Homenaje a los perros de caza mayor y a los perreros
20 noviembre, 2017 Trofeocaza . 5480 Visualizaciones

Reportajes perros de caza

Homenaje a los perros de caza mayor y a los perreros

Me voy a salir un poco del temario de esta sección, tratar temas veterinarios, para hacer un pequeño homenaje a los perros de caza, y muy especialmente a los perros de caza mayor. Recientemente he vivido alguna experiencia que me ha hecho recordar la importancia de perros y perreros, y su gran sacrificio cada fin de semana.

Hace un tiempo estuve con mi buen amigo Esteban Arias en una montería en Ciudad Real. Le acompañaba en un precioso puesto desde donde veíamos toda la ladera que se iba a montear.

Al poco de comenzar la montería, vimos a dos perros marcar en unas matas a media ladera. Durante un buen rato ladraron y ladraron sin que nada ocurriese. De repente apreció un gran jabalí que arremetió contra ellos. Debían ser perros experimentados porque sabían guardar las distancias, y, a pesar de que los persiguió un corto trecho, no los alcanzó.

Pero los perros continuaron ladrando de nuevo durante un buen rato, y de nuevo se volvió a repetir la persecución. Es posible que estuvieran con este juego más de dos horas hasta que llegó el perrero, y con la fuerza del resto de perros pudieron agarrar este jabalí, al que el propio perrero remató a cuchillo. Fue un gran jabalí con enormes colmillos, que sin el esfuerzo y la valentía de estos dos perros es posible que se hubiese quedado en el monte sin salir.

Este tipo de acciones pasan todos los fines de semana en el monte, y la gran mayoría de ellas pasan desapercibidas para los cazadores, tan solo los perreros se percatan de las mismas. Estos perros se juegan la vida por hacer saltar a los jabalís y a los venados del monte, y raros son los monteros que se acercan a los perreros para darles las gracias cuando ven una acción que lo merece.

Pero me voy a centrar en dos hechos que he vivido hace pocos días. No sé que pasa este año, pero en mi zona hay mucho jabalí, ¡y muy grande! Ya barruntábamos algo porque, en el pequeño pueblo donde vivo, mis mastines no paraban de ladrar las noches del pasado verano.

Con la protección de la oscuridad, estos jabalies salvajes se colaban por el pueblo, y cataron todas las huertas. Además, en los conteos nocturnos de verano, pudimos ver casi el triple de animales de lo habitual.

Por ello, no me sorprendió cuando un amigo me llamó para dar un gancho en su finca porque le estaban comiendo la siembra recién hecha. El puesto que me tocó, entre dos campos de labor, estaba machacado por los jabalís. No había –literalmente– un metro cuadrado de terreno que no estuviese pisoteado y ‘morreado’.

El capitán de montería nos pidió que disparásemos a todo jabalí que viésemos, ya que se trataba de un control de población más que de una cacería por diversión. Y a pesar de que lo perros apenas pudieron recorrer el 50 % de la mancha, porque salían jabalís de cada mata, entre 20 puestos abatimos más de 40 ejemplares.

Como ocurrió en esta cacería, no es raro que me avisen para atender un perro de urgencia mientras estoy en una batida. En este caso me llamaron por la emisora porque un perro había recibido una cuchillada en el cuello, y se iba en sangre. El animal, atacado por un gran jabalí, se acercó malherido a una de las posturas.

El cazador, siguiendo las indicaciones que le daban por la emisora, metió la mano en la herida y le taponó como pudo el sangrado. Cuando llegó el perrero, llenó de gasas el profundo corte y vendó todo el cuello para hacer presión. Un poco más tarde, cuando llegué al sitio, pude ver un precioso y poderoso podenco ante un gran charco de sangre, con las mucosas pálidas por la hemorragia, pero estabilizado. Aquellos dos hombres le habían salvado la vida.

homenaje-perros-de-caza-perros-aguaLos perreros de esta cacería iban bien organizados. Además del material para hacer una atención de urgencia en el campo, llevaron acompañantes con un coche para atender perros heridos, algo así como el coche ‘ambulancia’, por si tenían que salir a toda prisa al veterinario. Y lo tuvieron que hacer con este perro, con la cuchillada en el cuello, y con otro más que revestía menos gravedad. Ya en la clínica veterinaria, y con los medios oportunos, se le hizo una transfusión de sangre, y el perro salió adelante.

El fin de semana anterior me ocurrió algo similar, esta vez cazando en Aragón. Tuve la suerte de abatir un gran jabalí, uno de los más grandes que he cazado, pero varios perros pagaron por ello. No puedo decir que el ‘chandrío’ lo hiciese este jabalí, pero cuando estábamos terminando la montería y mientras admiraba al gran navajero, uno de los perreros se acercó a mi mujer y, tímidamente, le pidió si me podía acercar a mirar un perro que estaba muy mal.

Me fui enseguida al lugar de la suelta, donde encontré a los perreros atareados cosiendo a varios perros, pero uno les preocupaba y no se atrevían con él. Estaba tumbado en el suelo, sobre unos cartones, y cubierto de mucha ropa para mantenerlo caliente, mientras que dos perreros lo sujetaban y acariciaban.

Levanté los abrigos y pude ver que tenía parte del paquete intestinal fuera, por una herida pequeña y profunda en la parte superior del abdomen derecho. Les pedí que me enseñasen el material que tenían; elegí unas pinzas, un portagujas, unas tijeras y unas suturas, me remangué y me puse a trabajar tirado en el suelo, y con la ayuda de los dos perreros.

Después de limpiar –como pudimos– el intestino, lo devolvimos poco a poco a su lugar, cosa que no fue nada sencilla hacer en medio del campo, tirados en el suelo y sin anestesiar al animal, pero bueno, lo conseguimos. Pude suturarlo y lo llevaron a la clínica, donde continuaron con la vigilancia y el tratamiento.

Aquellos perreros no pararon de darme la gracias:

«No, no tenéis que darme las gracias –les dije–. Todo lo contrario, las gracias os las tenemos que dar a vosotros y a vuestros perros por todo el esfuerzo que hacéis».

Por todo ello me gustaría, desde esta sección, rendir un pequeño homenaje a los perreros y sus perros, que cada fin de semana se dejan la piel y la vida para que nosotros cacemos.

¡VA POR ELLOS!

¿Tienes alguna duda sobre tu perro de caza? Envíanos tu consulta a veterinario@trofeocaza.com y nuestro veterinario, Juan J. García Estévez responderá a todas las preguntas.

Las respuestas se publicarán en la revista Trofeo Caza como en la sección Perros de Caza de www.trofeocaza.com así ayudaremos a otras personas que tengan las mismas dudas.

¡No te quedes con la duda nuestro veterinario responde!

Juan J. García Estévez.

Veterinario

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