¿Cómo controlar al jabalí?
1 diciembre, 2016 Trofeocaza . 3469 Visualizaciones

Caza mayor nacional

¿Cómo controlar al jabalí?

Es la pregunta que hoy se hacen una y otra vez administraciones y gestores. El suido se ha convertido en una plaga y su elevada presencia, acompañada de su rapidísima expansión, ya no es un bien exclusivo de las fincas valladas de caza mayor. En muchos lugares de la Península alcanza densidades superiores a 5 ejemplares por 100 hectáreas, provocando graves perjuicios a la Biodiversidad. ¿Por qué este vertiginoso aumento de su población? ¿Qué medidas son necesarias para atajar un problema que va a más con el paso del tiempo? Todas las respuestas en este interesante artículo.

Si antes estaba relegado a las espesuras más recónditas de las montañas, hoy también ocupa los fondos de los valles y lugares abiertos. La colonización del territorio no sólo ha sucedido desde la montaña hacia los valles, también desde las regiones en las que permanecía como reducto a aquellas donde había desaparecido. Por ejemplo, en la Comunidad Valenciana el jabalí se extinguió durante el siglo XIX, comenzó a recolonizar la provincia de Castellón en 1940, la de Valencia en 1960 y la de Alicante sobre 1980. Desde entonces no ha parado de extenderse… y tan solo falta en la vega baja del río Segura. El abandono del campo, desde las poblaciones rurales hacia las ciudades, ha implicado la pérdida de la agricultura y de la ganadería de montaña, aumentando los bosques. Como consecuencia de ello han desaparecido las gentes del campo que luchaban todo el año para controlar a esta especie.

Caza-mayor-reportajes-nacional-como-controlar-al-javali-6Este proceso de incremento de la densidad de jabalíes, de su área de distribución y de su recolonización es universal. Sucede en todo el continente europeo y asiático. En Inglaterra se extinguió durante el siglo XVIII y desde hace 15 años ha iniciado la recolonización a partir de ejemplares que han escapado de su cautividad. El jabalí se ha introducido en América del Norte y del Sur, Australia, Nueva Zelanda y en muchas islas. Actualmente se considera que es una de las 100 especies invasoras más perjudiciales para los ecosistemas del planeta. El aumento de la densidad de sus poblaciones y su expansión son constantes universales, a la vez que suben de forma imparable los impactos que genera esta especie sobre los bienes, las propiedades del hombre y la naturaleza. Los jabalíes ocasionan importantes daños a los cultivos, los pastos, las plantaciones de trufas, los conductores, la salubridad y la fauna silvestre. Todo ello es fuente de múltiples conflictos y enfrentamientos entre los distintos sectores y las administraciones. ¿Cómo gestionamos la situación actual?

En primer lugar debemos intentar comprender el éxito biológico de la especie: ¿qué factores pueden explicar el aumento de la densidad y la expansión de las poblaciones de jabalí? Indudablemente los rápidos cambios geográficos de los paisajes y de la actividad humana que los conformaba, con la desaparición de la población y cultura rural, explican la nueva situación. Ahora tenemos poblaciones de jabalíes que habitan ambientes forestales… y también espacios agrarios y medios periurbanos. En ellos los jabalíes desarrollan distintos comportamientos que les permiten ser altamente eficaces. ¿Cómo consiguen tener tanto éxito cuando muchas especies se extinguen? Examinar su dieta, el uso que hacen del espacio y su estrategia reproductora puede ayudarnos a comprender el triunfo de esta especie.

COME DE TODO

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El jabalí se ha convertido en un auténtico azote para la agricultura. La presencia del suido se hace notar, como vemos en la fotografía.

El jabalí es un omnívoro que aplica una estrategia generalista y busca las oportunidades que le ofrece el medio. Los años en los que hay mucha producción de bellota, se alimenta fundamentalmente de ellas. Sin embargo, en los años en los que no hay bellotas, diversifica los alimentos que ingiere. Esta estrategia le obliga a usar el hábitat de forma distinta en unos y otros años. También a modificar su competitividad con otros grupos de animales de su misma especie y con los de otras especies. La estrategia de ser ampliamente versátil en los alimentos condiciona los papales que desempeña el jabalí en los ecosistemas… y también sus repercusiones. El jabalí cosecha vegetación herbácea (resulta una peste para los cultivos), recolecta frutos (compite con los frugívoros), es un predador (impacta en poblaciones presa), recoge semillas (destruye bancos de semillas, disemina y siembra), horada el suelo (rotura y esponja el suelo y destroza los pastizales).

El principal alimento del jabalí es vegetal (90% de la ingesta), fundamentalmente partes aéreas de las plantas (71%), partes subterráneas (raíces, 21-35%), frutos (las bellotas pueden ser hasta el 90% de la ingesta) y semillas (hasta el 50% puede no digerirlas y diseminarlas). Su comportamiento alimentario incluye la masticación, salivación, tragar el alimento que ha disuelto en la saliva y escupir la fibra. Los alimentos animales pueden suponer entre el 1 y el 33% de la ingesta: pequeños invertebrados (lombrices, caracoles, crustáceos –miriápodos–, insectos –larvas–) y vertebrados (anfibios, reptiles, aves y mamíferos). Entre los vertebrados que forman parte de su dieta hay muchas especies amenazadas (vulnerables) y en peligro: salamandras, tortugas, aves y micromamíferos…

GRAVES DAÑOS A LOS CULTIVOS

A través de los bosques de ribera de las vegas, los jabalíes han colonizado los terrenos cultivados. Esto les ha convertido en la mayor peste agrícola para muchas zonas. Si hasta el 90% de su alimento puede ser vegetal, es fácil comprender la avidez de la especie por estos bienes. En los secanos, los regadíos y las huertas, se multiplican los daños que provoca. ¿Sus cultivos preferidos? El maíz, la avena, el trigo, la remolacha, la alfalfa, la cebada, el sorgo, las patatas, el girasol, las viñas, los frutales… La agricultura moderna está propiciando la expansión del jabalí y las grandes extensiones de maíz son un paraíso para su vida. La respuesta de la especie ha sido inmediata: en los hábitats agrarios, el celo y los partos suceden más frecuentemente y durante cualquier época del año.

Desde la mitad del otoño, cuando el suelo está húmedo y escasean los alimentos en superficie, el jabalí puede explotar eficazmente los alimentos del interior del suelo. Su capacidad para horadar le brinda la oportunidad de aprovechar las raíces, los hongos y la fauna del suelo (lombrices, mirápodos y larvas de insectos entre otros). Es un excelente cazador de ratones, topillos y conejos, a los que atrapa levantando sus madrigueras. Como resultado de toda esta actividad provoca cuantiosos daños en los pastizales. El jabalí también aprovecha eficazmente todo tipo de carroñas y basuras, alimentándose sin temor de la comida que arroja directamente el hombre. Esta capacidad le está llevando a colonizar con éxito los espacios periurbanos.

DAÑOS A LAS AVES

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Es una especie que responde de distinta forma a las diferentes presiones de caza. En ambientes naturales su área de campeo es de 1.300 hectáreas, con desplazamientos diarios de entre tres y siete kilómetros y siete horas de actividad. Sin embargo, en ambientes periurbanos, su área de campeo es de 2.400 hectáreas, con desplazamientos diarios de 12 kilómetros y 13 horas de actividad.

Sobre las aves que nidifican en el suelo el jabalí ocasiona un grave impacto, destruyendo sus nidos y acabando con los pollos. Por ejemplo, produce graves perjuicios devastando los nidos de las aves acuáticas (limícolas y anátidas) que se concentran en los bordes de las masas de agua. En estas aves los daños pueden superar porcentajes mayores al 35% de los nidos. La situación es alarmante, ya que la mayoría de las zonas húmedas son espacios naturales protegidos, por lo que no se activan las imprescindibles medidas de gestión para controlar al jabalí. Esto resulta muy chocante cuando especies amenazadas, como el calamón y muchas otras, son destruidas por el jabalí. Si consideramos que los carrizales son uno de los refugios preferidos por él, podemos comprender la magnitud del impacto que produce sobre las aves silvestres de las zonas húmedas, que son puntos calientes de la Biodiversidad.

Cuando nos trasladamos a los espacios abiertos con matorrales y cultivos, en la Península nos encontramos con un buen número de especies de aves protegidas que nidifican en el suelo: desde los pequeños alaúdidos (alondras, terreras, cogujadas y calandrias), pasando por las ortegas, las gangas… hasta llegar a los sisones y las avutardas. Ninguna de ellas se libra actualmente del impacto del jabalí, ya que hoy los suidos ocupan todas las espesuras de los ríos, barrancos y arroyos, además de los cultivos. Allí permanecen encamados, pero durante la noche prospectan los terrenos abiertos en busca de alimento. Las perdices y codornices tampoco se libran de la predación del jabalí, que puede llegar a ser de magnitud tan o más severa que la que sufren las aves de los humedales.

En las cordilleras pirenaica y cantábrica, el jabalí conserva su mejor bastión. En estas montañas, los urogallos, que están en franca regresión, sufren también su predación. No sólo ellos. Las perdices pardilla y roja, las collalbas, los escribanos y otras aves se ven dañadas por el jabalí. Aquí las poblaciones del suido alcanzan densidades superiores a los 11 ejemplares por 100 hectáreas. La pérdida de los pastores ha dejado a los rebaños sin cuidador en modo extensivo. Esto provoca que los partos libres de las ovejas y las cabras sean una estupenda fuente de alimento para jabalíes y zorros. Los rayones, bermejos y las hembras de las piaras ejercen el mayor impacto predador.

Entre las aves que nidifican en el suelo debemos recordar a los aguiluchos, ya que todos ellos sufren graves pérdidas por el jabalí y son rapaces consideradas amenazadas. Y en algunas comunidades autónomas hasta en grave peligro. El aguilucho lagunero sufre las pérdidas en los humedales, el aguilucho cenizo en los campos de cereal y el aguilucho pálido en los pastizales. Pese a ello, en ninguno de los programas de conservación y recuperación de estas especies se considere el indispensable control del jabalí.

EL USO DEL ESPACIO

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El jabalí combina sus movimientos y estancias sobre el terreno para conseguir las máximas cuotas de bienestar y disminuir los riesgos de predación.

El jabalí combina sus movimientos y estancias sobre el terreno para conseguir las máximas cuotas de bienestar y disminuir los riesgos de predación. Sin duda, el éxito de la especie se debe en gran parte a su habilidad en el uso del espacio. ¿Cómo reparte el tiempo entre sus actividades? ¿Cuándo descansa, se desplaza y come? ¿En qué lugares? Las actividades están condicionadas por sus necesidades vitales, su capacidad biológica y su ecología. Esta especie de la espesura que se desenvuelve ventajosamente en las maquías (matorrales densos) ha desarrollado especialmente el olfato y el oído para recoger las señales de su entorno. Su nariz le permite detectar los recursos a larga distancia y localizarlos con precisión a corta distancia, incluso bajo tierra. Revelar a los predadores y reconocer las rutas por sus olores y marcas le resulta imprescindible en la fronda. Tanto los olores como los sonidos los percibe mejor durante la noche, por lo que acostumbra a ser nocturno cuando la presión del hombre se lo exige.

El cuidado parenteral y la dinámica social modelan la vida del jabalí. Todo su aprendizaje y el desarrollo de sus habilidades dependen de ello. Es en el grupo social (piara mayor) y en el grupo familiar (piara menor) donde se toman todas decisiones sobre seguridad y alimentación. Por ello la habilidad para saber dónde hay que buscar comida y qué recurso es el objetivo se descubre en grupo. Gracias a la experiencia y la memoria de los ejemplares de más edad, se transmiten conocimientos vitales. Los jabalíes desarrollan desde rayones una gran memoria espacial que incluye las zonas de alimentos, marcas de olor, rutas, refugios, encames, escapes, etc.

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Jabalíes capturados según el método empleado

Las estrategias de uso del espacio son complejas y cambian desde el nacimiento conforme avanza la edad y con la pertenencia a un grupo social (los machos adultos son solitarios). Todo esto está condicionado por la meteorología, la estructura del paisaje y la actividad humana, sobre todo por la caza, tanto por su tipo como por su frecuencia. El jabalí responde de distinta forma a las diferentes presiones de caza. En ambientes naturales su área de campeo es de 1.300 hectáreas, con desplazamientos diarios de entre tres y siete kilómetros y siete horas de actividad. En ambientes periurbanos, su área de campeo es de 2.400 hectáreas, con desplazamientos diarios de 12 kilómetros y 13 horas de actividad. Los ambientes agroforestales facilitan mucho la vida del jabalí, ya que puede reducir sus desplazamientos. Entonces prefiere no tomar riesgos y salir poco de la espesura, explotando los cultivos adyacentes a la vegetación cerrada sin alejarse más de 100 metros de su refugio. 

ES NECESARIA UNA ESTRATEGIA DE CONTROL URGENTEMENTE

Tenemos que examinar todas las medidas aceptables de control, contrastar los datos y analizarlas y aceptarlas o refutarlas según su conveniencia. Se trata de construir una estrategia racional y pragmática que nos permita llegar a la meta, tener bajo control a las poblaciones de jabalí. Esto también incluye disponer de áreas exentas de jabalí, ya que muchas especies de fauna silvestre y bienes del hombre están gravemente afectados por esta especie. En 2013 realizamos una experiencia de control del jabalí en un coto de caza menor gravemente afectado por sobrepoblación de jabalíes en Cataluña. Los medios para realizar esta experiencia han sido fundamentalmente la capacidad y el tesón del guarda de caza (Fernando Granado). Los tres métodos de control para los que obtuvimos permiso con el fin de realizar esta experiencia fueron las batidas, las esperas y las jaulas trampa. De los tres métodos, el más eficaz resultó la jaula trampa (68% de las capturas), seguido de las batidas (29%) y las esperas (3%) (Gráfica que figura en la siguiente página).as medidas propuestas deben ser adecuadas a la magnitud del problema porque no sólo tenemos la responsabilidad de gestionar, sino que lo debemos gestionar bien para ser eficientes. La sociedad actual sufre un grave problema con las poblaciones de jabalí, no sólo por el aumento de la densidad y la expansión de la especie, también porque los habitantes del medio rural que lo controlaban han desaparecido. ¿Quién y cómo se debe controlar al jabalí? No existe una única solución. El problema es complejo, por lo que requiere de respuestas específicas en cada lugar. Esto no quiere decir que se deban construir nuevas fronteras (las autonomías ya han construido fronteras en su gestión), sino todo lo contrario: que con argumentos sólidos podamos hacer desaparecer las existentes.

Curiosamente, no hemos conseguido la autorización para seguir con la investigación durante 2014. ¿Por qué en muchas administraciones autonómicas hay tanta hostilidad hacia todo intento de realizar una buena gestión de los recursos naturales? No tiene sentido que estemos atrapados bajo la trampa de la inoperancia porque los puestos de poder estén ocupados por personas inadecuadas, contraproducentes y tremendamente destructivas hacia cualquier iniciativa para el aprovechamiento sostenible y cuidado de la naturaleza. Negar los imprescindibles permisos causa daños y, de forma activa, malogra nuestro medio rural.

¿Los ciudadanos debemos pagar los graves desastres causados por la ineficacia de ciertos políticos y funcionarios (chupatintas)? ¿Qué medidas de control podemos activar para que los “trepadores del poder” no frustren todo intento de regulación de las poblaciones de jabalí? Y es que hoy las instituciones están ocupadas por personas que cumplen todas las convecciones de la buena apariencia, influencia, respetabilidad, prudencia, educación y demás correctas virtudes, a la vez que son los campeones de la inoperancia porque así consiguen frustrar cualquier iniciativa que pueda ponerlos en evidencia.

 

Jesús Nadal

 

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1 comentario

  1. francisco soberana
    diciembre 02, 13:43
    Y encima van los forestales piniendo multas por llevar un cagador con capacidad de cuatro balas ,sancionando por estar a menos de una distancia de un camino haciendo batidas ,no comprendo como se tiene ser tan inutiles ,cuando lo que se tendria que hecer para la sobre poblacion es dar licencias para el jabali que se pudiese cazar todo el año y gratis. Los cargadoras de 5 tiros y no tantas chorradas , pues cuando van ellos por la noche no repetan ni distancias ni caminos ,tiran desde coches y llevan cargadores de 5 tiros , No tantas leyes absurdas ,solo aplicables a los cazadores ,aun ay pocos de jabalies,pues los cazadores que hay, cada son mas viejos y de jovenes no hay

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