Protocolos de tratamientos en perreras
22 julio, 2017 Trofeocaza . 1981 Visualizaciones

Veterinaria

Protocolos de tratamientos en perreras

En Medicina, tanto humana como veterinaria, procuramos invertir más en prevención que en tratamientos. Popularmente, siempre se ha dicho que es mejor prevenir que curar.

Y siguiendo estos criterios, los protocolos de vacunaciones y desparasitaciones son una parte sustancial del manejo de los perros, especialmente si nos encontramos ante grupos de animales, en los que la transmisión de las enfermedades se ve favorecida.

Hay dos cosas que todos los propietarios están obligados a hacer con sus perros.

-La primera de ellas es la identificación. Todo perro tiene que estar identificado e inscrito en un censo. Además, debe estar vacunado de la rabia a partir de los cuatro meses.

A pesar de que nuestro país está libre de esta enfermedad, la vacunación de la rabia es obligatoria porque estamos rodeados de países en las que se encuentra presente.

Tanto en Francia como en el norte de Europa, la enfermedad sigue activa entre los animales salvajes. Y también en Marruecos y en el resto de África.

Como decía, España está libre desde hace décadas de esta terrible enfermedad que causaba pavor a nuestros abuelos. La rabia se transmite por la saliva (el mordisco es la forma más habitual de inocularla), tiene un periodo de incubación lento (entre varias semanas a varios meses) y provoca la muerte tanto en animales como en personas, con cambios de conducta, ataques de violencia, parálisis, incapacidad para deglutir y respirar…

Por su importancia sanitaria, a pesar de no existir en nuestro país, las vacunaciones preventivas se han mantenido. Además, recientemente hemos sido testigos de algún brote de la enfermedad debido a que perros infectados entraron en España de manera ilegal provenientes del norte de África y atacaron a varias personas que tuvieron que ser tratadas posteriormente. Al estar toda la población canina vacunada, la expansión de la enfermedad se controla inmediatamente.

En la mayoría de las comunidades autónomas, la vacunación de la rabia es obligatoria todos los años, aunque hay alguna excepción. En algunas, la vacunación debe hacerse cada dos años y en otras ni siquiera es obligatoria.

ES ACONSEJABLE…. 

Pero para los veterinarios responsables de la salud de los animales, las vacunaciones no obligatorias nos parecen especialmente importantes.

Ello se debe a que previenen enfermedades que los perros realmente padecen y ante las que nos tenemos que enfrentar día a día.

Protocolos-en-Perreras-2El moquillo, la parvoviroris, la hepatitis o la leptospirosis son enfermedades muy graves, con frecuencia mortales, a las que constantemente nos tenemos que enfrentar. Contra estas enfermedades no tenemos ningún tratamiento eficiente y tan solo podemos prevenirlas por medio de vacunas, pues por los animales que contraen la enfermedad poco podemos hacer.

Creo que en la actualidad todos los propietarios están concienciados en vacunar a los cachorros con un mínimo de dos vacunas, entre los dos y tres meses, frente a estas importantes enfermedades. Pero no están tan concienciados (especialmente los propietarios de perros de caza) de que estas vacunas hay que repetirlas al menos una vez al año.

Hay numerosos estudios, y la práctica diaria también lo indica, que demuestran que la protección que ofrece una vacuna es limitada en el tiempo (no suele ser de más de un año). Por ello hay que revacunar anualmente.

Tan solo voy a hacer un breve comentario sobre el moquillo. A lo largo de mi vida profesional he podido comprobar que el virus de esta enfermedad se activa cada cierto número de años, volviéndose más virulento.

Entonces ataca buscando los puntos débiles de perros no vacunados o vacunados hace tiempo. Recuerdo hace años cómo un cazador, un hombre de avanzada edad, me pedía entre sollozos que salvara a sus perros.

Tenía una perrera de 11 animales de una línea de sabuesos que se remontaba a su bisabuelo. Los perros (que no estaban revacunados) habían contraído moquillo en uno de estos picos de mayor actividad del virus. Tan solo un perro se salvó, perdiéndose el trabajo de varias generaciones. •

LAS DESPARASITACIONES MUY IMPORTANTES 

Protocolos-en-Perreras-despiDentro de los protocolos para mantener los perros sanos, también tienen mucha importancia las desparasitaciones, tanto externas como internas.

Me centraré en las desparasitaciones internas, ya que de las externas (para pulgas, garrapatas y mosquitos) hemos hablado en varias ocasiones recientemente.

Las desparasitaciones internas son importantes para evitar los parásitos intestinales, que también tienen importancia, no solo por la salud del propio perro, sino también para la salud de las personas que les rodean. Algunos parásitos intestinales pueden provocar importantes enfermedades en humanos, como el quiste hidatídico.

Son varios los parásitos internos que puede albergar un perro, pero para los adultos, y especialmente los que se mueven con libertad por el campo como son los perros de caza, las tenias (también llamados parásitos intestinales planos) son los que tienen preferencia.

Para ello, el Praziquantel es el producto ideal. Se comercializa con varios nombres. En la actualidad, solemos utilizar productos que combinan tratamientos tanto para tenias como para otros parásitos intestinales, especialmente los vermes o parásitos intestinales redondos. Estos suelen ser combinaciones de productos que llevan Praziquantel, Pirantel, Milbamicina, Febental, etc. Existen numerosos productos y diferentes combinaciones.

Otro punto interesante es el protocolo de aplicación de los productos. En perros adultos se deben repetir los tratamientos antiparasitarios internos con cierta frecuencia, mientras que en perros normales (sin especial riesgo) una desparasitación cada cuatro meses suele ser lo indicado. En perros con mayor riesgo que tienen acceso a vísceras de animales muertos, como pueden ser los perros de caza o los destinados al pastoreo, conviene que la desparasitación sea más frecuente: cada tres meses o incluso menos.

Para los cachorros también existe un protocolo específico. Ellos se ven atacados principalmente por las lombrices típicas del perro: el Toxocara canis, que antes hemos mencionado como parásito intestinal redondo. Estas pueden ser muy graves para los cachorros y convertirse en la puerta de entrada de multitud de enfermedades.

Por ello, la desparasitación tiene un papel fundamental en su salud. Y esta desparasitación empieza por la madre, a la que habrá que tratar 15 días antes y después del parto, porque el contacto materno es la principal vía de transmisión a los cachorritos. Además, deberemos desparasitarlos desde los 15 días de vida, siendo oportuno repetir la desparasitación cada 15 días hasta que cumplan los cuatro meses por lo menos. El producto de elección es el Pirantel, aunque existen otros.

Nota: Todos estos protocolos, tanto vacunales como de desparasitaciones, son orientativos. Pueden variar según las zonas y las enfermedades de mayor incidencia local o por criterios del propio veterinario.

Juan J. García Estévez

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