

–Pues mira, niño, si te dijera todo lo que pienso sobre este tema, no nos daría hoy tiempo de ir de cacería. De todos modos, te aclararé que, según mi criterio, el colgar en este tipo de aguardos es mantener de alguna forma viva la esencia de esta modalidad de la que en parte se están perdiendo muchas costumbres de antaño.

Y añado que el puesto de monte, al ser natural, lo extraña mucho menos el campo que a los de tela, se escucha mejor en ellos y se acorta el tiempo de permanencia en el entorno de la cuelga, evitando el ser quizás visto por algunas camperas.

El portátil es un buen invento, sobre todo para poder cambiar con frecuencia de lugar sin darse el trabajo de preparar uno de monte, y también facilita otras muchas circunstancias, como la rapidez en colocarte, la reducción del esfuerzo a la hora de colgar y algunas cosillas más que alargarían demasiado esta explicación.

Pero yo, hijo, respetando la opinión de otros muchos cuquilleros, prefiero el de monte, porque con él me inicié en esta afición y añoro y recuerdo ratos memorables pasados dentro de ellos.

Reclamo-de-padres-a-hijos-jaula

–¡Ay, papá, que te estás haciendo mayor y esos recuerdos son propios de la vejez!

–Es cierto, hijo. Y como dice el conocido refrán, los jóvenes vivís de ilusiones y los viejos de recuerdos, pero a veces estos son tan entrañables que es difícil renunciar a ellos. Y ahora démonos prisa, que hemos de sacar los pájaros al sol antes de comer.

–El sol, hijo –refirió Manuel–, es para los pájaros muy necesario, pues aparte de encelarlos, favorece su aspecto, ya que los pone rojos y vistosos. Sin embargo, es conveniente que el sol no sea sofocante, pues pueden morir por asfixia, cosa que desgraciadamente ha ocurrido más de una vez.

–¿Y a esos dos por qué no los soleas también? ¿Por qué los dejas dentro de la casilla?

–Pues sencillamente porque El de los Porrejones será el que colguemos esta tarde… y en la calle se pondría a cantar perdiendo cierto ardor para el puesto. Y El Tres lo acompaña, y así se sentirá más relajado y cantará y bregará menos que si estuviese solo.

–Bueno, hijo –concluyó Manuel–, vayamos a buscar el sustento y dejemos otras consideraciones para momentos más adecuados. Ojalá que la tarde nos sea propicia para disfrutar de esta afición que, según observo, está empezando a calar en ti poquito a poco.

Jerónimo Lluch Lluch

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1 comentario

  1. Conchita
    enero 04, 15:21
    Mi padre de profesión Medico y de aficción la caza con perdiz de reclamo junto con su hermano y amigos siempre iban de caza, una vez siendo yo de unos 10 o 12 años les acompañé ,lo recuerdo todo con tanto cariño que cuando veo estas jaulas como las que habia en mi casa de Archena (Murcia) me pongo nostalgica pero de alegria Conchita

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