Cómo preparar el puesto perfecto para triunfar en tus esperas de jabalí
22 marzo, 2018 Trofeocaza . 6059 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Cómo preparar el puesto perfecto para triunfar en tus esperas de jabalí

Pronto estaremos en abril y en este mes llegan las ‘esperadas’ esperas de jabalí. Hay que preparar los puestos con la antelación necesaria para obtener los mejores resultados.

Atrás ha quedado la veda general y pero la caza no ha terminado. Ante la proximidad de abril, llega ahora el momento para los esperistas de buscar nuevos puestos y activar los que ya tenemos de otras temporadas.

Es la otra cara de la caza, una de ellas; la de buscar, observar, controlar y estudiar el terreno, el campo y el monte para intentar descubrir la presencia de los jabalís, sus querencias y tratar de encontrar el puesto idóneo para establecer en él nuestro lugar de espera.

Es la caza que no se ve. La de regresar a casa con el morral vacío pero la mente llena de ilusión pensando e imaginando la temporada que en abril dará comienzo. Hay que buscar nuevos lugares donde establecer un comedero y un puesto de espera; o regresar a los que ya tenemos y ver en qué situación se encuentran tras el invierno para ponerlos de nuevo a funcionar, colocar comida y que los jabalís vuelvan a ellos.

El jabalí es especialmente sensible a la lluvia, pues con el suelo blando se dedican a hocicar la tierra en busca de gusanos y raíces que llevarse al estómago. Pero ello no significa mucho; si el tiempo se mantiene seco y la tierra se endurece volverán a buscar comida en aquellos lugares que tienen grabados en su mente de GPS, buscando lo que la naturaleza no les da. P

or eso me gusta especialmente no demorar demasiado la activación de los puestos y la búsqueda de alguno nuevo que sustituya a los que la pasada temporada no dieron las capturas deseadas.

EN BUSCA DE UN NUEVO PUESTO DE ESPERA

Existe la frase entre los esperistas de que al jabalí se le lleva al puesto y no al revés. Esto es cierto, pero tampoco hay que pasarse intentando buscar a los jabalís demasiado lejos de sus encames o lugares de paso.

Tendremos que buscar un lugar próximo a los encames, lugares de paso que frecuenten en sus andanzas nocturnas en busca de la baña, la huerta o donde ellos tengan querencia de alimentarse por la noche. Ese será nuestro primer objetivo.

Una vez encontrada la zona tendremos que buscar en ella el lugar adecuado donde colocar el comedero; pero no será este nuestro único objetivo, tendremos que buscar también dónde establecer el puesto de aguardo y saber por dónde nos pueden entrar los animales.

Tres son pues los puntos fundamentales a tener en cuenta:

  • El del comedero,
  • El de nuestro lugar de espera
  • Los de entrada al comedero de los jabalís.

el-puesto-espera-comederoEL COMEDERO

El comedero es un tema muy personal. Hay quien pone un puñado de almendras, otros preferimos colocar un bidón con maíz e incluso almendras o nueces junto a él. La cuestión es que los animales tengan comida y memoricen en su cerebro su ubicación.

Si no podemos llevar un control diario del puesto, lo mejor es colocar un bidón de plástico con varios agujeros por donde salga el maíz. En su defecto también se puede colocar trigo, cebada o centeno; pero el maíz es lo más socorrido y preferido por los guarros.

Las almendras o nueces las coloco siempre enterradas con piedras, y tengo que decir que los jabalís pasan olímpicamente del maíz pues les encanta levantar las piedras con la jeta para comer. Lo importante es que la comida no falte y que los animales adquieran la costumbre de ir al comedero siempre que quieran.

De noche todos los gatos son pardos. La oscuridad es nuestro principal enemigo, pero también puede ser nuestro aliado. Me gusta buscar lugares algo despejados en donde colocar el bidón para el maíz y el puñado de almendras o nueces.

Cuando digo algo despejado quiero decir eso, algo… Un exceso de claridad en el comedero puede acarrear la desconfianza de los jabalís y hacer que estos no entren al puesto.

Pero también es importante tener claro que los lugares con zonas próximas demasiado cerradas pueden llevar a que, en el caso de tener que pistear un animal herido, la dificultad aumente mucho y perdamos la pieza, por lo que si el lugar elegido está próximo a zonas de monte cerrado hemos de tener muy claro que nos exigimos a nosotros mismos, llegado el momento del disparo, la máxima precisión y efectividad; algo que si siempre hay que tener en cuenta en estos lugares es una exigencia y una necesidad.

Es fundamental descubrir la presencia cercana de los jabalís, buscar sus canilleros, los bajadores o subidores según el caso que frecuentan. Dar con sus huellas y conocer la zona lo mejor posible, que siempre será peor que como ellos la conocen, pues en eso nos aventajan siempre.

Comenzando a preparar el puesto pronto tenemos la ventaja a nuestro favor del tiempo. Podemos ir cortando las ramas que nos molesten en el campo de visión desde el puesto de espera, aclarando el ruedo para intentar ver mejor la silueta del guarro cuando entre al comedero.

Pero todo esto poco a poco, una acción demasiado agresiva de entrada puede hacer que los animales desconfíen y dejen de entrar o tarden en volver a hacerlo. Cada fin de semana un poco hasta lograr tener el puesto bien definido.

Unido a la elección del lugar en el que poner el comedero, está el de encontrar el lugar idóneo donde colocar nuestro puesto de espera. Este es un tema delicado, pues para ello tendremos que saber el lugar por donde nos pueden entrar los jabalís, los vientos predominantes en la zona y una distancia acorde con el arma que vamos a utilizar.

En este sentido hay quien por el mero hecho de llevar un rifle y tener este largo alcance elijen lugares, a mi entender, demasiado lejanos al comedero. Hay que pensar que de noche se complica el tiro al no poder apuntar con la claridad y precisión con que lo hacemos de día.

La distancia ideal para mí está entre los 30 y 70 metros, dependiendo del lugar. En puestos elevados la distancia puede ser la mínima, pero en otros tendremos que buscar distancias mayores.

Condiciono siempre la distancia de tiro a la situación en las que este se va a efectuar, normalmente de noche a no ser que el jabalí nos entré todavía con luz, y no a la distancia de tiro que el arma pueda alcanzar.

el-puesto-espera-jabali-pincipal

De noche es complicado encontrar el blanco y apuntar, por lo que la distancia de tiro no debe ser excesiva.

 

Muy importante es estudiar los vientos predominantes en el lugar. A menudo estos cambian al atardecer y hemos de tenerlo en cuenta. No quiere decir que siempre sea así, pero si los observamos veremos como la mayoría de las veces se cumple.

Saber los vientos del lugar es muy importante para establecer nuestro puesto de espera. En alguna ocasión me ha sucedido que los jabalís no entraban a comer las noches en las que yo estaba en el puesto, y en cambio sí lo hacían cuando no estaba; después de estudiar las posibles causas llegué a la conclusión de que era por los remolinos que el aire hacía en la zona y que hacían que los jabalís descubriesen mi presencia.

Los lugares en alto, bien sea desde una torreta, un árbol o simplemente un promontorio cercano al comedero son los mejores, además de proporcionar una visión y oído espectaculares al cazador. Oír entrar a un jabalí en uno de estos puestos, más aun si el lugar es de monte cerrado y obliga al animal a hacer ruido, es una de las emociones más fuertes que el cazador puede vivir en una espera.

Otra consideración a tener muy en cuenta es el lugar por donde los jabalís van a entrar al comedero. Hay lugares en los que el entradero va a ser siempre el mismo, pero a menudo sucede que los jabalís cambian la entrada y obligan al cazador a activar un plan B.

Siempre hay que evitar entrar al puesto atravesando el comedero. Buscaremos un camino desde nuestro coche hasta el puesto que no pase por la zona por donde nos van a entrar los jabalís. Esto que ahora digo es fácil de decir, pero en la práctica nos podemos encontrar con casos muy particulares.

En uno de los puestos que tengo me han entrado los jabalís por todos los sitios imaginables, solo falta que me caigan del cielo…, quizás algún día suceda. Ello me ha obligado a cambiar de puesto y mantener varios que utilizo según el momento; lo bueno es que desde todos he disparado y cobrado guarros, pero cuando creo que he encontrado el definitivo un nuevo comensal vuelve a poner a prueba mi inteligencia obligándome a cambiar. Es el atractivo de las esperas.

DÓNDE COLOCAR EL PUESTO

El Puesto Ideal

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El puesto ideal para la espera de jabalí

 

El puesto de espera en un árbol

Los puestos en árboles son una buena opción cuando no se tiene claro por dónde suele entrar el jabalí, ya que tendrá más dificultades para cortar el aire que si el puesto se hace en el suelo. Lo ideal es no hacerlo demasiado cerca del cebadero para que el cochino tampoco pueda oír al cazador.

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Los puestos en lo alto

Los puestos de espera en alto son perfectos para evitar ser detectados por los jabalís. Ofrecen una excelente visibilidad y audición al cazador, aunque hay que procurar no poner el puesto demasiado lejos del comedero para no perder mucha visibilidad a medida que oscurece.

A diferencia de otras posiciones, los altos no exigen tanto camuflaje y con un buen apoyo para el rifle es suficiente. Además tienen la ventaja de que el cochino tiene más dificultad para cortar el aire y oír un movimiento inoportuno.

 

el-puesto-espera-jabali-alto

Los puestos en hondonadas

Los puestos en lugares bajos, como una hondonada, no son nada recomendables para las esperas, pues aun cuando los vientos parezcan sernos favorables pueden originar remolinos que lleguen a los jabalís y delaten nuestra presencia.

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Si tenemos ya claro los tres puntos: entraderos, comedero y puesto de espera; llega el momento de hacer el puesto donde vamos a pasar muchas horas esperando la llegada de los jabalís. Precisamente por eso, porque vamos a pasar muchas horas y no siempre en buenas condiciones, hemos de procurar varias cosas.

Camuflar el lugar empleando para ello ramas y matojos que cortaremos de la vegetación cercana. Con el tiempo se secarán y cambiará su color, pero eso no debe preocuparnos mucho si hacemos los puestos con el tiempo suficiente como para que los animales se acostumbren poco a poco a estos cambios.

Limpiar el suelo del puesto de piedras, ramas, hojas secas y cualquier cosa que pueda provocar ruidos o movimientos –que son las dos causas, junto con el olor, que pueden delatar nuestra presencia–

Es muy importante que nuestra silla asiente bien y nos proporcione comodidad. No hay nada más molesto que pasar horas en una silla que cojea y hace ruido al más mínimo movimiento nuestro. Incluso en el suelo coloco algunas veces un trozo de moqueta o una alfombrilla vieja que amortigüe los ruidos, donde coloco todo lo necesario para la espera, y que acostumbro a tener organizado para saber en todo momento dónde tengo lo que busco y encontrarlo al tacto en la oscuridad.

Disponer de un buen apoyo para el rifle. Debe ser lo más estable posible, evitando movimientos y ruidos. Una varilla gruesa de ferralla cubierta con foam, goma o cualquier otro material blando donde apoyar el rifle sin que este haga ruido funcionará a las mil maravillas. En su defecto puede ser una gruesa rama o listón de madera, pero siempre cubierto para que el rifle tenga la mayor estabilidad y no provoque ruidos indeseables.

Hay quien prefiere los puestos cerrados tipo caseta o torreta, que tienen la ventaja de mantener los olores alejados y proporcionan mayor cobijo al cazador en caso de frío o lluvia; por el contrario, limitan los movimientos que en alguna ocasión pueden venirnos bien. En cualquier caso este es un tema muy personal.

Una vez hecho el puesto de espera, hay que comprobar la visibilidad desde el puesto al comedero haciéndolo desde la silla que luego emplearemos para las esperas. Comprobaremos que la altura del apoyo del rifle es la correcta, ni muy alta ni muy baja, que no obligue a posturas incómodas para encarar y disparar. Que no haya nada como ramas, piedras… cerca de nuestro campo de acción que provoquen ruido o movimientos al tropezar con ellas.

A menudo sucede que un ruido inesperado hace que un jabalí cercano al puesto no entre en él; mantener una incómoda postura durante horas y en ocasiones a bajas temperaturas resulta muy molesto a la hora de evitar movimientos y ruidos. Si hay alguna rama o elemento que tape el comedero o pueda hacer sombras en caso de tener que encender la linterna la cortaremos o quitaremos; pero recordad que siempre hay que ser lo más respetuoso posible con el entorno y podar un frutal gratuitamente al dueño de un campo nos puede reportar algún problema…

¿QUÉ HACEMOS CON LOS VIEJOS PUESTOS?

Los puestos que ya hemos tenido en otras temporadas hay que ponerlos de nuevo en activo. Haremos todo lo anteriormente dicho. Comprobaremos que el puesto está bien, arreglando todo lo que el invierno haya deteriorado: camuflaje, apoyo para el rifle… Limpiaremos el suelo y la vegetación que haya podido crecer y moleste.

Volveremos a poner comida en el comedero fijándonos bien si durante el invierno los animales han estado entrando y por dónde lo han hecho. A partir de este momento, y hasta el día en el que se abran las esperas, hemos de ir controlando el puesto para observar cualquier detalle que nos pueda interesar.

Roberto Coll Alcalde

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