El quid de la retrocarga
8 febrero, 2017 Trofeocaza . 3988 Visualizaciones

Reportajes armas y municiones

El quid de la retrocarga

Vaina y pistón cambiaron la historia de las armas

Aunque no solemos prestarles atención, hasta el punto de que los desechamos después de disparar, lo cierto es que la vaina y el pistón han jugado un papel tan crucial en la historia de las armas de fuego que sin su invención no habría sido posible fabricar escopetas y rifles potentes de retrocarga.

Hasta principios del siglo XIX todas las armas se cargaban por la boca de fuego (eran de avancarga) porque todos los intentos por crear armas que se cargaran por la recámara (de retrocarga) habían fracasado debido a que los mecanismos de cierre no se podían hacer estancos. Como consecuencia, se producían peligrosas fugas de gases que, cuando menos, hacían que el tiro perdiese mucha potencia.

Por eso, las armas de fuego portátiles más avanzadas eran de avancarga y, desde 1590, aproximadamente, poseían llaves de pedernal, mineral que era utilizado para producir las chispas que, de forma indirecta, causaban el disparo.

Aunque algunos no lo parezcan, todos son cartuchos utilizados en armas de avancarga y retrocarga durante los primeros 60 a√Īos del siglo XIX y finales del XVIII (los de papel, para armas de avancarga).

Aunque algunos no lo parezcan, todos son cartuchos utilizados en armas de avancarga y retrocarga durante los primeros 60 a√Īos del siglo XIX y finales del XVIII (los de papel, para armas de avancarga).

El pedernal hab√≠a sustituido a la pirita, utilizada en las armas con llave de rueda (inventada por el relojero Kiefus en 1517), y a la mecha de las primeras armas y a diversas llaves de mecha que se utilizaron despu√©s en arcabuces y mosquetes desde que se inventaron las primeras armas port√°tiles de fuego (truenos de mano) en el √ļltimo cuarto del siglo XIV. La llave o mecanismo encargado de producir el disparo utilizaba una piedra de pedernal tallada que, sujeta entre las mordazas de un pie de gato, era impulsada por un muelle al apretar el disparador y chocaba contra otra pieza, denomina rastrillo, donde produc√≠a chispas que encend√≠an primero una peque√Īa carga de p√≥lvora (el polvor√≠n de cebo) cuya llamarada pasaba a trav√©s de un conducto (el o√≠do, que conectaba la cazoleta con la rec√°mara) y encend√≠a la carga de p√≥lvora principal, produci√©ndose el tiro.

Pese a que eran las m√°s avanzadas del momento, preparar a principios del siglo XIX una de estas armas para el tiro y disparar con ellas era realmente complicado, incluso si los elementos de carga se llevaban envueltos en cartuchos de papel que hasta pod√≠an llevar en su interior el polvor√≠n de cebo, pues est√° documentado su uso a partir de 1744 (anteriormente se utilizaron cartuchos de papel sin el polvor√≠n de cebo y, desde 1500 en adelante, cartuchos que solo conten√≠an la p√≥lvora). Y es que primero hab√≠a que romper el cartucho por su base (lo que se hac√≠a con los dientes), cebar la cazoleta e introducir despu√©s el resto por el ca√Ī√≥n hasta asentarlo en la rec√°mara con la ayuda de la baqueta. Luego se levantaba el pie de gato, se apuntaba y se disparaba sin saber lo que tardar√≠a en salir el tiro, pues el tiempo que transcurr√≠a entre que se oprim√≠a el disparador, se encend√≠a el polvor√≠n y √©ste inflamaba la p√≥lvora no era siempre el mismo. Como consecuencia, disparar con estas armas sobre blancos en movimiento era bastante complicado por la dificultad que conllevaba calcular el adelanto.

EL PIST√ďN MEJORA SITUACI√ďN

el-quid-de-la-retrocarga-8En 1799 Howard descubre un explosivo caracterizado por su extrema sensibilidad al choque y por su gran potencia: el fulminante o fulminato de mercurio, cuyas propiedades detonantes para encender la p√≥lvora negra de las armas son r√°pidamente adoptadas por los armeros. Primero se usaron llaves, denominadas de percusi√≥n, que pose√≠an un martillo que golpeaba directamente el fulminante, y luego se utilizaron c√°psulas de cobre rellenas de fulminante que se ajustaban sobre una pieza denominada chimenea, que comunicaba con la rec√°mara a trav√©s de un o√≠do, de modo que cuando el martillo ca√≠a sobre la c√°psula y √©ste detonaba, el fuego encend√≠a directamente la p√≥lvora del ca√Ī√≥n, no produci√©ndose el retardo causado por el cebo de las armas de chispa.

Estas c√°psulas, que en espa√Īol se llaman pistones, no se sabe a ciencia cierta qu√© armero fue el primero en utilizarlas. S√≠ se sabe que en 1807 Alexander John Forsyth invent√≥ una llave de percusi√≥n que inicialmente utilizaba clorato y que posteriormente Josuah Shaw (en 1814), Joseph Manton (en 1816), entre un elevado n√ļmero de personas m√°s que reivindican la paternidad del pist√≥n, utilizaron llaves de percusi√≥n y pistones de fulminato con los que las armas de avancarga alcanzaron su mayor grado de eficacia, aunque tambi√©n, curiosamente, contribuir√°n a su r√°pido declive.

EL PIST√ďN ACELERA LA RECARGA

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Los primeros cartuchos ‚Äúpotentes‚ÄĚ de percusi√≥n anular: 44 Henry y serie de cartuchos Spenser .56-46; .56-50; .56-52 y .56-56.

No sólo consigue que no sea necesario que el tirador porte dos tipos de pólvora o cartuchos de papel cargados con dos tipos de pólvora y que, además, el disparo sea prácticamente instantáneo. Hizo posible también que se pudieran portar las armas cargadas y listas para dispararlas incluso lloviendo, porque el pistón encaja de forma hermética en la chimenea, lo que no se podía hacer con las de chispa porque el polvorín se podía caer de la cazoleta o mojarse. Como consecuencia, la llave de chispa es rápidamente abandonada en favor de la de percusión, sistema con el que se crean las mejores armas de avancarga jamás construidas desde siglo XIV.

Pero al mismo tiempo que se perfeccionan escopetas, rifles, pistolas y otras armas port√°tiles de avancarga, los pistones se utilizan para mejorar la cartucher√≠a existente, que hasta la √©poca carec√≠a de fulminante y solo usaban vainas de papel, as√≠ como para ensayar con todo tipo de armas de retrocarga que disparaban cartuchos que, a veces, pose√≠an un dise√Īo tan diferente al de los actuales que resulta dif√≠cil reconocerlos como cartuchos. Es el caso, por ejemplo, de las balas cargadas de fulminante o de p√≥lvora y fulminante, del cartucho del fusil de aguja Dreyse, de los de espiga Demondi√≥n y del Gallager & Glandig o el de percusi√≥n anular dise√Īado por Silas Crispin, entre otros muchos.

Y LA VAINA FLEXIBLE LA HACE REALIDAD

De todas estas municiones, aparecidas entre 1812 y 1856, aproximadamente, s√≥lo dos tipos ideados por armeros franceses fueron √ļtiles para crear armas de retrocarga eficaces, el de aguja dise√Īado en 1836 por Casimir Lefaucheux, que como veremos no tuvo √©xito por varias razones, y la cartucher√≠a de sal√≥n que invent√≥ Flobert en 1845.

La cartuchería de espiga se llama así porque lleva una varilla, que es donde golpea el martillo del arma, que se introduce dentro de la vaina y se apoya en el fulminante de un pistón que está rodeado por la carga de pólvora.

El primer cartucho de este tipo lo dise√Ī√≥ Augusto Demondi√≥n en 1831, pero no tuvo √©xito porque la vaina era de papel y llevaba la espiga cerca del borde de la base y perpendicular a √©sta.

En 1836 Lefaucheux presentó un cartucho similar, pero tenía culote metálico, espiga lateral (perpendicular al cuerpo de la vaina) y, sobre todo, vaina de cartón que durante el disparo se pegaba a las paredes de la recámara e impedía las fugas de gases, por lo que tuvo éxito hasta que no pudo competir con los cartuchos de fuego central que se desarrollaron más tarde y quedó obsoleta. Se utilizó principalmente en escopetas de caza.

el-quid-de-la-retrocarga-12Más tarde, hacia 1847, Houllier mejoró la cartuchería lanzándola con vaina metálica en muchos calibres, generalmente para armas cortas, que fueron, como los cartuchos Lefaucheux de cartón, muy utilizados hasta finales del siglo XIX.

Pero m√°s importante a√ļn fue la aportaci√≥n de Flobert, armero que primero construy√≥ armas de avancarga que disparaban proyectiles de peque√Īo calibre impulsados por la detonaci√≥n de un pist√≥n que colocaba en la chimenea. Luego modific√≥ estas armas haci√©ndolas de retrocarga y tambi√©n modific√≥ las c√°psulas a√Īadi√©ndoles la bala y reborde, que era donde golpeaba la aguja y adem√°s serv√≠a para poder extraerlas, creando de este modo un cartucho met√°lico incompleto (porque falta la p√≥lvora) de percusi√≥n anular.

S&W MEJORA EL CARTUCHO DE FLOBERT

Parece ser que, a trav√©s de la Exposici√≥n Universal de Londres de 1851, representantes de la firma norteamericana Smith & Wesson tuvieron conocimiento de la cartucher√≠a Flobert, que perfeccionaron en EE.UU. Simplemente le a√Īadieron lo que le faltaba: una peque√Īa dosis de p√≥lvora negra, y crearon de este modo el .22 Short, primer cartucho completo de percusi√≥n anular de la historia, que utiliz√≥ el rev√≥lver de retrocarga S&W mod. 1857. El arma no s√≥lo funcion√≥ a la perfecci√≥n, pues la vaina met√°lica imped√≠a los escapes de gases, sino que dio origen a numerosas municiones para armas de retrocarga cortas y largas, militares y deportivas, la mayor√≠a y m√°s famosas de origen norteamericano, como el rifle Henry 1860 calibre .44 Henry, las carabinas y fusiles Spencer calibre .56-56 Spencer, dise√Īados en 1860 pero comercilizados a partir de 1862, o el rifle Winchester 1866 calibre .44 Henry, todos de repetici√≥n por sistema de palanca.

A UN PASO DE LA PERFECCI√ďN

Durante la Guerra Civil Norteamericana que se desató entre 1861-1865, las tropas iban armadas con fusiles de avancarga con llaves de percusión, pero algunas unidades probaron, de modo experimental, algunos rifles Spencer y Henry y, aunque sobre todo el Henry  demostró la mayor eficacia de su sistema de retrocarga y de repetición cuando se utilizaba a corta distancia, también quedó patente que las armas de percusión anular no podían competir en alcance ni en potencia con los fusiles de avancarga.

No pod√≠an y no pudieron hacerlo hasta que se generaliz√≥ el uso de armas de retrocarga que disparaban cartuchos de fuego central porque, por dise√Īo, la vaina de percusi√≥n anular, al tener el reborde del culote hueco, es muy d√©bil y no permit√≠a que se fabricaran cartuchos potentes que generaran fuertes presiones. Por esta raz√≥n, aunque despu√©s del conflicto armado continuaron cre√°ndose armas y muchos cartuchos de percusi√≥n anular, esta cartucher√≠a no pudo competir con la de fuego central que comenz√≥ a hacerse cada d√≠a m√°s popular y desbanc√≥ definitivamente a las armas de avancarga a partir de la d√©cada de 1870. Pero esa ya es otra historia.

Texto y fotos: Juan Francisco París

 

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