Caza en zonas urbanas
16 enero, 2017 Trofeocaza . 2057 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Caza en zonas urbanas

¬ŅQu√© fue antes, el huevo o la gallina? Esta pregunta vale perfectamente para describir lo que est√° ocurriendo en muchas zonas de Espa√Īa. Algunas especies cineg√©ticas, como corzos, jabal√≠es o ciervos, se muestran cada vez m√°s audaces y hacen acto de presencia en parques, jardines, campos de golf y extrarradios de las ciudades. Pero‚Ķ ¬Ņqu√© repercusiones puede conllevar este hecho para la salud de las personas? ¬ŅY qu√© papel puede desempe√Īar la caza en la gesti√≥n de la fauna presente en estos nuevos escenarios? Se lo explicamos en este interesante art√≠culo.

LA NECESIDAD DE UNA GESTI√ďN URGENTE

Caza-mayor-reportajes-nacional-caza-mayor-en-zonas-urbanas-image4Basta con echar un vistazo al peri√≥dico para ver de vez en cuando noticias relacionadas con este tema. En el parque de Collserola, en Barcelona, los jabal√≠es campan a sus anchas y han llegado a habituarse a la presencia humana. Algunos se han adentrado hasta el barrio de Gr√†cia. En Vitoria, jabal√≠es y corzos hacen incursiones a parques y avenidas de la ciudad. En la ciudad de Castell√≥ se capturan jabal√≠es en los barrios perif√©ricos. En Las Rozas (Madrid), los residentes de las urbanizaciones empiezan a acostumbrares a tener a los jabal√≠es por vecinos. En algunas urbanizaciones de M√°laga hay ya poblaciones bien asentadas de ciervos y jabal√≠es. Y el fen√≥meno no es solo nacional. En la ciudad de Berl√≠n, el ayuntamiento ha autorizado un cupo de caza de 10.000 jabal√≠es urbanos… Hasta la revista digital especializada en seguridad alimentaria Eroski Consumer se hace eco del problema y aconseja sobre los riesgos sanitarios de consumir estos animales urbanos.

Y, claro, uno se pregunta si es que los animales se adentran en la ciudad desde el monte o bien es que ponemos las casas en el monte, donde ya estaban los animales. Y lo cierto es que ambas cosas ocurren. Como es bien sabido, muchas especies forestales han experimentado un auge importante en las √ļltimas d√©cadas. Cada vez hay m√°s ciervos, corzos y jabal√≠es en el campo como consecuencia del aumento del dominio forestal. Este fen√≥meno est√° muy relacionado con el aumento de la agricultura y la ganader√≠a intensiva en detrimento de la extensiva, la p√©rdida de poder adquisitivo del agricultor tradicional y el abandono del campo en general. Por lo tanto, si cada vez hay m√°s fauna forestal, es l√≥gico que en √©pocas de estr√©s y falta de alimento busquen comida donde la hay, como hacen gatos, perros callejeros y palomas en cualquier barrio de pueblo.

Pero, por otra parte, no es menos cierto que hemos sufrido la famosa burbuja inmobiliaria, el ladrillazo, que se ha construido y urbanizado a diestro y siniestro, que se han levantado adosados en muchas zonas a extrarradio de las ciudades y que vivir en una urbanizaci√≥n con zonas verdes, se ha convertido en un valor a√Īadido para muchas promociones urban√≠sticas. Es decir, que tambi√©n hemos llevado las casas al campo, donde ya estaban los animales, creando nuevos escenarios y h√°bitats para la fauna.

TIPOS DE ZONAS URBANAS

Caza-mayor-reportajes-nacional-caza-mayor-en-zonas-urbanas-image3Se diferencian tres tipos de zonas urbanas en lo relativo a la fauna: las zonas urbanas propiamente dichas (interior de pueblos y ciudades), las zonas suburbanas (periferia de ciudades) y las zonas exurbanas (aquellas zonas urbanizadas en el exterior de las ciudades). En todas ellas se dan casos como los que he descrito, pero en las √ļltimas hay una caracter√≠stica especial y es que coexisten el h√°bitat natural de la fauna con el medio urbano. Se crea una matriz de jardines, monte y viviendas en las que la fauna se acostumbra a vivir, llegando a seleccionar positivamente y de manera constante las zonas humanizadas para alimentarse y el monte como refugio.

El h√°bitat exurbano coincide con lo que en la terminolog√≠a forestal se conoce como zonas de interfase, zonas forestales en las que se intercalan las viviendas, y en las que los incendios forestales ocasionan los mayores da√Īos. Estas zonas han aumentado espectacularmente en los √ļltimos tiempos.

Como ejemplo véanse las fotos de la derecha de una zona de la Costa del Sol, en las que se aprecia el importante desarrollo urbanístico que ha sufrido en sólo una década lo que en su momento fue un monte de alcornocal.

Pensemos en un t√≠pico verano mediterr√°neo. Hace calor y escasea el agua y el pasto. A√ļn no ha llegado el oto√Īo y con √©l la montanera. Los jabal√≠es y los ciervos tienen hambre, son muchos y el monte no da para todos. ¬ŅCu√°l es la soluci√≥n? Buscar comida y agua donde la hay. Acercarse a ese parque o a ese jard√≠n cercano al bosque y en el que crece el c√©sped, que se riega con frecuencia, donde hay lombrices, bulbos carnosos de plantas ornamentales y hojas de √°rboles suculentas, y donde a veces incluso hay personas que se dejan comida. Si estos recursos est√°n ah√≠ todo el a√Īo y no pasa nada por aprovecharse de ellos, ¬Ņpodr√≠an llegar a acostumbrarse a visitar con frecuencia estas zonas los animales? S√≠.

HISTORIAS DE UN DESPROP√ďSITO

Supongamos que un promotor compra una finca para urbanizarla y crear en ella un resort de lujo, con sus centenares de viviendas unifamiliares y su campo de golf. La finca es un coto de caza en el que hay ciervos, gamos y muflones. Los animales no son un problema para el proyecto urban√≠stico, piensa el promotor, de hecho son un aliciente m√°s para los compradores que podr√°n disfrutar de los animales en las puertas de sus casas. Durante los primeros a√Īos del proceso urban√≠stico una parte de los terrenos permanecen catalogados como r√ļsticos y legalmente se mantiene la actividad cineg√©tica en la finca. Los propietarios no s√≥lo viven un lugar de lujo, sino que adem√°s, lo que quieran, pueden cazar casi a las puertas de sus casas. Pero llega un momento en que el plan de ordenaci√≥n urbana se renueva y la finca, ante los usos actuales, queda catalogada totalmente como urbana o urbanizable. En ese momento la Administraci√≥n ambiental da de baja de oficio el coto que exist√≠a en la finca dado la imposibilidad legal de realizar un aprovechamiento cineg√©tico en un terreno que no sea forestal o r√ļstico. La fauna cineg√©tica queda en un limbo legal a partir de ese momento.

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Imágenes como la de arriba cada vez son más habituales en nuestro país. Y es que hubo un tiempo en el que la voracidad urbanística

Con el tiempo las parcelas construidas van aumentando en la urbanizaci√≥n y los residentes tambi√©n. Desde que se dej√≥ de practicar la caza en la finca, la poblaci√≥n de ciervos y gamos empieza a crecer. En verano falta la comida y los animales empiezan a aprovechar recursos como los jardines y los restos de poda. La comunidad de propietarios decide empezar a aportar alimento de forma artificial a los animales en comederos que se instalan por toda la finca. Muy pronto la poblaci√≥n de c√©rvidos experimenta un crecimiento importante. Entonces empiezan los problemas. El campo de golf comienza a sufrir da√Īos, los jardines tambi√©n, hay episodios de atropellos e incluso de ataques de animales.

Esta historia no es una fantas√≠a. Es una historia real sucedida en una finca de la Costa del Sol malague√Īa de 900 hect√°reas, de las cuales se han urbanizado la mitad quedando el resto como una matriz de ‚Äújardines mediterr√°neos‚ÄĚ y zonas verdes pseudo-forestales. El coto se dio de baja en 2006 con una densidad de 7 gamos/km2 y 8 ciervos/km2. A finales de 2009 censamos las poblaciones y la densidad de gamos result√≥ ser de 29 a 37 individuos/km2 y la de ciervos de 49 a 54 individuos/km2. Es decir, en tres a√Īos se hab√≠an multiplicado por cuatro a cinco veces en el caso de los gamos y casi por seis veces en el de los ciervos. En ese tiempo, adem√°s de dejar de cazar en la finca, se han producido fugas de animales hacia otras zonas perif√©ricas, tanto forestales como urbanizadas, donde han empezado a causar tambi√©n problemas; muchas peticiones de control por da√Īos y una inversi√≥n importante por parte de la propiedad tanto en compensar los da√Īos como en alimentar a los animales para mantenerlos. En suma, algo totalmente incoherente y muy problem√°tico.

UN LABERINTO LEGAL

Caza-mayor-reportajes-nacional-caza-mayor-en-zonas-urbanas-image5Cuando se tom√≥ conciencia del problema en la citada finca empez√≥ el calvario legal para poder gestionarlo. En primer lugar la Consejer√≠a auton√≥mica de Medio Ambiente no autoriza la caza de los animales, ni excepcionalmente, ya que ocupan una zona urbana, donde no se puede practicar la caza ni usar armas de fuego. Se traslada el problema a la administraci√≥n local, quien te√≥ricamente es la competente para gestionar la fauna urbana, aunque se obvia que se trata de especies silvestres y cineg√©ticas, no de mascotas. Obviamente los ayuntamientos, y m√°s los de pueblos peque√Īos, no tiene ni capacidad ni medios para enfrentarse a un problema de este tipo. Lo m√°s que pueden hacer es, aconsejados por la Administraci√≥n auton√≥mica, autorizar batidas con perros para sacar fuera de las zonas urbanizadas a los animales. Esta medida, por s√≠ sola, resulta completamente ineficaz.

Se devuelve la pelota a la administraci√≥n superior y se plantea la posibilidad de declarar un n√ļcleo zool√≥gico para poder gestionar los animales de alguna manera. Sin embargo, la filosof√≠a de un n√ļcleo zool√≥gico no est√° pensada para gestionar fauna silvestre. La Consejer√≠a de Agricultura prefiere declarar una explotaci√≥n ganadera (¬°dentro de una urbanizaci√≥n de lujo!) con la finalidad de poder llevar a cabo la gesti√≥n. Eso implica una inversi√≥n importante en cercados de gesti√≥n y controles sanitarios que no todos los propietarios est√°n dispuestos a costear. Adem√°s, la finalidad √ļltima de la gesti√≥n es el descaste: reducir el tama√Īo poblacional. Y de nuevo tampoco todos los propietarios quieren que se maten animales de forma masiva, algo que adem√°s no podr√≠a hacerse con la pr√°ctica cineg√©tica (no se caza en una explotaci√≥n ganadera) sino mediante eutanasia veterinaria

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Dos fotos a√©reas de una zona de la Costa del Sol que muestran el incre√≠ble cambio que sufri√≥ debido al efecto del urbanismo. En diez a√Īos, un alcornocal pas√≥ a convertirse en una macrourbanizaci√≥n.

Para complicar m√°s las cosas entra en baza la Consejer√≠a de Salud, quien deniega toda posibilidad de comercializar o consumir la carne de esos animales sacrificados aduciendo que aunque procedan de una explotaci√≥n ganadera son especies cineg√©ticas y no se han cazado (√ļnica forma seg√ļn ellos de poder comerciar o consumir la carne de ciervos y gamos). Esto deja una √ļnica opci√≥n sobre la mesa, sacrificar cientos de animales para nada, para incinerarlos, enterrarlos o llevarlos a muladares, lo cual tambi√©n cuesta dinero.

Queda abierta una puerta, la de la captura en vivo y el traslado de los animales a cotos de caza y fincas que los quieran. Pero ¬Ņqui√©n se hace cargo de los gastos? Gastos que no son pocos: per√≠metro de la explotaci√≥n cerrado, cercados de gesti√≥n, capturaderos, anal√≠ticas sanitarias, cuarentenas de animales, profesionales, veterinarios y personal de gesti√≥n de la fauna, traslado… Y a√ļn queda por plantear el problema de la calidad gen√©tica de unos animales introducidos en el antiguo coto de caza y procedentes de centro Europa. ¬ŅDe qui√©n es la responsabilidad que se deriva ante un problema as√≠? ¬ŅQui√©n debe pagar los costes de gesti√≥n y los da√Īos? ¬ŅC√≥mo se autoriza un desarrollo urban√≠stico en una finca de caza sin pensar en la fauna?

Creo que este problema de la fauna urbana no ha hecho m√°s que comenzar. A√ļn estamos viendo la punta del iceberg y legalmente no tenemos los medios de gestionar correctamente a estas nuevas ‚Äúespecies invasoras‚ÄĚ que no hacen sino invadir su propia casa. La normativa ambiental y urban√≠stica hace mucho hincapi√© en los estudios de impacto y en las especies amenazadas, pero muchas veces son las especies m√°s comunes las que crean los verdaderos problemas. Los nuevos escenarios de gesti√≥n en los que se empieza a mover la fauna requieren de amplitud de miras y de adaptar la normativa, tanto urban√≠stica como de gesti√≥n de fauna, para poder responder adecuadamente al problema. De momento, no haciendo nada lo que se est√° consiguiendo es fomentar el furtivismo, el traslado clandestino de animales y perjudicar tanto a la actividad cineg√©tica como a la conservaci√≥n.

EL PAPEL DE CAZA ¬†EN LA GESTION DE LA FAUNA, IMPORTANT√ćSIMO

Muchas veces se ha argumentado sobre el papel de la caza en el control de poblaciones, pero creo que en pocas ocasiones est√° tan claro como en este ejemplo. El control de la fauna urbana pasa por su captura. Y en el caso de especies cineg√©ticas no tiene ning√ļn sentido que esta captura no sea llevada a cabo mediante procedimientos cineg√©ticos. Capturar animales vivos para trasladarlos a cotos y otras fincas est√° bien, si legalmente no se pusieran tantos impedimentos y no fuera porque estas especies no son precisamente de las que escasean. Capturarlos para aplicarles eutanasia masiva es una barbaridad, sobre todo si no se permite el aprovechamiento ni comercializaci√≥n de su carne, algo que permitir√≠a compensar las p√©rdidas y gastos que han ocasionado en da√Īos y gesti√≥n. El hecho de que la captura con fines de control no se considere un aprovechamiento cineg√©tico es un argumento absurdo para impedir la venta o cesi√≥n de la carne si los animales pasan todos los controles veterinarios, como en cualquier monter√≠a.

Tratar de gestionar el problema mediante batidas con perros, sin muerte, es aplicar parches blandos. Mientras no haya un control poblacional efectivo, no se reducir√° el tama√Īo poblacional. Y eso s√≥lo se puede lograr con la caza. Lo cual me lleva a plantear serias dudas sobre el hecho de que no se pueda cazar con un arma de fuego en una zona exurbana. Es evidente que no se puede ni se debe organizar una monter√≠a o una batida en este tipo de zonas, pero… ¬Ņqu√© problema hay en hacer recechos o aguardos? Con el acompa√Īamiento de la guarder√≠a, las debidas medidas de seguridad y el balizamiento de las zonas a cazar con antelaci√≥n, es m√°s que evidente que se controlar√≠a la poblaci√≥n perfectamente y se solucionar√≠a el problema de manera controlada.

Una vez m√°s, en este pa√≠s queremos ser m√°s papistas que el papa. No tenemos termino medio y nos negamos a aceptar lo evidente. Y las Administraciones p√ļblicas, a pasarse la pelota de una a otras, cada vez m√°s alejadas de los problemas reales. En Reino Unido se capturan zorros con armas de fuego en los barrios de Londres cuando es necesario.

En Alemania, ya lo mencioné al principio, se autorizan cupos controlados de caza de jabalíes en la propia ciudad de Berlín. En Canadá y Estados Unidos, se hace algo parecido. Está claro que no se trata de permitir el libre uso de armas de fuego. Se trata de resolver un grave problema que va a más. Y de que se resuelva haciendo partícipes a los cazadores. Y encima, de gestionar la especie se conseguiría generar riqueza, o darle de comer a mucha gente que hoy lo necesita, que tampoco es poco.

Grupo de investigación Biogeografía, Diversidad y Conservación, Dpto. Biología Animal, Universidad de Málaga

Jes√ļs Duarte. Doctor en Biolog√≠a

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