.270 Winchester Short Magnum, espectacular calibre de rececho
5 febrero, 2019 Trofeocaza . 10102 Visualizaciones

Reportajes armas y municiones

.270 Winchester Short Magnum, espectacular calibre de rececho

El .270 Winchester Short Magnum destaca por su versatilidad, gran alcance efectivo y alta precisión. Particularmente, en España se puede utilizar para abatir todas las especies de caza mayor y, como sucede en el resto del mundo, cada día es más popular. ¿Pero lo utilizamos bien?

Nunca he tenido la curiosidad de contar los numerosísimos calibres para armas largas que ha desarrollado Winchester; ni siquiera los más populares y apreciados. Pero sí les puedo asegurar que es uno de los fabricantes que más cartuchos de fuego central ha comercializado con éxito en el mundo desde que lanzó al mercado en 1873 la munición .44-40 WCF (WCF son las iniciales de Winchester Center Fire) para el rifle de palanca Winchester 73, el calibre que literalmente conquistó el Oeste.

Y años más tarde, en 1895, el .30-30 WCF para otro rifle de palanca, el Winchester 94, que ya era de pólvora sin humo y notablemente más potente que el .44-40, por lo que se usó mucho más en caza y (como el .44-40) continúa utilizándose aunque con popularidad decreciente desde hace décadas al no haber podido competir con otros cartuchos más potentes para rifles de palanca o de cerrojo.

WINCHESTER CREA EL CALIBRE .270

Entre 1895 y los primeros años del siglo XX Winchester lanza al mercado numerosos cartuchos para rifles de palanca y semiautomáticos que, aunque contribuyeron a mantener su ya consolidada fama, no tuvieron el mismo éxito que las municiones anteriormente mencionadas.

Sin embargo, en 1925 logra lanzar al mercado otro cartucho, en esta ocasión para rifles de cerrojo, que ha pasado a la historia como una de las mejores municiones para caza a rececho jamás creadas: el .270 Winchester.

Cartucho 270 Winchester, resolutivo a larga distancia

El .270 Winchester puede considerarse el antecesor del .270 WSM porque, aunque en su nombre no aparece la palabra magnum, dispara balas del mismo calibre a velocidades muy altas.

COMPARATIVA DE VELOCIDAD Y ENERGÍA

CARTUCHOVO(M/S)EO(JULIOS)
.270 Winchester
130 grains Ballistic Silvertip
9303.640
140 grains Accubond CT.

899 3.667
150 grains Power Point 869 3.667
.270 WSM
130 grains Ballistic Silvertio998 4.198
140 grains Accubond CT.
975 4.317
150 grains Power Point 960 4.480
270 Weatherby Mag.
130 grains SP
1.028,7 4.452,4
150 grains SP 989 4.784
Notas:
– Datos extraídos del catálogo Winchester y del Weatherby.
– Puestos a tiros los rifles a 200 metros, las tres balas del 270 Win. caen a 300 metros 16,5; 17,5 y 21,1 centímetros, respectivamente.
Y las del .270 WSM 14; 14,5 y 16,5 centímetros, respectivamente.
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Winchester diseñó  el .270 para su rifle de cerrojo modelo 54 a partir de vainas del calibre .30-06, modificadas para que engarzaran balas semiblindadas de 130 grains de 0, 277 pulgadas (7,03 mm, aproximadamente), un calibre nada usual, pues hasta la fecha este diámetro de proyectil no se había utilizado ni en Europa ni en EE. UU., pero que sin embargo le permitió fabricar proyectiles muy precisos y crear una munición muy polivalente que podía abatir a mayores distancias que el .30-06 la variada fauna no peligrosa norteamericana.

Poco después también se ofreció, entre otras, con balas de 150 grains porque las de 130 eran demasiado ligeras y cuando se utilizaban a corta distancia (o sobre animales muy grandes) expandían más de lo aconsejable y no penetraban lo suficiente.

PRIMEROS CARTUCHOS MAGNUM CORTOS

Aunque los fabricantes norteamericanos han sido los que más lo han popularizado, el término magnum no es norteamericano sino británico. Lo han utilizado numerosos cartuchos ingleses, incluso

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El rifle Winchester 70, fue el primer rifle que disparó la munición WSM.

modelos de pólvora negra, antes de que lo adoptaran los fabricantes norteamericanos.

Sin embargo, Winchester en 1925 fabrica por primera vez la cartuchería británica .375 H&H Magnum, cuya robusta vaina cinturada (belted) es utilizada años después para crear los primeros cartuchos Magnum norteamericanos que desarrolló Roy Weatherby a partir de 1943 (caso del .270; 7 mm; .300 y .375 Weatherby Magnum, entre otros) y que, pese a su gran potencia, los más veloces y potentes presentaban la desventaja de que tenían necesariamente que ser disparados en armas con acciones de cerrojo muy largas, poco comerciales.

Pues bien, este problema lo resolvió Winchester a partir de 1956 al lanzar al mercado para su rifle modelo 70 cartuchos de alta velocidad que utilizaban cargas de pólvora de combustión muy lenta, para que la presión no se disparara, y vainas con el mismo y robusto culote del .375 H&H pero más cortas, para que los cartuchos se pudieran utilizar en armas con acciones comerciales estándar (la del .30-06).

Por tanto se puede decir que Winchester creó la primera generación de Magnum cortos comerciales, aunque en su nombre no se indique nada al respecto. Es el caso del .458 Winchester Magnum de 1956, al que le siguen el .264 Winchester Magnum y el .338 Winchester Magnum, en 1958, y el .300 Winchester Magnum en 1963, que sale al mercado un año después de que Remington, para competir con los cartuchos Winchester, lanzara otro cartucho Magnum con el mismo tipo de vaina ‘corta’. muy apreciado en nuestros días: el 7 mm. Remington Magnum.

CARTUCHOS MAGNUM CORTOS DE SEGUNDA GENERACIÓN 

El siguiente paso importante, y de momento el último en el desarrollo de municiones comerciales de caza de alta potencia, lo dio de nuevo Winchester en 2000 al lanzar su rifle modelo 70 en un nuevo calibre Magnum: el .300 WSM (iniciales de Winchester Short Magnum) que, a diferencia de sus primeros Magnum, utilizaban una vaina distinta: es más corta (mide 53,34 mm de longitud, en vez de 66,19 mm en el caso del .300 Win. Mag.); está provista de un culote con ranura de extracción ligeramente rebatido (rimless rebated, con un diámetro menor en el culote que el cuerpo) y posee un diámetro muy considerable para que los cartuchos puedan contener una gran dosis de pólvora pese a ser tan cortas las vainas: su cuerpo mide exteriormente 14,097 mm de diámetro, mientras que por ejemplo una vaina estándar, como la del calibre .30-06, tiene un diámetro de 11,93 mm, y una Magnum belted ni siquiera consigue este diámetro en la parte más gruesa (en el cinturón, donde mide 12,97 mm).

Pues bien, este tipo de vaina fue utilizada en los años siguientes para lanzar al mercado otros calibres WSM: 7 mm; .270 y .325 que, como consecuencia del tipo de vaina que utilizan, tienen un aspecto inconfundible (‘regordete’, he escuchado decir a algún cazador) y se pueden disparar en armas de cerrojo con acciones más cortas y por tanto más manejables.

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Teóricamente también esta munición aporta otras ventajas, como un retroceso algo más moderado (porque la pólvora arde de forma diferente al estar en una columna más gruesa y corta) y también una precisión mayor (debido a que la vaina WSM se apoya en la recámara mejor), pero lo cierto es que estas últimas ventajas a niveles prácticos son inapreciables, especialmente la de la precisión, ya que, aunque sea posible medirla en milímetros sobre el papel, no es lo suficientemente significativa para que el arma sea más efectiva en caza mayor ni siquiera a largas distancias. Eso sin contar que la mayor o menor precisión también depende del rifle. E igual ocurre con el retroceso porque también depende del arma, de su peso y de lo bien equilibrada que esté, no solo del cartucho.

EL CARTUCHOS .270 WINCHESTER SHORT MAGNUM SE IMPONE

Aunque inicialmente fueron acogidos con gran expectación todos los cartuchos WSM que Winchester ha ido lanzando, los únicos que han tenido éxito han sido el .300 WSM y, sobre todo, el .270 WSM, que fue introducido un año después que el .300, en 2001, y desde entonces su popularidad no ha parado de crecer.

Esto se debe a que el .270 WSM es el único Magnum corto de última generación que aporta, sobre otros calibres Magnum similares ya existentes, prestaciones balísticas significativas, mientras que no sucede lo mismo con los demás.

Así, por ejemplo, el 7 mm WSM no ha podido competir con el 7 mm Remington Magnum, ni el .325 (introducido en 2005 y prácticamente desconocido en España y otros muchos países) con el .338 Win. Mag. Incluso el .300 WSM tampoco ha logrado imponerse al .300 Winchester Magnum porque, salvo por el hecho de que pueda utilizarse en armas más cortas, tampoco aporta mejoras balísticas considerables.

Sin embargo, el .270 WSM sí las aporta porque dispara con gran precisión los mismos proyectiles que utiliza el .270 Win. a una notable mayor velocidad. Y por tanto permite cazar a distancias mayores que con el veterano y apreciadisimo en todo el mundo calibre .270 Winchester, ya que las balas desarrollan una mayor energía en cualquier punto de su trayectoria y tienen menor caída.

Así, por ejemplo, la bala de 130 grains del 270 Win. tiene una velocidad inicial de unos 930 metros por segundo, mientras que la del mismo peso del .270 WSM es de 998 m/s. Y las de 150 grains desarrollan 870 y 960 m/s, respectivamente.

Solo existe un calibre con prestaciones similares: el .270 Weatherby Magnum, que es ligeramente más potente, pero los rifles de este calibre utilizan acciones más largas y son más incómodos de manejar. Además, al tratarse de un calibre Weatherby, nunca ha gozado de la popularidad del .270 Win. ni de la variedad de cartuchos ni de armas en las que se ofrece el cartucho Winchester.

USO DEL .270 WINCHESTER SHORT MAGNUM

El .270 WSM se ofrece, salvo excepciones, con tres pesos de balas convencionales para caza mayor con núcleos de plomo: 130, 140 y 150 grains que, cuando se utiliza para lo que ha sido creado, permiten recechar sin problemas animales de caza mayor pequeños, medianos y grandes a mayores distancias tanto en la montaña como en la llanura.

En España no se utiliza exactamente así, sino que se suele usar con un solo peso de proyectil en todas las especies que se cazan a rececho, y también muchas personas lo usan en montería, por lo que es necesario adoptar dos precauciones de uso.

  1. No utilizar las balas de 130 grains (salvo para cazar piezas pequeñas o medianas a grandes distancias) porque las balas de este peso expandirán más de lo conveniente en determinados animales grandes, como el venado, o en cualquier otro en el que impacte a corta distancia. Ya Winchester detectó este problema con el .270 Win., por lo que es fácil comprender que con el .270 WSM sea más acusado puesto que es más rápido. La mejor opción para recechar en España todas las especies con un solo peso de bala de este calibre es hacerlo con las de 140 grains.
  2. No utilizar las de 150 grains en piezas pequeñas, como un corzo o un rebeco, porque no expandirá la bala y no cederá energía suficiente. Ni tampoco en las más pesadas si se pretenden cobrar a distancias excepcionalmente largas (más de 300 m) porque, salvo que se use una bala con un diseño especial muy expansivo, tampoco expandirá bien el proyectil por falta de velocidad.

La mejor aplicación de este proyectil en España es la montería, sin que lo dicho signifique que este autor considere el .270 WSM un calibre de montería, entre otros motivos porque, sobre todo en terrenos ‘sucios’, sus balas pueden ser fácilmente desviadas por el matorral.

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Se comercializan bastantes modelos .270 WSM ‘ecológicos’. A diferencia de los Sax, que ceden energía por fragmentación parcial y disparan balas muy ligeras, la mayoría de los fabricantes utilizan proyectiles que ceden energía por expansión y tienen un peso similar a los convencionales.

Por último aclarar que para cada uno de los pesos citados, como sucede con los demás calibres, se ofrecen balas con diseños más o menos expansivos que pueden desaconsejar elegirlas solo en función de su peso.

En el caso concreto de este calibre los proyectiles más expansivos se ofrecen normalmente en las balas más ligeras y las menos expansivas (o con menor peligro de fragmentarse como las tabicadas o soldadas) en las más pesadas, de modo que si respetamos las precauciones a la hora de elegirlos en función de su peso conseguiremos buenos resultados.

Pero hay excepciones, como la expansiva bala Ballistic Silvertip que Winchester ofrece en los pesos de 130 y 150 grains, por lo que es recomendable asesorarse sobre las características del proyectil antes de usarlo.

Igualmente, decir que, además de balas convencionales con núcleo de plomo, se comercializan para el .270 WSM modernos proyectiles ‘ecológicos’ hechos de cobre y de otros materiales que pueden tener pesos inferiores a los 130 grains, sin que ello signifique que no son balas de caza mayor. Es el caso, por ejemplo, de las Sax KJG SR. 

En este calibre solo pesan 97,5 grains y sin embargo sirven para recechar todas las piezas que se pueden cobrar con el .270 WSM (particularmente todas las españolas), porque ha sido diseñado para que libere su energía por fragmentación parcial de la bala en vez de por expansión.

En definitiva, un excelente calibre, muy rápido y con poca caída, ideal para cazar a rececho todas las piezas españolas. Si lo prueban seguro que les parecerá espectacular.

Juan Francisco París

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