El Perro de caza durante la veda II
20 marzo, 2017 Trofeocaza . 3079 Visualizaciones

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El Perro de caza durante la veda II

En el artículo ” El perro de caza durante la veda I” tratamos dos aspectos importantes a la hora de afrontar el largo periodo de veda para el perro de caza: la inactividad y la alimentación. En esta segunda parte veremos cómo aprovechar este parón para realizar “el mantenimiento” del perro y pensar en futuras generaciones de compañeros cinegéticos caninos.

Este periodo de inactividad es perfecto para realizar la “puesta a punto” de nuestro perro. Es el mejor momento para aplicarle las vacunas, que son muy importantes para su protección frente a algunas enfermedades.

Pero ¿por qué el periodo de inactividad es precisamente el mejor momento para vacunar?: Al vacunar a un animal, le inyectamos el agente que causa la enfermedad, para que su propio organismo cree anticuerpos y, de este modo, esté protegido. Siendo verdad que el patógeno que se inyecta está alterado de diferentes maneras para que no produzca la enfermedad y que mantenga la capacidad de respuesta inmunitaria por parte del perro, no deja de ser la inoculación de una enfermedad ante la que el perro debe responder. Y en ocasiones esta respuesta puede ser diferente a la esperada y el perro puede enfermar.

Por ello, todos los fabricantes de vacunas aconsejan (entre otras cosas) que no se vacune un perro que está sujeto a estrés. En plena temporada de caza, muchas veces con una alimentación no suficiente para el ejercicio que hace, y casi siempre con bajas temperaturas, sin lugar a dudas no es el momento oportuno para vacunarle. Por ello, durante la veda, y con la calma y tranquilidad que un perro tiene en la perrera, es el momento oportuno de llevar a cabo esta actuación.

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TIEMPO DE CRIAR NUEVOS CACHORROS 

También es una buena época para criar, y buscar nuevos ejemplares que vayan sustituyendo a los más mayores. Y esto es precisamente lo que suelen hacer en el extranjero. En Francia o Alemania, muchos buenos criadores son amateur, y tiene dos o tres perras de alto nivel, que cazan durante la temporada, y tan solo crían con ellas en el momento que termina la temporada de caza.

Esto tiene bastante sentido por varias razones. La primera es que coincide con el ciclo normal de las perras. Una hembra sana y que esté al aire libre, entra en celo en función del alargamiento o acortamiento de los fotoperiodos. Dicho de manera más simple, entran en celo cuando empiezan a alargar o a acortar los días, es decir al principio del otoño y al principio de la primavera. Este celo, el de finales del invierno y principios de la primavera, es perfecto para criar los cachorros.

Nacen en plena primavera, se crían durante los meses de más horas de luz y mejor temperatura, y se les puede introducir en la caza el otoño siguiente. Además, la perra no pierde la temporada, ya que cuando ésta comience, si se la ha cuidado un poco, estará en plena forma para empezar a cazar.

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Para ello, también hay que prever una serie de cosas. Es importante la edad de la perra. Desde el punto de vista veterinario, la mejor edad para criar se sitúa entre los 2 y los 4 años. A pesar de ello, muchos cazadores no piensan en criar hasta que la perra es mayor, y con idea de obtener un substituto, y que además la madre, con mucha experiencia en la caza, enseñe al nuevo cachorro. Esto está bien, siempre que se tenga en cuenta que no es conveniente criar con una perra mayor de 8 años, ya que tienden a tener problemas en la gestación y en el parto, así como camadas muy reducidas.

Hay que acordarse de buscar un buen macho, con suficiente antelación a que la perra salga en celo, y tener previsto los desplazamientos necesarios. También, y una vez que se confirme la gestación, hay que tener preparado el lugar donde instalar el cubil, y construir (o comprar) una paridera idónea. Este punto es importante, ya que un buen lugar donde ubicar los cachorritos los primeros días, salva muchos de ellos, sobre todo de morir aplastados por la propia perra.

Además hay que recordar, en línea con lo que hablábamos al principio, que a la perra hay que desparasitarla siguiendo un protocolo (al menos 15 días antes y después del parto) y tenerla convenientemente vacunada. Esto va a suponer que los cachorros van a nacer con menos riesgo de contraer parásitos intestinales, y que estarán protegidos de enfermedades las primeras semanas de vida.

VACUNAS OBLIGATORIAS Y VOLUNTARIAS

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La mayoría de las personas comprenden que es necesario vacunar a los cachorros pero no siempre son conscientes de que también es preciso revacunar anualmente a los perros adultos.

Básicamente las vacunas las podemos dividir en dos tipo, las obligatorias y las voluntarias.

Vacunas obligatorias

La vacunación antirrábica, obligatoria en la mayoría de las Comunidades Autónomas. Nuestro país está oficialmente libre de la enfermedad, pero a pesar de ello, es obligatoria su aplicación ya que vecinos como Francia y Marruecos tienen la enfermedad. En 2013 hubo un brote de rabia cuando un perro introducido ilegalmente desde Marruecos mordió a cuatro niños y un adulto en la provincia de Toledo. Además, miles de murciélagos migran cada año, pasando por estos países, y pueden ser portadores de la enfermedad.

Como decía, esta vacuna es obligatoria anualmente en la mayoría de la Comunidades Autónomas, aunque con estas cosas de las autonomías (muchas veces difíciles de entender para los ciudadanos) en algunas es obligatorio cada dos años y en otras se está exento de ella.

 Vacunas voluntarias

Las más importantes de todas desde el punto de vista de la salud del propio animal. Existen numerosas enfermedades frente a las que se puede vacunar un perro, pero las principales son el moquillo, la hepatitis, la leptospirosis y la parvovirosis. Todos los cazadores tienen muy claro que hay que vacunar a los cachorros frente a estas enfermedades, pero no lo tienen tan claro que haya que hacerlo en un adulto.

A lo largo de los años que llevo ejerciendo he visto varios casos de perros adultos que han muerto por alguna de ellas, por no estar revacunados. Recuerdo un caso en concreto, que un cazador perdió un lote de 15 excelentes sabuesos de caza mayor.

Todavía tengo en la memoria (aunque de esto hace bastantes años) cómo aquel hombre mayor me pedía entre lágrimas que le salvase a los perros, que venían de una estirpe que ya criaba su abuelo. No puede hacer nada por ellos, por que cuando entra una cepa virulenta del virus del moquillo, y cuando los perros comienzan con sintomatología neurológica, las posibilidades de cura son muy pocas.

Esto se podría haber solucionado con una simple vacuna, aplicándola cuando el perro está en perfecto estado de salud. Por ello, las revacunaciones anuales en perros adultos son tan importantes.

Juan J. García Estévez
Veterinario

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