¿Por qué hay menos liebres en nuestros campos?
28 septiembre, 2017 Trofeocaza . 5964 Visualizaciones

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¿Por qué hay menos liebres en nuestros campos?

Situación actual de la liebre y sus enfermedades

Cada vez son menos las ocasiones en las que nos sorprende arrancándose de la cama… y los galgueros son los tristes testigos de excepción del ocaso de la liebre. El efecto de los pesticidas vertidos en el campo y las enfermedades que la afectan son los principales causantes del declive de su población en la Península Ibérica. Analizamos su situación actual en nuestro país y las diferentes afecciones que padecen en este interesante artículo.

Debido a la dificultad de su manejo y control, la liebre ibérica es una de las especies cinegéticas más desconocidas a nivel científico en España, con escasos estudios técnicos que nos impiden tener información específica sobre los factores que influyen en la evolución de sus poblaciones. Las capturas anuales y el IKA (Índice Kilométrico de Abundancia), contemplado en los planes cinegéticos cada cinco años, constituyen casi de forma exclusiva la información sobre la liebre.

Aunque en España conviven la liebre europea, la liebre de piornal y la liebre ibérica, es esta última la más abundante y de mayor distribución geográfica, encontrando poblaciones estables y relativamente abundantes en toda la zona sur del Ebro y Costa Cantábrica, de la Península Ibérica hasta Tarifa. Presenta poblaciones pequeñas, aunque relativamente estables, en las costas atlántica de Galicia y occidental de Asturias, así como en zonas de Álava y Lérida.

HÁBITAT Y BIOLOGÍA DE LA LIEBRE 

La liebre ibérica (Lepus granatensis) es una especie cuya característica principal es la rusticidad, base de su supervivencia a numerosos factores, sobre todo químicos, que la han afectado en las tres últimas décadas.

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Espectacular fotografía de una pareja de lebratos de dos días de vida.

Morfológicamente se caracteriza por su labio leporino, ojos laterales, largas orejas y espeso pelaje hasta la planta de las extremidades.

Dentro de la familia Leporidae a la que pertenecen, se diferencian de los conejos por el desarrollo de las crías al nacer, que ya presentan pelo, tienen los ojos abiertos y posibilidad de movimiento.

Su peso al nacer se sitúa entre los 50-80 gramos, dependiendo del número de lebratos por gestación, que varían entre uno y tres, pudiendo llegar a seis. Los ejemplares adultos alcanzan pesos entre 1,8 y 3,5 kilogramos, presentando generalmente mayor peso y tamaño las hembras.

La extraordinaria capacidad de mimetismo es una de sus características principales de la liebre, teniendo muy desarrollados el oído, el olfato y la vista. La liebre es noctámbula.

Después de pasar el día inmóvil en su encame (pequeña concavidad hecha por ella misma en el terreno), durante la noche se dedica a buscar comida para alimentarse, pudiendo confluir varios ejemplares en la misma zona de alimento.

Situacion-y-enf-de-la-liebre-camuokLa liebre es solitaria, sólo durante el celo o cuando las poblaciones son muy altas, podemos ver más de un ejemplar a la vez. La velocidad de la liebre alcanza los 60 kilómetros por hora, pudiendo mantener velocidades de entre 45 y 50 kilómetros por hora durante más de tres minutos.

Esta capacidad de correr se debe a sus potentes extremidades posteriores, a que dispone de un esqueleto muy ligero y de un desarrollado sistema circulatorio impulsado por un corazón que, en proporción a su peso, es cuatro veces mayor que el de una persona.

El sexo en esta especie resulta complicado de determinar, ya que los machos cuando no están en celo tienen los testículos disminuidos y retraídos en la cavidad abdominal, por lo que tendremos que presionar ligeramente el abdomen para exponer su aparato reproductor, diferenciando el pene del clítoris, que suelen tener similar tamaño, lo que produce confusión si no apreciamos de forma clara la forma de cono puntiagudo del primero o la de lengüeta del segundo.

La edad de una liebre es aún más difícil de ajustar, debido a que las liebres alcanzan su madurez sexual entre los seis o siete meses de vida, presentando un tamaño y morfología similares al de los individuos adultos, aunque por su coloración más clara y volumen de la cabeza se las denomina popularmente liebres nuevas.

Un método eficaz y seguro para diferenciar las liebres hasta esta edad es la palpación de una ligera prominencia en la zona exterior del cúbito, en la cercanía del carpo (lo que sería anatómica y popularmente la muñeca de la liebre), que desaparece con su osificación cuando la liebre cumple los siete meses de edad.

SITUACIÓN Y ENFERMEDADES DE LA LIEBRE 

Las poblaciones de liebres siempre han presentado variaciones anuales derivadas principalmente de la climatología (tasa de reproducción), los sistemas y gestión de cultivos, la predación y la presión cinegética.

Sin embargo, en el último decenio las poblaciones han disminuido de forma importante, con valores medios cercanos al 30% en la totalidad de la Península si atendemos a las estadísticas de capturas, y de forma más importante en Castilla y León y Madrid, con tasas que superan el 60% en el último quinquenio. En estas autonomías existen pequeñas islas con poblaciones importantes de liebre, situadas principalmente en las provincias de Palencia, Ávila y Zamora y en acotados rodeados de importantes vías de comunicación en Madrid.

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La disminución de las poblaciones de liebres en Castilla-La Mancha y Castilla y León es preocupante.

 

Preocupante es la disminución poblacional de liebres en el año 2013 en comunidades tan prolíficas en esta especie como Castilla-La Mancha y Andalucía. Por otro lado, la llegada a los medios de comunicación de la participación de la liebre en el ciclo de enfermedades que afectan a personas, como la tularemia y la leishmaniasis, ha incrementado el número de enemigos de esta especie.

La liebre, en virtud de su vida silvestre y del medio donde habita, es sensible a padecer una serie de enfermedades de origen parasitario, vírico y bacteriano. Además, la exposición e ingestión de los rodenticidas que se usan para regular las poblaciones de topillos en Castilla y León y los plaguicidas aplicados sobre los cultivos suelen producirle consecuencias fatales para su vida o reproducción.

Para los gestores cinegéticos y cazadores españoles es importante conocer las enfermedades más habituales de esta especie en la Península Ibérica con el fin de prevenirlas o salvaguardar su propia salud en caso de encontrarnos ante una zoonosis.

Las analizamos a continuación.

ENFERMEDADES COMUNES EN LAS LIEBRES 

Cisticercosis: el parásito que “agota” a la liebre

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Órganos de una liebre afectados por la cisticercosis.

Es una enfermedad de origen parasitario producida por el Cisticerco pisiformis, fácilmente reconocible al aparecer en el abdomen múltiples larvas con formas similares a granos de arroz recubiertas de un envoltorio transparente que suele estar ligeramente adherido al estómago, hígado y parte del paquete intestinal. La presencia de esta parasitosis disminuye la capacidad de defensa de la liebre al perjudicar sus facultades físicas.

Del mismo modo, parece evidente la disminución de la inmunidad en los individuos parasitados. Es una enfermedad crónica que se transmite por ingestión, por lo que evitaremos la evisceración en el campo para que no sean ingeridas por zorros o perros, que darían continuidad al ciclo del parásito.

Las liebres correctamente evisceradas pueden ser consumidas tras ser cocinadas sin problemas para el hombre, eliminando los ejemplares que presenten una delgadez evidente.

La coccidiosis debilita su inmunidad

Enfermedad parasitaria producida por diferentes especies de Eimeria. En los ejemplares de liebre que la padecen se distingue una diarrea oscura que mancha la zona ano-caudal y en estadios avanzados se aprecia delgadez extrema.

La coccidiosis en liebre puede presentarse principalmente de dos formas: hepática e intestinal. En la forma hepática apreciaremos lesiones de hígados muy parasitados y agrandados, mientras que en la forma intestinal la sintomatología resulta más complicada de localizar, encontrándose en la mucosa intestinal zonas nodulares de color blanquecino.

Al igual que en la cisticercosis, las liebres afectadas disminuyen su capacidad de huida y de forma muy importante su inmunidad.

El control de ambas parasitosis, junto con otras de tipo externo, principalmente las producidas por garrapatas, es básico en la gestión de repoblaciones y traslocaciones de esta especie.

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La tularemia: ¡mucha atención en la manipulación de las liebres!

Enfermedad bacteriana causada por la Francisella tularensis con sus dos serotipos, A y B, que produce múltiples necrosis en diferentes órganos dando lugar a la muerte del animal por septicemia generalizada, o bien produciendo en estadios más tempranos inmovilidad, convirtiéndose la liebre en presa fácil de los numerosos depredadores que la acosan.

Es muy contagiosa y produce una altísima mortalidad. Afecta principalmente a las liebres, conejos silvestres, ratas, ratones de campo… y en menor medida a otros animales. Las personas también pueden verse afectadas en determinadas circunstancias (zoonosis) por esta enfermedad.La principal vía de contagio es el contacto directo con el animal enfermo o muerto, principalmente a través de la piel y, con menor frecuencia, a través de la conjuntiva del ojo y las mucosas de boca y nariz. También puede transmitirse por picaduras de insectos y garrapatas.

Están descritos casos de contagio en personas por ingestión de agua contaminada por animales muertos o por su orina y heces, y por la ingestión de carne poco cocida de animales enfermos. No se produce transmisión de persona a persona.

Enfermedad de fácil curación que se presenta en personas con aparición brusca de fiebre alta, malestar general y dolor muscular. Para prevenirla debemos evitar: la manipulación directa de la liebre sin guantes y mascarilla, el consumo de carne poco cocinada (la congelación no elimina el agente) y beber agua no controlada sanitariamente.

En caso de descubrirse alguna garrapata fijada en la piel o tener alguno de los síntomas descritos, acudiremos rápidamente a nuestro médico. La tularemia se hizo tristemente famosa por el brote de 2007 en Castilla y León, relacionado con la plaga de topillo campesino en la comunidad autónoma, que afectó a 362 personas.

Un estudio aportó que el 67% de los topillos encontrados muertos presentaban la enfermedad, y otro realizado por la Federación Española de Galgos concluyó que en las zonas donde la densidad de topillos fue media-alta, la mortalidad de las liebres por la enfermedad y el uso de rodenticidas alcanzó el 86% de los ejemplares.

El síndrome letal de la liebre parda (EBHS)

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El conocido como “síndrome letal de la liebre parda” provoca la muerte en menos de 12 horas.

Enfermedad producida por un calivirus, muy contagiosa y de carácter agudo. Puede producir la muerte de una liebre en menos de 12 horas después de una incubación de entre uno y tres días.

Se transmite por vía oral, conjuntival o nasal. La infección en liebres se evidencia por síntomas nerviosos, respiratorios y apatía generalizada. Al ser de un curso rapidísimo, suele producir la muerte de la liebre encamada, presentando el cadáver evidentes hemorragias nasales.

El brote más importante de EBHS en España en liebre ibérica afectó a las provincias de Zamora, Salamanca, Ávila y Valladolid en 1991, causando elevadas mortalidades en las zonas donde la densidad de liebre era mayor debido a su rápida propagación entre la población.

La temible leishmaniasis

Es una enfermedad parasitaria producida por protozoos del género Leishmania que afecta a perros y personas (zoonosis), en cuyo ciclo interviene la liebre como reservorio (portador asintomático del parásito). La hembra de un mosquito llamado Phlebotomus perniciosus es la causante de la transmisión de la enfermedad.

La aparición de un brote en Madrid que afectó a más de 290 personas en los años 2012 y 2013 puso en evidencia que más de un tercio de las liebres capturadas en la zona del brote presentaban el parásito.

La densidad de liebres en el parque origen del problema era grandísima, careciendo de predación silvestre y cinegética y habiéndose originado una superpoblación de esta especie. La leishmania procedería de los perros domésticos que utilizan el parque como zona de ocio y paseo.

¡Cuidado, la toxoplasmosis puede afectar a embarazadas!

Enfermedad parasitaria producida por Toxoplasma gondii en la que la liebre actúa de hospedador intermediario de los felinos, hospedadores definitivos.

La importancia de esta enfermedad es que puede afectar al feto en el embarazo, por lo que deberá evitarse cualquier tipo de contacto con liebres por parte de mujeres en este estado. Según un estudio realizado por investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos entre 2004 y 2008 en cinco zonas del sur y centro de España, la seroprevalencia encontrada de este parásito en liebres se aproximaba al 50%.

Como las anteriores parasitosis, tiene efecto negativo en la supervivencia de la liebre.

Otras enfermedades menos estudiadas

Existen otras enfermedades importantes en la liebre ibérica, como la pseudotuberculosis, de origen bacteriano (Yersinia pseudotuberculosis), que puede causar mortalidad en épocas lluviosas y que es más difícil de detectar y sospechar.

Por otro lado, seguimos careciendo de información sobre la patología y el papel de nuestra liebre en ciertas enfermedades como la brucelosis o la pasterelosis, mucho más estudiadas en liebre europea.

La liebre, como afectada, hospedador intermediario o reservorio, interviene en muchas zoonosis, lo que debería hacernos tomar las precauciones debidas en su manejo, como el uso de guantes en su manipulación y evisceración, no permitir que los perros ingieran sus vísceras y evitar la picadura de insectos y garrapatas mediante el uso de ropa protectora y repelentes.

Parece necesario, en opinión de la mayoría de los científicos y técnicos, el establecimiento de redes de vigilancia para la liebre ibérica en España, sobre todo de las enfermedades más importantes. Por eso, me gustaría agradecer al compromiso de ciertas autonomías, como Navarra, que siguen apostando por la investigación en esta especie.

Francisco Salamanca

Veterinario

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