Entrevista a Lolo Mialdea Lozano, montero y escritor cinegético
21 febrero, 2018 Trofeocaza . 2047 Visualizaciones

Monterías

Entrevista a Lolo Mialdea Lozano, montero y escritor cinegético

"Me salieron los dientes tirando balas"

Como continuaci√≥n de la entrevista a Alfonso Aguado Puig, presidente de la Asociaci√≥n Espa√Īola de Rehalas, le corresponde el turno a Lolo Mialdea Lozano, un gran amigo y compa√Īero de monter√≠as en muchas ocasiones.

Me cita en su despacho, en su casa de Córdoba, mi ciudad natal, rodeados de recuerdos de caza, libros, fotografías, láminas, armas y trofeos, un ambiente perfecto para hablar sobre la montería, cuya pasión compartimos.

Para empezar vayamos a lo obvio: ¬ŅQu√© significa la caza para ti?

¡Madre de Dios, menuda pregunta! Daría para desarrollar una tesis doctoral, pero intentaré responderte.
Para mí, no es ni más ni menos que un modo de vida, una filosofía, pero no se trata de la caza y se acabó, se trata del campo y sus cosas en general, desde estudiar el comportamiento de un arrendajo que le da por hacer cosas raras, a salir a coger espárragos y de paso ir leyendo lo que me dice el terreno.

No podr√≠a vivir sin salir al monte, y si es cazando, en solitario o en la compa√Ī√≠a de buenos amigos, tanto mejor. Por otro lado, me resulta terap√©utico. Te contar√© un peque√Īo secreto: Cada vez que regreso al ‚Äėmundanal ruido‚Äô, como dijo Fray Luis de Le√≥n, al parar en el primer sem√°foro de entrada a C√≥rdoba, agarro unas ‚Äėdepres‚Äô moment√°neas, pero terribles. A veces se me saltan las l√°grimas, F√©lix, a mis casi 60 a√Īos. ¬ŅPuedes creerlo? Pero al d√≠a siguiente, veo que he recargado las pilas, la energ√≠a, las ganas de vivir y de hacer peque√Īos nuevos proyectos.

Por √ļltimo, te dir√© que vivir un lance, aunque no pase del ‚Äėarroll√≥n‚Äô de una cierva, es a d√≠a de hoy lo √ļnico que me altera los pulsos hasta ni te puedes imaginar qu√© punto. Es pasi√≥n, ¬Ņcomprendes? Algo casi m√≠stico para m√≠.

Tirar y abatir la res es casi accesorio, aunque si se juega bien la suerte es una alegría inmensa. Luego, si en mi mano estuviera, les devolvería la vida a los animales, mas la muerte es consustancial con la caza, como lo es en todos los órdenes de la fauna silvestre, y, si me apuras, de la vida toda.

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Lolo en un momento de la entrevista en su casa de Córdoba

¬ŅEl cazador nace o se hace?

Esto s√≠ que lo tengo claro. Yo creo que todos llevamos en los genes el acervo de miles de a√Īos como predadores, pero en la sociedad actual, m√°s que en ning√ļn tiempo, unos lo desarrollan y otros no.

Mas, volviendo a lo que persigues con tu pregunta, es evidente que el que nace entre armas, perros, olor a p√≥lvora y casi aprende a hablar oyendo a sus familiares de caza, lleva mucho adelantado. El modo de entender y hacer las cosas, haber mamado la tradici√≥n, la educaci√≥n en el monte…

Es evidente que si tienes esos genes dominantes, te pondrán en la senda correcta. Pero mucho ojo, también he conocido, y cazo con alguno de ellos, hombres y mujeres que, sin haber gozado de tales ventajas, han llegado a ser grandes cazadores y monteros, con sapiencia y saber estar, situándose al nivel de los mejores.

Es posible que cierto tufillo delate al cazador de cuna, pero hay que ser un perro con muchos vientos para notar la diferencia.

¬ŅDe d√≥nde te viene la afici√≥n a la caza?

Bueno, tuve la fortuna de nacer en esto. Siempre he dicho aquello de ¬ęme salieron los dientes tirando balas¬Ľ.

Mi padre, sin ser cazador de escopeta, era un gran aficionado al campo y muy paciente. Mis abuelos eran ambos cazadores, e incluso llegu√© a acompa√Īar al paterno, Manuel como yo, a colgar el p√°jaro siendo un renacuajo.

Pero fueron mis tíos Andrés y Benito, Beni para el mundo de la montería, los que me hicieron ser el cazador que soy hoy. Cada uno a su manera, fueron auténticos maestros.

Por lo dem√°s, a lo largo de mis primeros a√Īos ‚Äďya me llevaban a montear a los 6‚Äď conoc√≠ e intim√© con personajes aut√©nticamente grandes, desde furtivos a guardas pasando por perreros, pastores, piconeros y extraordinarios monteros.

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Momento de la firma de libros en la montería Las Mesas

¬ŅTiempos pasados fueron mejores?

Ya sé por dónde vas y me voy a mojar, amigo Félix, pero te advierto que te hablaré con el sentimiento, con el corazón más que con la razón, máxime cuando tengo la sospecha de que la cacería, tal y como la conocemos, si no del todo, está corriendo un cierto peligro de muerte.

Sí, amigo, estamos viviendo los estertores de la caza entendida tal y como la conocieron nuestros clásicos. Los tiempos de Covarsí, Yebes, Urquijo, o de mi amigo y paisano Mariano Aguayo, no volverán.

Es cierto que existen algunas casas y fincas donde se montea a√ļn a la antigua usanza, pero eso morir√° con nosotros porque, aunque hay una cantera inmejorable de v√°stagos, las circunstancias, las leyes y la sociedad en s√≠ no los van a dejar desarrollarse como nosotros, y t√ļ lo sabes bien. Los movimientos animalistas nos llevan la ventaja de la mala leche.

La sapiencia y el tiempo que tienen para dominar las redes sociales no los tenemos nosotros. No tienen otra cosa que hacer, da la impresi√≥n. Viven muchos del cuento y las subvenciones‚Ķ, y tienen el apoyo de los pol√≠ticos salvo rar√≠simas excepciones; y, como no nos hemos sabido explicar ante nuestros conciudadanos, tambi√©n tienen los votos. Como digo, es una batalla quiz√°s perdida a medio plazo, pero ni t√ļ ni yo veremos el funeral, Deo gratias.

¬ŅC√≥mo vamos a volver a vivir aquellas armadas puestas con caballer√≠as porque no hab√≠a carriles ni casi coches camperos? ¬ŅC√≥mo resucitar aquellos serre√Īos que ejerc√≠an de postores o aquellas interminables recuas de burros y mulos con habil√≠simos arrieros? Qu√© va, aquello se acab√≥. Siento ser tan claro, pero es lo que siento.

Ojal√° pudiera hacer comprender al gran p√ļblico que sin cazadores no tendr√≠amos la extraordinaria riqueza de la que gozamos y, lo que es m√°s importante, la conservaci√≥n de nichos ecol√≥gicos v√≠rgenes hoy convertidos en parques nacionales o naturales, hiperprotegidos y ‚Äďpor eso mismo‚Äď condenados.

El monte es algo dinámico donde el hombre jugó y debería jugar un papel fundamental que se le está hurtando. Ahora pastores, ganaderos, pescadores de ribera se ven sustituidos por agentes medioambientales, muchos de ellos buenísimos, y gentes subvencionadas y totalmente desconocedoras de la dinámica de la flora y fauna.

Un desastre, vive Dios. Repito, ojal√° naciera un cazador con la capacidad de comunicaci√≥n de un F√©lix Rodr√≠guez de la Fuente, pongamos. Ser√≠a nuestra √ļltima esperanza.

Montero, organizador, capit√°n de monter√≠a, rehalero, cazador, escritor cineg√©tico‚Ķ ¬ŅCon qu√© faceta te quedas?

Pues con todas ellas, Félix, pues de todo he ejercido. Ante todo y sobre todo, soy montero a secas, bueno o malo no lo sé. Testimonio he dado escribiendo sobre ello y a vosotros os corresponde juzgarme.

He sido organizador y capitán de montería muchas veces, y todas sin ánimo de lucro, y me ha dado esta faceta muchas más satisfacciones que disgustos, al contrario de lo que suele suceder.

Creo que mi secreto siempre fue no enga√Īarme a m√≠ mismo, ser consciente de los recursos de que dispon√≠a, haber le√≠do bien las manchas, elegir buenas rehalas y nunca pocas‚Ķ y dejarme el pellejo en el asunto. Ahora disfruto colaborando donde puedo o me dejan y charlando con los que est√°n en el ajo.

Rehalero lo fui ciertamente, no titular pues ahí anduvieron mis tíos, pero el que bregaba con el asunto era yo y, claro está, Gabino, perrero a la vez que guarda de Las Mesas, donde teníamos las perreras. Conocía cada perro por su dicha en el campo y su carácter en la perrera y acollerado.

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La rehala de Lolo en 1986, monteando Mesas Altas de Prieto.

Muchas veces era transportista pues nos fallaba el Pistolas, nuestro camionero. Hasta me he comido los polvorones echando la caracola la noche de Navidad. He entrado muchas veces con mis perros a batir el monte y para m√≠ queda la satisfacci√≥n de rematarle alg√ļn que otro cochinaco a mis valientes‚Ķ; y ellos s√≠ que me dieron alegr√≠as inmensas y disgustos horrorosos cuando alguno se dejaba la vida en cumplimiento de su deber.

Recuerdo como si estuvieran vivos a Ligero (as√≠ se llama mi ‚Äėperrete‚Äô actual), Campi, Charli, Turco, Manolo, Palomilla y tantos otros de los que guardo fotos. ¬°Va por ellos y por ellos habr√≠a dado mi vida!

Aquello se acabó porque no era operativo tener los perros tan lejos de casi todos lados. Hubo un renacer con Rafalín, hijo de Gabino, y estuvo bien mientras duró, pero también acabó por los mismos motivos.

Y, por supuesto, no soy solo montero. Me gusta y practico cuantas modalidades de caza se tercian. Ojeos, caza a la mano hasta que perdí las rodillas, recechos al conejo y una pasión casi irredenta al tiro a la pluma en el paso. Palomas, tórtolas y, sobre todo, zorzales me vuelven loco.

Para nada desmerecen estos cazadores de escopeta y perro al mejor de los monteros.

Mi faceta como contador de historias, pues no me atrevo a llamarme escritor, me ha dado muchas sensaciones contradictorias, pero solo quiero recordar lo bueno, sobre todo mi cerrada colaboración con algunos amigos y directores de la revista Trofeo Caza que considero mía.
40 a√Īos monteando narrados en primera persona triunf√≥ por todo lo alto e incluso mereci√≥ ser prologado por Mariano Aguayo.

Mi segundo libro fue La monter√≠a espa√Īola, que escrib√≠ a requerimiento de Trofeo, que lo regal√≥ con uno de sus n√ļmeros dentro de la colecci√≥n Cuadernos de Caza. Lo mejor de √©l fue su gran tirada y el hecho de que pude describir, tal y como yo la entiendo, esta forma nuestra de cazar. Yo lo llamo mi librito, pero solo por su tama√Īo, y no porque lo piense; adem√°s son muchos los viejos monteros que comulgan con mi punto de vista absolutamente. Realmente vali√≥ la pena.

Escrib√≠ much√≠simos art√≠culos para Trofeo y otros medios especializados, y tengo en mente editar alg√ļn d√≠a otro libro, que ser√° el compendio de todos ellos m√°s los que escrib√≠ para mi propio blog: El blog de Lolo Mialdea, valga la redundancia.Y en ello sigo, fundamentalmente porque creo que es mi deber dar testimonio del tiempo que me ha tocado vivir.

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Otro momento de la entrevista

Este nuevo proyecto que te tiene tan ocupado es un nuevo libro. ¬ŅDe qu√© trata?

En efecto, no vas desencaminado. Muy, muy pronto, ver√° la luz mi tercer libro, que se titula Desde el 2 de Los Caserones y que trata de mi paso por Las Mesas.

As√≠ como el primero ten√≠a cierto car√°cter autobiogr√°fico, en este voy al grano, por supuesto siempre en primera persona y por derecho, y relato por orden cronol√≥gico 118 sucedidos en sendos puestos de monter√≠a, que por una u otra raz√≥n he considerado rese√Īables o interesantes.

En cada cap√≠tulo ver√©is la fecha, la finca y la mancha, incluso el n√ļmero del puesto que ocup√©. Me he basado en mi diario de monter√≠as, luego los datos son absolutamente fiables. Reconozco que, como con el anterior, lo di a leer a un par de amigos fieles y cr√≠ticos, lectores √°vidos de todo lo que se escribe sobre caza, y en sus opiniones supera al primero aunque yo no termine de cre√©rmelo. Eso me ha dejado muy tranquilo respecto a sus bondades.

Ciertamente son relatos descarnados en muchos casos, como vividos a la vez que escritos; y, como quiero llegar al mayor n√ļmero de lectores, este no ser√° un libro de lujo, sino una edici√≥n mucho m√°s barata, aunque igualmente cuidada y de total calidad en cuanto a materiales.

¬ŅQu√© m√°s puedo decir? Es como mi hijo, mi creaci√≥n, no voy a hablar mal de √©l, ¬Ņverdad? Ver√°s, hay otro motivo y te lo dir√© ley√©ndote al pie de la letra algo escrito en la introducci√≥n:

¬ęLo que s√≠ he decidido es publicar estas historias para que no se pierdan en qui√©n sabe d√≥nde. Creo que cada cual debe dar testimonio de lo vivido en la caza, pues a algunos les gustar√° leerlo¬Ľ.

¬ŅTe gustar√≠a a√Īadir algo?

Poca cosa, amigo Félix, quizás solo que deseo fervientemente equivocarme en mis malos augurios. Es más que posible que sean neuras de un montero nostálgico, y que la caza, de un modo u otro, sí que saldrá adelante, y te lo digo desde lo más profundo de mi corazón.

Y por supuesto mandar un saludo a las gentes de Trofeo, directivos y lectores, a los que tanto debo y a los que prometo, aunque no con la frecuencia de antes, alg√ļn que otro ‚Äėarticulejo‚Äô que considere realmente bueno.

Muchas gracias, Lolo, por tu generosidad; como siempre, ha sido un inmenso placer charlar contigo, y ¬°enhorabuena por tu nuevo libro! Ya tengo ganas de leerlo.

A ti y a Trofeo, como no podía ser de otro modo.

Félix Sánchez Montes
seccionmonterias@edicionestrofeo.es

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