Consejos para conseguir el disparo perfecto al jabalí
17 mayo, 2018 Trofeocaza . 3371 Visualizaciones

Caza mayor nacional

Consejos para conseguir el disparo perfecto al jabalí

La astucia y dureza del jabalí le convierte en una de las piezas de mayor más complicadas de abatir tanto en montería como en espera. Por eso deberemos colocar muy bien nuestro tiro, pues no nos ofrecerá demasiadas oportunidades. Apunte bien, mantenga la calma y dispare siguiendo estos consejos.

Tradicionalmente se han distinguido dos subespecies ib√©ricas, el jabal√≠ albar (Sus scrofa castilianus), de distribuci√≥n m√°s norte√Īa, mayor tama√Īo y pelaje m√°s claro y tupido, y el jabal√≠ arocho (Sus scrofa baeticus), m√°s al sur peninsular, menos grande y de pelo m√°s oscuro.

Aunque su vista es poco aguda, su sentido del olfato es finísimo, igual que su oído, por lo que no es un contendiente fácil. Da pocas oportunidades al tiro, ya que es muy nervioso y de movimientos realmente rápidos, echándose literalmente al matorral más espeso delante de nuestros ojos.

Nada tan emocionante como tratar de encontrar sus huellas con los perros, una ma√Īana fresca, para sacarlo de su encame, en un gancho o una batida, o participar en una monter√≠a en la que abunde este animal.

Luego estar√°n los que disfruten ceb√°ndolo: ma√≠z junto a una ba√Īa, algunos dulces‚Ķ Cada uno tiene su secreto para finalmente aguardarlo a √ļltimas horas del d√≠a o ya en la noche de luna.

Disparo-perfecto-jabali-corriendo

El hombro y la punta de la paleta pueden estar muy ocultos por las cerdas, mientras que el codillo tendremos que adivinarlo siguiendo hacia arriba la pata delantera.

 

ARMAS Y MUNICIONES PARA EL JABAL√ć

Aunque en nuestro país pueden encontrarse ejemplares de jabalí realmente importantes, de hasta 120 kilos o más, se hallan lejos de los enormes pesos que llegan a alcanzar en otros lugares de Europa.

Pero siempre ser√° un duro rival, resistente a los impactos y sumamente r√°pido en el monte. Muchos son los que se han iniciado en su caza con una simple escopeta del 12, cargada con balas o postas (sobre todo de noche), y luego han evolucionado al rifle.

La elecci√≥n del calibre adecuado podr√° ser muy amplia. Por tama√Īo y peso, un rifle de cerrojo para animales de tama√Īo medio servir√°. El jovencito que quiere iniciarse en esto podr√° usar algo tan ‚Äúc√≥modo‚ÄĚ para sus primeras esperas como un .243 Winchester, entre otras municiones de calibres peque√Īos.

Pero en su inmensa mayoría, la caza del jabalí se presentará en situaciones de tiro a corta distancia, o media, y con monte fuerte. Por ello se imponen los cartuchos de buena energía de choque, pasando a un segundo plano la necesidad de grandes trayectorias planas..

En las monter√≠as, ganchos o batidas se utilizan otros sistemas de rifles distintos a los de cerrojo, pero de buenos resultados en este √°mbito. As√≠, los semiautom√°ticos proporcionan una demoledora cadencia de tiro por la rapid√≠sima sucesi√≥n de sus disparos, siendo muy utilizados los .30-06, pero tambi√©n los del .300 Winchester y 9,3×62.

Y tambi√©n unos rifles muy eficaces en este entorno, pero casi olvidados en nuestro pa√≠s, los de palanca, un arma muy compacta y resolutiva a corta distancia pero disparando una munici√≥n que les lleva a ocupar los √ļltimos puestos en el ranking de trayectorias, caso del .44 Remington Magnum, .30-30 Win, .45-70 Government, .444 Marlin √≥ .450 Marlin, entre otros, que con una excepci√≥n, el Browning BLR (Browning Lever-action Rifle), pues gracias a su peculiar cierre por cremallera utiliza la cartucher√≠a propia de los comunes rifles de cerrojo.

En general, los rifles de palanca cl√°sicos son rifles cortos, muy manejables y bien balanceados, pero su alcance eficaz se reduce hasta unos 150 metros.

No olvidemos tampoco los diferentes express yuxtapuestos o superpuestos, muy utilizados en 8 x 57 JSR o en el 9’3 x 74R, y que están como hechos a medida para estas disciplinas.

En cuanto a las miras, igualmente se usa de todo, desde las abiertas met√°licas o las tipo Red Dot hologr√°ficas, muy apropiadas para ganchos en terrenos muy espesos, hasta los visores m√°s monteros de 1‚Äô1-4×24, que se adaptan bien al tiro a la carrera o los m√°s luminosos de 1,5-6 x 42; 2,5-10×50 o los de 3-12×56 para las noches.

Y…¬ŅD√ďNDE COLOCAMOS EL DISPARO PARA QUE SEA EFECTIVO?

A diferencia de otros mamíferos de mayor talla y más estilizados, como el venado, gamo, etc., el jabalí es un blanco enjuto, apretado, de cuello y miembros cortos.

Su figura recuerda dos elementos troncocónicos unidos por su base: el uno formado por la cabeza y el cuello; el otro, el resto del cuerpo. Los elementos anatómicos fáciles de identificar en otras especies van a estar mucho más camuflados en este suido, mayormente debido al espeso pelaje.

Disparo-perfecto-jabali-frente

Mostr√°ndose de perfil todo ser√° m√°s sencillo, a diferencia de si se pone de cara.

En efecto, el hombro y la punta de la paleta pueden estar muy ocultos por las cerdas, mientras que el codillo tratamos de adivinarlo siguiendo hacía arriba la pata delantera.

Y si en otros animales la cruz es una muy buena referencia, aquí tenemos una crín dorsal en ocasiones muy hipertrofiada que llega a acabar en la zona dorso-lumbar, otro elemento que puede confundir al cazador novel.

¬ŅQu√© referencias tomamos entonces? Hay quien dice, y no sin raz√≥n, que ‚Äúdonde m√°s bulto haga‚Ķ‚ÄĚ. Y es que la zona que va desde el eje de la pata anterior hacia arriba hasta donde ‚Äúdebe estar‚ÄĚ la cruz aut√©ntica, la determinada por las ap√≥fisis espinosas de las primeras v√©rtebras dorsales, es el √°rea de mayor grueso del animal y en donde est√°n, de abajo arriba, coraz√≥n, pulmones y columna dorsal.

Si prolongamos el eje del cuello hacia atrás hasta juntarse con la línea anteriormente descrita, llegamos a un punto en mitad del tórax donde tendremos la parte alta del corazón, grandes vasos emergentes de él y zona anterior de los pulmones.

Desvíos hacia delante irán a aquel hombro desapercibido, por arriba a la columna, por debajo al parénquima cardíaco y por detrás… correrá más y tardaremos más en cobrarlo, porque seguramente irá herido en la parte inferior de los pulmones, hígado, o empanzado.

Despu√©s tenemos los disparos especiales para el jabal√≠, como el tiro debajo de la oreja, propio de las esperas y preferido por algunos cazadores lugare√Īos que velan por ‚Äúestropear la menor carne posible‚ÄĚ.

Y hablando de esperas‚Ķ conforme cae el d√≠a y todo se mezcla en un mosaico de sombras, cuando aparece el jabal√≠ habr√° que confiar en la suerte de verlo sobre alg√ļn fondo m√°s claro, en la ba√Īa, con alg√ļn terrapl√©n calizo detr√°s‚Ķ y a encontrar esa zona tor√°cica ‚Äúsensible‚ÄĚ.

Mostr√°ndose de perfil todo ser√° m√°s sencillo. Otra cosa ser√° si se pone de cara o tres cuartos… Entonces ser√° cuesti√≥n de esperar o de dilucidar cada relieve y cada min√ļscula referencia que nos deje acertar.

Texto: Enrique Lacuesta

Fotografías: Adolfo Sanz

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