Descubre la historia y principales características del Braco húngaro
10 julio, 2018 Trofeocaza . 1124 Visualizaciones

Reportajes perros de caza

Descubre la historia y principales características del Braco húngaro

Capaz de resistir a la invasión turca, a la Guerra Civil húngara, a la Primera y a la Segunda Guerra Mundial y a la ocupación rusa, se caracteriza por ser un auténtico todoterreno que se adapta a cualquier tipo de caza.

Muestra, cobra e incluso llega a desarrollar el instinto de rastro. Nada se le resiste a este precioso y audaz can.

Hacer un esquema de la línea de tiempo del desarrollo del vizsla o braco húngaro no es fácil.

La mayoría de las historias publicadas sobre la raza parecen más ilusiones que un erudito análisis. He leído muchas afirmaciones de que la raza tiene 1.000 años e incluso sobre la existencia de antiguas pinturas rupestres que representan vizslas cazando con rapaces.

Pero no he encontrado nada que corrobore estas afirmaciones o que incluso intente ponerlas en un contexto histórico preciso. Por ejemplo, muchos autores mantienen que las referencias a los vizslas se encuentran en un manuscrito del siglo XIV conocido como la Crónica Ilustrada de Viena.

Es verdad, esa referencia puede ciertamente respaldar la idea de que el vizsla es una antigua raza de perro de caza. Sin embargo, parece que nadie menciona que esta crónica fue escrita en latín y que la palabra “vizsla” no aparece en ningún sitio.

En ella podemos encontrar bellas ilustraciones de escenas de caza… incluso con algún perro. Y si uno se esfuerza en observar detenidamente y le pone mucha imaginación, puede ver uno o dos perros que tienen un vago parecido a los modernos vizslas.

El problema es que estos canes se parecen a cualquiera otra raza de pelo corto del mundo. Pueden ser desde foxhounds ingleses a rhodesian ridgbacks.

Aun así, de alguna manera, los aficionados al braco húngaro no solo reclaman que son vizslas, sino que las ilustraciones prueban que ¡la raza se ha mantenido pura durante siglos!

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¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL BRACO HÚNGARO O VIZSLA?

Afortunadamente, algunas personas han investigado con mayor detenimiento la historia de la raza.

Uno de los mejores análisis que he encontrado es un artículo escrito por Géza Frank Say en The Hungarian Review (Vol. 1. Pág. 1, 1971):

Hace mil años, los magyars ocupaban las tierras que actualmente se conocen como Hungría. Estas personas eran cazadores que se acompañaban de varias razas de perros, entre ellos los “perros amarillos” utilizados para cazar.

A pesar de lo prometedora de esta información, necesita una investigación a fondo. El escritor se lamenta de no poder elaborar una teoría sobre el origen temprano del vizsla por la escasez de literatura disponible.

Lo que  es seguro es que existía un “perro amarillo”. Los antiguos magyars tenían perros amarillos, está claro. Pero… ¿eran similares a los vizslas modernos? Lo dudo.

Tengo la corazonada de que eran sabuesos parecidos a los de Transilvania o al eslovaco, o galgos similares al húngaro (magyar agár).

Sin lugar a dudas se utilizaban para la caza menor, como liebres, aves y patos, que levantaban para las rapaces de cetrería. Y a algunos probablemente se les enseñaba a tumbarse cuando se cazaba con redes.

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Los vizlas están dotados de un don natural y llevan la caza en su ADN.

En algún momento se les empezó a llamar vizslas. Pero, en húngaro, la palabra “vizsla” (cuya etimología es desconocida) es un término que se utiliza para describir un tipo de perro, no una raza en particular.

Como el término francés “braque” o el español “perdiguero” o “braco”, “vizsla” simplemente significa “perro de muestra”.

En cualquier caso, los esfuerzos para desarrollar una raza moderna de perros de muestra en Hungría no comenzaron hasta mediados del siglo XVIII, cuando los cazadores húngaros, como los de toda Europa, empezaron a cazar aves al vuelo.

Probablemente comenzaron cruzando cualquier perro local que tenían a mano con los canes de muestra que se estaban extendiendo por toda Europa desde España, Francia, Italia e Inglaterra.

Para mediados del siglo XVIII había un buen número de perros de muestra locales llamados vizslas, y en la década de 1880 encontramos los primeros registros del magyar vizslas (perros de muestra húngaros) en competiciones públicas.

Incluso en 1881 se establece un club de pruebas de trabajo para la raza, realizando su primera prueba cerca de Budapest en 1882.

Algunos vizslas fueron inscritos, pero no se sabe si eran de pura raza o, tal y como algunos especulan, cruces de braco alemán o pointer inglés.

UN PERRO BELLO POR DENTRO…Y POR FUERA 

Innegablemente, el vizsla es un perro bonito. Su capa de un rico rojodorado y su constitución elegante lo convierten en un precioso can.

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El Braco húngaro es un perro bonito. Su capa de rico rojo-dorado y su elegante constitución lo convierten en un precioso can.

Sin embargo, como el weimaraner, la belleza del vizsla ha demostrado ser un arma de doble filo. Los vizslas tienen un pelo corto y suave.

En escasas ocasiones encontramos cachorros de pelo largo en las camadas.

“De vez en cuando nace un individuo de pelo largo, y a pesar de que por fortuna estos son pocos y espaciados, sus nacimientos se mantienen en secreto y rodeados de chismorreo. Dado que los genes de pelo largo son recesivos, pueden estar presentes durante generaciones sin que el criador se dé cuenta de ello hasta que el azar hace que el perro se aparee con otro portador latente. El Kennel Club de Hungría no lleva adelante ninguna iniciativa de reproducción de la variedad de pelo largo”, señala Zsuzsa Füzesi.

Es casi imposible describir el color real del vizsla. Las descripciones escritas son especialmente difíciles de traducir a lenguas foráneas y pueden dar lugar a mal entendidos.

Por eso la descripción oficial de la FCI es bastante amplia, señalando únicamente que la capa está en los varios tonos de rojizo oro a oro arena oscuro. Rojo, marrón o colores claros no son deseables. El color de los labios y los parpados corresponde con el color de la nariz.

MALOS TIEMPOS PARA EL BRACO HÚNGARO

Fueran lo que fuesen, no consiguieron despertar mucho interés por ese formato entre los criadores de vizslas. En 1886, el club de pruebas de trabajo fue disuelto. Al mismo tiempo, nuevas pruebas de trabajo se desarrollaron en Hungría, pero no muchos vizslas participaron en ellas.

Parece que los cazadores austro-húngaros abandonaban sus razas nativas decantándose por los pointers ingleses y los setters, que entonces estaban de moda. Para 1900 había tan pocos vizslas en Hungría que muchos se preocuparon de que la raza pudiese desparecer completamente.

Afortunadamente, unos pocos aficionados decidieron tomar cartas en el asunto y recorrieron el país en busca de cualquier vizsla que aparentase ser de pura raza. Así consiguieron encontrar una docena. Por necesidad, los cruzaron con otras razas. No se sabe cuáles usaron, pero es muy probable que utilizasen sabuesos de Transilvania,  bracos alemanes, pointers ingleses y setters irlandeses.

Por desgracias, y a pesar de todos los esfuerzos, la raza continuó en declive. Para 1914 estaba al borde de la extinción. Entonces, en noviembre de 1916, en un último intento por salvarla, el Dr. Tibor Thuróczy publicó un artículo en la revista de caza Nimród Vadász Újság pidiendo a sus compañeros cazadores salvar al magyar vizsla.

el-braco-hungaro-de-frenteTuvo éxito en conseguir suficiente ayuda para la causa y los esfuerzos de la cría se renovaron. Pero en 1920 la raza recibió otro trágico retroceso. Como consecuencia de la firma del Tratado de Paz de Trianon, tras la Primera Guerra Mundial, Hungría cede una gran parte de sus territorios a Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia. Muchos vizslas se quedaron fuera de Hungría y se perdieron para los criadores que intentaban revivir la raza.

Pero la situación incrementó el nacionalismo en Hungría y los criadores patrióticos redoblaron sus esfuerzos.

Así fundaron el Club Húngaro del Vizsla y crearon el primer libro de registros de la raza en 1920.

El primer estándar oficial se publicó en 1928, y en 1935 la FCI reconoció la raza. En 1936 el libro de origen se concluyó.

A partir de ese momento no se permitieron más cruces y la raza se declaró “pura”.

UN PERRO NACIDO PARA CAZAR 

Los vizslas tienden a ser muy buenos mostradores, desarrollando el instinto de muestra relativamente pronto. Y también nacen con el de cobro.

A lo largo de la historia moderna de la raza la mayoría de los criadores han situado su instinto de rastreo muy alto dentro de sus prioridades. En Norteamérica, donde se pone mucho menos énfasis en el rastreo de sangre, los vizslas son todavía capaces de rastrear pequeñas piezas heridas tan bien como cualquier otra raza continental.

el-braco-hungaro-cobroUn vizsla de buena línea puede ser un perro de agua decente siempre y cuando no se le exija permanecer durante mucho tiempo en un frío puesto para patos.

De manera general, el vizsla es un cazador de corta a media distancia que se mueve a un galope medio. De todas maneras, hay diferentes líneas de cría en distintas regiones para todos los estilos de caza y competición.

En un extremo del espectro están los perros de Hungría, donde se caza siempre en grupo. Como suele haber varios perros trabajando a la vez, muchos cazadores húngaros prefieren ejemplares que cacen cerca. Los vizslas que he visto en Hungría eran relativamente rápidos de movimientos y realizan lazos de unos 70 a 100 metros a cada lado del cazador.

En otros países europeos, los criadores también orientan la selección a perros de corta a media distancia, pero en algunas zonas, como Francia y Holanda, hay algunos criadores que prefieren más velocidad y distancia para las pruebas de trabajo.

En el otro extremo del espectro están los vizslas para pruebas de trabajo a caballo de Norteamérica. Su velocidad y distancia de trabajo son comparables a las del braco alemán, incluso se acercan a algunas de pointers ingleses o setters.

Es importante para alguien que esté pensando en hacerse con un vizsla como compañero de caza que estudie los diferentes tipos de perros disponibles en la actualidad para encontrar el que encaje con cada modalidad y terreno en el que va a cazar.

IDEAL PARA TRABAJAR EN EL CAMPO

Las pruebas de trabajo y otros tests han sido un instrumento en el desarrollo de la raza desde finales del siglo XIX, cuando un puñado de vizslas competían frente a setters y pointers en Hungría.

Desde entonces, criadores de muchos países han utilizado una gran variedad de sistemas de testaje y formato de pruebas de trabajo para identificar a los mejores reproductores.

En el país de origen de la raza el club lleva a cabo pruebas de trabajo similares a las alemanas o austriacas. En este sentido se pronuncia Zsuzsa Füzesi sobre las pruebas que de trabajo de esta raza:

“Las llamadas pruebas de campo todoterreno evolucionaron en Centroeuropa para simular las situaciones reales de caza. Miden y comparan el rendimiento de los perros que se prueban. Las de campo y agua son relativamente nuevas, se establecieron en Hungría en los últimos 20 años. Se adaptan a la personalidad del vizsla húngaro muy bien y se acercan mucho a cómo cazamos en Hungría”.

EL RESURGIR DEL ” EMPERADOR”

En 1940, la población de vizslas en Hungría se aproximaba a varios miles. ¿Se había cerrado aquella etapa oscura para él? No.

De nuevo los estragos de la Segunda Guerra Mundial asestaron un golpe mortal al vizsla, reduciendo su población a niveles peligrosamente bajos.

El club desapareció y el libro de origen inicial se quemó. En 1947 se inició la reconstrucción de la raza en una granja en Gödöllö, al este de Budapest, financiada por el Gobierno. Para hacer renacer al vizsla se utilizaron tanto perros con pedigrees conocidos como aquellos sin pedigree que reunían los criterios de apariencia y habilidades de caza de la raza.

En 1956 se estableció un nuevo Kennel Club Húngaro que fue aceptado por la Federación Cinológica Internacional (FCI) en 1963.

En la década de los 70 se establecieron de nuevo pruebas de trabajo y los criadores empezaron a seleccionar perros más elegantes, de constitución más atlética y más rápidos, con un estilo de trabajo más dinámico. La popularidad del vizsla creció espectacularmente, tanto en casa como fuera, con clubes que se formaron por toda Europa y Norteamérica.

Por desgracia, junto con el rápido e incontrolado crecimiento de la raza llegó el inevitable desarrollo de líneas para exposiciones caninas y como animales de compañía.

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Hoy en día, la mayoría de los vizslas están dotados de un don natural y son fáciles de entrenar como perros de caza. Aun así, la raza continúa luchando contra la creciente popularidad entre los no cazadores, incluso en su país de origen.

La historia real del vizsla es bastante más convincente que la leyenda “a medio cocinar” que se remonta a las líneas de perros de Atila, El huno.

Mientras que estas leyendas son interesantes de leer, tienden a desviar la atención del tremendo coraje y determinación de los patriotas húngaros que desarrollaron una raza nacional de perros de muestra y la mantuvieron viva a través de dos guerras, una violenta revuelta y décadas de opresión política.

La verdad del asunto es que los valientes cazadores húngaros recrearon el vizsla con muy poco (o posiblemente ningún) material original. Según Zsuzsa Füzesi, una de las principales criadoras de vizslas en Hungría,

“la reconstrucción de la raza tuvo lugar en dos partes. La primera entre 1880 y 1920, que fue un tiempo de cruces con razas diferentes sin regular, principalmente con pointer, setter y sabueso.

Una de las opiniones es que el moderno vizsla húngaro proviene del cruce de varios perros de muestra con sabuesos, porque hasta 1935 había cachorros nacidos en camadas de vizslas que parecían pointers y otros sabuesos.

No importa lo que pensemos de esos cruces, lo cierto que los criadores de este tiempo se mantuvieron en la visión del objetivo final, volver a obtener el vizsla húngaro”.

 

Durante la segunda fase, los cruces con otras razas también ocurrieron, pero en una escala menor y de una manera más controlada. Los principales objetivos parece que fueron ampliar el patrimonio genético de la raza, un pelo y una capa más estable y (en años posteriores)  el desarrollo de vizslas más pequeños y elegantes.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial con seguridad se llevaron a cabo más cruces con otras razas en Europa y Norteamérica. Es casi seguro que pointers se cruzaron con determinadas líneas con el objetivo de incrementar la velocidad, distancia y muestra de la raza.

Todavía la controversia envuelve el asunto y se han llevado a cabo medidas por parte del Vizsla Club de América para verificar el parentesco de los perros por medio de las pruebas de ADN. Y el club también ha fijado un requisito único de “cualificación de la línea” de todos los perros que concursan en las pruebas nacionales de trabajo.

Los jueces inspeccionan todos los perros inscritos y verifican que cumplen el estándar morfológico antes de concursar. El ADN de los perros también tiene que ser remitido para verificar parentesco. Los que no cumplen los requisitos son expulsados de las pruebas.

En Norteamérica el vizsla es considerado por muchos aficionados como una raza “dual”. Apuntan el hecho de que muchos vizslas han ganado a la vez tanto campeonatos de belleza como de trabajo, y desde 1965 casi 160 vizslas cuentan con los dos campeonatos.

Pero nadie niega que la separación entre líneas de belleza y de trabajo existe en la raza. ¿Pero es tan grande esta división? Personalmente creo que bastante significativa… y en aumento no solo en Norteamérica, sino también en Europa. Esto es lo que dice al respecto Zsuzsa Füzesi:

“En la actualidad más de la mitad de las camadas que nacen en Hungría son perros de caza solamente sobre el papel. Sus ancestros nunca han sido evaluados en relación a su conformación o habilidades de caza. Es posible que haya buenos perros de caza entre ellos, pero no hay ninguna garantía.

No estoy en contra de las pruebas de belleza, ya que tienen también su sitio. Pero siento que en la actualidad se ha puesto excesivo énfasis solamente en la apariencia, y nos preocupamos mucho menos de sus habilidades naturales de caza”.

UN PERRO CON MUCHO CARÁCTER

El vizsla típico es un perro enérgico, cariñoso, orientado al contacto constante con las personas y deseoso de complacer.

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El braco húngaro o vizslas es un perro fácil de entrenar como perro de caza.

Forma un vínculo muy estrecho con su dueño y es amigable con las personas y con otros perros, pero algunos pueden ser demasiado territoriales.

El vizsla tiene fama de ser un perro de carácter suave que responde mejor a un manejo cariñoso. Bill Gibbons, uno de los entrenadores de perros de muestra más respetados en Estados Unidos y aficionado al vizsla desde hace mucho tiempo, nos señala algunas de sus principales características:

“Sí, los vizslas son suaves de carácter, pero no tanto como solían serlo antes. Los primeros perros que tuve eran vizslas del tipo antiguo y debías tener mucho cuidado con ellos. Les gustaban la pluma, pero no eran como los pointers o los setters, que vivían para las aves. Yo casi diría que tenían un problema de actitud. Si decidían que estabas haciendo algo que ellos no querían, simplemente se enfadaban. Y si entonces ponías más presión sobre ellos, se deshacían. Se tomaban las cosas a pecho. Pero esos perros realmente me enseñaron mucho. Esa es la manera en que aprendí a utilizar métodos más suaves. Pero en la actualidad los vizslas que tenemos, especialmente los que vienen de líneas de trabajo, son diferentes. Son mucho más fáciles de entrenar. Viven para los pájaros, quieren salir ahí fuera y cazar, y ya no tienen problemas de actitud”.

Zsuzsa Füzesi está de acuerdo en que la mejor forma de entrenar a un vizsla es con mano firme pero de manera amable y cuidadosamente:

“Los vizslas pueden reaccionar con mucha sensibilidad a un manejo rudo. Si son criados y adiestrados con mano demasiado dura y muchas restricciones, pueden volverse inseguros y tímidos o perder su entusiasmo por el trabajo. Premios en los momentos oportunos o estímulos ayudan más en el entrenamiento que amenazas y represalias”.

UN PERRO PRESENTE EN TODO EL MUNDO

Las probabilidades de ver un braco francés en París o un pudelpointer en Berlín son bastante escasas. Así que cuando mi mujer y yo visitamos Hungría en 2007 nos sorprendió ver un buen número de vizslas paseando por las avenidas de Budapest.

Incluso nos paramos a hablar con un hombre muy bien vestido que llevaba dos vizslas sujetos de la correa. Con la ayuda de un diccionario de viaje y mediante signos pudimos descubrir que no cazaba con sus perros, pero los tenía porque

“era la raza de la nación húngara”.

A las afueras de Budapest visitamos a Zsuzsa Füzesi, una de las principales criadoras del país. Además de criar perros de muestra bonitos y entusiastas, Zsuzsa tiene un conocimiento enciclopédico de la raza y su historia.

Después de hablar con ella y de ver trabajar a sus perros, se confirmó mi idea del vizsla: son perros bonitos, con gran personalidad y, cuando provienen de líneas seleccionadas para el trabajo, pueden ser excepcionales perros de caza.

Pero mi experiencia con la raza no se limita a los perros que vi en su país natal. He visto vizslas en Canadá, Nuevo Méjico, Québec, Ontario, Dakota del Norte, Francia, Holanda e Italia. He conocido vizslas que se tenían como mascotas, vizslas criados para exposiciones y vizslas utilizados para cazar.

Me gusta el aspecto de la raza y la forma en la que caza. Y admiro a los cazadores de las planicies húngaras que todavía crían vizslas por tradición cinegética y el respeto a los criadores que producen ejemplares extremadamente atléticos para la caza de aves y pruebas de trabajo en otros países.

Pero parece que la predicción que hizo 40 años atrás un aficionado a los vizslas llamado Phil Wrights se ha hecho realidad: Es un hecho en la vida que cualquier cosa que sea bella además de útil pronto sea codiciada y que aquellos que la codician pronto sean más numerosos que aquellos que la valoran por su utilidad.

El vizsla se encuentra en la actualidad en una situación similar al weimaraner. Los dos son perros con muy buen aspecto y, al menos sobre el papel, excelentes cazadores. Pero las dos razas luchan con un creciente número de criadores que no cazan ni prueban o trabajan en el campo con sus perros.

Por fortuna, las dos razas todavía cuentan con un buen número de aficionados que crían excelentes perros de campo y que cualquiera estaría orgulloso de poseer.

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¡MUCHO CUIDADO CON LA MIOSITIS!

Además de los problemas de salud habituales a los que todas las razas tienen que enfrentarse, los vizslas padecen una mayor tasa de enfermedades inmunomediadas, como erupciones y alergias, hipotiroidismo y procesos inflamatorios del intestino.

Y hay que añadir la preocupación que ha despertado en el Reino Unido la enfermedad que se ha denominado “miositis” o “polimiositis” del vizsla.

La miositis es una inflamación de los músculos de la cabeza y el cuello. En los vizslas esta patología les lleva a un babeo excesivo, problemas al beber y comer y a una severa atrofia de los músculos de la cabeza. Con un diagnóstico precoz habitualmente se controla con tratamientos inmunosupresores.

Craig Kosyk

Traducción: Juan J. García Estévez

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1 comentario

  1. Ignacio
    octubre 03, 18:39
    Una raza maravillosa. Hay que tener uno para comprender lo buenos que son en todo. Felicitaciones a los húngaros por su perseverancia.

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