Ciclo biol贸gico de la mosca del corzo y sus efectos
10 mayo, 2018 Trofeocaza . 1256 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Ciclo biol贸gico de la mosca del corzo y sus efectos

Cephenemyia Stimulator

Esta miasis o parasitaci贸n de las v铆as respiratorias del corzo se ha extendido en los 煤ltimos a帽os por el noroeste de la pen铆nsula y, aunque en algunos foros se afirma que no existen evidencias cient铆ficas de que su agente, la mosca Cephenemyia stimulator provoque directamente la muerte de su hospedador, lo cierto es que su aparici贸n coincide con un dr谩stico descenso se sus poblaciones.

Gerardo Pajares nos hace una exposici贸n pormenorizada sobre聽 el ciclo biol贸gico de la mosca Cephenemyia stimulator聽 y sobre las que, a su parecer, son las consecuencias para el corzo

MORTANDADES PARASITARIAS DEL CORZO

Desde principios del presente siglo se ha detectado en el noroeste espa帽ol una notable mortalidad de corzos que ha originado una honda preocupaci贸n en el colectivo de cazadores aficionados y, en menor medida, en algunos grupos conservacionistas.

La causa principal de este crack demogr谩fico es la aparici贸n de una enfermedad parasitaria causada por un d铆ptero: Cephenemyia stimulator.

El brote que se detect贸 inicialmente en Asturias no ha estado exento de pol茅mica. Desde la Asociaci贸n del Corzo Espa帽ol se alert贸 de su llegada y de la detecci贸n de las primeras mortandades. No faltaron grupos que minizaron la importancia y el alcance del proceso.

A la postre, lo cierto es que, conforme avanzaba la enfermedad en los territorios afectados, se detectaba pronto un preocupante descenso demogr谩fico. Las Administraciones competentes, lejos de ponerse manos a la obra y trazar estrategias de gesti贸n y estudio, se han desentendido de esta situaci贸n, y ello a pesar de la importancia del corzo como pieza de caza y especie clave sobre la que pivota la conservaci贸n del lobo y del que se presume se quiere conservar.

Gracias a los trabajos desarrollados en INVESAGA sabemos que en los a帽os previos al 2000 esta enfermedad estaba ausente en la cordillera Cant谩brica. Siete a帽os despu茅s su prevalencia serol贸gica en la misma zona hab铆a cambiado hasta alcanzar el 36鈥% de los ejemplares estudiados.

En el a帽o 2014 la cifra de los animales portadores de anticuerpos frente al par谩sito hab铆a ascendido al 60鈥%. El impacto en las poblaciones ha sido demoledor en estas zonas. En algunos cotos regionales de caza de Asturias los trabajos de campo han demostrado descensos de hasta el 80鈥% de la poblaci贸n de corzos entre 2009 y 2015.

Como hemos indicado, la enfermedad no estaba presente en la zona de estudio, suponiendo por lo tanto que lleg贸 hasta estos corzos del NW espa帽ol merced a desafortunadas introducciones de corzos portadores de enfermedad.

A lo largo de la 煤ltima d茅cada del siglo XX se realizaron numerosas reintroducciones de corzos en distintas partes de Espa帽a y Portugal. Algunas est谩n documentadas, otras fueron sencillamente irregulares. Gran parte de estos corzos proven铆an de Francia.

En el pa铆s vecino est谩 bien acreditada la existencia de esta enfermedad. Por ello cabe pensar que la cefenemiosis que afecta al noroeste espa帽ol lleg贸 a Asturias a principios del presente siglo con una introducci贸n irregular de corzos desde alg煤n punto de Europa, donde esta enfermedad es end茅mica.

En la actualidad estamos estudiando el ritmo de expansi贸n de Cephenemyia stimulator en Galicia, Asturias y Le贸n; la importancia de los factores ambientales (clima, orograf铆a, etc.); y el tiempo de recuperaci贸n desde la detecci贸n del brote.

A partir de la informaci贸n disponible en otros pa铆ses como Italia, en los que se documentaron mortandades por la misma causa, todo parece indicar que en un plazo de 10 a 15 a帽os el corzo alcanza un estado de equilibrio con el par谩sito que permite una buena recuperaci贸n de sus efectivos.

CICLO BIOL脫GICO CEPHENEMYA STIMULATOR聽

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Este d铆ptero se caracteriza porque deposita sus larvas en los ollares de los corzos en lugar de huevos.

Estas larvas pasan por distintas mudas, que se denominan sucesivamente larvas 1 (L1), larvas 2 (L2) y larvas 3 (L3), que se desarrollan dentro de las v铆as respiratorias altas del corzo. C.stimulator es un par谩sito espec铆fico del corzo que muy rara vez ha sido encontrado en otras especies.

El ciclo biol贸gico se inicia cuando las hembras adultas de C. stimulator depositan las L1 en los ollares de los corzos. Estas, con ayuda del esqueleto cef谩lico, de los ganchos bucales y de las espinas que rodean sus segmentos, penetran en la mucosa nasal para, posteriormente, migrar a trav茅s de los cornetes y senos paranasales.

Las L1 de C. stimulator se localizan en la cavidad nasal, principalmente entre los cornetes y senos paranasales donde, seg煤n las condiciones climatol贸gicas, pueden permanecer en diapausa durante el oto帽o/invierno o continuar su desarrollo a L2 y migrar hacia las coanas, faringe y laringe, siendo estas dos 煤ltimas, junto con los recesos nasofar铆ngeos, las ubicaciones preferentes de las L2 y L3.

En estas localizaciones las larvas se alimentan de mucus y de los fluidos producidos por las c茅lulas inflamatorias. Una vez que las L3 han madurado, realizan una migraci贸n inversa a la que hab铆an realizado las L1 y L2, para salir al exterior a trav茅s de los orificios nasales.

Las L3 son luc铆fugas y se entierran entre la hojarasca para formar la pupa, que se caracteriza por poseer una cubierta gruesa de quitina de unos 0,5 mm de grosor, que protege al imago que se est谩 formando en su interior. Dentro de la pupa se formar谩n las hembras y los machos de C. stimulator.

Los machos ya poseen semen maduro cuando eclosionan. En las hembras, durante el periodo de pupa se inicia el desarrollo de huevos.

Los ovarios de C. stimulator se atrofian despu茅s de que los huevos se hayan transferidos al 煤tero. De este modo las hembras eclosionan albergando en su abdomen los huevos que ser谩n capaces de desarrollar. Al cabo de aproximadamente 14 d铆as, en el abdomen de la hembra gr谩vida se pueden encontrar hasta 500 larvas.

Se cree que las hembras de C. stimulator buscan cobijo durante la fase en que se est谩n desarrollando las larvas. Una vez que estas se han formado, la hembra busca r谩pidamente un hospedador adecuado para depositarlas.

El potencial reproductor de la hembra est谩 gen茅ticamente determinado. Sin embargo, el n煤mero de huevos maduros parece depender de la cantidad y calidad de los nutrientes obtenidos del hospedador.

Los adultos no se alimentan debido a que su aparato bucal est谩 atrofiado, y vuelan preferiblemente en espacios abiertos.

la-mosca-del-corzo-moscaMerced a los estudios realizados sabemos que en NW espa帽ol los primeros vuelos de estos d铆pteros tienen lugar a principios del mes de mayo. Tambi茅n se ha observado que el vuelo de los adultos se produce entre las 9 y las 13 de la ma帽ana, siendo su actividad m谩xima entre las 11 y las 12 horas.

Los machos vuelan alrededor de lugares en los que haya elevaciones, como roquedos, colinas o construcciones artificiales. Cuando se posan lo hacen agrup谩ndose alineados en zonas soleadas y situadas a sotavento. Si el cielo se cubre de nubes se posan, pero reinician su actividad cuando despeja. Adem谩s, en estas zonas de reposo se producen las agregaciones, en las que se re煤nen entre 25 y 60 machos, aunque pueden llegar a un millar.

En los d铆as c谩lidos, en las agregaciones, los machos realizan vuelos de termorregulaci贸n de forma frecuente, ya que de otro modo se sobrecalientan r谩pidamente; adem谩s, cuando los d铆as son muy calurosos, los machos permanecen cortos periodos de tiempo posados en los lugares de cortejo con el fin de evitar situaciones de estr茅s t茅rmico. La estrategia de buscar puntos elevados en el campo es algo que se ha visto en todas las regiones en las que se ha estudiado el fen贸meno.

En los meses de verano, especialmente en agosto, y coincidiendo con el periodo de m谩xima actividad de vuelo de los adultos, entre las 11:00 y las 12:00 de la ma帽ana, se producen la mayor铆a de las c贸pulas. Tras la c贸pula, los machos regresan a las zonas de agregaci贸n y las hembras se alejan en busca de los corzos en los que realizar谩 la larviposici贸n.

En condiciones de laboratorio, se ha comprobado que las hembras no fecundadas son reacias a volar, en tanto que las fecundadas vuelan entre 8 y 15 horas.

Cuando C. stimulator localiza un corzo vuela a gran velocidad (40 km/h), siendo esta muy superior a la de las moscas comunes (0,4 km/h), mosquitos (3,2 km/h) y t谩banos (22,4 km/h).

La hembra de C. stimulator no deposita las L1 en un 煤nico hospedador, sino que lo hace sobre varios corzos y en distintos lugares. Esto le permite reducir la competencia entre su progenie, al tiempo que aumenta la posibilidad de que el ciclo contin煤e al infestar hospedadores con distintos niveles de inmunidad. Se sabe que las moscas son atra铆das por las emisiones de CO2 y por feromonas espec铆ficas de la especie hospedadora.

Adem谩s de esto existe un est铆mulo visual que permite a la hembra de Cephenemyia reconocer el punto preciso para realizar la larviposici贸n y hacerlo en la especie adecuada, dada la enorme especificidad demostrada en la selecci贸n del hospedador y la variedad de especies animales que cohabitan con el corzo. Las moscas gr谩vidas reconocen espec铆ficamente el dise帽o en blanco y negro del hocico del corzo.

Las larvas L1 se activan r谩pido en contacto con el aire y la temperatura del mam铆fero, de modo que, mediante este eficiente mecanismo termo-sensorial cuticular, adquieren una elevada motilidad y las L1, en pr谩cticamente unos segundos, se establecen en la cavidad nasal, evitando de esta manera las primeras reacciones defensivas del hospedador, como son los estornudos.

Entre el mes de agosto y febrero las L1 permanecen en estado de latencia, siendo dif铆cilmente detectables a simple vista. Entre el mes de marzo y agosto se produce el ciclo end贸geno del par谩sito.

El sistema inmunitario del corzo es capaz de luchar contra el par谩sito durante la muda de L1 a L2, momento en el que estas son vulnerables. De forma que la abundancia de L2 y L3 es un fen贸meno mediado por las defensas del c茅rvido. Si estas no est谩n desarrolladas, como es el caso de la primera infestaci贸n, es probable que el n煤mero de L2 y L3 sea muy elevado, de modo que hay m谩s posibilidades de enfermar y morir.

Esto explica el porqu茅 de la diferencia en la tasa de mortalidad entre las zonas end茅micas y aquellas en las que la enfermedad aparece por primera vez.

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EL EFECTO SOBRE LOS CORZOS

Las moscas de Cephenemyia, al acercarse a los corzos para depositar las L1, les causa estr茅s e inquietud, lo que interfiere negativamente sobre la ingesti贸n y absorci贸n de alimentos.

No obstante, en zonas end茅micas se ha observado un cambio en el comportamiento de los corzos, evitando los espacios abiertos en las horas en que las moscas presentan mayor actividad de vuelo y aliment谩ndose en zonas con mayor cubierta vegetal. Cuando detectan la presencia de las moscas, y para evitar que estas depositen las L1 alrededor de sus ollares, los corzos se defienden bajando y sacudiendo la cabeza, estornudando, coceando, e incluso emprenden largas carreras y saltos.

La presencia de los diferentes estados larvarios de C. stimulator en las v铆as respiratorias altas origina sinusitis, estornudos, descarga nasal, tos, disnea y problemas de degluci贸n. Adem谩s, si la intensidad de la infestaci贸n es elevada puede producir la muerte de los animales.

No obstante, la gravedad del proceso est谩 铆ntimamente ligada al n煤mero de larvas que alberguen los individuos, calcul谩ndose que entre 30 y 80 larvas producen efectos muy negativos en la supervivencia de los corzos, ya que en estas cantidades los animales presentan una pobre condici贸n corporal, debilidad, apat铆a y escasa vitalidad.

Las larvas de C. stimulator utilizan los ganchos bucales que tienen en el extremo anterior para fijarse e ir abri茅ndose paso a trav茅s de los tejidos, y, junto con las espinas que tienen en sus segmentos y la producci贸n de abundante 贸xido n铆trico, irritan la mucosa nasal y la erosionan, complic谩ndose a veces este proceso con infecciones secundarias.

El aumento de tama帽o de las L3 de C. stimulator en los sacos far铆ngeos produce un incremento de volumen de los mismos y alteraciones histol贸gicas rese帽ables. El cambio de tama帽o llega a ser de aproximadamente 500 veces.

En los animales no infestados, los sacos se observan a ambos lados de la nasofaringe como peque帽as hendiduras u orificios el铆pticos. Por el contrario, en los corzos afectados la apertura del receso est谩 claramente ensanchada y es circular.

En los sacos far铆ngeos de corzos intensamente infestados por C. stimulator las larvas se agrupan en forma de pi帽a; la parte anterior de la larva se fija en el interior de la foseta y el extremo posterior se orienta hacia la apertura del receso.

Ocasionalmente se produce aspiraci贸n de las larvas de C. stimulator desde los recesos far铆ngeos al pulm贸n, produciendo una neumon铆a que ocasiona la muerte del animal.

LA IMPORTANCIA DEL PAR脕SITO EN LA CAZA DEL CORZO聽

La bibliograf铆a cineg茅tica espa帽ola no recoge ninguna descripci贸n hist贸rica de esta afecci贸n en los corzos, en tanto que s铆 lo hace de otra similar que se produce en los ciervos.

Puede ser fruto de nuestra secular desatenci贸n al corzo o puede ser que en efecto haya sido una enfermedad ausente en Espa帽a durante un largo periodo de tiempo. En todo caso s铆 da la impresi贸n de que el par谩sito ha ejercido en esta especie, en todo su rango de distribuci贸n, una importante influencia.

la-mosca-del-corzo-despiEn especial parece que el comportamiento que tanto incomoda al cazador primaveral de corzos, ese hacerse invisible y frecuentar la espesura durante las horas de luz desde mayo a octubre, bien pudiera deberse a la presi贸n ejercida durante milenios por el d铆ptero, de forma que, incluso ausente, los corzos tienden a conservar la estrategia vital de evitar exponerse al vuelo de las moscas dispuestas a infestarles durante las horas de luz en la fase de vuelo de los insectos adultos.

Con la aparici贸n del par谩sito este comportamiento se acent煤a de forma m谩s que notable, resultando una tarea casi imposible el dar vista a los corzos desde el mes mayo en las zonas afectadas.

La elevada tasa de mortalidad detectada en la mayor铆a de las zonas de estudio ha originado tambi茅n el descenso del n煤mero de capturas y del tama帽o de los trofeos. Las poblaciones remanentes est谩n constituidas por ejemplares j贸venes, y necesitar谩n algunos a帽os tras su recuperaci贸n para poder expresar adecuadamente su capacidad para proporcionar cuernas que tengan valor de trofeo.

La abundancia de corzos previa al brote epid茅mico descrito ha sido, sin lugar a dudas, una circunstancia que ha favorecido la extensi贸n y agudeza del mismo. Con menos corzos y en mejores condiciones de salud 鈥搉o hay que olvidar que adem谩s de esta oestrosis los corzos presentan otros procesos parasitarios que los debilitan鈥 es probable que el efecto de la epidemia hubiera sido de menor importancia, de ah铆 que insistamos en llevar una gesti贸n razonable de esta especie con el fin de prevenir nuevas reca铆das.

Igualmente, y con el fin de evitar la extensi贸n del proceso a territorios distantes, es necesario considerar la adopci贸n de algunas cautelas en el traslado de los trofeos obtenidos en las zonas afectadas. Dado que en la temporada de caza es previsible que las L3 est茅n pr贸ximas a pupar, ser铆a recomendable el traslado de las cabezas congeladas o previamente cocidas, de manera que las larvas hayan muerto.

Finalmente, es preciso mencionar que el tratamiento farmacol贸gico de los corzos en libertad no es posible ni deseable. En el mejor de los casos tan solo retrasar铆a lo inevitable, supondr铆a a帽adir un problema serio de residuos en la carne de caza y otro de contaminaci贸n ambiental, por no mencionar el desarrollo de resistencias a los f谩rmacos de inter茅s m茅dico o veterinario.

Gerardo Pajares Bernaldo de Quir贸s

Dr. en Veterinaria

Ilustraciones: Pablo Capote Urosa

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